4 mar. 2014

Foro de ocios y esperanzas: clase media en redes sociales



Cuando se lo piensa bien, ricos y jodidos usan las redes sociales para exactamente lo mismo: compartir sus vidas. Ya sea chupando una guama en el patio feo de una casa de un pueblo lodoso donde sólo hay un CECATI a 40 minutos caminando o sea mostrando los avances de la clase de ski que se toma en los alpes suizos, en ambos casos se trata de la función simple, llana, sin dobles sentidos y prácticamente unidireccional de compartir una vida.

En esta clasificación, no obstante, deben descartarse dos extremos de la vara: de un lado, los jodidos que duermen en una alcantarilla y viven en un camellón; ellos están fuera del nivel de contacto doméstico común, aún si te dedicas a ayudar a esta gente y tienes contacto directo diario con ellos y conoces sus historias. Del otro, debe excluirse a los que ahorran un par de meses de sueldo y pueden pagarse experiencias exóticas de temporada, desde retozar en el pasto de la Torre Eiffel como si del pasto de Las Islas de Ciudad Universitaria se tratara hasta terminar en el rincón más sin sentido del planeta después de haberse cepillado todos los destinos de la guía de viajes ["Todavía ni bajo a la compu las fotos de Kenia y apenas el año pasado fuimos a Ucrania, tiene que haber algo más… oye, mira aquí, Gu-ya-na, ¿a ese no hemos ido, o sí?"]. La razón es que este subgrupo de clase media económicamente próspero está en riesgo de caer en la pobreza el día menos pensado, dado que su primera condición de être no es ser ahorrador, sino despilfarrador. La prueba contundente es la frecuente tendencia a vivir en un régimen de renta inmobiliaria de por vida, más o menos de manera similar a la que un chavorruco pospone año tras año la consciencia de su propia edad y sus costumbres fuera de lugar: se sabe que es algo que debería pasar, viene con un gen de sentido del crecimiento, pero hay una sensación de aventura en continuar así. Como manejar sobre Patriotismo a 120 km/h un domingo por la tarde y aumentar la velocidad con cada semáforo verde sólo porque todavía se puede. Como dice Carlos, palabras más, palabras menos: "a menos que viajes en helicóptero, aún eres perrada, papacito".

En realidad, las redes sociales se vuelven popó cuando llega nuestra clase media. La clase media simplemente no puede disfrutar su vida en redes sociales. No puede venir a hacer uso de la unidireccionalidad de compartir porque es un espacio demasiado tentador a convertirlo en un foro de ocios y esperanzas. El clasemediero viene a decir "véanme en el baño de este restaurante", "envídienme el carro que voy  pagar los próximos 4 años", "nótenme en mi nueva oficina", "confróntenme cuando doy opiniones provocativas", "debátanme si se atreven", "critíquenme y construyamos una comunidad de retroalimentación", "denme coba por ser yo", "ríanse de mis chistes las veinticuatro horas", "búrlense conmigo de los que son menos que yo", "fondéenme mi proyecto destinado al fracaso", "seamos mártires de los desprotegidos", "vamos a criticar prejuicios antes siquiera de que alguien los manifieste", en un eterno etcétera.

El otro día leía un reportaje sobre las selfies y su evidente impacto psicológico en las personas adictas a ellas, y uno de los principales puntos que cubrían era que utilizaban la comunicación en un sentido unidireccional, haciendo caso omiso de los comentarios negativos y resintiendo más, en todo caso, la falta de Likes. Esto es un mito de las redes sociales, pero es un mito obligado considerando los tiempos de political correctness en que vivimos y el sentido de ultra inclusión que todo debe tener hoy día: las redes sociales no se tratan de comunicación ni de intercambio, sino de unidireccionalidad. La idea de que una comunidad virtual (prometo no volver a usar esa palabra, pero no encontré otra) necesariamente va a generar los mismos lazos que generaría una comunidad de personas reales en un espacio real es sólo un remanente de la resaca que dejaron las creencias de cómo sería el futuro de la tecnología generadas los albores del internet, cuando la gente en los 90's soñaba con jugar ajedrez online con un checoslovaco y poder comunicarse entre todos como si vivieran en la aldea de Los Pitufos. Es, no obstante, un error normal, se trataba de una inocente y esperanzada predicción tecnológica elaborada en base a necesidades humanas básicas pre-internet, como cuando se pensaba que los robos podrían abrazarnos y hacernos compañía (nota curiosa: en japonés, el verbo que se usa para denotar la existencia de algo y que se divide en objetos animados e inanimados, incluye entre los animados a los robots). 

La realidad es que las redes sociales son esencialmente unidireccionales, se trata de lanzar en una dirección y esperar lo mejor, y si algo se queda adherido a esa piedra lanzada, cual cola de papalote, no deja de venir insertado de raíz en la idea de que son apéndices de un bulto de información con muchos sentidos. No es de extrañar que los comentarios en redes sociales se desplieguen hacia abajo y dando click, y no a la derecha junto con el post original, como suele ilustrarse la línea tradicional de comunicación.

Una teoría del desesperado uso por parte de la clase media de las redes sociales como herramienta de publicitar la propia existencia por las maneras que sean, a menudo pulsionalmente erróneas de origen todas ellas, es que viene como una herencia de los primeros usos tópicos del internet. En los tiempos en que nos conectábamos a internet marcando por teléfono, antes de las redes sociales, cuando lo más cercano a Facebook era mandar tarjetas online por correo y lo más cercano a Twitter eran los status del Messenger, es que los usos solían ser muy limitados a partir del uso y no del acceso (es decir, que quienes lo usaban lo hacían por una necesidad que encontraba una forma en la posibilidad que suponía internet, y no por el mero acceso, hoy día casi dado por hecho en el enorme grueso de la población). El contenido doméstico de internet de mediados de los 90's y más o menos hasta principios de los 2000 (doméstico quiere decir que no incluye los usos de la gente que se dedicaba en ese entonces a la informática ni a los negocios), en su mayoría era de personas con una afición y la necesidad por compartirla. Desde páginas en Geocities dedicadas a publicar datos biográficos de los Backstreet Boys hasta comunidades de amantes de N64 y fans de Ronaldo, pasando por consejos para que las plantas no se te mueran si vives en un departamento. Estas páginas eran hermosas, eran manifestaciones humanas, vitales, por compartir. Quienes no me crean, traten de recordar los fondos estáticos y sin diseño de estas páginas, las imágenes incrustadas cuyos links se rompieron en dos años y permanecieron así hasta hoy y la pequeñísima cantidad de información que generalmente había en estas páginas, a menudo la misma que en un rato de posteos en Facebook hoy mismo. Según se dice, datos más datos menos, el 90% de la información en el mundo fue producida en los últimos tres años. En aquel entonces, estas páginas representaban un esfuerzo similar al de un libro que nadie va a leer e implicaba una consciencia real del espacio que ocuparía dicha basura, algo difícil de explicar en la actualidad, cuando mucha gente usa la computadora como centro de entretenimiento o botadero de discos que nunca van a escuchar.

Como decía, la sociopatía de clase media en redes sociales quizá viene como herencia de estos usos de internet: hacia mediados de la década pasada, con el boom del formato Blog permitió muchas cosas. Era una etapa rara, había quienes decían que con el uso de los blogs la literatura y los escritores iban a cambiar, que los libros impresos iban a venir a la baja. Se trataba de una paranoia recurrente de principios de siglo, como que los robots convivan con humanos y todos esos clichés originados más en el sci-fi que en una lógica de las computadoras. Douglas Coupland dice que una vida que valga la pena debe ser una vida que pueda contarse como una historia, y de cierto modo mucha gente empezó a ejercer este derecho al storytelling doméstico a través del blog. Hoy día, a quien se describe a sí mismo como "bloguero" se le ve raro, como un anticuado que quiere vivir de rentas vencidas. No obstante, mucha gente pasó de compartir algo simple (sus vidas y la manera que encontraban adecuada de contarlas) a lo que suele pasar siempre: aparece la popularidad, aparecen mejores contadores de historias cotidianas que otros, y el círculo de niveles comunes que suponía "la comunidad bloguera" se vuelve una relación de estrellas y perdedores. Ya en esos tiempos había el equivalente a los Likes: los comentarios. Aparece la competencia, como aparece en cualquier espacio, por mínimo que sea, de la convivencia humana. Pronto, el blog se convierte en una pared de ladrillos, gente que antes trataba a los demás como iguales los empieza a tratar como "sus fans", pese a ser personas que conocen en la vida real.
Esta teoría de la popularidad por ver "quién comparte mejor" que pudo verse primero en los blogs y ahora en un uso extendido en redes sociales, no es tan descabellada, considerando que mucha gente de aquellos tiempos siguen cosechando frutos de un periodo de popularidad, por no decir "vivir de sus rentas". Muchos de ellos importaron sus lectores a su cuenta de followers en Twitter y a algunos cientos de desconocidos agregados en Facebook, y varios más, incluso se hicieron de un trabajo, en mayor o menor medida, de mayores o menores vuelos, a partir de un blog. Lo sé porque me pasó incluso a mí. Blogger verdaderamente era un terreno flexible, interesante, podías escribir sobre tu vida sin mayor pretensión de estilo y habría alguien que quisiera leerte, porque compartir, aunque una labor algo fútil en escala, siempre suele tener al menos a uno o dos que lo aprovechan, y así es como se hizo del blog una comunidad, pero también perpetuó un mito del uso de internet que ya parece demasiado difícil de desmentir: la idea de que reconocer ya es en sí ser creativo. Quienes no lo crean, revisen su TL o su Feed o su Dashboard y encontrarán varios clichés: el que sigue creyendo que su vida llena de indecisiones se sublima como una canción de Los Ramones, los que se creen poetas citando el capítulo 7 de Rayuela, las vidas que llevan desde los 15 años soldadas a la sección de "Alternativa" de Mix-Up, como esos discos que no podías siquiera levantar porque tenían seguro.

