27 ago. 2008

como si no tuviéramos ya suficientes problemas

Hoy haremos un análisis comparativo entre la harina para hot cakes Aunt Jemmina, el chocolate Abuelita y las galletas Dutch Maid, las cuales, si no las conocen (Dios, y si no las han probado), las encuentran en cualquier Waldo’s Mart.
Por un lado, la harina para hot cakes Aunt Jemmina utiliza como identidad gráfica a una cocinera negra. No es un miembro de la familia (una familia blanca, forzosamente), sino parte de la servidumbre. El hecho de que no sea la Maid Jemmina sino la tía Jemmina a lo mucho resalta su importancia en la familia, la de una cocinera estupenda, pero el carácter chistoso de la identidad (una negra sonriente con un paliacate pinto en la cabeza), reafirma el que sea una parte servicial de la familia. El apelativo de ‘tía’ pudo habérselo ganado a través de su sazón y maestría en la cocina. Si no estuviéramos hablando de una familia blaca que da asilo caritativamente a una esclava negra, sino de una feliz y miserable familia de negros en donde la tía Jemmina hace os mejores hot cakes, entonces las cosas se modifican un poco pero esencialmente no cambian: es la compra, por parte de la familia blanca, de un producto a una negra que ha sabido insertarse exitosamente.
Por otro lado, el chocolate Abuelita utiliza un ícono más posiblemente cercano, el de la abuela (que es, no lo olvidemos, una madre mexicana), fuente inagotable de amor y ternura. En este caso, el chocolate parece ser la receta de la abuela, eso que ella hace y que hace muy bien, su manera de materializar su cariño hecho alimento.
Y en tercer lugar, las galletas Dutch Maid utilizan como referencia a una criada holandesa, una mujer dedicada a la labor del hogar. En este caso, supongo que es un producto todo menos holandés, así que lo más que podemos recalcar es que dichas galletas usan como imagen la servicialidad y lo exótico de una mujer de otras latitudes.
Entonces, la conclusión es que los productos mexicanos apelan a la empatía más sentimentalista, los estadounidenses te recuerdan que al comprar el producto en cuestión tienes el poder sobre alguien (sobre Jemmina, la criada), es decir, el poder adquisitivo como reforzador de la superioridad moral, y, por otro lado, que las “holandesas extranjeras” (para un gringo casi todo es extranjero), old-fashioned y exóticas, defienden una idea de servicialidad anticuada, poco cool, propia de un país vetusto y poco moderno como debe ser Europa. Cuando compras chocolate Abuelita sientes un vínculo afectivo (quizá la lástima o quizá la ternura de comprar un producto nacional, con un diseño tan anticuado), cuando compras harina Aunt Jemmina sientes superioridad basada en tu poder de compra, y cuando compras galletas Dutch Maid cierras tus propias fronteras porque no te interesa conocer lo de afuera, salvo la versión pintoresca, como cuando un gringo compra burritos creyendo que eso es comida plenamente mexicana, o cuando creen que usamos esos sombreros de terciopelo negro con borlas. Ya dije.
Y así podría seguir horas.

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Se acabaron las olimpiadas, casi lloro cuando pasaron la repetición del alemán que levantó la mayor cantidad en pesas y se subió al podio con la foto de su esposa que murió, o cuando enfocaron al rostro de la rusa que impuso record en salto con garrocha, ya les dije que esas cosas me ponen así.

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En Shampoo Planet, Douglas Coupland dice: “sólo la democracia nos protege de la brutalidad de ser animales” y yo tengo dos objeciones: la primera es que la publicidad hace justo lo contrario, apelando en primer lugar a lo animal del posible comprador, y sin embargo tiene cabida en casi cualquier tipo de sociedad o suciedad (como cuando ves volantes en el suelo); y la segunda es que si bien nos protege de ser animales, lo hace convirtiéndonos en ganado, más exactamente, en laughing stock.

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Somos carne de cañón de un ejército al que le da lo mismo prestar batalla o no.

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En 1888, a los 22 años, Erik Satie compuso sus Trois Gymnopédies y con eso ya había hecho lo suficiente para ser considerado uno de los músicos más importantes y radicales en la historia. 5 años más tarde, con 27 años, recalco, lo volvió a hacer, escribió la primera de muchas piezas (algo desconocidas) que setenta años después serían trabajadas por gente en Nueva York (La Monte Young, Phillip Glass, Terry Riley, Steve Reich) y que serían una renovación brutal en la escena musical, es de esas cosas fuertes, que cuando lees de ellas sientes como si hubieras estado allí cuando ocurrieron. Esa pieza es Vexations, una partitura de una sola hoja con la instrucción de tocarse 840 veces seguidas: Pour se jouer 840 fois de suite ce motif, il sera bon de se préparer au préalable, et dans le plus grand silence, par des immobilités sérieuses. La duración de semejante pieza sería de 20 horas aproximadamente. John Cage arregló una presentación 14 años después de su publicación con otros nueve pianistas en sesiones de dos horas y dijo que una vez hecha semejante interpretación, ya nada iba a ser igual, que le había cambiado completamente. Siempre he creído –sin ser músico ni nada- que la música es una cosa antes y otra cosa después de Satie. Erik Satie es de esas personas que no sólo contribuyeron a que el mundo fuera un lugar mejor, sino también uno más interesante.


Había una vez un iceberg que estaba harto de ir por el mundo sin poder decidir a dónde iba, estaba harto de tener que depender de la corriente que lo arrastraba por los mares, a veces, topándose con barcos que, antes de entablar conversación con él, con el iceberg, gritaban de pavor y trataban de huir de él a toda costa. Hasta ahí va el cuento, todavía no lo acabo.



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C-O-B-A-R-D-E



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When you tell a story you should make sure that it has a beginning, a middle and an end. If it doesn't have all of these, for instance if it just has a middle, then your story is no good and you shouldn't tell it.
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If you were a parasite you'd be a lazy parasite that couldn't be bothered to bite its host. You'd be cling on to the host's fur and not do anything. In fact technically you would not be a parasite, you'd be a piece of living dirt.


David Shrigley, Who I Am And What I Want, Redstone Press,



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Yo sería como la estampa que pega el grafittero en un poste de luz y tú serías la mano que arranca esa estampa porque le gusta entre todas las demás; Yo sería como la persona que corre inmediatamente y tú serías la razón de semejante acto; Yo sería como un mal vicio y tú serías un buen hábito; Yo sería como la mano que mece la cuna y tú serías quien me dice que lo haga con más calma, que no hay prisa; Yo sería como la caminata larga y tú serías el descanso; Yo sería como la primera gimnopedia y tú serías quien la toca en el piano; Yo sería como la persona llena de cosas buenas y tú serías otra persona llena de cosas buenas que causa todas las cosas buenas de la otra persona; Yo sería como la complicación y tú serías lo sencillo; Yo sería como una llamada hecha en mal momento y tú serías la llamada que siempre estoy esperando; Yo sería como el que escribe y tú serías quien provoca todo eso.

