11 ene. 2017

lo mejor de lo mejor de 2016



La nostalgia no es una categoría estética
Michel Houellebecq, Sumisión, 2015






Introducción
Este post es el segundo intento de escribir un post en este blog después de AÑOS. El primer intentó lo aborté a punto de terminarlo.

La razón de haber intentado escribir el anterior fue un mero ejercicio optimista. Es decir, ¿no sienten que Twitter ya murió y es la hora de regresar a los blogs?

Yo más o menos sí.

¿Recuerdan cuando en 2007-2011 la gente IBA A UNA PÁGINA y, de hecho, LA LEÍA? A veces incluso comentaban algo. No hablábamos de filosofía ni política, a lo mucho de videos de youtube o de letreros mal escritos en la calle, pero hablábamos.

Los blogs fueron un momento glorioso si los viviste medianamente cerca. No hablo de los millones de notas web escritas por robots donde vaticinaban "una revolución en el mercado editorial debido a la popularización de los blogs" (¿se acuerdan que hasta la UNAM cayó e intentó hacer un reality show sobre bloggeros?), tampoco hablo de los comediantes que luego se convirtieron en chistuiteros, sino de lo que los blogs representaban al nivel más simple, a nivel de tierra: intercambio.

El otro día, en una mesa que incluyó sorpresivamente a más de un ex-bloggero, el gabrielón definió muy bien la era de los blogs: "teníamos toda la libertad para decir lo que quisiéramos, pero como que no teníamos nada que decir".

En los tiempos de los blogs podíamos hablar de lo que fuera. Por ejemplo: yo mismo he revisado este blog (no lo hagan ustedes) y he encontrado, más que rants, opiniones verdaderamente impopulares, por decirlo de la mejor manera… Y LO DIGO YO. En alguna ocasión algunos desconocidos me imprecaban. Uno incluso me trató de educar usando palabras como lumpen. A la fecha sigo sin ganas de averiguar qué significa. Ese tipo de opiniones, si las vertiera en Facebook o Twitter el día de hoy no pasarían ni 4 horas antes de que empezaran a volar, en el mejor de los casos, cuestionamientos abiertos (como cuando en una discusión de política alguien agrega el lastimero 'bueno, ¿pero tú qué propones?), y en el regular: groserías, taggeos a terceros sólo para que vayan a indignarse de a gratis, afrentas personales y gente eliminándome. Facebook es un campo minado incluso si no eres de los que postean noticias de Aristegui, y eso que yo ni siquiera tengo a familiares incómodos o a mis tías, yo a duras penas comparto gifs de anime. Revisen lo que compartían en 2007, 2008, 2009. Los invito a que se atrevan a postear cosas más o menos en el mismo tono hoy.  No pueden.

Siempre digo, en tono de broma, que el 2006 fue el año del renacimiento mexicano (cimentó la cultura audiovisual sobre la que descansaría el imperio infantilista 'hipster' de hoy), pero ciertamente eso no tocó a los blogs. Si algo ayudó a que nos escribiéramos y nos leyéramos tantos años (media década de correspondencias no se me hace poca cosa) fue ese simple acto comunicativo de intercambiar impresiones, dialogar, si quieren, o ya de perdida compartir o reseñar. Pocas palabras han sido tan desgastadas por el s.XXI como estas, pero a veces sirven para lo que dice que son.

Regresando al punto, la razón de haber escrito el anterior post (90% igual a este, valga decir) y haberlo borrado de últimas es que, después de escribir toneladas y adjuntar un montón de imágenes aleatorias, pensé: ¿a quién le importa?

O sea, ni a mí.

Bueno, en realidad sí pero no.

Este año volví a dedicarle un cierto tiempo a cultivar mi educación sentimental a la antigua, es decir: viendo películas (gracias, youtube.com+nombre de película+full movie eng subs+enter), leyendo libros, escuchando discos y leyendo comics, incluso llevé un registro. Por cada cosa nueva, bajaba la portada de lo que fuera a una carpeta titulada "Vi, oí, leí 2016".

Valió bastante la pena. Piensas en, digamos, el tú-comsumidor-de-cultura-de-enero y el tú-consumidor-de-cultura-de-diciembre y ves cambios que te hacen pensar que quizá ahí hay algo que vale la pena contar. Algo así como lo que decía Coupland, que una vida necesita tener un grado en el que valga la pena ser contada.

En realidad, valga decir, no hay nada, consumir cosas, por más que puedan llenar un alma, no crea historias (así como reconocer la creatividad no es un acto creativo, el ethos sobre el que descansa Tumblr), pero consumir DA esa sensación. Más o menos.

Momento de reflexión: ¿recuerdan esas horas y días y semanas dedicada a algún libro / disco / película / serie?, ¿esas noches sin dormir? Podrá sonar podridamente cursi dicho así en pleno 2017, pero… ¿se han puesto a pensar que hay generaciones que hoy día suplen eso con… Buzzfeed y Cultura Colectiva? Parece que no, pero un meme / ilustración fea al día puede suplir eso sin problema para algunas personas.

Cuando este blog vivía, mi momento favorito era el recuento anual. Los mejores de lo mejor del mejor algo. Aún ignoro el verdadero poder de contarle a una sarta de desconocidos qué fue lo mejor que viste en un año. Si una cosa sé, habiendo estudiado en una escuela de arte donde prácticamente el 50% de tu formación es tu educación sentimental, es que es imposible influir en nadie compartiéndole algo a menos que lo esté buscando. No importa cuánto le trates de meter un libro o un disco a alguien, por más increíble que sea, si no se tropieza con él por sí mism@ no va a pasar nada. El año pasado, por ejemplo, leí algunos de los mejores comics que he leído jamás (gracias, sirako), pero si hubieran caído en mis manos un par de años antes, no los hubiera leído así mi vida dependiera de eso, porque en mi educación anterior los cómics eran sólo de superhéroes y te provocaban una lobotomía instantánea (gracias, mario). Pero, de alguna forma, ese ímpetu de compartir alguna tontería declarada logra tener suficiente fuerza como para aguantar los filtros que van desde la idea mala hasta escribirla en un blog y publicarlo.

Como ahora mismo.

En una fiesta al norte de la ciudad en el año 2005, un cuate me hizo la mejor pregunta que me hayan hecho en la vida (saludos, raúl). Mientras él le daba vuelta a un bisteck y yo comía un brownie de Costco (era una de esas fiestas donde básicamente vas a que te engorden Y GRATIS), me soltó, sin avisar: “¿Oye, Bob, cuales son tus cinco bandas favoritas?”

Era una pregunta tan bonita que si hubiera podido, hubiera llorado.

Creo que respondí:

5.-Entre Ríos
4.-¿Frank Zappa? / ¿Morphine?
3.-Plastilina Mosh
2.-Sonic Youth
1.-Nirvana

Imaginen si al menos una vez al año nos cuestionaran sobre nuestros tops personales, nuestros 'lo mejor que viste en un rato'. Puede que no sirva de absolutamente nada, es más, bien podríamos preguntárnoslo a nosotros mismos, incluso en voz alta, y más o menos serviría igual, pero imaginen lo bello del gesto de querer acceder a alguien por medio de cosas así (que no es lo mismo que la complicada situación de conocer la casa de alguien e inspeccionar su librero).

Creo que si existe una moneda de cambio que difícilmente se devalúa y por la cual aún hoy, en tiempos de memes y lores, podemos intercambiar algo en internet, son estos gustos, o mejor dicho, estos recuentos anuales personales.

¿Han visto cuando se pone de moda en Facebook poner tus, digamos, diez discos favoritos, o diez películas favoritas, y debes etiquetar a otros 10 para que hagan lo mismo? ¿Han visto la TOTAL Y APABULLANTE PENA con que muchos acceden a tomar parte de la dinámica? (me incluyo). Algo pasó entre 2010 y hoy en redes sociales que, de repente, pareciera más natural compartir noticias que lo que estás escuchando.

Es decir, seamos francos, ¿a quién le interesa un recuento anual global? ¿Quién podría ser tan mezquino como para importarle lo que pasa en el mundo en el renglón más básico y abarcador posible, el de lo general? ¿A quién le importa si se murió Bowie? Se murió por igual tanto para ti como para un oficinista en Sri Lanka, un desempleado hindú o un niño rico en Basel. Si ya no podemos ser tan ilusos y soñadores como para hacer banderas con ideas tan cursis como que las microhistorias nos salvarán, por lo menos podemos compartirnos las 5 mejores películas que viste en Netflix.

En Netflix, ugh


En fin.

Baudelaire decía (creo) que a la Declaración Universal de los Derechos del Hombre le faltaba un artículo: el derecho a cambiar de opinión. Si después de darle PUBLICAR a este post cambio de opinión y no lo vuelvo a hacer hasta 2019, o si ahora mismo estoy cambiando de opinión respecto al último intento de post (que borré) en este blog que alguna vez me entretuvo tanto, creo que no hay que hacer tanto escándalo.

Sirva este post, pues, para enlistar mis favoritos de todo lo que vi, oí y leí en 2016 sin mayor intención de nada.





TOP 5 DE PELÍCULAS QUE VI EN 2016



















5
W's Tragedy / Shinichirou Sawai


Es la historia de una incipiente actriz de teatro que consigue un papel principal en una obra importante y, poco a poco, su vida comienza a asemejarse a la trama de la obra que interpreta. Es una película de los 80's, pero tiene una cierta elegancia visual muy refinada, algo así como eso que sentías cuando ibas a una Muestra de la Cineteca y empezando una película sabías que iba a estar buenísima



4
Moving / Shinji Somai

Ohikkoshi, o 'Moving' es la historia de una niña sobreviviendo al divorcio de sus padres, lo que en cine japonés equivale a una larguísima metáfora sobre crecer y madurar. Visualmente es bellísima y, por supuesto, representa un abanico gigantesco de motivos visuales tradicionales de Japón en sus momentos de mayor intensidad. A la fecha no puedo ver la escena de esta foto sin estar a punto de soltar la lágrima



3

Soy de esas personas que, entre menos ocurra en una película, más probable es que quiera verla. Y con emoción. En las Muestras y Foros de la Cineteca, si aparecía una película francesa que sonaba a… nada, allí iba a estar en primera fila. 
Maboroshi es la cumbre de las películas donde la acción jamás ocurre. Es de las más bellas que haya visto.
Lo más bello de Maboroshi es que, a diferencia de muchas películas de este tipo, ni siquiera su final pretende justificar la carencia de acción. A lo mucho, afirma como quid de la historia algo en lo que el espectador ni siquiera había reparado mucho porque parecía dado por hecho.