Una idea curiosa del dominio en la imagen que se tiene del internet por parte de la clase media es analizar los lugares de jodidos y millonarios en esos tiempos pre-redes sociales. Para los primeros, era estar de vagos, para los segundos, era perder el tiempo. Ricos y pobres no tenían lugar ahí. Técnicamente ninguno de los dos polos encajaba estructuralmente en la lógica de compartir sin que un extraño fuera de lugar se detectara. Quizá esa es una de la razón por la que suele despreciarse la imagen del chavo que se mete a un cyber-café a usar Facebook y Messenger, porque a los ojos de la clase media, esa clase que siente que lo merece todo y que la historia le debe una compensación desde tiempos inmemoriales, vemos a este estrato, No.1, como lejano, y No.2, como ajeno, como que sus intentos de entrometerse en ese mundo de creatividad citada y originalidad portátil son una injuria (a este sector suele atribuírsele de manera despectiva su participación en otras redes, como Metroflog, se le ubica como aficionados de La Rosa de Guadalupe, y a sus padres se les retrata como los acarreados que vendieron su voto). Esta visión entre el desprecio y lo ajeno no es únicamente para con lo de "afuera", sirve también para morder el plato en el que se come: quizá ya no podemos usar la palabra "naco" sin sentirnos mínimamente culpables ante la tremenda cantidad de información con la que contamos actualmente, pero todavía podemos sacarle captura de pantalla a un comentario dirigido a uno que nos parece tonto o hasta aberrante, más por el hecho de quién lo dice que por el comentario en sí (como si no pudiéramos ignorar la mayor parte del flujo de información inútil que siempre ha circulado en todos los medios de comunicación humana, desde la escuela hasta el periódico y la tele) y presentarlo ante los demás hermanos de pensamiento liberal como el pájaro que suelta un gusano en el pico de sus crías. Eso o darle "Compartir" a contenidos con los siguientes temas, como si se tratara de National Geographic:

-Monas de guayaba
-Albañiles homosexuales
-Efectos estéticos de las Donitas Bimbo
-Borrachos colados bailando en fiestas de pueblo
-Conalep et al
-Chakas / Reggaetoneros / San Juditas

Quizá la razón más llana y simple para explicar por qué la clase media, especialmente la clase media liberal, echa a perder todo lo que toca, además de utilizarlo, como utiliza prácticamente cualquier otra cosa, como estrado de reafirmación individual neurótica, es la necesidad de hacer un pancho de todo, la necesidad más que intelectual, casi neurológica, por tener el drama flotando, por tener algo de tensión suspendida en los roles que juega el prójimo, ese prójimo que nos enerva y nos intriga, que nos atrae por su rampante estupidez o su soberbia desfachatez, como lo más tristemente cercano y disponible a las historias humanas que ya no se cuentan en internet, lo cual para nuestra era equivale a decir que ya no se cuentan en ningún lado.

Las noticias de injusticias de Animal Político y La Jornada no cuentan.







Este post está dedicado a Luís, quién me preguntó por qué ahora toda la gente celebra sus cumpleaños y reuniones en La Marquesa, a lo cual le contesté que es porque La Marquesa se convirtió en el Cuernavaca y el Chapultepec de los jodidos con carro.

31 dic. 2013

A ver, Mayito, antes de bailar el Gallinazo vente a brindar por otro año que se va, a ver todos, alcen sus copas que les pasamos entrando al estudio… ¡ja!, no crea usted nada






Quizá el momento más afortunado del año cuando mantenía este blog con vida regular era el fin del año. Si a algo te predispone internet en cuanto comienzas a tenerlo es a leer listas o enlistar cosas sin mayor fortuna. Nos gusta la idea de tener una biblioteca del tamaño del mundo a la mano, pero nos gusta más la de tener pequeñas bibliotecas personales de éxitos aislados disponibles para leer en cualquier lado. Como otros años (aunque hace dos no), este año sí hice recuento del 2013. Yo veo los años del 2010-2019 como símiles de los 90's, es decir, acabamos de terminar 1993 y viene 1994. Mis años favoritos de los 90's son 1991, 1994 y 1997, y quizá 1998, aunque el peor fue 1999, así que si consideramos que el 2011 fue mucho muy bueno (tanto que ni hice recuento), todo indica que el 2014-1994 será supremo.

O algo así.
Si son (eran) lectores asiduos de este blog entre 2007 y 2011, sabrán que estos recuentos son absolutamente aleatorios e innecesarios, y siempre empiezan por lo menos interesante:








Mejor y peor disco que oí en 2013
Desde que tengo internet, mi cerebro para bajar discos dejó de funcionar al 100%. Antes, cuando el internet era un puerto final, tan sólo un paso antes del quemador de CD's en casa de algún amigo que me hiciera ese favor, pensaba en música que me interesaba escuchar y sí tenía suerte, la buscaba en alguna visita a una computadora con internet real y la quemaba en un CD que oía en un discman conectado a un modular con el lector de discos descompuesto. Antes, mucho antes incluso, veía discos en tiendas y pensaba en maneras de conseguirlos. Antes, muchísimo antes, la idea de quemar un disco me parecía una aberración, porque se perdía el arte y la fisicidad del disco. Hoy día, escucho muy poca música nueva y con muy poca frecuencia, pero aun así sigo creyendo que es siglos luz mejor que la gente que baja un disco de free jazz/noise/acid house al día, o quienes compran MP3 (nunca, jamás, entenderé cómo alguien compra un MP3, hasta comprar un libro fotocopiado, un pdf o un libro digital al mismo precio que uno impreso es comprar algo más real y de mejor calidad; comprar MP3 se me hace como vender folletos de exposiciones diciendo que son catálogos). 

Así la cosa, he bajado pocos discos, pero haciendo recuento, definitivamente mi disco favorito de este 2013 es este:



Si algo tiene mucho la música japonesa, que es algo que reconozco desde que escuchaba a Otomo Yoshihide, es que así sea jpop, dance, electrónica o folk, siempre conservan una estructura que te hace reconocerla como japonesa sin ser algo necesariamente étnico o estilístico, sino como algo que se relaciona con la demás música de una manera más integrada (ejemplo: la música de Sheik en The Legend of Zelda, Ocarina of Time de Nintendo 64 es una referencia abierta y brutal a Takemitsu, y si le agregamos, hasta diría que a un Takemitsu tocado por Aki Takahashi). No sé cómo explicarlo, pero es una cierta estructura que relacionas con lo japonés no por las formas, sino por la manera en que se administran esos recursos. El soundtrack de la 1era temporada de K-on!, por ser música incidental, es hermoso e increíblemente abstracto, y todo el disco tiene referencias a muchas músicas, sin que ninguna impere; por ejemplo, hay cosas que pueden sonar a reggae, pero está hecho de manera que esa parte en particular no la escuchas como tal, o las partes muy infantiles de las situaciones de anime, no terminan por sonar a eso, sino a una música más libre de referencias o de estilos. 