23 ago. 2008

days of gold, now rain on tin

Me gustaría ir a una fiesta que recibiera a los asistentes con un letrerito como este:


Recién me desconecté de internet, apenas me voy a calentar de comer, son las once y media de la noche, me traigo la comida frente a la computadora y veo que un insecto decidió morirse en mi sopa, en la tele van a entrevistar al sujeto que ganó la medalla de oro olímpica, es día de fiesta nacional, y nadie dice nada de Paola Espinosa, que también participó hoy y está bien guapa. Hoy, vía msn, platicamos, un amigo de la prepa y yo, con otro que tiene años que no vemos. Nos invitó a beber a su casa en Cuernavaca, y le verdad la idea me emocionó un poco. Antes de eso platicábamos de cómo la jefa de nuestro grupo de cuarto de prepa actualmente es edecán o pretende ser modelo. Creo que voy a dejar internet, sabes que algo es una adicción cuando puedes decirte: “Es una adicción”. Me meteré a un gimnasio, escuché que hacer ejercicio libera endorfinas. Eso puede que explique muchas cosas de cuando iba en prepa, tenía una amiga a quien quería mucho que decía que a ella le gustaba jugar basketball o futbol porque así ‘sacaba’ todo lo que no pudo sacar en el día, la verdad es que cada que decía eso me entristecía un poco. Ya no la veo. La verdad, la mera idea de que algo que detesto tanto no por el esfuerzo sino por lo aburrido que resulta como es el deporte libere endorfinas me parece como si alguien se burlara de mí en mi cara. Quizá no sea tan complicado, es decir, es cosa de fluídos y hormonas, si habláramos en un tono hondo de él serían términos clínicos, anatómicos; además, el deporte es de esas cosas que si no se hacen no funcionan, así que quizá quedarse al margen mientras todos bailan sea pura teoría y no sirva. Justo ahora me da un calambre en el dedo. Los comerciales que pasan mientras en la tele anuncian:

Condones
Cerveza
El gobierno del Estado de México
Cerveza
Tratamiento para el pie de atleta
Refresco de cola
El poder judicial de la federación
Cerveza

Ahora, todo el staff televisivo presta atención al relato del medallista, todos están sentados en un escalón del escenario de utilería mientras lo escuchan con una atención impecable. La cámara enfoca, intermitentemente, a la medalla del mexicano. Es increíble, una reacción similar a la que habrá experimentado el primer americano que vio un caballo empaña el lente de la cámara, aunque con un vaho que hace que todo sea más visible. Más comerciales.

Camionetas
Un tratamiento para metrosexuales
Bebida energética
Tienda departamental
Crédito inmobiliario
Complemento alimenticio para niños
Lotería
Vitaminas
Cerveza
Una página de internet para jóvenes

Ahora el medallista responde a la pregunta de si hay o no hay apoyo para los deportistas en el país. Trata de ser políticamente correcto, pero suelta un dato revelador: el apoyo se lo ganó él, le empezaron a apoyar ‘bien’ hasta que obtuvo reconocimientos fuera del país, hasta que era una inversión segura. Recuerdo una conversación vía msn con Elso, platicábamos de hacer ejercicio, que practicarlo no es garantía de nada (puede ser que tu cuerpo no responda, o quede mal formado, por mera anatomía propia, o que tiendas a subir de peso), como si no tuviéramos suficientes problemas, le dije, y ella me dice: nada más nacemos y nos quedan todas las rebabas. Bonito, de verdad.

Ya es la una y media de la mañana, acabo de lavar los trastes. Imagínate esto, imagínate que estamos en una zona del planeta en el que durante una temporada sólo hay noche. Sería muy extraño, dada la particular naturaleza local. Nuestras películas estarían cubiertas de esa luz amarillenta propia de interiores, o de esos focos de neón, azulosos. Las borracheras cambiarían, creo, saldrías de tu cruda en casa de tu amigo con una extraña sensación de una especie de desfase, quizá no habría resaca moral, quizá sería una resaca moral mucho más fuerte, quizá la gente vería sus relojes con más frecuencia, quizá no, no sé, se me hace difícil de imaginar, pero sería interesante.

Voy a meterme a un gimnasio, voy a secretar endorfinas, voy a dejar esto, voy a volverme (por fin) vegetariano, voy a secretar endorfinas.

¿Sabes qué está de moda? Que te metas tu superioridad moral hecha a base de dinero y prisas por el culo.

Si fuera un personaje de Dr. House, me gustaría ser Dr. House. Es chistoso como los personajes de las series televisivas están hechos en el cielo, son perfectamente compatibles entre sí, para cada Némesis hay un tipo que se pelea con él, cada uno actúa su parte y dan lecciones de vida entre ellos. Siempre suelo apoyar a los personajes menores y a todas las causas perdidas, no sé por qué, es casi patológico, desde que tengo memoria me gustan lo que siempre pierden, los que seguro se divierten menos. Es raro, siempre me han sido antipáticos los personajes populares, supongo que los diseñan para que sean recibidos así.


Miren, estoy de buenas:

=)

ya no:

>=(

Veo a los competidores de lucha grecorromana, a los de tae-kwon-do, a los de judo y a todos lo que implican confrontación corporal y no entiendo cómo pueden practicarse esos deportes sin tener un repentino acceso de furia. Si un tipo revoloteara sobre mí buscando mi costado para asestarle un golpe terminaría volviéndome loco y echándomele encima, apretando los dientes. En verdad –y en esto he estado pensando últimamente por las omnipresentes olimpiadas- me parece alarmante mi nivel de competencia, siempre la he rehusado, siempre me ha puesto infinitamente nervioso. De niño, dado mi dolorosamente evidente sobrepeso, cada que alguien profería un ‘carreritas’ o ‘el primero que acabe gana’, se me achicaba el corazón, se me constreñía como cuando aprietas una bolsa de papas cuando en la entrada de la tienda descubren que te las robaste. Sólo me gustaban las competencias donde era más que obvio que ganaría, aunque por lo general eran cosas de poca utilidad en la vida real, como dibujar y eso. No concibo cómo puede pasarse la vida entera compitiendo y no volverse loco. No competir tampoco hace mucha diferencia, está la paranoia y el miedo constante. Ya antes dije que debería haber clases de conversación, y ahora se me ocurre que debería haber cursos de competencia. No competitividad, eso suena a términos económicos (aunque amo los términos económicos, hablan de energía, de rutinas desgastantes, de venas que se dibujan en la sien) y de cursos de administración de empresas; no, competencia, talleres de competencia, que te enseñen a abordar violentamente al mundo, a sonreír, a ser propositivo, a bailar, a mitigar el dolor en el vientre y la entrepierna que provoca ver a una mujer increíblemente guapa, a mantenerse hablando todo el tiempo. Los cursos tendrían que dividirse en sexos, los cursos masculinos tendrían que darlos mujeres y viceversa, de lo contrario los hombres se enfocarían en ostentarse y las mujeres en halagarse; tendrían que enseñarte a dejar tu marca sobre el mundo.

Según leí, los icebergs no flotan ni nadan propiamente, hacen algo semejante a patinar, son bloques cuya punta visible es algo así como la quinta parte y mientras son mecidos por la corriente, la base va dejando un surco descomunal en el suelo congelado. En cierta manera, sí, flotan, pero algo tan pesado no puede ir por la vida sólo dejándose hacer, en algún momento tendrán que implosionar. Me gustaría verlo, que pasara.

20 ago. 2008

SIENTES QUE TIENES MÁS RECUERDOS QUE LA ENERGÍA QUE POSEES PARA PROCESAR ESOS RECUERDOS

(el título del post es de Shampoo Planet, de Coupland)



El lunes comenzaron las clases para niños de primaria y secundaria. Como una lección de vida que la escuela nunca me dio (mi madre siempre reprende mis palabrotas y malos modales preguntándome si no me educaron en la escuela), de repente, despertándome a las 11 am porque mi reloj biológico anda mal y me duermo a las 4, resulta que compró un pez. Sí, un ser vivo, un pez beta azul. Descansa a lado de la televisión, pero eso no evita que sea poco notorio y/o espectacular. El asunto, y con asunto sigo hablando del pez, me deprime sobremanera. Le dije que por qué compró un pez, un animal metido en un vaso de agua, que es muy triste, y ella dice que es pez de pecera, que de eso son. No sé si la escuela hizo su mejor papel o mi mamá apostó más de la cuenta.

* * *

Mi táctica es inocularme los males de los que me quejo: me cagan los tenis Converse pero quiero unos blancos para dibujarles cosas ridículas, me cagan los ipods pero quiero uno (regalado) para escuchar a Sonic Youth en la calle. Odio Facebook, todo el mundo está ahí. Comparado con el vacilador hi5, facebook hasta se ve como un trato de negocios. Tus amigos que no quieren abrir un hi5 seguro tienen un facebook, además hay mucha banda seria, empresarial (por eso Zélika García y Galia Katz tienen un facebook, y por eso no son mis amigas, y por eso, supongo, me gustan), lo único bueno es que no hay perfiles tapizados con 75 MB de widgets y videos empotrados de youtube e imágenes con glitter virtual. Pero ahora, gracias a recomendación y el ejemplo de la Plaquetsss ahora soy fans de facebook. Soy fan de la aplicación de regalos chairos, de los regalos comunistas, de los regalos de la tiendita de la esquina, de los regalos de Monty Pitón, del librero virtual que dice qué estás leyendo, qué quieres leer y qué has leído, soy fans de los grupos hiper cerrados y todo eso como el de la gente que no redondea en el súper. Agréguenme en facebook y les regalo una cajita sonricslandia. Ah, y desde hoy soy fans de esta página, qué digo página, paginón, para los que ya se cansaron de las chicas de diario de fiestas, que sólo causan dolor.