2

Cuando vi Utsushimi, casi desde los primeros minutos, sentí lo mismo que cuando vi No Other Possibility de Negativland, es decir, la idea de que, lo que sea que fuera aquello en pantalla, era incendiario y te arrastraba a querer intentarlo.
Grosso modo, Utsushimi (que significa algo así como cuerpo físico) es un amasijo compuesto por 3 documentales sobre un diseñador de modas japonés, un maestro de butoh y Nobuyoshi Araki y una historia de amor entre una estudiante y un cocinero. En esta historia en particular, pareciera que Sono se propuso hacer cada escena más desconcertante y libre que la anterior. Para el final de la película, pareciera que todo va a explotar.



1

Blue es preciosa, es una de las películas más increíbles que he visto en años.
Sí, es otra larga metáfora japonesa sobre crecer, madurar y lo que implica aprender a lidiar con una pérdida, pero es increíblemente bella e increíble también





TOP 3 DE COMICS QUE LEÍ EN 2016

3
Blue / Kiriko Nananan

Al igual que la película, Blue, el comic, es increíblemente bello, casi minimalista, de una lentitud increíble, lleno de espacios en blanco.
Es hermoso, sólo léanlo y ya.



2

El año pasado leí un montón de comics gringos y entre ellos, como es más o menos la columna vertebral de la cultura gringa, muchos de ellos eran abiertamente tontos.
No obstante, como me enseñó el Saturday Night Live de principios de los 90's, aun siendo tontas, estas historias pueden ser entretenidas. 


Nichijou es declaradamente tonto también, pero, a diferencia de tantísimos comics tontos gringos, Nichijou es, estructuralmente, increíblemente complejo e inteligente. Nunca había leído un humor como el de Nichijou.

A manera de sinopsis, Nichijou (cuyo título creo que significa algo así como 'día normal') son las aventuras de un grupo de jóvenes y varios adultos alrededor de una preparatoria en donde las cosas más abiertamente idiotas ocurren o, por el contrario, donde el enfoque gráfico/narrativo a las cosas más insignificantes se vuelve ridículamente detallado.

Algo bello de Nichijou es que Arawii no temió tratar de emular aspectos más bien cinemáticos como repeticiones absurdas o momentos muy prolongados de silencio que preceden a la catástrofe o a un punchline, donde todo eso debió recrearlo con muchos dibujos (al igual que Nananan en Blue, pero en su caso, para fines más emotivos que cómicos). Cuando apareció la versión en anime de Nichijou, sorpresivamente, todos esos momentos más 'temporales' fueron traducidos con una maestría gigantesca.


Por ejemplo, esta es la versión del manga de un momento particularmente cinemático:




Y aquí su versión animada, magistralmente ejecutada:









Nichijou no tiene personajes entrañables ni emotivos. De hecho, conforme pasan los capítulos, los pocos personajes que parecían no tener participación en las idioteces habituales, uno a uno termina teniéndola y liquidando su categoría de "personaje cuya raison d'etré no es un gag escandaloso"











1

Yotsuba! es el comic más adorable, divertido y excelsamente dibujado que he leído en mucho tiempo.

El comic anterior de la autora, Azumanga Daioh!, por ejemplo, es también muy divertido, probablemente más 'de risa loca' que Yotsuba! (recuerdo haber mucho reído más), pero la sensación que deja este es años luz superior.



Mientras leía Yotsuba! me pasó lo que pasa cuando ves una película. Es un cliché gigantesco, probablemente Blogger tenga un algoritmo que bloquee automáticamente esto, pero, básicamente, es un comic tan perfecto que cuando lo lees olvidas por completo lo que sea que tengas alrededor y quedas completamente abrazado por su escenario: el de un pequeño e increíblemente apacible pueblo japonés donde un hombre algo introvertido pero cariñoso trata de educar por su cuenta a su hija, una niña de 5 años que no sabe qué es un timbre o un columpio. 




Contrario a lo que pudiera aparecer por la descripción, Yotsuba! jamás cede a lo absolutamente enternecedor de muchos de sus momentos (que de verdad son muchísimos), y los noventa y tantos capítulos que van están llenos de momentos de verdadera risa loca por igual.









TOP 4 DE LIBROS QUE LEÍ EN 2016

4
Everett True / Nirvana
A diferencia de las otras dos biografías famosas de Nirvana, la de True no trata de retratar a Kurt como un potencial suicida desde su niñez (Heavier than Heaven de Charles Cross) e incluye quizás más detalles del periodo de fama de Nirvana (Come as you are de Michael Azerrad). No obstante, el verdadero plus de la versión de True, de unas 700 páginas, es que entrevistó a cuanto ser humano existente pudo, mientras haya estado relacionado con Nirvana en primer, segundo o hasta tercer grado. True pasa más de la mitad del libro tratando de reconstruir la escena independiente de Olympia de mediados de los ochenta a inicios de los noventa (donde Nirvana se forjó, no en Seattle), además de rematar varias secciones con algunas ideas más o menos desarrolladas sobre la industria del rock.

Por ejemplo, esto:


O esto



3
Después de La Posibilidad de una Isla pensé que Houellebecq se había apagado un poco, y tras El mapa y el territorio pensé que no es que se estuviera apagando, sino que estaba 'reposándose'. O algo así. Con esto en mente, empecé a Leer Sumisión con cierto recelo, pero resultó, quizás, el mejor libro de Houellebecq desde, digamos, Plataforma.
Según yo, Sumisión es una mezcla de los primeros dos libros de Houellebecq, Ampliación del Campo de Batalla y Lovecraft, contra el mundo, contra la vida. El libro retrata las ideas de un profesor de literatura (el máximo especialista en la obra de JK Huysmans, autor de una tesis de 700 páginas) ante la llegada de un gobierno musulmán en Francia. 



2
Anna Dezeuze / Thomas Hirschhorn, Deleuze Monument
Esta serie de libros, como dice en la portada, se enfoca en una sola obra de arte, el Monumento a Deleuze, una instalación de Thomas Hirschhorn dedicada a la vida y obra de Deleuze, emplazada en una zona fea de Francia y que tuvo que ser desmontada antes de tiempo por desatenciones, robos y cosas por el estilo de lo que le pasa a una obra de arte dejada a su suerte. En este libro, que me regalaron a principios de año (gracias, greñas), además de hablar de todas las peripecias que implicó llevar a cabo el Deleuze Monument, habla a fondo sobre las implicaciones de proyectos de ese tamaño, la responsabilidad del artista en el fracaso de sus proyectos y la verdadera dimensión artística (no resultadista) y moral de proyectos sociales.
Este libro lo traduje este año, pero aún no empiezo la revisión. Para quienes sí hayan pasado inglés en la secundaria, léanlo aquí.







1
En la breve historia de Tops anuales en este blog, creo que nunca había puesto un libro de Arte como No.1. Lo que distingue a este catálogo (perfectamente traducido al español) es que explica la obra de Fischli & Weiss como si se tratara de una historia perfectamente relatada y conectada entre capítulos. Empieza con su educación previa en la Suiza punk de los setentas y termina en sus últimas piezas hasta la muerte de Weiss en 2012. Además de incluir obras inéditas, instalaciones permanentes poco conocidas o piezas no usadas, además de muchas fotos de producción, el libro cuenta las series de Fischli & Weiss desmenuzadas en sus materiales, experiencias o ideas, y con eso como eslabón, pasa a la siguiente serie. Es el libro más completo sobre la obra de F&W, así que si están buscando un libro de ellos y sólo uno, es este.









MEJOR PROGRAMA DE TV QUE VI EN 2016



Sound! Euphonium

Como, en realidad, no veo TV más que cuando hay futbol, y no tengo ni aguanto Netflix, mi único equivalente a la tele es el anime.

Los animes que he visto siempre, siempre, siempre me han aparecido en el radar mediante algún gif que veo perdido por ahí. Con Euphonium pasaba que el diseño de sus personajes era tan preciosista y detallado que siempre que veía alguno, pensaba ¿cual será este?, ¿y este?, ¡el dibujo de este está brutal!, y todos terminaban siendo de Euphonium.

Grosso modo, Sound! Euphonium retrata la vida de alumnos de preparatoria en una banda sinfónica con una protagonista cuya principal característica es estar siempre en el fuego cruzado de las múltiples relaciones encendidas, apagadas y ocultas entre sus miembros. Esto, aderezado con el diseño de personajes (e instrumentos y su respectiva ejecución) über detallado que mencioné, escenarios grotescos de lo preciosos que son y una animación s o b e r b i a, además de varias composiciones increíblemente potentes, hace que los 26 capítulos que dura pasen como si de una telenovela se tratara.




Entre los muchos tuiter's y facebook's d'anime ( :P ) que sigo desde hace un par de años, muchos hablan de una especie de 'nueva era dorada de la animación japonesa'. De pocas cosas sé algo, y de anime, menos, y todavía muchísimo menos como para hablar de ello con cierta sapiencia, pero después de ver Euphonium me queda claro que esta idea no está para nada fuera de lugar.

Entre estas páginas recuerdo que analizaban la cantidad de animadores que tenían todos los animes de la temporada (más o menos como un millón o algo así). Hay un anime sobre patinadores gay del que hasta Takashi Murakami postea elogios en su FB y que muchos eligieron como anime del año. No hay nadie que no hable maravillas de él… sí, del anime de patinadores gay. En este análisis, aquel era el anime con mayor número de animadores por capítulo, algo así como 70… Euphonium estaba en último lugar, con sólo 10. Posiblemente esto nos regrese a la vieja y también clichosa conversación sobre la libertad artística y cómo con un equipo más reducido, menos presionado por ciertos estándares, puedes crear más a tus anchas, ser más perfeccionista, más artesanal. Y sí, probablemente es también el caso de Euphonium.






Por momentos, Euphonium es tan… perfecto, que pareciera demasiado. Sus personajes son demasiado sublimes, su animación demasiado fluida y natural, sus escenas perfectamente balanceadas, sus conflictos se mantienen en la medida justa entre 'me provoca un profundo interés' y '¡no veía venir eso!' (en mi caso, muchas veces terminé maldiciendo un episodio, pensando, '¡Malnacidos!, ¿Cómo se atrevieron a dejar el final de este capítulo así?'). Lo más importante: sus momentos de drama son absurdamente críticos. Es m u y difícil dejar de verlo después de 4 o 5 capítulos. 