Algunos de estos otros discos definitivamente están o deberían estar en mi top 5:

Sam Prekop / Sam Prekop
Grace Jones / Slave to the rhythm
Akiko Yano / Granola (sólo la primera mitad, después se ve que a los productores les dio flojera)
Pullman / Viewfinder

(Búsquenlos en Grooveshark)


Peor disco que escuché en 2013
El peor disco que escuché en 2013 afortunadamente ni siquiera tuve chance de que lo escuchara. De las pocas cosas buenas del internet es que ahora no tienes que aventarte la paja que se produce alrededor para poder espulgar lo que quieres escuchar (recuerdo en 2006 cuando casi se me moría el cerebro escuchando Reactor esperando a que pusieran a Entre Ríos porque en aquel entonces aún no importaban sus discos (y cuando lo hicieron, aunque los compré, la verdad es que de milagro eran discos en caja y no en una bolsa de plástico, no recuerdo discos editados para México tan feos y sin idea). Casi toda mi música hoy día la oigo por Grooveshark (no entiendo por qué alguien en pleno siglo XXI usa Spotify), después de saber de ella por otro lado (esas fuentes ya son generalmente muy aleatorias, desde Wikipedia hasta Tumblr o comentarios de Youtube). Si tengo que decir alguno malo, quizá diría que el disco ese de tributo a los Ángeles Azules (¿siquiera sacaron disco?). Odio, en serio, ODIO cuando una banda popular (sí, estoy hablando de esa acepción de "popular") debe tropicalizarse a sí misma para que un sector de chavos la reconozcan. Qué padre que Saúl Hernández tuvo su primer éxito con una cumbia hace 200 años, pero ya de por sí estamos en la época del revival de los 90's (bueno, yo vivo en ella desde 2001), ya tenemos bastantito con aquello de revalidar cosas por el vago hecho de ser low, como si estuviéramos en un pico de avance siquiera estilístico para darnos ese lujo (recuerden siempre: no importa cuan sofisticado se vea, los de abajo somos nosotros). Ya tuvimos toda una década de electrocumbias y música hecha con manos de nena usando guantes hace unos pocos años, ya párenle, Los Ángeles Azules no le han hecho daño a nadie. Menos mal que se murió Jenni Rivera o ahorita la tendríamos a dueto con Julieta Venegas o una cosa así.
Eso o uno de Grimes.



Mejor película que vi en 2013
No recuerdo una película en particular que haya visto este año. Alguna vez iba mucho a cine (3 veces a la semana o más) y ahora no me paro por ahí ni por error. Al final, el cine mismo te termina apagando lo que sea que te mantenía encendido para seguir yendo. Véanse a ustedes mismos hace muchos años en la Cineteca, ¿ya? Ahora visualícense ahí a esta edad, hoy, ahorita. ¡No pueden, es ridículo! Siempre he creído que uno de los factores que indican, inevitablemente, que se ha empezado a envejecer es cuando vas más que nunca al cine, pero a ver puras películas de cartelera (ok, lo diré con las letras que el cerebro registra mejor: a ver puras películas COMERCIALES DE LAS QUE PASAN EN CINEMEX). Cuando eso pasa, la sola idea de ir a ver una película yugoslava de esas que se atiborraban de post adolescentes en las Muestras te parece imposible. Con la música pasa lo mismo, y con los libros. La cultura es un indicador de ascenso y descenso siempre, o mejor dicho de esplendor y ocaso. Está hecha por personas, es una producción vital y se hace con energía.

Si veo películas hoy día es más probable que sean películas de terror mexicanas o gringas de los 80's y 90's en Youtube. En ese rubro, posiblemente mi favorita del año fue Pesadilla Fatal, en donde sale una Tatiana supuestamente ciega y que es escultora, y un asesino con guante con cuchillos (coff coff, Freddy Krueger, coff coff) empieza a matar a todo el mundo.




Mención especial, porque no es del año ni la vi este año, es Todo el mundo tiene a alguien menos yo, que sí llegó a carteleras este año (¡y no se ha ido de ellas!), no sólo porque participé en ella (fíjense cuando María le muestra sus dibujos a Alejandra), sino porque toda la película es tan soberbia que por momentos me recordé a mí mismo de cuando sí iba al cine, joven, y pensé que seguramente me enojaría una película como esta. Es tan lenta, con movimientos tan pausados, con una fotografía tan impecable que es casi grosera, que seguramente sería difícil pasarla como suele ser para alguien que tiene idea de qué quiere ver y a menudo no planea salir de ahí. Me dio mucho gusto ver que una película hecha así, como se produce una cosa hecha en sí misma, dentro de sí misma, siga haciéndose hoy día y siga teniendo el efecto que tiene. Estoy seguro que si la hubiera visto hace 10 años me habría indignado todo lo difícil que tiene, precisamente porque recuerdo que en aquel entonces uno va al cine mucho para encontrar lo que ya conoce y sabe -cree- cómo se ve, pero Todo el mundo tiene a alguien menos yo está llena de movimientos muy libres de maneras de hacer característicos de ese tipo de educación sentimental-cultural alternativa que suele poblar el imaginario del cinéfilo (temporal) joven. Me sorprende que se siga haciendo cine como ese, que sigue por su propio lado y en esa línea recta alejada de lo que está alrededor se afirme sola, y me alegra más haber podido participar en ella. ¡Vayan a verla, sigue en cartelera!


Peor película que vi en 2013
La peor película que vi este año fue, sí o sí, Spring Breakers. Soy el mayor fan de Harmony Korine, una vez que lo entrevisté hasta me temblaba la voz y le solté cosas de fan al final, todo lo que ha hecho me parecen piedras de toque de cómo hacer cine en los últimos 15 años, pero algo falló casi al 100% en Spring Breakers. Algo muy bello y exitoso y también muy experimental y fallido pasó en sus últimos dos proyectos: lo bello, The Fourth Dimension, donde apostó a la repetición de ciertas técnicas de improvisación en diálogos y a mantener una línea de acción muy tranquila (es media hora de Val Kilmer dando pláticas motivacionales en un Community Center perdido en la suburbio sin esperanzas gringa), y lo experimental fallido en Umshini Wam, 15 minutos de gritoneo que no terminan de agarrar forma de absolutamente nada ni a patadas. Algo de estas dos cosas quisieron mezclarse en Spring Breakers, pero todo se cayó de bruces. Todo ahí es MAX VOL, las escenas cortas que pueden hacer de sus películas algo maravilloso, aquí son la misma una tras otra, repetidas mil veces, los personajes no tienen una pizca de gracia (ansory Selena Gomez, y las otras Selenas Gomez güeritas, o como se llamen), incluso hay momentos donde las escenas parecen construidas más desde una estética tipo Tumblr, tan predecibles que hasta dan un poco de pena ajena (p.ej. la canción de Britney Spears o la escena final). Casi nada es rescatable, hay cosas que uno reconoce como Korine, como repetir las escenas donde Selena Gómez se va, y luego las otras Selenas Gomez rubias, pero al final, nada de eso es capaz de sujetar la película a cuestas, mientras que en otras películas casi cualquier escena es capaz de eso. Spring Breakers se siente como un montón de golpes de suerte que no se dan, tratando de rescatar un barco que, eso sí, nunca pretendió navegar con bandera de "película" (como los otros trabajos de Korine han hecho), pero al final sigue sin ser nada y caerse todo el rato. No fue una película mal hecha, más bien fue un proyecto fallido. 
La música de Skrillex fue lo que más me gustó. 



Mejor libro que leí en 2013
El mejor libro que leí en 2013 fue Girlfriend in a coma de Douglas Coupland. Por mucho y sin posibilidad de que se le acerquen siquiera. Si han leído a Coupland, deben saber que la magia de sus libros escritos en los 90's [esa cualidad que hacía que un libro pudiera ser más o menos predecible pero entrañable (Microserfs), aleatorio pero con momentos muy fuertes (Generation X) o más o menos centrado y casi hasta aburrido por momentos, pero con nudos casi duros de tragar (Shampoo Planet, recuerden la carta de la mamá de Tyler)] no pasó a los años 2000. Si bien son libros buenos y contundentes, llenos de one liners, aunque nos pese, el Coupland de los 2000es es un Coupland débil, por no decir debilucho. Muy bueno y fuerte, pero casi de paja comparado con los 90's. Jpod es un libro estúpidamente entretenido, son 400 páginas que se leen en dos días, llenos de momentos bellísimos o muy cómicos, pero al final aquello que los aglutina es muy pobre, y cualquiera que haya leído Microserfs siente que Jpod es una copia descarada con un final que no vale tres pesos (no los vale). The gum thief es un libro muy lento y muy intencionadamente aburrido por momentos, y aunque tiene momentos fuertes en todos lados (I don't deserve a soul, yet I still have one. I know because it hurts), al final uno no siente que haya algo detrás que lo mueva como lo que movía a Generation X. Girlfriend in a coma pertenece al periodo de transición hacia los 2000, y es mi favorito detrás de Microserfs. Es un Coupland que se aventura a contar historias más cercanas a las que se contaban dentro de Generation X, pero llevado al extremo. Más que un libro lleno (repleto, atiborrado) de one liners, se trata de uno de los momentos más lúcidos de Coupland, lo cual es bello, porque surge a partir de una narrativa muy distinta a la que usó en libros posteriores, arriesgándose a utilizar escenarios y situaciones difíciles de manejar. Como en Jpod, uno cree que el final invariablemente será abrupto, que no tendrá que ver, que será una desviación por la lateral para terminarlo de algún modo, y es uno de los finales más duros y fuertes (más cercano al de Generation X) de todo Coupland.
Pueden leerlo y hasta imprimirlo o subirlo a su iPad dando click AQUÍ