* * *

El mejor momento olímpico ya ocurrió. Michael Phelps será (es, de hecho) Dios, pero el momento que marcará al 2008, el momento que hizo que muchos se llevaran la mano a la boca para evitar un hondo y sonoro Oh fue cuando el ídolo chino de los 110 metros con vallas, Liu Xiang, se retiró de las competencias sin participar por una lesión. Momentos como estos son deporte, no masa muscular. La compasión y la empatía son cosas necesarias, tristemente necesarias, pero cuando son globales, cuando una enorme parte del planeta vuelca sus preocupaciones sobre un solo ser humano, esas cosas en verdad me impactan, pero cuando esto cae en un deportista, en verdad siento que puedo ver el mundo en pleno cambio.

* * *

Se me ocurre esto, y es medio estúpido:
Una idea seguramente muy antigua pero que conocí por primera vez leyendo Generation X de Coupland es la de conocer el cuerpo. Cuando habla del dueño de un bar donde trabaja el protagonista y de su esposa, gente en sus cincuenta o sesenta años, que van de viaje en verano y cuya vida pasa en cámara lenta y en sepia, dice que ‘descubrieron su cuerpo demasiado tarde’. Hoy, mientras como y veo el reporte de la actividad olímpica del día, me doy cuenta que a manera de cápsulas de la ‘cultura foránea’, han pasado reportajes de un montón de sujetos con un control de su cuerpo impresionante, sea para fines ridículos o no. Hace unos días pasaron un tipo que se posaba un taladro en el cuello (justo a la altura de la traquea) o la sien, se rompía maderas sobre él, moldeaba tiras de metal con golpes en la cabeza, se ahorcaba con una barra de acero con el puro movimiento del cuello, lograba (y esto era sorprendente) lanzar un clavo con la mano a través de un vidrio de manera que la punta lograra atravesarlo y rompiera un globo del otro lado, el agujero era perfecto. Hoy pasaron un tipo que puede arrojar agua por los ojos que bebe por la nariz. Mientras los reporteros mexicanos pelean por hacerse notar en las calles de Beijing, a base de saltos, gritos en español, rolling gags y así, los chinos pasan tranquilos. También son la nación con menos crimen y delincuencia. Recordémoslo, a esta gente, la ley le prohíbe mostrarse afecto en público, y casi siempre, al menos en la parte del mundo a la que tengo acceso (los reportajes de un minuto o dos), aparecen hablando lento, casi inexpresivamente, lentos. También convendría señalar, a fin de ser más convincentes (¿convencer de qué?), que los chinos han obtenido una cantidad avasallante de medallas. ¿Puede enseñarse el cuerpo, a descubrirlo, puede el cuerpo ser parte de la educación? Debería, ¿no?

* * *
La fiebre inmobiliaria destruye esta ciudad, la fiebre inmobiliaria me destruye a mí, y me cago en la fiebre inmobiliaria, de verdad que lo hago. Odio los cambios, mi horóscopo dice que habré de sufrir de eso de por vida, también lo dicen las condiciones más burdas y elementales: mudanza; es de las últimas cosas que le desearía a nadie, que cambiara su casa. Fadanelli dice que hasta los perros tienen derecho a un sitio donde esconderse, o creo que eran las cucarachas, no, los ratones, eran los ratones. En verdad me es mucho muy difícil, soy la persona más brutalmente territorial que existe, no soporto intromisiones. Nunca abro la puerta. La frase "que te cambien los muebles", en mi caso, aplica por las dos acepciones. La última persona que vino y me movió muebles no los ha dejado como estaban. O los dejó justo como estaban, que creo es un poco más desesperante. Necesito un trabajo, y lo preciso ya. Entre otras cosas.

* * *
Uno de mis grandes proyectos a futuro es conseguir un automóvil, alguien que lo conduzca e ir a la caza de mi progenitor, donde quiera que esté. Sería una especie de road movie como tantas que he visto. El impedimento, desde hace ya varios lustros, es la imposibilidad de la localización. Fuera de eso, la idea de una travesía sin destino no me emociona, salvo que el destino sea el dinero que se requiere para perderse como en las peliculas, que no hay. Debe ser raro, que tu pasado te persiga y dé contigo. Debe ser igual de triste perseguirlo, a tu pasado, no contar con él. Tampoco heredé libros, y llevo una torre de pendientes. Una torre de pendientes, una torre de dados que alínea un chino con un vaso, una torre de lastres que tienes que cargar contigo a todos lados, una torre de cosas.

* * *
Y ahora, un momento olímpico:

(guapota...)

En mi frenesí de ira contra los atletas cuyas vidas se resuelven en segundos y luego viven de sus rentas, no me había fijado en Paola Espinosa, ganadora del bronce en clavados sincronizados por México, con veintidos años recién cumplidos. Una vez vi en la tele un reportaje sobre su vida (esos resúmenes de calvarios humanos que son una mezcla de espíritu deportivo, carencias, ingenio, vocaciones y negligencia familiar, todo acompañado por música triste), y según recuerdo, esta chica es o era hiperactiva, no se estaba quieta y el deporte resultó ser la solución para sus padres. Ella confiesa: "Si pudiera salir, utilizaría las noches para ir al cine o para platicar con mis amigos, bailo algo pero no soy reventada, así que no iría mucho a las discotecas". Si alguien la conoce, presente. Mientras escribo esto, pasan la enésima repetición de la medalla de oro obtenida en taek-won-do en la madrugada, justo ahora le pasan un teléfono celular al ganador, "es el presidente de la república", le dicen. Uffa, una oportunidad de oro para la vacilada a nivel nacional, pero el atleta está demasiado emocionado y contento como para ponerse cáustico. Los deportistas no han de ser comediantes en potencia, supongo que Paola Espinosa no aguantaría mucho mis bromas. No sería la primera vez que me pasa. ¿En serio no la conoce alguien del auditorio? Vamos.

15 ago. 2008

la distancia que va del suelo a tus ojos

I

b Dice:

hay icebergs bicolores?

Yo digo:

Los hay, y explotan de repente y todos lo ven desde la costa!

Yo digo:

con goggles

b Dice:

y se sacan fotos en donde la mano es la escala?

Yo digo:

sí, sobretodo porque el iceberg suele ser suficientemente grande como para que necesiten a alguien que se las tome...y si el otro trae goggles difícilmente vería por el visor...