Una escena cumbre, donde creo que se deja en claro hacia dónde apunta una producción como esta y cuánto está dispuesta a hacer por ello, es la interpretación de una pieza en un concurso. A lo largo de la serie, el grupo ensaya esta pieza, y en una fase previa de la competencia, durante su ejecución incompleta, se transmiten varias partes intercaladas como reacciones de otros estudiantes tras bambalinas y la acción de otras escuelas que se preparan para competir. En esta escena, que supone una competencia muy importante, decidieron animar toda la pieza. Es decir, más de 7 minutos de ejecución musical continua, con varios personajes, instrumentos y efectos de luz, totalmente animado.


Pónganle en HD, se te pone la piel chinita
(Nivel de spoiler: cero si nunca has visto la serie, muy alto si ya)







TOP 10 DE DISCOS QUE OÍ EN 2016

10
Las partes del Louange a l'eternite de Jesus y Louange a l'immortalité de Jésus son las mejores versiones que he encontrado

9
El disco es precioso, es lo más cercano al sensacional primer disco de Sam Prekop (ese está en mi Top 2014)

8
No me gusta la grabación del disco, creo que es algo mediocre, así como el ethos conformista de Steve Albini, pero es un discazo. Si pudiera incluir aquí la tripleta POD | Safari | Last Splash en vez de sólo un disco, me iría más por esa

7

6
Mi tercer encuentro con la etapa shibuya kei de capsule. Es  s e n s a c i o n a l


5
Capsule / Phony Phonics
Mi segundo encuentro con la etapa shibuya kei de capsule. Es aun más sensacional



4
Nunca había escuchado la versión 'completa' (con diálogos y grabaciones) del Slave to the Rhythm. Es imposible escucharlo y no enamorarse del desenfado de Jones, su amor por ser lo que en su momento era, por divertirse siéndolo, su voz de machín y su bajista




3
Perfume / Cosmic Explorer
Aunque echando mano de un obvio, amplio y muy elemental guiño al pop más occidental y seguro, Cosmic Explorer es un disco bello y efectivo. Al principio es tan contundente que por momentos pareciera dar la impresión que, incluso, fuera mejor que el brutal LEVEL3, pero luego se te pasa. Es un muy buen disco de 9 o 10.



2
Sí, es el soundtrack de Blue. Pasé la mitad de la película pensando quién habría compuesto la música, y cuando descubrí que era Yoshihide (el primer músico japonés al que escuché jamás y por quien conocí a Jim O'Rourke), casi lloro.


(Para esta pieza, Yoshihide decidió incluir en su orquesta a personas que, aunque no fueran músicos, tuvieran alguna conexión con la película, entre ellas, la autora del manga, el director, el productor, la actriz principal o el editor. El resultado es una especie de ruido/caos precioso)


1
Mi primer encuentro con la etapa shibuya kei de capsule. Escuché este disco, según mi iTunes, más de cien veces en un par de meses. 










MEJOR EXPOSICIÓN QUE VI EN 2016

3
Tacita Dean / Museo Tamayo
No soy un gran fan de los dibujos de Dean, ¡pero qué hermosas son sus películas! Entre Portraits, Manhattan's Mouse Museum, Human Treasure y Michael Hamburger apenas suman 1:15 hrs… 75 minutos de nada o casi nada.
Si son millonarios y tienen cuenta en Banamex, busquen mi reseña de la expo en la revista que les llega en febrero.

2
Ya había visto la mitad de esta expo en 2007 en Tamayo y ha sido una de mis exposiciones favoritas de toda la vida. En esta, además de la parte de The Atlas Group, la segunda, de su obra más reciente, es muy bella en cómo apela a la imaginación y fe del espectador, más fantasiosa pero también más aparentemente 'en serio' (como esmerarse en pensar que un objeto no tiene sombra, o que un artista del futuro le habla telepáticamente al autor).

1
También vi buena parte de esta expo antes, en 2005 en Tamayo, quizás en aquella ocasión la museografía ayudaba más que ahora, en un museo más grande, no obstante, esta vez, además de varias piezas que nunca habían estado aquí, había UNA SALA ENTERA sólo de plötzlich diese übersicht









Otros grandes algo del 2016







MEJOR PARTIDO DE 2016


La pregunta ofende


EL MOMENTO MÁS TRISTE DE 2016



Pero hay un Dios



MEJOR VIDEO DE YOUTUBE ENCONTRADO EN 2016



Este video es una absoluta joya.

Explicación: son sketches con canciones en inglés con subtítulos en japonés que corresponden sólo a lo que suenan las canciones, no a lo que están diciendo. Así, la canción puede decir, digamos "You don't know my name!" y los fonemas japoneses 'ju udon wo ma nee' son palabras que significan alguna cosa en japonés que no tiene nada que ver con la canción, pero sí con el video.



EL ASUNTO PENDIENTE QUE POR FIN SE RESOLVIÓ EN 2016



Este año terminé por fin de traducir Arte Conceptual al español, proyecto que empecé como por 2007, terminé en 2011 y hasta ahorita terminé de editar en MUCHOS momentos de ocio. Aunque lo revisé 3 o 4 veces seguidas, debe tener un montón de erratas aún, pero prometo una nueva revisión este año.
El libro es maravilloso si no saben nada de arte desde Duchamp para acá, quieren aprender y, sobre todo, no tienen prejuicios al respecto. Es prácticamente un libro de texto, y debería serlo, por eso me aventé a traducirlo.



EL MEJOR MOMENTO DE 2016
Este año pude entrevistar a uno de los artistas que más admiro y de cuyo trabajo más he aprendido. Meses después, me informaron en el museo que se había comunicado post-expo para decir, expresamente, que le había parecido una de las mejores entrevistas que había tenido. Conforme creces, tus posibilidades de tener momentos groupie como aquel son escasos, por eso, a la fecha me acuerdo cuando me dijeron y todavía me pongo así: 








EL FAMOSO MUERTO EN 2016 QUE SÍ VAMOS A EXTRAÑAR


Cuando se murió Bowie pasó algo rarísimo. Seguramente hay una palabra en alemán que define esa impresión extraña que da ver cuando, de repente, todo el mundo llora a un famoso del que uno nunca pensó que fuera tan importante. Es decir, todos sabemos que cuando se muere alguien, FB y tuiter se vuelven competencias nacionales para ver quién lo quería más, y de repente resulta que hasta tu ex-compañero de la prepa, ese que cuando le preguntabas qué le gustaba y decía que nada, decía ser super fan de… digamos… Guadalupe Loaeza o algo así.

O sea, a mí también me gusta Bowie, pero sólo sus discos 'nuevos' (el Earthling, por ejemplo, me parece monstruoso de lo bueno que es). Los viejitos donde cantaba como señora siempre me sonaron passé de fábrica. Varias veces intenté hacerme fan de Bowie escuchando Little China Girl o Let's Dance, pero de plano no pude.

Un par de días después le tocó a Lalo Tex. Yo pasé algunos años tratando de cachar algún concierto de Tex-Tex, y jamás pude. Cuando se murió, pensé: 'ya nunca voy a escuchar La Plática en vivo'. Pero cuando se murió Margarito sí pensé que se había ido alguien que sí hacía feliz a mucha gente. Es decir, veías una foto de Margarito, sus videos, cuando cantaba, y si no te daba risa, por lo menos te daba ánimos. Como tantos, yo también lo vi en persona, un día de 2000 en la línea azul del metro. Por ahí circula un video en Youtube de su entierro y tocan Puño de tierra. Se te rompe el alma, no quisimos a margarito lo suficiente.










Y ya, eso fue todo.
Este post está dedicado 'a la memoria' de los perfiles de blogger de todos aquellos que alguna vez leyeron este blog inmundo (bufon a la deriva, queque, no tengo brazos/mrndln, poala, joseph stam, corriendodespacio, pat/trish/?, sirako, sabandija, anónimo et al, donde quiera que estén)


Nos vemos en 2021




31 dic. 2013

A ver, Mayito, antes de bailar el Gallinazo vente a brindar por otro año que se va, a ver todos, alcen sus copas que les pasamos entrando al estudio… ¡ja!, no crea usted nada






Quizá el momento más afortunado del año cuando mantenía este blog con vida regular era el fin del año. Si a algo te predispone internet en cuanto comienzas a tenerlo es a leer listas o enlistar cosas sin mayor fortuna. Nos gusta la idea de tener una biblioteca del tamaño del mundo a la mano, pero nos gusta más la de tener pequeñas bibliotecas personales de éxitos aislados disponibles para leer en cualquier lado. Como otros años (aunque hace dos no), este año sí hice recuento del 2013. Yo veo los años del 2010-2019 como símiles de los 90's, es decir, acabamos de terminar 1993 y viene 1994. Mis años favoritos de los 90's son 1991, 1994 y 1997, y quizá 1998, aunque el peor fue 1999, así que si consideramos que el 2011 fue mucho muy bueno (tanto que ni hice recuento), todo indica que el 2014-1994 será supremo.

O algo así.
Si son (eran) lectores asiduos de este blog entre 2007 y 2011, sabrán que estos recuentos son absolutamente aleatorios e innecesarios, y siempre empiezan por lo menos interesante:








Mejor y peor disco que oí en 2013
Desde que tengo internet, mi cerebro para bajar discos dejó de funcionar al 100%. Antes, cuando el internet era un puerto final, tan sólo un paso antes del quemador de CD's en casa de algún amigo que me hiciera ese favor, pensaba en música que me interesaba escuchar y sí tenía suerte, la buscaba en alguna visita a una computadora con internet real y la quemaba en un CD que oía en un discman conectado a un modular con el lector de discos descompuesto. Antes, mucho antes incluso, veía discos en tiendas y pensaba en maneras de conseguirlos. Antes, muchísimo antes, la idea de quemar un disco me parecía una aberración, porque se perdía el arte y la fisicidad del disco. Hoy día, escucho muy poca música nueva y con muy poca frecuencia, pero aun así sigo creyendo que es siglos luz mejor que la gente que baja un disco de free jazz/noise/acid house al día, o quienes compran MP3 (nunca, jamás, entenderé cómo alguien compra un MP3, hasta comprar un libro fotocopiado, un pdf o un libro digital al mismo precio que uno impreso es comprar algo más real y de mejor calidad; comprar MP3 se me hace como vender folletos de exposiciones diciendo que son catálogos). 