Mis partes favoritas son estas dos:

"Youth is the time of life lived for some imaginary audience"

y:

"What's clarity like? Try to remember that funny feeling inside your head when you had math problems too difficult to solve: the faint buzzing noise in your ears, a heaviness on both sides of your skull, and the sensation that your brain is twitching inside your cranium like a fish on a beach. This is the opposite sensation of clarity"


Peor libro que leí en 2013
No leo mucho, afortunadamente ya no tengo ese impulso de mi juventud (ni siquiera adolescencia, en ese tiempo era casi analfabeta y me asustaba no entender un pito de las escuelas en clase de psicología en prepa) en el que querías leer todas las bibliotecas, y Borges te parecía una maqueta habitable. Regresando a Borges, releo lo mismo varias veces. Así que no tengo ese ejercicio (que más bien me parece terrorífico) de ir a la librería por algo nuevo cada cierto tiempo. ¿Alguien realmente lee algo cuando consume libros como si fuera escoger lechugas en el Soriana? De lo poco, poquísimo que leí este año, quizá mi punto menos favorito son TODAS las partes de Bernard-Henri Lévy en Enemigos Públicos, escrito con Michel Houellebecq. Recuerdo que cuando leí Estambul, de Pamuk, casi se me hunde algo en mi interior, era una línea interminable de memorias maricas de un nene de mamá que no recibió suficientes abrazos (como tantísimos escritores jóvenes hoy día). Leyendo a Lévy me sentí igual. El libro se trata de una serie de correos electrónicos en el que, casi a la fuerza, empiezan a discutir de la labor de escribir, ser criticado y anexas. Michel Houellebecq provoca abiertamente a Lévy, hace declaraciones simples e increíblemente incendiarias, escritas con elegancia y mucho más complejas de lo que suenan, hasta se toma el tiempo de hacer declaraciones sobre tópicos quasi universales y Lévy responde que la vida no es justa en medio oriente ni en Chechenia. Hay una parte donde recuerdo leerlo y pensar "tan burro no es el señor", pero en general es casi doloroso terminar de leer la parte de Houellebecq y empezar con una defensa a un tema indefendible, una exaltación de algo corriente o una trivialidad vestida de literatura de Lévy.



Mejor programa de TV que vi en 2013(o mejor serie, porque ya nadie ve la TV)
Por muy, muy extraños azares del destino e intereses prácticamente artísticos, este año comencé a desarrollar interés por el Manga y el Animé. Después de seguir algunos blogs en Tumblr de cosas japonesas comencé a notar gifs de algún animé que parecía ridículamente bien dibujado, coloreado, animado y que se veía simpático. Después de mucho batallar, descubrí que se llamaba K-on! 



Quienes no sepan, K-on! se trata de una banda de música en una preparatoria femenil. Y básicamente esa es toda la trama, y es probablemente, además de la animación (no veía algo tan fluido desde Ren & Stimpy), el dibujo y los fondos, una de las razones por las que es tan entretenida: no hay nudos narrativos, no hay crisis ni conflictos, no hay romance ni personajes masculinos y difícilmente hay algún adulto (hay capítulos que básicamente no tratan de nada, y son extrañamente entretenidos). Desafortunadamente, hasta ahorita no hay una 3era temporada desde hace más de dos años, pero si Arrested Development pudo, con lo que barato que es hacer una serie así en comparación con un anime, yo creo que K-on! también puede.

En mi segundo lugar definitivamente está Honey Boo Boo.
Veo cable poquísimas veces, sólo cuando voy a casa de Wen, y aún sigo sin entender lo brutalmente fácil que me atrapan todos los reality shows que pasan todo el tiempo. De todos ellos, Here comes Honey Boo Boo (doblado al español, aclaro) es mi favorito. Con la televisión no suelo agregar campos de duda, no pienso en si es un montaje o si una familia redneck tan chistosa es cierta o es actuada. La verdad es que no importa porque es televisión (como cuando la gente habla de Sammy y hay quienes dicen que él es así y otros dicen que es un actor tan perfecto que nadie lo ubica fuera de su personaje), y Honey Boo Boo no sólo es divertida por las situaciones del día, sino porque es una familia también sin conflicto. ¿Alguien recuerda lo horroroso y aburrido que era The Real World cuando MTV comenzó a pasarlo en Latinoamérica a principios de los 2000? Lo era porque todos se la pasaban llorando, peleando o dándoselas de muy perra. Si algo me gusta de Honey Boo Boo es la ausencia de conflicto y una cierta ternura familiar que se respira todo el tiempo (y me gusta que Mama es mega ahorradora). Cuando por algún motivo lo googleo, hasta cae mal tanta (típica) parodia y burla a la (también típica) familia de rednecks obesos y semianalfabetas gringos. Es una de las peores cosas que descubres más temprano que tarde con internet: la gente se despega de su contexto con más facilidad que plástico quemado de un sartén Flavorstone (¡quiero unos!): en cuando tienen un tabique, por enano que sea (llámese poder pagar algo que antes considerabas fuera de tu alcance o poder ubicarte en una zona de comodidad media y relativamente segura hasta premios y reconocimientos de tres varos), comienza a despotricar de su ambiente de origen y a querer luz por ello. Sí, hablo de la clase media. ¡Cuánta gente se la pasa haciendo como que puede hacerse popó sobre sus cimientos y luego rogar por el aplauso como si no tuviera otra misión en la vida! Hace poco más de diez años la frase que se decía era que "ahora hasta el más jodido tiene celular". Hoy día, aunque con muchas distancias y contextos distintos, sigue aplicando, pero ahora la gente tiende a despegar los pies del piso con tanta facilidad que hasta asusta. Abran un Twitter, vean a los usuarios que se la pasan burlándose de todo, a los que defienden todo, a los que agreden porque pueden, a los que viven para abogar por los que no tienen voz, a los que quieren un pony: TODO está empapado de un desprecio por la clase media y las prácticas más elementales y de tronco común de la vida normal cotidiana que espanta. Desde hace algunos años, con la importación de varios accesorios de primer mundo (hoy son los Starbucks, hace 20 años era ir al McDonald's de Centro Coyoacán, you name it) se tiende a creer estar más arriba de lo que se está a un mero y vago nivel de percepción básico. No obstante, dicha percepción, por vaga y hueca, es la más importante porque afecta todo lo inmediato. Es la cáscara.
Regresando al tema: no entiendo las burlas y críticas de cajón a familias como la de Honey Boo Boo. ¿Por qué en la era de mayor revaloración del concepto "familia" (algo que en 80's y 90's no era ni la mitad de fuerte que hoy, y si no se acuerdan, recuerden la posición de Cesarín en Papá Soltero respecto al ritual familiar) se tiene tanto desprecio por la honestidad de la vida común de la familia? Ojalá hicieran un programa así en México, pero seguro arde la sociedad conscientizada y precavida de cualquier tipo de racismo y discriminación. Es como una fotografía de Richard Billingham. Las cosas son las cosas que las cosas son.
Creo que mi episodio favorito de Honey Boo Boo es cuando Mama y Sugar Bear festejan su aniversario y le regala un venado gigante.


Peor programa de TV que vi este año
Afortunadamente este no es un blog de crítica televisiva (como cuando pasaban Se Vale) y no tenemos que hablar de toda la basura que sale en TV abierta. No acabaríamos. Y no es el cliché de "la tele es mala", es que la abierta simplemente es malísima. De todo, quizá los peores programas son los de variedad, precisamente porque pretenden abarcar una media segura y es donde más fácil se ven los hoyos abismales del ethos televisivo nacional. 
Si tuviéramos que mencionar los programa de variedad que más neuronas matan (literal, sin cliché, en serio le prendes a la tele y sientes tus neuronas morir una a una) quizá serían:

-Hoy (o como yo lo llamo, 'El Gallinero Cotorro de la amenaza del desempleo')
-Los del 7 (ya lo cancelaron, eran unos chavorrucos queriendo hablar de asuntos de adultos contemporáneos queriendo ser cool. Daban pena).
-Deberían Estar Trabajando (entró para suplir al anterior y es años luz peor, una vez vi un programa entero y tienen una sección de 'Monólogo' donde usan risas grabadas, y tienen un enanito -¡otro, no el mismo de Venga la Alegría!- que se las da de comediante y da tanta pena ajena que la televisión se descompone).
Matutino Express (sólo cuando habla Esteban Arce; de hecho, ya que lo piensan, probablemente este es el programa más representativo de cierto estadio sentimental nacional, representa lo más característico de mucho de lo malo y lo medio y lo que quiere ser bueno de buena parte de nuestra sociedad).

Notarán que son programas matutinos o de medio día. Es que es la única hora en la que llego ver la tele.