II

Se me ocurre esto:

No tengo demasiada experiencia en ello (más bien mucho muy escasa), pero creo que suele ser decepcionante conocer en la vida real a personas que conociste primero por internet. No hablo necesariamente de contactar a alguien por Messenger y luego citarse, sino de conocer personas vía Hi5, Myspace, Facebook o sobre todo, Blogger. Creo que si esto pasa es por un sentido de disponibilidad propio de las páginas personales: uno puede leer los posts del blog de alguien cualquier día a cualquier hora, puedes ver las fotos de alguien en sus álbumes de HI5 cuando se te antoje, tienes todo el tiempo del mundo para idealizar a ese alguien y para lograr que se te haga familiar. La primera reacción a esto es agregarle en tus links, o dejarle un comentario, o agregarlo como amigo y así. Eso es por un lado, por otro, la estructura de las páginas personales suele suponer cierta franqueza inocente, la de conocer personas a través de dispositivos relativamente (aparentemente) simples, como es disponer de cierta información de ‘intereses generales’, como saber qué libros lee el otro, qué películas le gustan, qué actividades comparte (compartiría) con quien lee. Hay otros modos menos utilizados en general, como escribir en la sección de diario personal de cada página o hacer visible un ‘estado de ánimo’ (Myspace-Bob está en segundo lugar, le puede ver la nuca al de enfrente), sin embargo, la pestaña por excelencia es la de las fotografías. Todo el mundo suele estar pasándosela muy bien en sus propias fotos, amo cuando una chica sólo tiene fotos de ella en infinidad de poses y atavíos, sobre todo cuando la mayoría de las fotos se las sacó ella misma, con la cámara a la distancia de su brazo. Este tipo o manera de ostentarse es sumamente violento, paro también sumamente común, cabría decir incluso que natural, lo cual basta para pensar que es el peor. Lo que se me ocurre es esto: los elementos de estas nuevas maneras de conocer personas tiene como estructura intrínseca un sentido de competencia feroz, es la selección natural de la realidad virtual (aunque nunca he entendido qué diablos tiene de virtual cuando puedes comprar libros en Amazon). Las fotos de la chica guapa imposibilitan las de la chica menos agraciada, que lo intenta no obstante se haga más y más dispensable conforme uno se mete en sus fotos (el siguiente paso incómodo es meterse en la vida de uno, lo cual ya supone una cierta derrota inevitable, sobre todo cuando puede ver esto con cierta objetividad). Las fotos en bikini de las vacaciones a la playa de esta chica compiten; las fotos de aquel sujeto con multitud de amigos, incluso cuando algunos de los incluidos no los conozca salvo desde ese día (los agregará días después), sí, compiten; las fotos de sus vacaciones en Madrid, el día que decidieron estar todos juntos, compiten, en cierta manera, pero lo hacen. Algunas maneras de conservar el escalafón en la importancia del otro suelen ser más o menos las mismas, insistentes y semi sordas: el toma y daca de comentarios en perfil, darle fives al otro, comentar sus imágenes o su diario, etcétera. En el caso de Blogger, la competencia suele ser mucho más diversa, pues esta tiene que ver con una posición declarada y/o consciente (aunque a veces no tanto) de su autor. Puesto así, los posts de uno o dos comentarios no parecen tener la menor oportunidad frente a los de treinta y siete. Por supuesto, no deja de haber (lamentablemente) los blogs que, prácticamente, te ruegan con lágrimas en los ojos, con sudor en la sien, que los visites, que te mueras de risa, que entiendas el chiste, o por el otro lado, aquellos que suplican compartas cierta solemnidad o seriedad insoportable propia del que escribe desde afuera de donde se suele escribir (suponer la vida como algo ya dado, como el texto de Thierbout del otro día). Sin embargo, una posición chocante o más bien reticente, es la estructura del blog una estructura de competencia. El otro día, platicando con el Mario Flores de esto específicamente en los blogs, me decía: “Wey, si están buenas ponen un chingo de fotos de ellas, de ley; si no, es porque está bien fea, así, wey”. No quedan fuera de consideración los blogs tipo página personal que se dedican a documentar cada insignificante (y suelen acentuar lo insignificante por todos los medios) hecho en la vida del otro, básicamente, la estructura de fotos de las páginas personales pero con pies de página y la idea de que es necesario leerlos todos. Estoy hablando de códigos binarios, de ceros y unos, no de personas, no todavía, y he aquí lo frustrante de conocer a los portadores de este tipo de dispositivos en vivo: la competencia voraz, la idea de tener siempre entretenido al auditorio, la idea de ser siempre irremediablemente chistoso, o perspicaz (qué palabra tan estúpida), o ingenioso, de ser un showman o cuando menos un sujeto frente a una pared de ladrillos, suele estar ausente en la vida real. Cuando conoces a esta chica de fotos donde sale sabrosísima, resulta ser mortalmente aburrida e incluso puede caer la libido como una mesa que de repente se vence (las 27 fotos del perfil no suelen ser las más naturales de las 112 de todo el archivo de la cámara), cuando conoces a este tipo que resulta ser tan común a ti por los libros y los discos que le gustan, resulta ser un completo cretino que grita cuando quiere dejar algo en claro, cuando conoces a este blogger que parece tener siempre una idea maravillosa o una frase absolutamente inteligente, resulta ser un tipo común y corriente con mala conversación o del todo alejado de esa idea espectacular. No todas las chicas que uno conoce de internet suelen ser aburridas o feas, no todos los tipos que parecían ser distintos al grueso de los que se toman fotos con coches suelen ser tardos comunes y corrientes, no todos los bloggers somos los geeks que el mero hecho de tener un blog (falsamente) supone, pero en vivo no hay competencia. Ahora que sí el sujeto nuevo conocido resulta competir con tanta voracidad como a la distancia de un sitio en internet, si resulta ser una transcripción fiel de sus comentarios que exigen les escuches y comentes, si el sujeto no se calla un segundo y debe ser increíblemente jocoso todo el tiempo, acaparando la atención, entonces tú te lo estabas buscando, y encontraste un ejemplar patológico, como últimamente suele ser el caso en casi todos los casos (ese wey es bien raro, ¿cuántas veces han usado el término en la semana?). Pero esto no es un sitio o momento salvaje, en general sí hay competencia, suele haberla todo el jodido tiempo, sólo que, digamos, las redes de internet suelen ser una maqueta mucho más dinámica y veloz de un modelo más bien caduco y lento y antiguo y efectivo; todo parece ser más veloz, uno tiene acceso a cualquier hora del día a cualquier persona, sólo que nadie puede prestar tanta batalla en la vida real, nadie puede estar presente en todos lados en todo momento, aún cuando el celular haga sus mejores intentos y no esté nada lejos de lograr algo significativo. Cuenten cuántos de sus contactos de Messenger (que deben ser cientos) están conectados, luego cuenten cuantos decidieron portar el ícono de “no disponible”. He allí una cifra, pero ahora sí estamos hablando de personas. Bastaría con iniciar sesión de Msn sin aparecer conectado (hasta allí hablamos de una herramienta de comunicación que se usa como suele usarse, con medidas de prevención típicas y optimización de funciones), pero es necesario negar de antemano la posibilidad, y aquí, forzosamente, sólo podemos estar hablando de personas, no de códigos binarios.



III

Yo digo:
¿Qué es más lindo? Que a alguien le digas que es tu 'Musa' (la palabra no me gusta) o que es tu Causa?

Dice:
Tu causa

Dice:
A demás causa implica más cosas, y es menos utilizado por lo que le da efecto de exclusividad



IV

People pay to see others believe in themselves. Many people don’t know whether they can experience the erotic or whether it exists only in commercials…performers appear to be submitting to the audience, but in the process they gain control of the audience’s emotions. They begin to dominate the situation through the awe inspired by their total submission to it.

Kim Gordon, I’m really scared when I kill in my dreams, Artforum, 1983, impreso en Sonic Youth, Kill Yr Idols / Confusion is Sex, Geffen, 1983