Así la cosa, he bajado pocos discos, pero haciendo recuento, definitivamente mi disco favorito de este 2013 es este:



Si algo tiene mucho la música japonesa, que es algo que reconozco desde que escuchaba a Otomo Yoshihide, es que así sea jpop, dance, electrónica o folk, siempre conservan una estructura que te hace reconocerla como japonesa sin ser algo necesariamente étnico o estilístico, sino como algo que se relaciona con la demás música de una manera más integrada (ejemplo: la música de Sheik en The Legend of Zelda, Ocarina of Time de Nintendo 64 es una referencia abierta y brutal a Takemitsu, y si le agregamos, hasta diría que a un Takemitsu tocado por Aki Takahashi). No sé cómo explicarlo, pero es una cierta estructura que relacionas con lo japonés no por las formas, sino por la manera en que se administran esos recursos. El soundtrack de la 1era temporada de K-on!, por ser música incidental, es hermoso e increíblemente abstracto, y todo el disco tiene referencias a muchas músicas, sin que ninguna impere; por ejemplo, hay cosas que pueden sonar a reggae, pero está hecho de manera que esa parte en particular no la escuchas como tal, o las partes muy infantiles de las situaciones de anime, no terminan por sonar a eso, sino a una música más libre de referencias o de estilos. 

Algunos de estos otros discos definitivamente están o deberían estar en mi top 5:

Sam Prekop / Sam Prekop
Grace Jones / Slave to the rhythm
Akiko Yano / Granola (sólo la primera mitad, después se ve que a los productores les dio flojera)
Pullman / Viewfinder

(Búsquenlos en Grooveshark)


Peor disco que escuché en 2013
El peor disco que escuché en 2013 afortunadamente ni siquiera tuve chance de que lo escuchara. De las pocas cosas buenas del internet es que ahora no tienes que aventarte la paja que se produce alrededor para poder espulgar lo que quieres escuchar (recuerdo en 2006 cuando casi se me moría el cerebro escuchando Reactor esperando a que pusieran a Entre Ríos porque en aquel entonces aún no importaban sus discos (y cuando lo hicieron, aunque los compré, la verdad es que de milagro eran discos en caja y no en una bolsa de plástico, no recuerdo discos editados para México tan feos y sin idea). Casi toda mi música hoy día la oigo por Grooveshark (no entiendo por qué alguien en pleno siglo XXI usa Spotify), después de saber de ella por otro lado (esas fuentes ya son generalmente muy aleatorias, desde Wikipedia hasta Tumblr o comentarios de Youtube). Si tengo que decir alguno malo, quizá diría que el disco ese de tributo a los Ángeles Azules (¿siquiera sacaron disco?). Odio, en serio, ODIO cuando una banda popular (sí, estoy hablando de esa acepción de "popular") debe tropicalizarse a sí misma para que un sector de chavos la reconozcan. Qué padre que Saúl Hernández tuvo su primer éxito con una cumbia hace 200 años, pero ya de por sí estamos en la época del revival de los 90's (bueno, yo vivo en ella desde 2001), ya tenemos bastantito con aquello de revalidar cosas por el vago hecho de ser low, como si estuviéramos en un pico de avance siquiera estilístico para darnos ese lujo (recuerden siempre: no importa cuan sofisticado se vea, los de abajo somos nosotros). Ya tuvimos toda una década de electrocumbias y música hecha con manos de nena usando guantes hace unos pocos años, ya párenle, Los Ángeles Azules no le han hecho daño a nadie. Menos mal que se murió Jenni Rivera o ahorita la tendríamos a dueto con Julieta Venegas o una cosa así.
Eso o uno de Grimes.



Mejor película que vi en 2013
No recuerdo una película en particular que haya visto este año. Alguna vez iba mucho a cine (3 veces a la semana o más) y ahora no me paro por ahí ni por error. Al final, el cine mismo te termina apagando lo que sea que te mantenía encendido para seguir yendo. Véanse a ustedes mismos hace muchos años en la Cineteca, ¿ya? Ahora visualícense ahí a esta edad, hoy, ahorita. ¡No pueden, es ridículo! Siempre he creído que uno de los factores que indican, inevitablemente, que se ha empezado a envejecer es cuando vas más que nunca al cine, pero a ver puras películas de cartelera (ok, lo diré con las letras que el cerebro registra mejor: a ver puras películas COMERCIALES DE LAS QUE PASAN EN CINEMEX). Cuando eso pasa, la sola idea de ir a ver una película yugoslava de esas que se atiborraban de post adolescentes en las Muestras te parece imposible. Con la música pasa lo mismo, y con los libros. La cultura es un indicador de ascenso y descenso siempre, o mejor dicho de esplendor y ocaso. Está hecha por personas, es una producción vital y se hace con energía.

Si veo películas hoy día es más probable que sean películas de terror mexicanas o gringas de los 80's y 90's en Youtube. En ese rubro, posiblemente mi favorita del año fue Pesadilla Fatal, en donde sale una Tatiana supuestamente ciega y que es escultora, y un asesino con guante con cuchillos (coff coff, Freddy Krueger, coff coff) empieza a matar a todo el mundo.




Mención especial, porque no es del año ni la vi este año, es Todo el mundo tiene a alguien menos yo, que sí llegó a carteleras este año (¡y no se ha ido de ellas!), no sólo porque participé en ella (fíjense cuando María le muestra sus dibujos a Alejandra), sino porque toda la película es tan soberbia que por momentos me recordé a mí mismo de cuando sí iba al cine, joven, y pensé que seguramente me enojaría una película como esta. Es tan lenta, con movimientos tan pausados, con una fotografía tan impecable que es casi grosera, que seguramente sería difícil pasarla como suele ser para alguien que tiene idea de qué quiere ver y a menudo no planea salir de ahí. Me dio mucho gusto ver que una película hecha así, como se produce una cosa hecha en sí misma, dentro de sí misma, siga haciéndose hoy día y siga teniendo el efecto que tiene. Estoy seguro que si la hubiera visto hace 10 años me habría indignado todo lo difícil que tiene, precisamente porque recuerdo que en aquel entonces uno va al cine mucho para encontrar lo que ya conoce y sabe -cree- cómo se ve, pero Todo el mundo tiene a alguien menos yo está llena de movimientos muy libres de maneras de hacer característicos de ese tipo de educación sentimental-cultural alternativa que suele poblar el imaginario del cinéfilo (temporal) joven. Me sorprende que se siga haciendo cine como ese, que sigue por su propio lado y en esa línea recta alejada de lo que está alrededor se afirme sola, y me alegra más haber podido participar en ella. ¡Vayan a verla, sigue en cartelera!


Peor película que vi en 2013
La peor película que vi este año fue, sí o sí, Spring Breakers. Soy el mayor fan de Harmony Korine, una vez que lo entrevisté hasta me temblaba la voz y le solté cosas de fan al final, todo lo que ha hecho me parecen piedras de toque de cómo hacer cine en los últimos 15 años, pero algo falló casi al 100% en Spring Breakers. Algo muy bello y exitoso y también muy experimental y fallido pasó en sus últimos dos proyectos: lo bello, The Fourth Dimension, donde apostó a la repetición de ciertas técnicas de improvisación en diálogos y a mantener una línea de acción muy tranquila (es media hora de Val Kilmer dando pláticas motivacionales en un Community Center perdido en la suburbio sin esperanzas gringa), y lo experimental fallido en Umshini Wam, 15 minutos de gritoneo que no terminan de agarrar forma de absolutamente nada ni a patadas. Algo de estas dos cosas quisieron mezclarse en Spring Breakers, pero todo se cayó de bruces. Todo ahí es MAX VOL, las escenas cortas que pueden hacer de sus películas algo maravilloso, aquí son la misma una tras otra, repetidas mil veces, los personajes no tienen una pizca de gracia (ansory Selena Gomez, y las otras Selenas Gomez güeritas, o como se llamen), incluso hay momentos donde las escenas parecen construidas más desde una estética tipo Tumblr, tan predecibles que hasta dan un poco de pena ajena (p.ej. la canción de Britney Spears o la escena final). Casi nada es rescatable, hay cosas que uno reconoce como Korine, como repetir las escenas donde Selena Gómez se va, y luego las otras Selenas Gomez rubias, pero al final, nada de eso es capaz de sujetar la película a cuestas, mientras que en otras películas casi cualquier escena es capaz de eso. Spring Breakers se siente como un montón de golpes de suerte que no se dan, tratando de rescatar un barco que, eso sí, nunca pretendió navegar con bandera de "película" (como los otros trabajos de Korine han hecho), pero al final sigue sin ser nada y caerse todo el rato. No fue una película mal hecha, más bien fue un proyecto fallido. 
La música de Skrillex fue lo que más me gustó. 



Mejor libro que leí en 2013
El mejor libro que leí en 2013 fue Girlfriend in a coma de Douglas Coupland. Por mucho y sin posibilidad de que se le acerquen siquiera. Si han leído a Coupland, deben saber que la magia de sus libros escritos en los 90's [esa cualidad que hacía que un libro pudiera ser más o menos predecible pero entrañable (Microserfs), aleatorio pero con momentos muy fuertes (Generation X) o más o menos centrado y casi hasta aburrido por momentos, pero con nudos casi duros de tragar (Shampoo Planet, recuerden la carta de la mamá de Tyler)] no pasó a los años 2000. Si bien son libros buenos y contundentes, llenos de one liners, aunque nos pese, el Coupland de los 2000es es un Coupland débil, por no decir debilucho. Muy bueno y fuerte, pero casi de paja comparado con los 90's. Jpod es un libro estúpidamente entretenido, son 400 páginas que se leen en dos días, llenos de momentos bellísimos o muy cómicos, pero al final aquello que los aglutina es muy pobre, y cualquiera que haya leído Microserfs siente que Jpod es una copia descarada con un final que no vale tres pesos (no los vale). The gum thief es un libro muy lento y muy intencionadamente aburrido por momentos, y aunque tiene momentos fuertes en todos lados (I don't deserve a soul, yet I still have one. I know because it hurts), al final uno no siente que haya algo detrás que lo mueva como lo que movía a Generation X. Girlfriend in a coma pertenece al periodo de transición hacia los 2000, y es mi favorito detrás de Microserfs. Es un Coupland que se aventura a contar historias más cercanas a las que se contaban dentro de Generation X, pero llevado al extremo. Más que un libro lleno (repleto, atiborrado) de one liners, se trata de uno de los momentos más lúcidos de Coupland, lo cual es bello, porque surge a partir de una narrativa muy distinta a la que usó en libros posteriores, arriesgándose a utilizar escenarios y situaciones difíciles de manejar. Como en Jpod, uno cree que el final invariablemente será abrupto, que no tendrá que ver, que será una desviación por la lateral para terminarlo de algún modo, y es uno de los finales más duros y fuertes (más cercano al de Generation X) de todo Coupland.
Pueden leerlo y hasta imprimirlo o subirlo a su iPad dando click AQUÍ