No obstante, quizá el momento más penoso del año fue el 15 de diciembre de 2013. Todos sabemos que TV Azteca no es nada ni medianamente cercano a algo así como TV Dignidad, pero se vieron paupérrimos cuando tras la final América-León del Apertura 2013, una final donde ellos no televisaban a ninguno de los dos equipos que jugaban (Televisa es dueño de América y León le vendió sus derechos a FOX), dedicaron sus noticieros deportivos dominicales a hablar casi exclusivamente de la súper noticia (algo que tenía más de una semana de ocurrido) de la compra de Atlas por parte de Grupo Salinas. Ni yo, que soy americanista, creo que se ve bien hacerse el que no pasa nada y no hablar del campeón del fútbol. Me consta que de América sí habrían hablado, porque es rating (en TV Azteca, cuando América juega de visitante en sus equipos televisados es como su navidad), pero que hagan como que no hubo final sí daba pena ajena.



Mejor restaurante en el que comí en 2013
Ubicado detrás de un parabús sobre Avenida Universidad, entre Parroquia y Félix Cuevas, a unos pasos de un Inbursa y un par de tiendas de ropa para niños, descansan las TORTAS 2X1. Aquí hay un problema: el mexicano promedio busca tacos. ¿Les molesta que en el extranjero promedio nos vean como el logo de El Haragán pero comiendo tacos recargados sobre un cactus? Ni se esponjen, porque sombreros y cactus menos, pero sí lo somos. ¿Recuerdan la indignación que medio México (en redes sociales) sintió cuando una argentina dio una receta para hacer tacos y creo que estaba a kilómetros de la idea? (no me pregunten, no vi el video, con los comentarios de Facebook tuve). Pues sí somos así como los Lucas comegalletas del rubro, algo así como Juan cometacos. No importa que llene más una torta, que sea más barata y una comida más integral, la gente quiere tacos porque es el módulo básico de comer fuera. "¿Tienes hambre?": unos tacos. "¿Wey, qué se te antoja de tragar?": unos tacos. "Ya hace hambre": unos tacos. "No he comido": unos tacos. Mi comida favorita son las tortas, porque son baratas y llenan, porque 3, 4, 7, 8 tacos no llenan, pero una torta sí, y sobre todo: rara vez te cae mal. Recuerdo que cuando joven y salíamos de fiesta, si debíamos comer algo de noche yo siempre, siempre, siempre sugería tortas. Creo que sólo dos veces la moción tuvo apoyo, y en una de ellas terminamos en unas de La Noria que casi nos matan (eso no impidió que me comiera la mitad de la de alguien más que no pudo con ella). Yo no suelo comer fuera, más bien jamás, pero en este tiempo con Wen he comido en más lados que en toda mi vida. No obstante, de todos ellos, nada me ha caído mejor que una torta callejera. No es broma. Llena pero no te convierte en un bulto con pies ni te hace dormir como embarazada; tiene de todo, algunas verduras incluidas, y sobre todo no te cae mal al estómago. De toda la variedad de tortas que hemos probado, generalmente de pastor en una taquería, ninguna le llega ni a los talones a una Toluqueña o una Pachuqueña de TORTAS 2X1.


Peor restaurante en el que comí en 2013
Broka. Un restaurante de esos que nacen cada tercer día en la Roma y desaparecen igual porque motivos que nadie se explica. Por tan sólo $135 por cubierto, te daban un vaso de agua que sabía como a algo con guayaba pero que tenía color verdoso, la sopa de fideos secos negros estaba sumergida en una cosa de pulpo que la hacía ver super antojable (sí, es sarcasmo) y el plato fuerte eran cuadritos de cerdo lleno de partes que sólo eran grasa (me comí mi plato y la mitad de los otros dos justo por eso) con puré de pera o una cosa medio dulce que no sé si sabía bien o si su mayor atino era no interferir con lo agridulce del cerdo. Creo que de postre daban un pedazo de gelatina con una uva adentro. Con el dinero de un cubierto pudimos comprar casi 6 tortas grandes de varios ingredientes en TORTAS 2X1 (2 por $48). Con lo de los 3 cubiertos pudimos comprar 16 tortas grandes. ¡Más de dos semanas de tortas! Eso sí: las mesas rústicas y la música downtempo estaban padres.
Mi medidor de comida -y otras cosas- toma como base lo simple y efectivo: si lo que te estás empacando es más caro que una hamburguesa y llena menos que una hamburguesa o no sabe casi tan bien como una hamburguesa, estás tirando tu dinero más o menos así:





Para la sección de arte seré breve:

Mejor exposición individual en museo que vi en 2013
Matt Mullican, That World en Tamayo. Si hubo un artista del que me enteré, enamoré e interesé en este año fue Matt Mullican. Estuvo en dos expos a lo largo del año y después resultó que tendría una individual. Algo que amé de descubrir su trabajo es la capacidad de vivir en el modelo, de poder elaborar modelos y dar forma a ideas que no precisaran un espacio u objetualidad tajante, convincente de algo más, y seguir teniendo todo el sentido del mundo. Con Mullican me reencontré por el valor del render 3D como modelo escultórico, de la maliciosidad esencial de lo geométrico, de la posibilidad de hacer un agujero lleno de hermetismo y que siga funcionando con toda la claridad que pueda existir (justo como pasa en Hirschhorn).

Mejor exposición colectiva en museo que vi en 2013
Paisajes en Bellas Artes. Una expo con nombres MUY grandes, con piezas MUY fuertes, con una curaduría donde la gente sí se para a ver las obras (y hablo de la gente que va a Bellas Artes) y con mucho, mucho dinero. La nueva manera (sí, priísta) de hacer arte. La verdad ya la extrañábamos. Mis piezas favoritas: las de William Eggleston, Roni Horn.

En segundo lugar sería la de La Persistencia de la Geometría (¿quién le puso el título, el que pone los nombres a las películas gringas?) en el MUAC, una expo con nombres muy grandes (Judd, Matta-Clark, Mullican, McCall) que lo logró a pesar de su pésima, pésima, pésima difusión y de la media tonelada de artistas españoles sin chiste que por fuerza (la expo viene de museos españoles) deben estar incluidos. Y eso que no trajeron Pinnochio Pipenose Household Dilemma de Paul McCarthy (pieza propiedad del MACBA que sabrá Dios por qué no vino).
En tercer lugar, La Elipsis Arquitectónica en el CCUT, aun a pesar de unas 3 o 4 piezas que ni son piezas ni deberían estar. Había algunas obras que no sólo estaban muy bien insertadas, sino que eran groseramente fuertes por sí solas. 

Mención especial a Materia Sensible en MACG no tanto porque estuve en ella, sino porque es una expo por la que yo mismo habría matado por ver. Para quienes no leyeron el post en su momento, se trató de una expo de libretas de trabajo de varios artistas entre los que afortunadamente estuve. ¡Googléenla!

Mejor exposición individual en galería que vi en 2013
Wen Bandala, Le Carré Vert, en la galería de la Casa del Periodista. La primera expo individual de Wen es una de las expos más sólidas, más contundentes, más afirmativas y más claras en sus objetivos, objetos, intenciones y búsquedas que haya visto en mucho tiempo. Además de que, cosa extra, disfruté mucho ayudar y colaborar en ella. Como ex-estudiante de arte, he visto muchas primeras exposiciones individuales y he visto de todo, y Dios es mi testigo: desde las expos que no debieron nacer porque en su aglutinación de cosas al azar hacen ver peor al artista, hasta las que son una serie de piezas en proceso que hacen que quien expone parezca un estudiante en una entrega de mediados de semestre o hasta esas expos donde de plano alguien quiere juntar lo que tenía abajo de la cama porque un día amaneció curioso. Esta expo no: fue una serie de piezas perfectamente aglutinadas, muy bien producidas y mejor resueltas formalmente que hablan de una artista con un proceso grande detrás. Y no, les juro que no lo digo con un conflicto de intereses, pero si no me creen, den click y échenle ojo.





Mención especial a Monuments for the ceiling de Stefan Brüggemann en Proyectos Monclova, porque es de esas expos que quizá ni necesitas ver, con ver las fotos en internet, o saber de qué trató, o viéndola dos minutos (como hice yo) te pega de inmediato.

Mejor exposición colectiva en galería que vi en 2013
Ya sé que técnicamente no vale porque no sólo estuve en ella sino que aparte coordiné el 50% de ella, pero ninguna otra expo me dejó tan satisfecho este año como esa.