Michael Phelps es el Dios del momento, Cuauhtémoc Blanco vuelve por fin a la selección mexicana, los atletas mexicanos llenan de esperanzas a los desvelados televidentes con sus raquíticas participaciones que, no obstante, podrían cambiarles la vida. Siempre he odiado los juegos olímpicos, odiado en verdad; suele decirse que el deporte hace por la gente lo que sus gobernantes no pueden, o sea, hacerles felices, pero con el caso de los juegos olímpicos, donde la bandera impresa en la camiseta suele caer antes que el jugador de inicios humildes, todo esto es irrisorio. Para empezar, la decepción, los atletas de las Olimpiadas de Beijing no han caído de bruces aparatosamente ni han derrochado lágrimas. La verdad, para quien sabe cómo suelen ser estas cosas en el caso de nuestra campechana delegación, lo único que nos queda cuando compiten es verlos caer aparatosamente. Ver a México competir es como ir a las carreras de autos: sabes que lo único que podría sacarte de aburrimiento es que choquen y haya muchas llamas. Por ejemplo, en Sydney 2000 cuando descalificaron a este marchista a pocos metros de llegar y todo el mundo (hablo de cuando todo el mundo es México y es visible desde la televisión) estalló en indignación, o cuando en esos mismo juegos o cuatro años más tarde esta joven promesa de la gimnasia, que prometía, llegó al salto de caballo y cayó con muy poca gracia, y creo recordar que no lo hizo una vez sino dos veces, ese es el tipo de cosas que uno espera, uno sabe que no más. Siendo este el caso, nadie queda muy feliz con el deporte, como se dice. Empecé diciendo que las raquíticas participaciones de la delegación mexicana podrían cambiarles sus vidas no obstante, y eso cierto: aquí, en tierra del pulque y los emos de la glorieta de insurgentes, se pensiona de por vida al medallista, raquítico o no, de juegos olímpicos. La cápsula televisiva fue muy rápida, pero creo que el monto es $13,000 para medallistas de oro, $12,000 para plata y $11,000 para bronce (eso nos da menos de veinte personas pensionadas en el país, tómese eso en cuenta). Más datos tristes (de mi parte): al menos hasta donde recuerdo, México es el segundo país en el mundo que más ofreció pagar por medallas, ya saben, premiar al atleta afortunado por agarrar, aunque sea por los mismos pelos, una medalla, un triunfo que hondear desde la puerta del avión a su regreso; creo que sólo Filipinas está por arriba. Además, en esta ocasión en particular, se prometió casas (sí, casas) a los medallistas y una pensión de unos cuantos años de $50,000 mensuales. Además, ¿de dónde se sacan los montos de los premios extra por medallas?, si la queja general es que no hay dinero, cómo puede recompensarse a un atleta raquítico con cantidades exorbitantes. Ya sé, no tengo 18 todavía, pero todos sabemos (Dios, y somos bloggers, seguro que lo sabemos) que el deporte no hace diferencia en el tiempo, bueno, en el caso de Estados Unidos, por ejemplo, sí (allá le gente vive en muchas otras personas, pero tener deportistas no habla de nuestro país. Ese dinero debería invertirse en los científicos y los artistas del país. El deporte no divierte a la gente, lo hacen los ipods y los emoticones de Messenger, científicos y así. Sería lindo ver un revés repentino en la política administrativa al respecto de una baja en dinero para la CONADE, harían campañas del tipo “ipods hechos en México, no en otros países”. ¿Es demasiado o solo soy yo? Siempre he creído que en las enciclopedias, los nombres de políticos están de más. Cuando veo, en la biografía de alguien, como primer golpe de información ‘político español’ o ‘presidente interino en la época de la revolución de…’, me muero de aburrimiento; de verdad, creo que sólo importan los nombres de artistas y científicos, además sus biografías suelen ser más interesantes. Quien tenga amigos deportistas relativamente serios, sabrán de la cantidad de viajes que suelen hacer sólo para ser masacrados en volleyball en Londres o para pasar inadvertidos como tiradores de arco en Johannesburgo, y uno aprieta los puños, por esas cosas y porque los libros de Bruce Nauman, Bas Jan Ader o Félix González-Torres no llegan al país. Eso sin contar con el aspecto prehistórico (aunque es precisamente lo que hace la historia, though) de la supervivencia y la versión moderna de la selección natural del más fuerte y el más veloz. Comentaba con alguien si en el futuro llegará el día en que se prescinda de los juegos y se proceda solamente a medir masa muscular y pesos. Sería lindo, las olimpiadas serían un gran laboratorio, o las marcas mundiales (insuperables ya) consistirán ya en producir trajes más ergonómicos y de materiales más resistentes. Quizá en el futuro, la cuestión que hará la diferencia será la producción de anabólicos y esteroides, que no sólo estarán permitidos, sino que serán necesarios. Últimamente me divierto menos, la verdad.



V

- es la pinche realidad - Dice:

es mejor hablar de raticidas

- es la pinche realidad - Dice:

y aun así es doloros

- es la pinche realidad - Dice:

o

Yo digo:

raticidas...harán las pruebas con ratas o con qué?

- es la pinche realidad - Dice:

con palomas

Yo digo:

(risas estentóreas)

Yo digo:

pinches palomas, ellas se lo buscan

- es la pinche realidad - Dice:

sí, son bien molestas y suciass

Yo digo:

no manches, en guadalajara son las reinas del lugar, son una plaga, caminan lento y no se quitan

- es la pinche realidad - Dice:

han de ser palomas de la época de la revolución

Yo digo:

todas duras...si el raticida logra matar una paloma muerta, entonces la arma...y los palomicidas..habrá? seguro usan canarios

- es la pinche realidad - Dice:

seguro, pobrecillos ellos, tan nerviositos

Yo digo:

y cantan rebonito, me gustan los canarios...ojalá se ponga de moda entre los emos tener canarios. Imagínate, Sirako, marchas de emos por la glorieta de insurgentes con una jaula con un canario cada uno, acá todos cantando...

- es la pinche realidad - Dice:

sería la onda

- es la pinche realidad - Dice:

una vez mi vecina de al lado compró canarios

- es la pinche realidad - Dice:

y los puso en el balcón junto a la ventana

- es la pinche realidad - Dice:

caray

- es la pinche realidad - Dice:

pero no sé que pasó como a los 2 días ya no estaban

Yo digo:

luego explotan

- es la pinche realidad - Dice:

quizá

- es la pinche realidad - Dice:

o volaron

- es la pinche realidad - Dice:

les estuve enseñando desde mi ventana como abrir la jaula

Yo digo:

no mames sirako, eso es bellísimo, es para un corto o un post y así..



VI

He estado escuchando insistentemente el único disco del Dream Theater que tengo (Images & Words), sólo dos personas no americanistas entienden los por qués de mi pasión águila, Plaqueta y Le Corriendo Despacio. Le digo a Tamara que debería irle al América y ella dice que tal vez, que igual y sí debería y que lo va a pensar. Creo que el sábado descubrí que tengo atrofiada esa parte del cerebro o el hipotálamo, alguna gandula supongo (creo que la pituitaria o la tiroides), que te dice que ya estás satisfecho y que ya dejes de comer. Chistoso que mis hábitos alimenticios se rijan por cuánta comida se encuentre en la mesa o por convidarle al otro o por recato. Sería clara señal de que la clase media siempre gana, siempre. Vayan a ver las exposiciones del Muca Campus y la Saps de las que les conté el otro día, corran. Y el domingo, ah, el domingo...



VII

A lo mejor las personas con cortes de pelo raros son como estructuras que sólo se vuelven interesantes después de venirse abajo, como ranchos de Florida medio hundidos en los pozos negros, centros comerciales en bancarrota o civilizaciones después de una guerra nuclear. Noto un cálido resplandor trágico al darme cuenta de que sólo puedo ser de interés para el mundo una vez que me hayan destruido. Vanidad de la juventud. Consejo del día: que nunca te destruyan.

Douglas Coupland, Shampoo Planet, 1992

11 ago. 2008

Wyatt Byrnamm (1959-1994)
Fragmento de Omega (1987)