Mis partes favoritas son estas dos:

"Youth is the time of life lived for some imaginary audience"

y:

"What's clarity like? Try to remember that funny feeling inside your head when you had math problems too difficult to solve: the faint buzzing noise in your ears, a heaviness on both sides of your skull, and the sensation that your brain is twitching inside your cranium like a fish on a beach. This is the opposite sensation of clarity"


Peor libro que leí en 2013
No leo mucho, afortunadamente ya no tengo ese impulso de mi juventud (ni siquiera adolescencia, en ese tiempo era casi analfabeta y me asustaba no entender un pito de las escuelas en clase de psicología en prepa) en el que querías leer todas las bibliotecas, y Borges te parecía una maqueta habitable. Regresando a Borges, releo lo mismo varias veces. Así que no tengo ese ejercicio (que más bien me parece terrorífico) de ir a la librería por algo nuevo cada cierto tiempo. ¿Alguien realmente lee algo cuando consume libros como si fuera escoger lechugas en el Soriana? De lo poco, poquísimo que leí este año, quizá mi punto menos favorito son TODAS las partes de Bernard-Henri Lévy en Enemigos Públicos, escrito con Michel Houellebecq. Recuerdo que cuando leí Estambul, de Pamuk, casi se me hunde algo en mi interior, era una línea interminable de memorias maricas de un nene de mamá que no recibió suficientes abrazos (como tantísimos escritores jóvenes hoy día). Leyendo a Lévy me sentí igual. El libro se trata de una serie de correos electrónicos en el que, casi a la fuerza, empiezan a discutir de la labor de escribir, ser criticado y anexas. Michel Houellebecq provoca abiertamente a Lévy, hace declaraciones simples e increíblemente incendiarias, escritas con elegancia y mucho más complejas de lo que suenan, hasta se toma el tiempo de hacer declaraciones sobre tópicos quasi universales y Lévy responde que la vida no es justa en medio oriente ni en Chechenia. Hay una parte donde recuerdo leerlo y pensar "tan burro no es el señor", pero en general es casi doloroso terminar de leer la parte de Houellebecq y empezar con una defensa a un tema indefendible, una exaltación de algo corriente o una trivialidad vestida de literatura de Lévy.



Mejor programa de TV que vi en 2013(o mejor serie, porque ya nadie ve la TV)
Por muy, muy extraños azares del destino e intereses prácticamente artísticos, este año comencé a desarrollar interés por el Manga y el Animé. Después de seguir algunos blogs en Tumblr de cosas japonesas comencé a notar gifs de algún animé que parecía ridículamente bien dibujado, coloreado, animado y que se veía simpático. Después de mucho batallar, descubrí que se llamaba K-on! 



Quienes no sepan, K-on! se trata de una banda de música en una preparatoria femenil. Y básicamente esa es toda la trama, y es probablemente, además de la animación (no veía algo tan fluido desde Ren & Stimpy), el dibujo y los fondos, una de las razones por las que es tan entretenida: no hay nudos narrativos, no hay crisis ni conflictos, no hay romance ni personajes masculinos y difícilmente hay algún adulto (hay capítulos que básicamente no tratan de nada, y son extrañamente entretenidos). Desafortunadamente, hasta ahorita no hay una 3era temporada desde hace más de dos años, pero si Arrested Development pudo, con lo que barato que es hacer una serie así en comparación con un anime, yo creo que K-on! también puede.

En mi segundo lugar definitivamente está Honey Boo Boo.
Veo cable poquísimas veces, sólo cuando voy a casa de Wen, y aún sigo sin entender lo brutalmente fácil que me atrapan todos los reality shows que pasan todo el tiempo. De todos ellos, Here comes Honey Boo Boo (doblado al español, aclaro) es mi favorito. Con la televisión no suelo agregar campos de duda, no pienso en si es un montaje o si una familia redneck tan chistosa es cierta o es actuada. La verdad es que no importa porque es televisión (como cuando la gente habla de Sammy y hay quienes dicen que él es así y otros dicen que es un actor tan perfecto que nadie lo ubica fuera de su personaje), y Honey Boo Boo no sólo es divertida por las situaciones del día, sino porque es una familia también sin conflicto. ¿Alguien recuerda lo horroroso y aburrido que era The Real World cuando MTV comenzó a pasarlo en Latinoamérica a principios de los 2000? Lo era porque todos se la pasaban llorando, peleando o dándoselas de muy perra. Si algo me gusta de Honey Boo Boo es la ausencia de conflicto y una cierta ternura familiar que se respira todo el tiempo (y me gusta que Mama es mega ahorradora). Cuando por algún motivo lo googleo, hasta cae mal tanta (típica) parodia y burla a la (también típica) familia de rednecks obesos y semianalfabetas gringos. Es una de las peores cosas que descubres más temprano que tarde con internet: la gente se despega de su contexto con más facilidad que plástico quemado de un sartén Flavorstone (¡quiero unos!): en cuando tienen un tabique, por enano que sea (llámese poder pagar algo que antes considerabas fuera de tu alcance o poder ubicarte en una zona de comodidad media y relativamente segura hasta premios y reconocimientos de tres varos), comienza a despotricar de su ambiente de origen y a querer luz por ello. Sí, hablo de la clase media. ¡Cuánta gente se la pasa haciendo como que puede hacerse popó sobre sus cimientos y luego rogar por el aplauso como si no tuviera otra misión en la vida! Hace poco más de diez años la frase que se decía era que "ahora hasta el más jodido tiene celular". Hoy día, aunque con muchas distancias y contextos distintos, sigue aplicando, pero ahora la gente tiende a despegar los pies del piso con tanta facilidad que hasta asusta. Abran un Twitter, vean a los usuarios que se la pasan burlándose de todo, a los que defienden todo, a los que agreden porque pueden, a los que viven para abogar por los que no tienen voz, a los que quieren un pony: TODO está empapado de un desprecio por la clase media y las prácticas más elementales y de tronco común de la vida normal cotidiana que espanta. Desde hace algunos años, con la importación de varios accesorios de primer mundo (hoy son los Starbucks, hace 20 años era ir al McDonald's de Centro Coyoacán, you name it) se tiende a creer estar más arriba de lo que se está a un mero y vago nivel de percepción básico. No obstante, dicha percepción, por vaga y hueca, es la más importante porque afecta todo lo inmediato. Es la cáscara.
Regresando al tema: no entiendo las burlas y críticas de cajón a familias como la de Honey Boo Boo. ¿Por qué en la era de mayor revaloración del concepto "familia" (algo que en 80's y 90's no era ni la mitad de fuerte que hoy, y si no se acuerdan, recuerden la posición de Cesarín en Papá Soltero respecto al ritual familiar) se tiene tanto desprecio por la honestidad de la vida común de la familia? Ojalá hicieran un programa así en México, pero seguro arde la sociedad conscientizada y precavida de cualquier tipo de racismo y discriminación. Es como una fotografía de Richard Billingham. Las cosas son las cosas que las cosas son.
Creo que mi episodio favorito de Honey Boo Boo es cuando Mama y Sugar Bear festejan su aniversario y le regala un venado gigante.


Peor programa de TV que vi este año
Afortunadamente este no es un blog de crítica televisiva (como cuando pasaban Se Vale) y no tenemos que hablar de toda la basura que sale en TV abierta. No acabaríamos. Y no es el cliché de "la tele es mala", es que la abierta simplemente es malísima. De todo, quizá los peores programas son los de variedad, precisamente porque pretenden abarcar una media segura y es donde más fácil se ven los hoyos abismales del ethos televisivo nacional. 
Si tuviéramos que mencionar los programa de variedad que más neuronas matan (literal, sin cliché, en serio le prendes a la tele y sientes tus neuronas morir una a una) quizá serían:

-Hoy (o como yo lo llamo, 'El Gallinero Cotorro de la amenaza del desempleo')
-Los del 7 (ya lo cancelaron, eran unos chavorrucos queriendo hablar de asuntos de adultos contemporáneos queriendo ser cool. Daban pena).
-Deberían Estar Trabajando (entró para suplir al anterior y es años luz peor, una vez vi un programa entero y tienen una sección de 'Monólogo' donde usan risas grabadas, y tienen un enanito -¡otro, no el mismo de Venga la Alegría!- que se las da de comediante y da tanta pena ajena que la televisión se descompone).
Matutino Express (sólo cuando habla Esteban Arce; de hecho, ya que lo piensan, probablemente este es el programa más representativo de cierto estadio sentimental nacional, representa lo más característico de mucho de lo malo y lo medio y lo que quiere ser bueno de buena parte de nuestra sociedad).

Notarán que son programas matutinos o de medio día. Es que es la única hora en la que llego ver la tele.

No obstante, quizá el momento más penoso del año fue el 15 de diciembre de 2013. Todos sabemos que TV Azteca no es nada ni medianamente cercano a algo así como TV Dignidad, pero se vieron paupérrimos cuando tras la final América-León del Apertura 2013, una final donde ellos no televisaban a ninguno de los dos equipos que jugaban (Televisa es dueño de América y León le vendió sus derechos a FOX), dedicaron sus noticieros deportivos dominicales a hablar casi exclusivamente de la súper noticia (algo que tenía más de una semana de ocurrido) de la compra de Atlas por parte de Grupo Salinas. Ni yo, que soy americanista, creo que se ve bien hacerse el que no pasa nada y no hablar del campeón del fútbol. Me consta que de América sí habrían hablado, porque es rating (en TV Azteca, cuando América juega de visitante en sus equipos televisados es como su navidad), pero que hagan como que no hubo final sí daba pena ajena.