Ahora, varias cosas al azar:

El mejor comic que leí en 2013
Ichigo 100% de Mizuki Kawashita. Es el primer manga que leo en mi vida (ni siquiera leí Dragon Ball, y eso que una vez me regalaron varios comics de ese). Mi historia con los comics es complicada: desde siempre pensé que los comics eran de puros superhéroes, y siempre me interesaron muy poco. Luego leí Scott Pilgrim en jpg's y aunque es un comic demasiado, demasiado mediano, aun así es muy entretenido. A partir de ahí me interesaron algunos que me prestaba Sirako (Ghost World, American Splendor). Hasta ahí los comics ya me gustaban, pero seguían sin influirme en algún otro campo aparte del del mero entretenimiento. En Octubre de este año fuimos al festival de otoño de la Asociación Japonesa y compramos 3 mangas en japonés por $10. Todos eran dirigidos a mujeres o adolescentes, y en uno noté algo que no sólo no había notado en los comics gringos, sino que la manera en que lo hacían en ellos era casi opuesta: dibujaban edificios y arquitectura en general casi como si fuera otro dibujante, muy bien construidos, mientras que en los comics gringos ese tipo de detalle solía ser más de fondo, más desinteresado, como parte natural del ruido del dibujo de fondo en general; utilizaban estrategias gráficas compositivas bastante padres en las viñetas, mientras que en eso el comic gringo es bastante chato (cuadros abiertos, cerrados, algunos se invaden y párale de contar). En ese momento medio maldije todos los prejuicios del manga y animé que abundan en cualquier círculo, pero más en el de aquellos con aspiraciones culturosas, porque se trata de un comic con muchos valores gráficos y narrativos que no los hay así en el comic underground, y no obstante, es difícil ver al manga como algo tan serio como él, así lo sea más (lo mismo pasa con el animé y sus valores de animación e ilustración: no se suele tomar muy en serio algo que es 95% rosa pastel y ojotes, aun cuando sea de una producción soberbia).
En ese orden de ideas, pese a que Ichigo 100% es básicamente una comedia de enredos más o menos básica y por momentos hasta predecible, sin contar con el grado de contenido para adultos a menudo tan gratuito (nada más allá de calzones, pero muy gratuitos), tiene cosas gráficas que nunca había considerado hasta entonces (desde cosas tan abstractas como el espesor y la negritud de la tinta hasta la nitidez de una línea o el uso de puntos para dar grises). Fuera de todo eso, Ichigo 100% está lleno de drama y de amor no correspondido o no resuelto, y el final es estúpidamente frustrante.


El momento del 2013 en el que más grité
Este:



Todavía se me pone la piel chinita


El partido del año
Sin contar por obvias razones la final VS Cruz Azul, quizá el partido del año fue el Xolos-América del clausura 2013 (aún con Mohamed en el banquillo). En aquel partido, aunque América se fue arriba en el marcador por un penal sobre Benitez, el árbitro se la traía jurada a Sambueza y lo expulsó a la primera que pudo por doble amonestación, después a Aquivaldo, la primera amarilla por reclamar, la segunda bien ganada. A Xolos no les marcaba absolutamente nada, y detenía el juego por nimiedades. No obstante, jugando casi una hora con dos hombres menos, el América no sólo evitó el empate a 1, sino que Paul Aguilar marcó el 2-0 arrancando el segundo tiempo. Poco después, Xolos marcó el 2-1, cosa que ocurrió mucho después de lo que estaría presupuestado en un partido de 11 contra 9. Al final, América logró ganar pese al árbitro y a las llegadas de Xolos, que estuvieron encima por lógica. 




Mejor concierto de 2013
Ya no voy a conciertos ni en defensa propia, y personalmente lo considero casi una virtud. Quizá si me regalan los boletos y vale mucho la pena y puedo regresar no muy tarde. Pero en serio: no sólo ya no me asomo por Radar/Aural (este fue mi primer año sin ir a absolutamente nada, después de años de ir a todo), sino que ya ni siquiera me entero de qué conciertos va a haber. Hay varios conciertos que si se hicieran, iría en primera fila, pero así como pasa con los libros comprados por Amazon, esas cosas no pasan aquí ni pasarán. Pero si un día el Vive Latino tiene como teloneros a Jim O'Rourke, Kahimi Karie, Wilco, Hatsune Miku, Otomo Yoshihide, Kana Hanazawa y La Perra, con gusto voy… en el 2089.
Pero aunque no fui a ninguno, sí vi un concierto en Youtube, y es mi favorito de este año: Hatsune Miku en Tokyo en 2011






Mejor canción que escuché en 2013
Después de analizar cuánto escuché cada una de las canciones que bajé este año, creo que éste terminó siendo mi Top 10, sin orden alguno:

-Hatsune Miku / Melt
-Megurine Luka / Just Be Friends
-Grace Jones / The Fashion Show
-Kyari Pamyu Pamyu / Drinker
-Sam Prekop / Practice Twice
-HTT / Go go maniac!
-Pullman / Chicken Smoked Blanket
-Kahimi Karie / Electrophone
-Los Karkik's / Bacalao con papa
-Kana Hanazawa / Sweet parade

Todas las he escuchado los últimos 4 días, así que yo creo esas ganan.


Peor canción que escuché en 2013
¿Sacaron disco nuevo Molotov o Café Tacuba o una de esas bandas que viven en estado permanente de "ya desconéctenlos, por piedad"? Bueno, pues si sí, alguna de esas.
Ya en serio: ¿alguien todavía va a sus conciertos? 



Cosas buenas que pasaron en 2013
Este año en Preludio tuvimos mucha, mucha actividad. Las cosas que faltaban por pasar, pasaron (primeras expos individuales de Wen y Radha), las que debían pasar con más frecuencia, pasaron (Belleza en junio y Muchas estacas en el lodo en octubre), las que debían pulirse aun más, se pulieron (ni siquiera reconozco lo bello que quedó todo). A quienes nos hayan acompañado en este año en Preludio, sépanse que se los agradecemos muchísimo y que tendremos más en este 2014.

Mexibús L3
Del tiempo que llevo visitando el Estado de México, lo único único que sufría era el transporte. Nadie necesita un análisis en animalpolítico.com para saber que el transporte en EDOMEX es el resumen de lo peor que hay: caro (tarifa mínima actualmente $8), inseguro (¡asaltos para todos!), impráctico (aún existen esas combis donde debes pasar tu pasaje antes de bajar, como si aún viviéramos en las copas de los árboles) y jodido (destartalado sería mejor término). Si a eso le agregan combis con decoraciones más agresivas que acá (Ciudad Nezahualcóyotl es la capital del neón en los microbuses), manejar como Rápido y Furioso y las calles feas de ciertas zonas, el resumen es que nadie quiere viajar así. En Abril de este año, después de como 3 de espera, por fin empezó a funcionar el Mexibus, una línea que sale de Pantitlán a Chimalhuacán. Cuesta $6 y es tan eficiente que hace que cualquier defeño se sienta avergonzado de su lento y sucio Metrobús. Existen tres rutas con diferentes velocidades (depende de en cuántas estaciones se detenga), se cobra con tarjeta (rara vez falla al cargar) y se pasa en torniquete (donde jamás me ha robado un centavo, como me ha pasado el 80% de las veces que uso el Metrobús). Corre en un carril exclusivo y no se detienen entre ellos porque cuenta con ampliaciones para rebasar necesarias por las rutas. Puedes llegar del Metro al Centro de Neza, sin escándalos ni amenazas de muerte, en menos de 15 minutos. Es limpio, rápido, más barato que el transporte de antes (el cual no pudieron quitar y aún circula, si por algún motivo aún quisieras esa opción -NO como hizo el Metrobús-) y por si fuera poco, su Twitter hasta avisa qué camiones van saliendo y cualquier eventualidad.
Por si se preguntaban el por qué de tanta efectividad: sí, es concesionado, léase: operado por gente que se especializa en prestar servicios, no por el gobierno local.