(...)Como un ente autónomo, implorando piedad, gateando lentamente a los pies del ser amado que habrá de llegar, una patada, algún gesto tierno, algunas palabras de bienvenida en voz alta, bien pronunciadas y dirigidas correctamente al oído dispuesto a escuchar. Este oído, lo he visto, habrá de estar allí, eternamente, dispuesto a escuchar, a recibir, a sentir. Una aserción, por supuesto, de que hay algo ahí que no hemos visto: alguien pensó que sería una buena idea el ponerse en la posición de amar y sentir afecto. Craso error, se echará a perder, pero lo hará ligeramente, y el prisionero puede reconocer los elementos de su propia muerte tomando lugar lentamente. Ya he estado ahí, lo recuerdo, sentía algo parecido a la nausea, pero sentía algo, definitivamente, como un recordatorio de los objetivos de un recién nacido siéndole indicados en forma de un golpe o un grito repentino en su oído en el mero inicio de sus días. Lo recordará, estará esperando otro golpe, algún día, ya sea que se sienta en su sitio o no, lo estará esperando como una carta de presentación, una especie de instrucción a seguir. Caeré de nuevo, y estaré esperando un par de brazos que se alcen y se sostengan, y una voz que permanezca vociferando sobre las razones que tengo para resistir, y un sentido compasivo de pérdida compartida con los ecos de un discurso hace mucho tiempo proferido que ya no recuerdo sonará a distancia, como ese recordatorio que he estado esperando. Lo verás, definitivamente lo verás. Aunque puede que no quieras escucharme, pero es una recompensa que he esperado tener. Habremos de colaborar, habremos de tomarnos de la mano, y caminar por algún lugar cerca de aquí, sin perder las distancias, sin estar afuera hasta muy tarde, sin respirar demasiado fuerte, pero definitivamente sin perder el contacto, bajo ninguna circunstancia habré de forzar a un gesto natural a que se sobreponga a sí mismo como una dolencia relajada que supone que ha sido aliviada. He cometido errores, sí. Tras varios arranques, he desarrollado un sentido de auto constricción que no es ni apasionado ni festivo. Una luz débil saliendo de mis globos oculares, no puedo verla, pero se me ha advertido no forzar nada. Esperaré, me calmaré, sin forzar nada, sin esperar a ver la sangre en vivo en el suelo, sin tratar de educar a nadie. Me han educado, lo recuerdo, y por ello esperaré calmadamente. Ya lo he hecho antes, y estoy aquí esperando. Las resoluciones que pueda tomar no son decisión mía, soy nombrado a través del olvido de alguien más. Y esa es una declaración que estoy dispuesto a reinterpretar para alguien más, ser pronunciado. Y adquirir ese cierto grado de aprisionamiento tan necesario para la salud de cualquiera. Me han educado, un poco tarde, no obstante. Algo del daño se ha neutralizado, de alguna manera. Una vida entera sintiéndome como un lastre que alguien tendrá que cargar, una carga en los tobillos de alguien más, palabras pesadas sonando a través de los lentos y hondos pasos que toman lugar en mi vida como un retiro insignificante aunque complejo de materiales que finalmente colapsan antes de ser numerados, contados, antes de que uno pueda acostumbrarse a ellos. Una estructura de deterioro cuyo progreso se lleva a cabo sin que nadie lo vea. Lo he estado viendo todo el tiempo. Tengo una clara y vívida memoria de los primeros arreglos, las preparaciones posteriores, la aflicción y el dolor que sigue haciendo acto de presencia. Nadie va a recordar, nadie. Una sutil especie de sentido mostrará las diferencias; cualquier atajo a la memoria de las cosas que dejé sin darme cuenta me hará ver aquello que moví de su lugar. No retrocederé, no consideraré movimientos para después. Un golpe, memoria, arrepentimiento, intentar arreglar cosas. No habré de intervenir de nuevo. He sentido todo esto, sin ningún tipo de memoria corporal. No, no es un desprecio de las cosas en mi pasado, simplemente me siento avergonzado de haber tenido lugar en la manera en que las cosas cambiaron, el camino que las cosas tomaron y verlas ahora. Creo que pude haberme divertido más, pero ya es un poco tarde, estoy un poco cansado, tú estas un poco cansado, por otro lado seguimos haciendo nuestra labor, sin importar cuán insoportablemente decepcionante pueda ser, lo hacemos. ¿Nos hemos atrevido a alterar estos esfuerzos constantes haciendo treguas? Me agitaría violentamente, me reconfortaría, sin embargo. En verdad me reconfortaría. Me pondría de nervios; me acurrucaría en mi rincón y correría en mi rueda, sin parar. Después de un tiempo me sentiría cansado, pero me relajaría serenamente, sin pensar en un posible desenlace. La accesibilidad a cualquier pieza repentina de esperanza es remota; de hecho, no he visto estas condiciones, no, no tengo la menor oportunidad de considerar cualquier situación que pudiera modificar tras haberla experimentado. La simple idea de encarar un punto único en el tiempo y el espacio dos veces empieza a parecerme algo deseable aunque repulsivo. ¿Cuántos pasos en falso he dado? ¿Cuántos impulsos soy capaz de manejar para reinterpretar lentamente, notar los errores, los esfuerzos gradualmente alterados, rotos y convertidos en algo más y más sólido, denso, rodeando el inmenso bloque infinitamente hasta que ocurra que vea algún reflejo, alguna sombra cuya forma pueda afectar con sólo mirarla persistentemente?, un simulador, un doppelganger de mis propias instrucciones pasadas. Debí, hubiera, lo habría hecho más precisamente. Me quedaré aquí, justo donde estoy, justo donde he estado todo el tiempo, esperando que llegue una instrucción de afuera, un patrón que pueda grabar en mi memoria y entonces tomar las decisiones que debí haber tomado, primero por mí mismo, después depositándome en alguna decisión ya tomada, una línea en la que pueda confiar mi propia línea de contingencias. No sé, de hecho, pero lo que sí creo es que he estado aquí todo el tiempo. Abandonando mi posición brevemente, pero nunca dejándola del todo realmente. Puedo mesurar la distancia perdida las veces que me fui y la distancia recuperada las veces que regresé tan sólo con mi brazo, el izquierdo, lo alargo y veo la diferencia, ese es mi margen de maniobras, los espacios perdidos y las medidas ganadas. Es la única afirmación directa a la que tengo acceso, el único lugar donde puedo estar, la única posición que tengo para sostener, el último pulso que me queda y que escuché hace ya mucho tiempo. Si escucho todo esto, tomando apuntes, lánguidamente, casi olvidando lo que pienso y lo que escucho casi al mismo tiempo en que atiendo, es por las veces que lo he hecho. Bastante frecuentemente, de hecho, he perdido algo de sensibilidad a esto, pero trato de mantener un registro. Descanso en mi propio regazo, sostengo mi cabeza con las manos, mis codos en mis rodillas, mis pies e el suelo, incómodamente, una vena saltando, pero no lo suficiente para ser visible, nunca lo suficiente para que sea visible. Lucho por mantenerlo desapercibida, no obstante. No es una tarea fácil el forzarte a ti mismo en una discordia sofocada desde el principio, y forzarte verdaderamente en los números y los datos, una memoria silenciosa leyendo cada detalle y manteniéndolo en silencio. La discreción y la confianza en uno mismo como una barrera pesada y móvil. La he cargado hasta aquí. El único punto que ocupo, sí. Aún no he acabado con todo esto, todavía no. Varios puntos me lo dicen. Por ejemplo, la noción de culpa sigue andando conmigo. Una amable culpa, lenta y corrosiva. Todavía no alcanzamos a ver el horizonte, pero pronto. Un poema que no recuerdo exactamente, algunas palabras nunca dichas, una mano tendida, abierta, los dedos congelados en un gesto rígido, un sentido de desastre se dibuja enfrente de un par de ojos. Sí, sólo un par. Nunca es de otra manera, sin ser observada. Y el que mira es el que calla. Puedo escuchar la corrosión, el dolor, la esperanza siendo pisoteada una y otra vez, por aquél que hace de sí un caminante, un rastreador muy estable. La sombra tirada en el suelo aún está contigo. Estaba en el suelo antes que tú. Siempre lo ha estado. Tus pasos se convierten en una línea a seguir y tú sólo sigues tus pasos, los ves bastante cautelosamente, no pierdes detalle alguno, y continúas olvidándolos tan pronto como te llegan a la cabeza. Estás caminando hacia atrás. A partir de ahora, el deseo es algo que sólo puedes recordar, analizar, experimentar a través de capas y capas de información transmitida a ti a fin de tener un acceso a tus pensamientos, a través de ese fajo de hojas sobre escritas que es llevado a todas partes. La espontaneidad descansa hasta abajo del montón, la parte que sujetan tus manos. No puedo recordar lo demás. De hecho no puedo ver qué está escrito, mis huellas digitales cubren toda la superficie. Hay notas en los márgenes por todos lados, aunque las páginas se están impecables, ni una sola señal de uso previo. En un cuarto lleno de anaqueles, llenos de montones, llenos de hojas, llenas de recuentos. El universo. Afuera llueve. El sonido entra por las ventanas, cerradas. Fotografías de atardeceres absorben la humedad de la pared. El muro está cediendo, empiezas a empaparte. Estás completamente seco, empero. Te ciega la luz que entra al cubo de concreto. Eres tú. Alguien afuera ignora que estás adentro. Por las ventanas, las experiencias pasan frente a tus ojos como imágenes en un proyector de transparencias. No entiendes nada. Pareces estar ausente, pero has estado alerta desde el principio. Te despiertas, te duermes, te despiertas, y aguantas, sigues aguantando(...)