Mejor restaurante en el que comí en 2013
Ubicado detrás de un parabús sobre Avenida Universidad, entre Parroquia y Félix Cuevas, a unos pasos de un Inbursa y un par de tiendas de ropa para niños, descansan las TORTAS 2X1. Aquí hay un problema: el mexicano promedio busca tacos. ¿Les molesta que en el extranjero promedio nos vean como el logo de El Haragán pero comiendo tacos recargados sobre un cactus? Ni se esponjen, porque sombreros y cactus menos, pero sí lo somos. ¿Recuerdan la indignación que medio México (en redes sociales) sintió cuando una argentina dio una receta para hacer tacos y creo que estaba a kilómetros de la idea? (no me pregunten, no vi el video, con los comentarios de Facebook tuve). Pues sí somos así como los Lucas comegalletas del rubro, algo así como Juan cometacos. No importa que llene más una torta, que sea más barata y una comida más integral, la gente quiere tacos porque es el módulo básico de comer fuera. "¿Tienes hambre?": unos tacos. "¿Wey, qué se te antoja de tragar?": unos tacos. "Ya hace hambre": unos tacos. "No he comido": unos tacos. Mi comida favorita son las tortas, porque son baratas y llenan, porque 3, 4, 7, 8 tacos no llenan, pero una torta sí, y sobre todo: rara vez te cae mal. Recuerdo que cuando joven y salíamos de fiesta, si debíamos comer algo de noche yo siempre, siempre, siempre sugería tortas. Creo que sólo dos veces la moción tuvo apoyo, y en una de ellas terminamos en unas de La Noria que casi nos matan (eso no impidió que me comiera la mitad de la de alguien más que no pudo con ella). Yo no suelo comer fuera, más bien jamás, pero en este tiempo con Wen he comido en más lados que en toda mi vida. No obstante, de todos ellos, nada me ha caído mejor que una torta callejera. No es broma. Llena pero no te convierte en un bulto con pies ni te hace dormir como embarazada; tiene de todo, algunas verduras incluidas, y sobre todo no te cae mal al estómago. De toda la variedad de tortas que hemos probado, generalmente de pastor en una taquería, ninguna le llega ni a los talones a una Toluqueña o una Pachuqueña de TORTAS 2X1.


Peor restaurante en el que comí en 2013
Broka. Un restaurante de esos que nacen cada tercer día en la Roma y desaparecen igual porque motivos que nadie se explica. Por tan sólo $135 por cubierto, te daban un vaso de agua que sabía como a algo con guayaba pero que tenía color verdoso, la sopa de fideos secos negros estaba sumergida en una cosa de pulpo que la hacía ver super antojable (sí, es sarcasmo) y el plato fuerte eran cuadritos de cerdo lleno de partes que sólo eran grasa (me comí mi plato y la mitad de los otros dos justo por eso) con puré de pera o una cosa medio dulce que no sé si sabía bien o si su mayor atino era no interferir con lo agridulce del cerdo. Creo que de postre daban un pedazo de gelatina con una uva adentro. Con el dinero de un cubierto pudimos comprar casi 6 tortas grandes de varios ingredientes en TORTAS 2X1 (2 por $48). Con lo de los 3 cubiertos pudimos comprar 16 tortas grandes. ¡Más de dos semanas de tortas! Eso sí: las mesas rústicas y la música downtempo estaban padres.
Mi medidor de comida -y otras cosas- toma como base lo simple y efectivo: si lo que te estás empacando es más caro que una hamburguesa y llena menos que una hamburguesa o no sabe casi tan bien como una hamburguesa, estás tirando tu dinero más o menos así:





Para la sección de arte seré breve:

Mejor exposición individual en museo que vi en 2013
Matt Mullican, That World en Tamayo. Si hubo un artista del que me enteré, enamoré e interesé en este año fue Matt Mullican. Estuvo en dos expos a lo largo del año y después resultó que tendría una individual. Algo que amé de descubrir su trabajo es la capacidad de vivir en el modelo, de poder elaborar modelos y dar forma a ideas que no precisaran un espacio u objetualidad tajante, convincente de algo más, y seguir teniendo todo el sentido del mundo. Con Mullican me reencontré por el valor del render 3D como modelo escultórico, de la maliciosidad esencial de lo geométrico, de la posibilidad de hacer un agujero lleno de hermetismo y que siga funcionando con toda la claridad que pueda existir (justo como pasa en Hirschhorn).

Mejor exposición colectiva en museo que vi en 2013
Paisajes en Bellas Artes. Una expo con nombres MUY grandes, con piezas MUY fuertes, con una curaduría donde la gente sí se para a ver las obras (y hablo de la gente que va a Bellas Artes) y con mucho, mucho dinero. La nueva manera (sí, priísta) de hacer arte. La verdad ya la extrañábamos. Mis piezas favoritas: las de William Eggleston, Roni Horn.

En segundo lugar sería la de La Persistencia de la Geometría (¿quién le puso el título, el que pone los nombres a las películas gringas?) en el MUAC, una expo con nombres muy grandes (Judd, Matta-Clark, Mullican, McCall) que lo logró a pesar de su pésima, pésima, pésima difusión y de la media tonelada de artistas españoles sin chiste que por fuerza (la expo viene de museos españoles) deben estar incluidos. Y eso que no trajeron Pinnochio Pipenose Household Dilemma de Paul McCarthy (pieza propiedad del MACBA que sabrá Dios por qué no vino).
En tercer lugar, La Elipsis Arquitectónica en el CCUT, aun a pesar de unas 3 o 4 piezas que ni son piezas ni deberían estar. Había algunas obras que no sólo estaban muy bien insertadas, sino que eran groseramente fuertes por sí solas. 

Mención especial a Materia Sensible en MACG no tanto porque estuve en ella, sino porque es una expo por la que yo mismo habría matado por ver. Para quienes no leyeron el post en su momento, se trató de una expo de libretas de trabajo de varios artistas entre los que afortunadamente estuve. ¡Googléenla!

Mejor exposición individual en galería que vi en 2013
Wen Bandala, Le Carré Vert, en la galería de la Casa del Periodista. La primera expo individual de Wen es una de las expos más sólidas, más contundentes, más afirmativas y más claras en sus objetivos, objetos, intenciones y búsquedas que haya visto en mucho tiempo. Además de que, cosa extra, disfruté mucho ayudar y colaborar en ella. Como ex-estudiante de arte, he visto muchas primeras exposiciones individuales y he visto de todo, y Dios es mi testigo: desde las expos que no debieron nacer porque en su aglutinación de cosas al azar hacen ver peor al artista, hasta las que son una serie de piezas en proceso que hacen que quien expone parezca un estudiante en una entrega de mediados de semestre o hasta esas expos donde de plano alguien quiere juntar lo que tenía abajo de la cama porque un día amaneció curioso. Esta expo no: fue una serie de piezas perfectamente aglutinadas, muy bien producidas y mejor resueltas formalmente que hablan de una artista con un proceso grande detrás. Y no, les juro que no lo digo con un conflicto de intereses, pero si no me creen, den click y échenle ojo.





Mención especial a Monuments for the ceiling de Stefan Brüggemann en Proyectos Monclova, porque es de esas expos que quizá ni necesitas ver, con ver las fotos en internet, o saber de qué trató, o viéndola dos minutos (como hice yo) te pega de inmediato.

Mejor exposición colectiva en galería que vi en 2013
Ya sé que técnicamente no vale porque no sólo estuve en ella sino que aparte coordiné el 50% de ella, pero ninguna otra expo me dejó tan satisfecho este año como esa.




Ahora, varias cosas al azar:

El mejor comic que leí en 2013
Ichigo 100% de Mizuki Kawashita. Es el primer manga que leo en mi vida (ni siquiera leí Dragon Ball, y eso que una vez me regalaron varios comics de ese). Mi historia con los comics es complicada: desde siempre pensé que los comics eran de puros superhéroes, y siempre me interesaron muy poco. Luego leí Scott Pilgrim en jpg's y aunque es un comic demasiado, demasiado mediano, aun así es muy entretenido. A partir de ahí me interesaron algunos que me prestaba Sirako (Ghost World, American Splendor). Hasta ahí los comics ya me gustaban, pero seguían sin influirme en algún otro campo aparte del del mero entretenimiento. En Octubre de este año fuimos al festival de otoño de la Asociación Japonesa y compramos 3 mangas en japonés por $10. Todos eran dirigidos a mujeres o adolescentes, y en uno noté algo que no sólo no había notado en los comics gringos, sino que la manera en que lo hacían en ellos era casi opuesta: dibujaban edificios y arquitectura en general casi como si fuera otro dibujante, muy bien construidos, mientras que en los comics gringos ese tipo de detalle solía ser más de fondo, más desinteresado, como parte natural del ruido del dibujo de fondo en general; utilizaban estrategias gráficas compositivas bastante padres en las viñetas, mientras que en eso el comic gringo es bastante chato (cuadros abiertos, cerrados, algunos se invaden y párale de contar). En ese momento medio maldije todos los prejuicios del manga y animé que abundan en cualquier círculo, pero más en el de aquellos con aspiraciones culturosas, porque se trata de un comic con muchos valores gráficos y narrativos que no los hay así en el comic underground, y no obstante, es difícil ver al manga como algo tan serio como él, así lo sea más (lo mismo pasa con el animé y sus valores de animación e ilustración: no se suele tomar muy en serio algo que es 95% rosa pastel y ojotes, aun cuando sea de una producción soberbia).
En ese orden de ideas, pese a que Ichigo 100% es básicamente una comedia de enredos más o menos básica y por momentos hasta predecible, sin contar con el grado de contenido para adultos a menudo tan gratuito (nada más allá de calzones, pero muy gratuitos), tiene cosas gráficas que nunca había considerado hasta entonces (desde cosas tan abstractas como el espesor y la negritud de la tinta hasta la nitidez de una línea o el uso de puntos para dar grises). Fuera de todo eso, Ichigo 100% está lleno de drama y de amor no correspondido o no resuelto, y el final es estúpidamente frustrante.


El momento del 2013 en el que más grité
Este:



Todavía se me pone la piel chinita


El partido del año
Sin contar por obvias razones la final VS Cruz Azul, quizá el partido del año fue el Xolos-América del clausura 2013 (aún con Mohamed en el banquillo). En aquel partido, aunque América se fue arriba en el marcador por un penal sobre Benitez, el árbitro se la traía jurada a Sambueza y lo expulsó a la primera que pudo por doble amonestación, después a Aquivaldo, la primera amarilla por reclamar, la segunda bien ganada. A Xolos no les marcaba absolutamente nada, y detenía el juego por nimiedades. No obstante, jugando casi una hora con dos hombres menos, el América no sólo evitó el empate a 1, sino que Paul Aguilar marcó el 2-0 arrancando el segundo tiempo. Poco después, Xolos marcó el 2-1, cosa que ocurrió mucho después de lo que estaría presupuestado en un partido de 11 contra 9. Al final, América logró ganar pese al árbitro y a las llegadas de Xolos, que estuvieron encima por lógica. 