Japón
Cuando era entre niño y puberto hubo una experiencia que me cambió totalmente mi visión sobre las lenguas extranjeras. A un vecino le compraron el juego de Dragon Ball de Super Nintendo. Fuimos todos los niños a verlo, y resultó que era injugable. Era japonés, y era un RPG, por lo que era imposible jugarlo más allá de la primera pantalla sin saber el idioma. El juego se veía increíble, un RPG donde manejas a Gokú y esos, y lo que fuera que pasara en las ventanas de texto, estaba guardado y no teníamos acceso. Recuerdo que lo acompañamos todos al puesto de Plaza Universidad con la cola entre las patas. Al final se lo cambiaron por un mugroso juego de X-Men de esos donde debes pegarle a todos tipo Final Fight. O también hay otra: de niño jugábamos Kid Dracula, y hay una parte donde el enemigo es un concurso de preguntas y respuestas: en japonés. Sobra decir que rara vez pasamos el nivel, y nunca pudimos pasar (y era muy triste, porque Kid Dracula es de los juegos más divertidos que recuerdo para Nintendo). Desde entonces, siempre he creído que si el japonés al menos estuviera escrito con nuestro alfabeto, al menos podríamos intentarlo.
Este año desarrollé una inmediata pasión por ver calles de Japón en Google Street View y recordé lo mismo que me pasó con los videojuegos piratas de niño: era frustrante pasar por calles y calles con letreros increíbles y no saber qué carajos decía. Así que empecé a estudiar japonés para saber qué decían los letreros. A partir de ahí, como sucede con cualquier inmersión cultural, terminé conociendo un montón de cosas de Japón vía internet. Algo increíble de Japón, que no sé cómo suceda con otras culturas, es su capacidad de asimilación, fomento y coexistencia cultural. Cuando ves que en tiendas de ropa usan maniquíes de Evangelion, entiendes que no es una estrategia de inclusión de nuevos sectores de consumidores, ni una subcultura: las manifestaciones culturales que normalmente, por el tipo de manejo cultural -vamos a decirle occidental- nosotros consideraríamos alternativas, en Japón están producidas de raíz e incluidas y consumidas desde una visión donde la cultura alta y baja, o serie y juvenil, o popular y profesional, no son cosas distintas. Revisen Google Street View: no se nota ese salto entre cultura visual, diseño y comunicación visual nata. En México para nadie es un secreto que no convivimos armónicamente con el diseño. Lo que sea que tengamos programado desde el hardware, nos hace ser poco hábiles para relacionarnos quasi orgánicamente con el diseño, más no con la comunicación visual, en eso tenemos una habilidad inmediata. ¿Quieren pruebas? Comparen los rótulos con la lona mal diseñada de un café internet: los niveles de ambos son sólo técnicos. En Japón, la cultura visual, el diseño más high y la comunicación coexisten como bailarines, y entre eso y la manera en que también conviven las ideas de lo cultural en la sociedad a nivel del día a día (¿quién no recuerda esos artículos donde decían que en Japón los principales consumidores de videojuegos y comics son adultos?), hace que sea inevitable no caer en las garras de toda la cultura visual de Japón. ¿Vieron las fotos del viaje que hizo Lady Gaga a Japón? ¡Dan pena como pocas cosas! La señora (no sé cuántos años tenga, supongo 50) va a Japón a hacerse la graciosa y la extravagante haciendo cosplay y se ve como una cosplayera pobre de esas que salen en Google Images, sin idea de cómo se ve y de lo poco interesante que es. De eso se trata.
Así la cosa, ya me sé como 3 kanjis. Ahí la llevo.

¡Trompos!
En mis tiempos, las estaciones del año se distinguían por el ascenso o la moda de ciertos artículos: botones, chupones, chinitos de la suerte, dinosaurios. Otras temporadas eran más grandes, y se marcaban por la temporada del yoyo o la temporada del trompo. Por alguna extrañísima razón, regresó la moda de los trompos, y los podías ver desde en los mercados hasta en el Sanborns o en la Comercial Mexicana. No duró mucho, pero ocurrieron cosas que no veía desde que era niño: concursos, lecciones por profesionales (viejitos que sabrá Dios de qué viven aparte de ser maestros del trompo). En mis tiempos, Trompos Premier era el rey, estaba en todos lados y los concursos eran suyos, pero en esta ocasión, aunque Premier eran los trompos que estaban en tiendas, quienes tomaron las riendas fueron Trompos Cometa (unos trompos bastante variados que vendían en mercados). No duró mucho, pero pude recordar la única destreza manual relativamente compleja que he podido hacer: hacer el perico (hasta ahí llegué). Eso y que una vez en McDonald's vimos a dos niñas con sus trompos. Así era cuando yo era niño y es chistoso haberlo visto de nuevo este año.



Más cosas sueltas que estuvieron padres del 2013:
-América campeón, señoritas.
-América, el equipo del año, putos.
-Piojo Herrera, personaje del año.
-Layún
-The Legend of Zelda, Ocarina of Time (15 años después hice las paces con el N64).
-Por fin pude ver en vivo Flooded McDonald's de SUPERFLEX.
-Dejé de tomar refresco (quienes me conozcan, sabrán que tomar 3 litros de refresco a punta de refills es mi equivalente a ponerme una p*da de aquellas).
-Ver a Matt Mullican explicando sus piezas con los ojos cerrados o viendo hacia el techo.
-Más Layún
-Plaza Lindavista, Parque Bicentenario, la Frikiplaza y el Parque del Pueblo en Neza con Wen.
-Gatopardo
-Materia Sensible en el MACG
-Mi corte de pelo (por Wen)
-Aprendí a tratar con niños pequeños
-Twitter Filter, porque si ni la gente ni sus gatos ni sus sesiones de terapia pueden con su vida, Twitter Filter quizá tampoco, pero sí con sus tuits.
-El último disco de PCDLGA, que estuve planeando más de un año (el cual pueden bajar haciendo click aquí)
-Por fin tengo un atril para leer en la mesa, cortesía de Wen. Quería uno desde los tiempos en que submarino.com se anunciaba en cable a finales de los 90's. ¿Alguien recuerda ese comercial o de perdida a submarino.com?
-Aprendí a hacer arroz japonés y me queda tan bien que no se la acaban (es un decir, hago poco, seguro sí se la acaban).
-Vi a muchos ex-compañeros de secundaria y se les ve felices, realizados y alegres. Eso me alegró un montón.
-Fuimos al Salado dos veces este año y en ambas encontramos JUSTO lo que bucábamos. En una de esas veces, en el primer puesto donde buscamos.
-Las pantuflas que me regaló Wen de navidad.
-Dejé de ver tanta tele.
-Reciclaje extremo de papel
-Pikachus :)




Cosas malas que pasaron en 2013

El peor Metro en la historia
El Metro no necesitaba subir de $3 a $5 (un aumento del 66% de golpe en tiempos muy sensibles bajo el que ha sido el peor gobierno en el DF desde que es elegido por votación) para seguir estando mal, pero ahora que lo hizo, es prácticamente imposible no indignarse. Antes del aumento el Metro ya estaba en muy pero muy malas condiciones. No es necesario repetir los lugares comunes, porque ellos solos se repiten diario: los vagoneros son ley, los supervisores de las estaciones les avisan donde va a ser la próxima posible redada (o como se le diga), nunca o prácticamente nunca están todas las taquillas abiertas, su nueva publicidad es horripilante e invasiva (aunque quizá no peor que la del Metrobús), hay problemas como de casa de familia pobre, como de la familia de Los Miserables de Patricio, tal como explica este meme que hice y subí a internet hace un par de días




Para quienes duden de la veracidad de la imagen, es Metro Centro Médico. Vayan, créanme que ahí sigue…

El problema del Metro, siempre siempre lo he dicho, es perfectamente entendible y explicable de la siguiente manera. Todos las hemos sufrido, ¿pero alguien alguna vez ha tratado de explicarse la existencia de goteras en el Metro? Inténtelo, no es nada difícil, y toda la infraestructura y organización actual del Metro se explica con ellas. ¿En verdad es tan difícil erradicar una gotera en un sistema que transporta a varios millones de personas al día? Es una p*ta gotera, debe haber todo un equipo de técnicos listos para arreglarla en unos minutos y en un par de días no quede ni la huella de su existencia, ¿no? En tus sueños. Pongamos un ejemplo: en el metro de Japón (me lo estoy inventando, podría haber dicho el metro de Viena o Copenhague, pero ustedes entienden), si quieres poner una maceta en un corredor, hay un sujeto dentro de un complejo organigrama que se encarga de mobiliario y plantas que puede ponerla, por decir, así como hay otro encargado de cambiar y poner letreros, otro de barrer y trapear, otro de cambiar las lámparas, otro incluso de atender a usuarios. Cada posible eventualidad y función está sopesada y pensada para ocurrir y, en ese caso, para ser resuelta. Aquí, si hay una maceta nueva que poner, se le pone entre dos bardas para que la gente no se pase. Si hay algún problema, no hay una estructura de letreros de avisos sobre la cual hacer cambios o introducir uno nuevo: se compra una cartulina fosforescente y se escribe "NO MOVER CUBETA CUIDADO GOTERA" con un Esterbrook. Si a alguien se le ocurre que el tránsito diario es demasiado caótico para la propia gente, se mandan hacer tablas que impidan el paso y se les escribe con plumón "SOLO MUJERES". ¿Qué tal la nueva y flamante Línea 12? ¿Alguien ha transbordado en Ermita hacia la línea 2? Recién inaugurado y la estación ya tiene graves problemas de señalética y tránsito. No surgieron solos, simplemente no se planearon. ¿Por qué? Permítanme responder con un jocoso unga unga. Como este ejemplo hay zillones. Hay una gotera, ¿a quién le vas a decir? Ahí es donde aparece la luz al final del túnel, y es una luz pura y límpida, porque no hay nada que la obstruya, y es porque no se trata de un túnel, sino de un gigantesco agujero en el organigrama que va desde las máximas autoridades (es un decir) hasta el más humilde empleado de limpia. Nadie hay que pueda arreglar la gotera porque nadie hay que lo pida y nadie hay que lo haga y nadie hay que lo prevea y nadie hay que lo arregle administrativamente.
Lo peor del Metro es que no se trata de un problema silencioso que prácticamente no influya del todo con su funcionamiento: el problema es que todas las afectaciones del metro joden todo a un nivel inmediato a tal grado que poco a poco se infla más y más y cada vez es menos agradable tomar el metro. ¿Alguien ha usado el Metro en este año? La gente ya no va a gusto, no se sabe colocar en el vagón, camina revisando el celular, todo el mundo va a punto de explotar. Y desde que inició la tarifa de $5, hasta parece que se están burlando de los usuarios (más): desde que subió, no ha habido un día que no me toque algo que te haga pensar que no puede estar peor: más de 5 o 10 minutos en una estación, algunas puertas abren y otras no, humo; el otro día me tocó que el conductor tuvo que ir a un vagón y abrir una puerta para jalar un cable. Nunca hemos tenido un peor Metro que este, nunca jamás. Voy a citar al papá de un amigo: "¿Tú te acuerdas cómo era viajar en Metro antes de que entrara el PRD? Estaba limpio, no había ambulantes, daba gusto viajar en él, llegabas rápido, rara vez había un problema". Sin contar el hecho de que debemos ser como mil veces más usuarios que hace 16 años, la verdad es que sí me acuerdo cómo era y tiene toda la razón.