6 ago. 2008

Felicidades, sin-pantalones.blogspot.com, hoy cumples un año

cumplimos un año de estar así


Este blog cumple un año. Un año se dice fácil, y en cierta manera lo es, he aquí un montón de anécdotas inútiles.



Me acuerdo que al principio del blog hubo otros dos blogs de un servidor que pasaron sin pena ni gloria: esponjarellenadebuengusto.blogspot.com y alergicoalosgatos.blogspot.com; quienes los hayan visitado cuando existían, sabrán lo tristes que eran. En aquellos tiempos, entre mis amigos bloggeros de la vida real, la tirada era, irremediablemente, el blog chistoso con imágenes de photoshop y fotos cándidas encontradas y, el mío, triste fue verlo, nunca dio la competencia suficiente. También habría que anotar que los marcos de comparación eran monstruos como Plaqueta o el humor cándido del Mario Flores, quienes me contaron por primera vez de esa cosa llamada blog. Tras dos tropiezos más bien poco graciosos, lo dejé definitivamente sólo para intentarlo una tercera vez. Entonces, me propuse hacerlo, por el contrario, el blog más aburrido y mamón que fuera posible. Recuerdo que uno de los comentarios que me hicieron perseverar en esta cosa fue uno de Le Corriendo Despacio, que decía: Otra vez... si duras juro que si te linkeo pus ya sabes que acá se aprecian las vicisitudes del catre y otras artes igual de sesudas. Eventualmente la cosa siguió y nada pudo detenerla y ni modo. Mi primer post era un comentario amargado sobre la jerga sexual en la televisión matutina de variedad y su efecto en las amas de casa, menos mal que he cambiado, por supuesto. A través de un año las cosas cambian, y ya aprendí a poner links, cursivas y fotos, es lindo ver que las personas se superen, pero es más lindo superarse uno, y más en el blog. Hasta el momento, el top de opiniones es de diecinueve, una revisión ligera sugiere que los posts clavados (propios o ajenos) reditúan más y que a pesar de todos los intentos, siguen siendo algo largos, dicen. Sé que este blog es un esfuerzo constante día a día por acabar con las cosas malas en el mundo.

Soy el único imbécil aquí. Tiene años que soy el único imbécil aquí y ya no recuerdo cuándo fue la última vez que alguien se asomó para revisar alguna novedad. No encontraría nada. De cualquier forma, tampoco creo que busque exhaustivamente. La memoria, los hábitos fuertes e inquebrantables, una partida súbita sin decir adios o diciendo adios pero sin esperar la respuesta del abandonado, nada de eso se dedica a buscar exhaustivamente. Yo lo he hecho y tampoco esperaba encontrar nada. No sabría qué hacer, no sabría cómo proceder. Si tuviera que empujar algo lo haría con los hombros, sería embarazoso, pero tendría que hacerlo eventualmente. Aquí nadie viene a revisar alguna novedad.

Wyatt Byrnamm, Droit de Cité, 1993

Como sea, aunque el tono de los posts sigue siendo uno particularmente largo, mamón, aburrido, críptico, extremadamente citativo, local, americanista, sexista y ramplón, un selecto grupo de ociosos y ociosas a los que amo siguen leyéndolo y a ellos, a todos y cada uno de ellos les agradezco sus manos alzadas y demás cosas buenas. Decir todos y cada uno de ellos implica mencionarlos, y lo hago: gracias y saludos a Le Corriendo Despacio, a quien debo lágrimas y motivación; a Lear, ferviente Americanista; a Elso, que rockea y me regaló un carrito de super de juguete; a Any, desde Chihuahua, que dice que leyó todos los posts de este tugurio y creo que estoy en deuda con ella y de quien soy fan; al Sirako, tipazo con quien estoy en deuda (todavía no se quiere casar conmigo, Sirako) con quien haré una banda exclusiva de gente con delirio de altura; al sector Cancún, representado por J. Stam y Paolala; a la Radha, de quien hace tiempo no sé; al Fino y Elegante, cuyas visitas a veces adornan este sitio; a Guillermo N.A., que es casi mi tocayo; a Mrndln, cuya mente y blog leo de vez en cuando aquí o en la calle de Juárez; a el o a los anónimos; y a toda la banda ocasional que luego se para por aquí y que se niegan a la inseminación y al comment público, ustedes saben quienes son. Pronto seguiremos con blogs largos y pretenciosos y con citas y esas cosas. Los amo, lo saben bien.


Y los primeros cinco comentarios se gana una camiseta oficial, es en serio, exíjanla, pero ustedes ponen la camiseta y un servidor el plumón esterbrook o lo que se use.


2 ago. 2008

“…Digamos que si usted tuviera que empujar una piedra, muy probablemente lo haría con el hombro…”

Cuando Alice mandó hacer mi ‘carta astral’, pasadas las risas y los chistes de rigor (un diplomado en astrología en el CNCI que me redituó en un golpe en las costillas, lo de mis dedos chuecos, pelos en la mano y así), leí sólo una parte del monstruo de 83 cuartillas. Un monstruo en realidad; ahora sé que toda la culpa no la tengo yo ni mi infancia, sino algunos planetas que bien a bien no conozco. ¿Podrá culparse a Dios de esto?, ¿podré aún gritar ‘Dios, por qué me haces esto?’. ¿Dios controlará los demás planetas?

“…No se conmueve fácilmente con los espectáculos emotivos y puede ser curiosamente despegado de las emociones, propias y ajenas. Es casi como si pudiera apagar o prender sus sentimientos a voluntad y debe cuidar no dejarlos apagados demasiado a menudo, ya que fácilmente usted se vuelve impersonal...”



¿Sí son muy largos los posts de este blog?



Eventually this girl came to me; she said she’d be very pleased to listen to me, the things I have to say, my ideas about my own work and, perhaps, about hers; she was a little bit of a fan, but I liked her, I mean, somebody bringing an opinion to you. I tried not to remain serious and distant and talked to her as to break any possible barrier, she was really into flattering and she was very excited. I told her I learned the few things I know by means of begging, not practicing nor studying. She wouldn’t believe me; she started with this thing about people and artists doing their labor in this world, about being sincere and engaged with their position. I said my position was this, begging, that it was the only way I had to survive. She was thinking of an heroic position and I came and told her we use to suffer so much when we are young, and it doesn’t disappear with the passage of time. It disappointed her badly but I tried not to think about it; she was really affected, she said I was destroying her whole life. This girl has been painting since she was nine years old, and suddenly she meets a forty two years old guy who makes her think it is useless. Years later, that is yesterday, I saw her walking through the street. She’s still quite gorgeous, but for some reason she looks a little bad. I don’t know why, but I approached her immediately and said hello to her. She seemed to be happy to see me again, but not as happy as when she did the whole research to find me years ago; me, the writer she used to read passionately when she was 21 years old. It was more like meeting somebody you saw once in your entire life and whose greetings you never receive from somebody else, someone you have to see personally to say hi, but nobody quite important, actually. It made me feel very sad, I wish I never said hello to her. This beautiful woman reading books some man wrote down in his apartment, artists doing their labor, someone begging for mercy, trying to respond to his world, which wasn’t his. She tried to respond, too, but she never counted with the fact that she was enjoying that world, that she was living it. She couldn’t understand this at all, she just liked to live and so on, she never tried to suffer nor survive nor beg, she was happy to live her life as something already given, nothing she had to experience.