Mejor concierto de 2013
Ya no voy a conciertos ni en defensa propia, y personalmente lo considero casi una virtud. Quizá si me regalan los boletos y vale mucho la pena y puedo regresar no muy tarde. Pero en serio: no sólo ya no me asomo por Radar/Aural (este fue mi primer año sin ir a absolutamente nada, después de años de ir a todo), sino que ya ni siquiera me entero de qué conciertos va a haber. Hay varios conciertos que si se hicieran, iría en primera fila, pero así como pasa con los libros comprados por Amazon, esas cosas no pasan aquí ni pasarán. Pero si un día el Vive Latino tiene como teloneros a Jim O'Rourke, Kahimi Karie, Wilco, Hatsune Miku, Otomo Yoshihide, Kana Hanazawa y La Perra, con gusto voy… en el 2089.
Pero aunque no fui a ninguno, sí vi un concierto en Youtube, y es mi favorito de este año: Hatsune Miku en Tokyo en 2011






Mejor canción que escuché en 2013
Después de analizar cuánto escuché cada una de las canciones que bajé este año, creo que éste terminó siendo mi Top 10, sin orden alguno:

-Hatsune Miku / Melt
-Megurine Luka / Just Be Friends
-Grace Jones / The Fashion Show
-Kyari Pamyu Pamyu / Drinker
-Sam Prekop / Practice Twice
-HTT / Go go maniac!
-Pullman / Chicken Smoked Blanket
-Kahimi Karie / Electrophone
-Los Karkik's / Bacalao con papa
-Kana Hanazawa / Sweet parade

Todas las he escuchado los últimos 4 días, así que yo creo esas ganan.


Peor canción que escuché en 2013
¿Sacaron disco nuevo Molotov o Café Tacuba o una de esas bandas que viven en estado permanente de "ya desconéctenlos, por piedad"? Bueno, pues si sí, alguna de esas.
Ya en serio: ¿alguien todavía va a sus conciertos? 



Cosas buenas que pasaron en 2013
Este año en Preludio tuvimos mucha, mucha actividad. Las cosas que faltaban por pasar, pasaron (primeras expos individuales de Wen y Radha), las que debían pasar con más frecuencia, pasaron (Belleza en junio y Muchas estacas en el lodo en octubre), las que debían pulirse aun más, se pulieron (ni siquiera reconozco lo bello que quedó todo). A quienes nos hayan acompañado en este año en Preludio, sépanse que se los agradecemos muchísimo y que tendremos más en este 2014.

Mexibús L3
Del tiempo que llevo visitando el Estado de México, lo único único que sufría era el transporte. Nadie necesita un análisis en animalpolítico.com para saber que el transporte en EDOMEX es el resumen de lo peor que hay: caro (tarifa mínima actualmente $8), inseguro (¡asaltos para todos!), impráctico (aún existen esas combis donde debes pasar tu pasaje antes de bajar, como si aún viviéramos en las copas de los árboles) y jodido (destartalado sería mejor término). Si a eso le agregan combis con decoraciones más agresivas que acá (Ciudad Nezahualcóyotl es la capital del neón en los microbuses), manejar como Rápido y Furioso y las calles feas de ciertas zonas, el resumen es que nadie quiere viajar así. En Abril de este año, después de como 3 de espera, por fin empezó a funcionar el Mexibus, una línea que sale de Pantitlán a Chimalhuacán. Cuesta $6 y es tan eficiente que hace que cualquier defeño se sienta avergonzado de su lento y sucio Metrobús. Existen tres rutas con diferentes velocidades (depende de en cuántas estaciones se detenga), se cobra con tarjeta (rara vez falla al cargar) y se pasa en torniquete (donde jamás me ha robado un centavo, como me ha pasado el 80% de las veces que uso el Metrobús). Corre en un carril exclusivo y no se detienen entre ellos porque cuenta con ampliaciones para rebasar necesarias por las rutas. Puedes llegar del Metro al Centro de Neza, sin escándalos ni amenazas de muerte, en menos de 15 minutos. Es limpio, rápido, más barato que el transporte de antes (el cual no pudieron quitar y aún circula, si por algún motivo aún quisieras esa opción -NO como hizo el Metrobús-) y por si fuera poco, su Twitter hasta avisa qué camiones van saliendo y cualquier eventualidad.
Por si se preguntaban el por qué de tanta efectividad: sí, es concesionado, léase: operado por gente que se especializa en prestar servicios, no por el gobierno local.

Japón
Cuando era entre niño y puberto hubo una experiencia que me cambió totalmente mi visión sobre las lenguas extranjeras. A un vecino le compraron el juego de Dragon Ball de Super Nintendo. Fuimos todos los niños a verlo, y resultó que era injugable. Era japonés, y era un RPG, por lo que era imposible jugarlo más allá de la primera pantalla sin saber el idioma. El juego se veía increíble, un RPG donde manejas a Gokú y esos, y lo que fuera que pasara en las ventanas de texto, estaba guardado y no teníamos acceso. Recuerdo que lo acompañamos todos al puesto de Plaza Universidad con la cola entre las patas. Al final se lo cambiaron por un mugroso juego de X-Men de esos donde debes pegarle a todos tipo Final Fight. O también hay otra: de niño jugábamos Kid Dracula, y hay una parte donde el enemigo es un concurso de preguntas y respuestas: en japonés. Sobra decir que rara vez pasamos el nivel, y nunca pudimos pasar (y era muy triste, porque Kid Dracula es de los juegos más divertidos que recuerdo para Nintendo). Desde entonces, siempre he creído que si el japonés al menos estuviera escrito con nuestro alfabeto, al menos podríamos intentarlo.
Este año desarrollé una inmediata pasión por ver calles de Japón en Google Street View y recordé lo mismo que me pasó con los videojuegos piratas de niño: era frustrante pasar por calles y calles con letreros increíbles y no saber qué carajos decía. Así que empecé a estudiar japonés para saber qué decían los letreros. A partir de ahí, como sucede con cualquier inmersión cultural, terminé conociendo un montón de cosas de Japón vía internet. Algo increíble de Japón, que no sé cómo suceda con otras culturas, es su capacidad de asimilación, fomento y coexistencia cultural. Cuando ves que en tiendas de ropa usan maniquíes de Evangelion, entiendes que no es una estrategia de inclusión de nuevos sectores de consumidores, ni una subcultura: las manifestaciones culturales que normalmente, por el tipo de manejo cultural -vamos a decirle occidental- nosotros consideraríamos alternativas, en Japón están producidas de raíz e incluidas y consumidas desde una visión donde la cultura alta y baja, o serie y juvenil, o popular y profesional, no son cosas distintas. Revisen Google Street View: no se nota ese salto entre cultura visual, diseño y comunicación visual nata. En México para nadie es un secreto que no convivimos armónicamente con el diseño. Lo que sea que tengamos programado desde el hardware, nos hace ser poco hábiles para relacionarnos quasi orgánicamente con el diseño, más no con la comunicación visual, en eso tenemos una habilidad inmediata. ¿Quieren pruebas? Comparen los rótulos con la lona mal diseñada de un café internet: los niveles de ambos son sólo técnicos. En Japón, la cultura visual, el diseño más high y la comunicación coexisten como bailarines, y entre eso y la manera en que también conviven las ideas de lo cultural en la sociedad a nivel del día a día (¿quién no recuerda esos artículos donde decían que en Japón los principales consumidores de videojuegos y comics son adultos?), hace que sea inevitable no caer en las garras de toda la cultura visual de Japón. ¿Vieron las fotos del viaje que hizo Lady Gaga a Japón? ¡Dan pena como pocas cosas! La señora (no sé cuántos años tenga, supongo 50) va a Japón a hacerse la graciosa y la extravagante haciendo cosplay y se ve como una cosplayera pobre de esas que salen en Google Images, sin idea de cómo se ve y de lo poco interesante que es. De eso se trata.
Así la cosa, ya me sé como 3 kanjis. Ahí la llevo.

¡Trompos!
En mis tiempos, las estaciones del año se distinguían por el ascenso o la moda de ciertos artículos: botones, chupones, chinitos de la suerte, dinosaurios. Otras temporadas eran más grandes, y se marcaban por la temporada del yoyo o la temporada del trompo. Por alguna extrañísima razón, regresó la moda de los trompos, y los podías ver desde en los mercados hasta en el Sanborns o en la Comercial Mexicana. No duró mucho, pero ocurrieron cosas que no veía desde que era niño: concursos, lecciones por profesionales (viejitos que sabrá Dios de qué viven aparte de ser maestros del trompo). En mis tiempos, Trompos Premier era el rey, estaba en todos lados y los concursos eran suyos, pero en esta ocasión, aunque Premier eran los trompos que estaban en tiendas, quienes tomaron las riendas fueron Trompos Cometa (unos trompos bastante variados que vendían en mercados). No duró mucho, pero pude recordar la única destreza manual relativamente compleja que he podido hacer: hacer el perico (hasta ahí llegué). Eso y que una vez en McDonald's vimos a dos niñas con sus trompos. Así era cuando yo era niño y es chistoso haberlo visto de nuevo este año.