Didier Thierbout, On Account of my years as an adolescent, 1979



En la película La scaphandre et le papillon, de Julian Schnabel (Francia-Estados Unidos, 2007), la imagen del iceberg derrumbándose es vital en el desarrollo conceptual del estado de Jean-Do. Esta misma figura es utilizada con cierta insistencia por Wyatt Byrnamm en varias de sus obras (Petits Autels, Omega). El témpano de hielo viniéndose abajo o en eterna latencia es una figura del encierro y la volatilidad de alguien atrapado en sí mismo. Es practicamente imposible que Jean-Dominique Bauby haya leído a Byrnamm, dadas las fechas: Byrnamm comenzaría a escribir en 1983, pero sus escritos no serían publicados sino póstumamente, a partir de 1996 y, por otro lado, el accidente de Bauby ocurre en 1995 y su muerte en 1997, lo que hace prácticamente imposible que haya leído alguno de sus textos. Lo que sí es probable es que Julian Schnabel haya leído a Byrnamm, pero eso no lo sabemos. Lo cierto es que hay una conexión entre ellos dos.



I was in the Boy Scouts once, for about a week, and I couldn’t even stand looking at the back of the guy’s neck in front of me. They kept telling you to look at the back of the guy’s neck in front of you.

J.D. Sallinger, The Catcher in the Rye, 1951



¿Por qué me deprimen tanto las banditas actuales? Es algo triste que en cierto momento uno deje de creer en el rock, más triste aún si pasado esto, te entristece que alguien crea en el rock todavía. Platicando con Daniela, tiene razón cuando dice que lo estoy viendo desde fuera y que aunque es obvio que las generaciones pasan por alto muchas cosas que se hicieron antes es forzoso que no se revisen esas cosas sino hasta pasado un tiempo. Ya se me ha hecho costumbre que los sábados por las mañanas vea un programa de adolescentes mientras desayuno. Hablan de banditas, películas, videojuegos (¿cuándo es que los videojuegos dejaron de ser vicio de niños para convertirse en actividad juvenil, en mis tiempos nadie mayor a los 15 jugaba videojuegos aún?) y cosas así. Suelen entrevistar a bandas que apenas empiezan y ahí se me cae el corazón. Me enternece cuando algún roquerito que tiene cara de roquerito dice cualquier cosa, lo que sea. Todas las bandas tienen myspace, se han dado cuenta, claro. Platicando con Sofía, me dice que yo ni escucho nada de música nueva, era una conversación vía messenger, así que volteé sin levantarme de mi asiento hacia mi estereo y le dije que no, que aquí, hurgando, había discos de bandas nuevas, le dije que tenía uno de Delays y otro de Justice, y me dijo que Justice apesta, que es de chavitos. Neta no entiendo. Si los Killers y los Bunkers (pinches nombres que agarran, me cae) y esas cosas son rock, yo quiero ser un chavito de 25 que sigue escuchando Sonic Youth y que se emociona cuando Thurston le pega fuerte a la guitarra y que quiere un disco de Cansei de Ser Sexy (lo siento, de veras) nada más porque en una canción la vocalista se oye bien sexy acá. Oye Sirako, en lo que conseguimos una mac robada a un abogado en un Sanborns que luego sería nuestro amigo y eventualmente nuestro manager, deberíamos abrir un myspace de nuestra banda.



Dice: me lees la mente?

Yo digo: sí

Dice: Gracias

Yo digo: Es lindo



Semana de arte

La próxima semana, una pléyade de inauguraciones se vienen y ustedes deberían ir a todas y cada una de ellas o por lo menos a una o dos. Viva el arte, sí.


I
Primero, dense una vuelta a la expo De la Necesidad al Deseo, que es una muestra del taller de dibujo experimental que coordina Natalia Calderón en el Museo del Chopo, de quien ya les he hablado, que es mi amiga y es artista y eso. Yo, supongo lo he comentado antes (el blog es un vertedero incómodo y medio inconsciente), siempre he querido dar clases o coordinar un taller, y es relativamente probable que mi primera clase la dé en este, supliendo al Bicho un par de clases, de quien también ya les he hablado antes y les comenté que le deberían comprar una piedra, como yo ya hice (háganlo antes de que suban más de precio).

De La Necesidad Al Deseo
Muestra colectiva del taller de dibujo experimental
Coordinado por Natalia calderón
Miércoles 6 de Agosto 2008, 19:30 hrs.
Orfeo Catala de Mexic
Marsella 45 col. Juárez


II
Una exposición que hace un buen rato que espero y que promete ser una de esas cosas memorables y toda una experiencia en las revisiones de las exhibiciones a final de año es un proyecto de Diego Teo para la Sala de Arte Público Siqueiros. No les habré de contar demasiado de lo que se supone habrá, sólo vi maquetas, bocetos y piezas sueltas hace unos meses, pero basta con decir que la exposición es un trabajo bien interesante y bien complejo. Diego Teo le dio el visto bueno a la Caja Rápida, así que ustedes sabrán de qué estamos hablando, aquí todo es en serio aunque no parezca.

Transiciones Espaciales
Diego Teo
Jueves 7 de Agosto 2008, 19:30 hrs.
Sala de Arte Público Siqueiros
Tres Picos 29, Polanco



III
Cualquiera que sea visitante asiduo del Tianguis del Fino sabe que allí sólo hay calidad. Ahora, el fino y elegante y otra banda de la enap que igual y conozco o igual y no, amenaza con una expo-venta-fiesta donde la chela y los dibujos están a la venta. Se oye tentador y yo llevaré mis centavos y mi post adolescencia. Si alguien va y lleva coche, avísenme.

Los Inquilinos
Viernes 8 de agosto 2008
Como por ahí de las 8 pm

Calzada de la Viga 1238, entre eje 5 y 6 sur


IV
El New Museum of Contemporary Art de Nueva York organizó hace un par de meses una exposición Double Album: Daniel Guzmán & Steven Shearer. Creo que ya lo he comentado antes, pero Daniel Guzmán es mi ídolo. Por primera vez en México se trae una muestra retrospectiva de él, que incluye desde piezas consagradas (como la serie Fe, Esperanza y Caridad, de donde saqué el nombre de este blog) hasta obras de su última exposición, La Búsqueda del Ombligo, presentada a finales del año pasado. La primera vez que uno se topa con la obra de Guzmán, las primeras impresiones suelen ser de shock, gratuidad o mera adolescencia tardía, pero con un vistazo mucho más detenido uno sabe que algo hay allí que es increíblemente más profundo de lo que aparenta. Dentro de los artistas nacionales de kurimanzutto (todos más o menos de la misma generación), Guzmán es, definitivamente, quien mayor distancia guarda con la obra de G. Orozco. Cualquiera que esté en esto del arte y que no viva en una cueva debe ir.

Double Album: Daniel Guzmán & Steven Shearer
Sábado 9 de Agosto 2008, 12:00 hrs
Muca Campus,Ciudad Universitaria


VI

Y, por último, la que definitivamente es la exposición más esperada de toda esta semana: Maletas para volver de Laura Chenillo Alazraki. Lau es mi amiga y es artista y conozco su trabajo y lo conozco, creo, bien, y una gran parte de mi educación en ese agujero llamado Escuela Nacional de Artes Plásticas se la debo a ella. Su obra no es una promesa a futuro en el arte de este país, es ya un hecho, y dentro de unos años le va a quitar el trabajo a muchos; es la artista más sobresaliente de su generación y si con todo esto no van son unos antipáticos y además tienen mal gusto. Actualmente puede verse obra de ella en el Museo Nacional de la Estampa dentro de la Muestra de Arte Joven 2008.

Maletas para volver
Laura Chenillo Alazraki
Jueves 7 de agosto 2008, 19:30 hrs.
PLADI Galería, Montes de Oca 47 esq. Amatlán, col. Condesa




Ya saben, si van a alguna de estas, por allá nos vemos; lleven la anforita y el suero (juar juar, saludos al Osbaldo), por si hace falta.





Y en otros asuntos, el próximo jueves en la mañana este blog cumple un año de constantes, larguísimos, aburridos, pretenciosos, conmiserativos, clavados y crípticos posts. ¿Cómo se celebran esas cosas?; ¿se celebran esas cosas? Supongo, no sé.