Más cosas sueltas que estuvieron padres del 2013:
-América campeón, señoritas.
-América, el equipo del año, putos.
-Piojo Herrera, personaje del año.
-Layún
-The Legend of Zelda, Ocarina of Time (15 años después hice las paces con el N64).
-Por fin pude ver en vivo Flooded McDonald's de SUPERFLEX.
-Dejé de tomar refresco (quienes me conozcan, sabrán que tomar 3 litros de refresco a punta de refills es mi equivalente a ponerme una p*da de aquellas).
-Ver a Matt Mullican explicando sus piezas con los ojos cerrados o viendo hacia el techo.
-Más Layún
-Plaza Lindavista, Parque Bicentenario, la Frikiplaza y el Parque del Pueblo en Neza con Wen.
-Gatopardo
-Materia Sensible en el MACG
-Mi corte de pelo (por Wen)
-Aprendí a tratar con niños pequeños
-Twitter Filter, porque si ni la gente ni sus gatos ni sus sesiones de terapia pueden con su vida, Twitter Filter quizá tampoco, pero sí con sus tuits.
-El último disco de PCDLGA, que estuve planeando más de un año (el cual pueden bajar haciendo click aquí)
-Por fin tengo un atril para leer en la mesa, cortesía de Wen. Quería uno desde los tiempos en que submarino.com se anunciaba en cable a finales de los 90's. ¿Alguien recuerda ese comercial o de perdida a submarino.com?
-Aprendí a hacer arroz japonés y me queda tan bien que no se la acaban (es un decir, hago poco, seguro sí se la acaban).
-Vi a muchos ex-compañeros de secundaria y se les ve felices, realizados y alegres. Eso me alegró un montón.
-Fuimos al Salado dos veces este año y en ambas encontramos JUSTO lo que bucábamos. En una de esas veces, en el primer puesto donde buscamos.
-Las pantuflas que me regaló Wen de navidad.
-Dejé de ver tanta tele.
-Reciclaje extremo de papel
-Pikachus :)




Cosas malas que pasaron en 2013

El peor Metro en la historia
El Metro no necesitaba subir de $3 a $5 (un aumento del 66% de golpe en tiempos muy sensibles bajo el que ha sido el peor gobierno en el DF desde que es elegido por votación) para seguir estando mal, pero ahora que lo hizo, es prácticamente imposible no indignarse. Antes del aumento el Metro ya estaba en muy pero muy malas condiciones. No es necesario repetir los lugares comunes, porque ellos solos se repiten diario: los vagoneros son ley, los supervisores de las estaciones les avisan donde va a ser la próxima posible redada (o como se le diga), nunca o prácticamente nunca están todas las taquillas abiertas, su nueva publicidad es horripilante e invasiva (aunque quizá no peor que la del Metrobús), hay problemas como de casa de familia pobre, como de la familia de Los Miserables de Patricio, tal como explica este meme que hice y subí a internet hace un par de días




Para quienes duden de la veracidad de la imagen, es Metro Centro Médico. Vayan, créanme que ahí sigue…

El problema del Metro, siempre siempre lo he dicho, es perfectamente entendible y explicable de la siguiente manera. Todos las hemos sufrido, ¿pero alguien alguna vez ha tratado de explicarse la existencia de goteras en el Metro? Inténtelo, no es nada difícil, y toda la infraestructura y organización actual del Metro se explica con ellas. ¿En verdad es tan difícil erradicar una gotera en un sistema que transporta a varios millones de personas al día? Es una p*ta gotera, debe haber todo un equipo de técnicos listos para arreglarla en unos minutos y en un par de días no quede ni la huella de su existencia, ¿no? En tus sueños. Pongamos un ejemplo: en el metro de Japón (me lo estoy inventando, podría haber dicho el metro de Viena o Copenhague, pero ustedes entienden), si quieres poner una maceta en un corredor, hay un sujeto dentro de un complejo organigrama que se encarga de mobiliario y plantas que puede ponerla, por decir, así como hay otro encargado de cambiar y poner letreros, otro de barrer y trapear, otro de cambiar las lámparas, otro incluso de atender a usuarios. Cada posible eventualidad y función está sopesada y pensada para ocurrir y, en ese caso, para ser resuelta. Aquí, si hay una maceta nueva que poner, se le pone entre dos bardas para que la gente no se pase. Si hay algún problema, no hay una estructura de letreros de avisos sobre la cual hacer cambios o introducir uno nuevo: se compra una cartulina fosforescente y se escribe "NO MOVER CUBETA CUIDADO GOTERA" con un Esterbrook. Si a alguien se le ocurre que el tránsito diario es demasiado caótico para la propia gente, se mandan hacer tablas que impidan el paso y se les escribe con plumón "SOLO MUJERES". ¿Qué tal la nueva y flamante Línea 12? ¿Alguien ha transbordado en Ermita hacia la línea 2? Recién inaugurado y la estación ya tiene graves problemas de señalética y tránsito. No surgieron solos, simplemente no se planearon. ¿Por qué? Permítanme responder con un jocoso unga unga. Como este ejemplo hay zillones. Hay una gotera, ¿a quién le vas a decir? Ahí es donde aparece la luz al final del túnel, y es una luz pura y límpida, porque no hay nada que la obstruya, y es porque no se trata de un túnel, sino de un gigantesco agujero en el organigrama que va desde las máximas autoridades (es un decir) hasta el más humilde empleado de limpia. Nadie hay que pueda arreglar la gotera porque nadie hay que lo pida y nadie hay que lo haga y nadie hay que lo prevea y nadie hay que lo arregle administrativamente.
Lo peor del Metro es que no se trata de un problema silencioso que prácticamente no influya del todo con su funcionamiento: el problema es que todas las afectaciones del metro joden todo a un nivel inmediato a tal grado que poco a poco se infla más y más y cada vez es menos agradable tomar el metro. ¿Alguien ha usado el Metro en este año? La gente ya no va a gusto, no se sabe colocar en el vagón, camina revisando el celular, todo el mundo va a punto de explotar. Y desde que inició la tarifa de $5, hasta parece que se están burlando de los usuarios (más): desde que subió, no ha habido un día que no me toque algo que te haga pensar que no puede estar peor: más de 5 o 10 minutos en una estación, algunas puertas abren y otras no, humo; el otro día me tocó que el conductor tuvo que ir a un vagón y abrir una puerta para jalar un cable. Nunca hemos tenido un peor Metro que este, nunca jamás. Voy a citar al papá de un amigo: "¿Tú te acuerdas cómo era viajar en Metro antes de que entrara el PRD? Estaba limpio, no había ambulantes, daba gusto viajar en él, llegabas rápido, rara vez había un problema". Sin contar el hecho de que debemos ser como mil veces más usuarios que hace 16 años, la verdad es que sí me acuerdo cómo era y tiene toda la razón.


Jenni Rivera más viva y cabrona que nunca
Jenni Rivera se murió hace un año y lo único bueno que ha salido de eso fueron los tuits de @soymargarito. Desde que murió, como suele pasar, la figura está más viva que nunca. Jenni Rivera, como tantas otras manifestaciones similares, es un cáncer cultural que afecta las esferas más inmediatas de la experiencia humana. Léase: sí jode la vida de la gente. El otro día entrevistaban a los niños que ganaron La Academia. Había una que se ve que era hija de señora loca del poder: la niña movía la cabeza como negra del Bronx, corregía a los conductores, se burlaba de otros niños en sus caras en plena tele. En algún punto, alguna conductora le dijo que cantara una de Jenni. A la niña se le encendieron los ojos: agarró el micrófono y empezó a cantar una donde dice que es mujer y se levanta y tiene fuerza y coraje y a güevo. La niña aún no hablaba articuladamente, pero tenía toda la actitud de las negras pegalonas que uno ve diario en 4gif. ¿Por qué una niña oye, canta y quiere ser como Jenni Rivera, una vaca gorda que representaba el resentimiento, la ignorancia, las cosas a la mala, la tough vida? Jenni Rivera es el equivalente en el ámbito femenino a los narcocorridos. Cuando alguna vez pretendieron prohibirlos, curiosamente, se hablaba de que ese tipo de música promovía el narcotráfico. A los legisladores o quienes sean que pretendieran prohibirlas les asustaba que las canciones dijeran cosas como "a los güeros yo les surto su mota, se quedan bien complacidos, saben que conmigo jalan, yo se las traigo de a kilo", pero las partes donde dicen "las morras ya me conocen, yo no les sé fallar, bien echadas en el catre saben que van a gozar" a nadie le asustan. Con Jenni a nadie le saca de onda una canción que se llama Se las voy a dar a otro. El ascenso de la música de banda al grado de música pop (recuerden qué sonaba en la radio en los 90's, quizá crean que Sentidos Opuestos es pop barato y les hartaba oirlo, pero no envilece como oír a Banda MS) es una de las peores catástrofes que pudieron ocurrir en últimos años. Si quieren, pueden decir que en aquellos tiempos se negaba la verdadera música popular, que ahora se escucha lo que México en verdad escucha (lo que sea que eso quiera decir), pero nadie, crecido con esa cultura o adquiriéndola tardíamente, termina bien. Si te educan como una roca, te hablan como una roca, te tratan como una roca y te alimentan como una roca, vas a terminar siendo una roca. ¿Por qué una niña de 3 años prefiere ver un DVD de videos de Jenni Rivera por encima de caricaturas? ¿Por qué los hombres aman a las cabronas y media? Ya sé que desde que este blog existe, siempre he sido el abuelo Simpson con esas cosas, pero es que en serio, ¡alguien piense en los niños!



Más cosas malas sueltas del 2013:
-Televisa aún no regresa Se Vale a las pantallas. Se está aguantando, yo lo sé…
-McDonald's no lanzó cajita feliz de Pokémon este año porque estaban los pitufos o los minions o una cosa de esas

-Redes sociales y personas volviéndose sociópatas profesionales en un dos por tres… semanas
-Compré unos tenis Adidas baratísimos que se veían maravillosos y en tres meses se deshicieron en mi hocico como los Assasins de Homero Simpson cuando se los llevaba su fiel perro. Si pudiera usar los mismos tenis Ice Cream toda la vida, lo haría, pero ya no he visto en Tepito.
-Me caí 3 veces en el año, en la calle, no como niño chiquito que se tropieza: peor, a mí se me dobló el tobillo las 3 y caí como la mamá de Malcolm sobre la ciudad de Lego de Dewey.
-Chucho Benitez
-El apresurado y vergonzoso ascenso del repudio hacia la clase media por parte de sus integrantes que crecieron en ella y que actualmente se marean encima de un ladrillo
-El GDF (nunca antes me había sentido tan poco satisfecho y tan molesto con mi ciudad)
-Internet
-Inteligencia emocional de a $1 por todos lados (literalmente, con valor de un peso).
-No fuimos a las proyecciones en Cinépolis del Magical Mirai de Hatsune Miku diferido (pero nos ahorramos $400 que se harán efectivos de verdad cuando encontremos el concierto en Youtube)
-No conseguimos ni un p*to tazo de Adventure Time de los que salían en las cochinas galletas de Gamesa
-Que ya casi no leo. No porque sea americanista priísta ignorante basura que vendió a su país, sino porque ya se me están acabando los libros que tengo desde hace mucho o los que quedan ya no me interesan y ya no tengo los genes para buscar libros nuevos. El último libro nuevo-nuevo que leí fue una investigación sobre el caso de Shanda Sharer (que por cierto, estaba buenísimo).
-Demasiada información y URLS y links y mucho internet.
-Breaking Bad-itis y fascinación todavía en pleno siglo XXI por los zombies.



Eso es todo, vayan y sean felices dentro de lo que les cabe.
Feliz 1994.