Jenni Rivera más viva y cabrona que nunca
Jenni Rivera se murió hace un año y lo único bueno que ha salido de eso fueron los tuits de @soymargarito. Desde que murió, como suele pasar, la figura está más viva que nunca. Jenni Rivera, como tantas otras manifestaciones similares, es un cáncer cultural que afecta las esferas más inmediatas de la experiencia humana. Léase: sí jode la vida de la gente. El otro día entrevistaban a los niños que ganaron La Academia. Había una que se ve que era hija de señora loca del poder: la niña movía la cabeza como negra del Bronx, corregía a los conductores, se burlaba de otros niños en sus caras en plena tele. En algún punto, alguna conductora le dijo que cantara una de Jenni. A la niña se le encendieron los ojos: agarró el micrófono y empezó a cantar una donde dice que es mujer y se levanta y tiene fuerza y coraje y a güevo. La niña aún no hablaba articuladamente, pero tenía toda la actitud de las negras pegalonas que uno ve diario en 4gif. ¿Por qué una niña oye, canta y quiere ser como Jenni Rivera, una vaca gorda que representaba el resentimiento, la ignorancia, las cosas a la mala, la tough vida? Jenni Rivera es el equivalente en el ámbito femenino a los narcocorridos. Cuando alguna vez pretendieron prohibirlos, curiosamente, se hablaba de que ese tipo de música promovía el narcotráfico. A los legisladores o quienes sean que pretendieran prohibirlas les asustaba que las canciones dijeran cosas como "a los güeros yo les surto su mota, se quedan bien complacidos, saben que conmigo jalan, yo se las traigo de a kilo", pero las partes donde dicen "las morras ya me conocen, yo no les sé fallar, bien echadas en el catre saben que van a gozar" a nadie le asustan. Con Jenni a nadie le saca de onda una canción que se llama Se las voy a dar a otro. El ascenso de la música de banda al grado de música pop (recuerden qué sonaba en la radio en los 90's, quizá crean que Sentidos Opuestos es pop barato y les hartaba oirlo, pero no envilece como oír a Banda MS) es una de las peores catástrofes que pudieron ocurrir en últimos años. Si quieren, pueden decir que en aquellos tiempos se negaba la verdadera música popular, que ahora se escucha lo que México en verdad escucha (lo que sea que eso quiera decir), pero nadie, crecido con esa cultura o adquiriéndola tardíamente, termina bien. Si te educan como una roca, te hablan como una roca, te tratan como una roca y te alimentan como una roca, vas a terminar siendo una roca. ¿Por qué una niña de 3 años prefiere ver un DVD de videos de Jenni Rivera por encima de caricaturas? ¿Por qué los hombres aman a las cabronas y media? Ya sé que desde que este blog existe, siempre he sido el abuelo Simpson con esas cosas, pero es que en serio, ¡alguien piense en los niños!



Más cosas malas sueltas del 2013:
-Televisa aún no regresa Se Vale a las pantallas. Se está aguantando, yo lo sé…
-McDonald's no lanzó cajita feliz de Pokémon este año porque estaban los pitufos o los minions o una cosa de esas

-Redes sociales y personas volviéndose sociópatas profesionales en un dos por tres… semanas
-Compré unos tenis Adidas baratísimos que se veían maravillosos y en tres meses se deshicieron en mi hocico como los Assasins de Homero Simpson cuando se los llevaba su fiel perro. Si pudiera usar los mismos tenis Ice Cream toda la vida, lo haría, pero ya no he visto en Tepito.
-Me caí 3 veces en el año, en la calle, no como niño chiquito que se tropieza: peor, a mí se me dobló el tobillo las 3 y caí como la mamá de Malcolm sobre la ciudad de Lego de Dewey.
-Chucho Benitez
-El apresurado y vergonzoso ascenso del repudio hacia la clase media por parte de sus integrantes que crecieron en ella y que actualmente se marean encima de un ladrillo
-El GDF (nunca antes me había sentido tan poco satisfecho y tan molesto con mi ciudad)
-Internet
-Inteligencia emocional de a $1 por todos lados (literalmente, con valor de un peso).
-No fuimos a las proyecciones en Cinépolis del Magical Mirai de Hatsune Miku diferido (pero nos ahorramos $400 que se harán efectivos de verdad cuando encontremos el concierto en Youtube)
-No conseguimos ni un p*to tazo de Adventure Time de los que salían en las cochinas galletas de Gamesa
-Que ya casi no leo. No porque sea americanista priísta ignorante basura que vendió a su país, sino porque ya se me están acabando los libros que tengo desde hace mucho o los que quedan ya no me interesan y ya no tengo los genes para buscar libros nuevos. El último libro nuevo-nuevo que leí fue una investigación sobre el caso de Shanda Sharer (que por cierto, estaba buenísimo).
-Demasiada información y URLS y links y mucho internet.
-Breaking Bad-itis y fascinación todavía en pleno siglo XXI por los zombies.



Eso es todo, vayan y sean felices dentro de lo que les cabe.
Feliz 1994.

1 abr. 2013

el nuevo disco de poca cultura de la gente altzzzzzz…



Hay nuevo disco de poca cultura de la gente alta.
Todo está perdido, al menos en lo que sale el otro (esperen muchos delfines, o algo así).

No hay mucha historia detrás de este: desde que me empezó a interesar hacer cosas con sonido (con cassettes de $2 allá por 2006 y ahora cosas con la compu), siempre me han gustado las cosas con sonido que funcionan igual o mejor si no las oyes, sólo si te dicen cómo se construyó y se puede recrear mentalmente (como LaMonte Young, por ejemplo). 

Siempre me han llamado la atención los bajeos (ODIO esa palabra) de bandas como Jesus Lizard, Jammie Saft en Kalashnikov en Radar 2008 o bandas hardcoreras, que con riffs de bajo de menos de 5 notas logran cosas muy potentes que igual puedes escuchar por horas y te siguen gustando. Yo mismo solía improvisar en la guitarra con cosas super simples usando sólo los primeros dos trastes de mi guitarra eléctrica (que lleva como 8 años sin la primera cuerda). Podía estar así por horas, y un día noté que, aunque tocaba las mismas notas con mínimos cambios de ritmo, parecían cambios muy grandes (como cuando te detienes un segundo y subes la velocidad, o lo contrario, o cambias una nota en un ritmo). 

Me puse a pensar qué sería lo opuesto a esta idea de tocar siempre lo mismo y que al mismo tiempo (me) sonara siempre tan distinto o tan cambiante  y que hasta era "tan entretenido", al menos para mí, y pensé que eso tendría que ser algo perfectamente no igual, casi religiosamente cambiante, pero que esa cosa obsesiva hiciera que sonara siempre igual. 


En 2012 proyecté una idea: tomar las 3 notas que siempre tocaba y crear un ritmo o riff que terminó por ser de 5 tiempos (largo el primero y el último, los 3 de enmedio, contínuos y simples). Una vez hecho eso, calculé cuántas variaciones se podían construir con esos 3 sonidos en 5 tiempos, cuánto tiempo me tomaría ejecutar cada uno y cuánto tiempo tomaría tocar todo.

Resultó ser esto [aunque es posible que en esta transcripción para la compu se me haya ido alguna combinación (el original está escrito al reverso de un papel de mi recibo Telmex)]:

00000-00001-00002-00010-00011-00012-00020-00021-00022-00100-00101-00102-00110-00111-00112-00120-00121-00122-00200-00201-00202-00210-00211-00212-00220-00221-00222-01000-01001-01002-01010-01011-01012-01020-01021-01022-01100-01101-01102-01110-01111-01112-01120-01121-01122-01200-01201-01202-01210-01211-01212-01220-01221-01222-02000-02001-02002-02010-02011-02012-02020-02021-02022-02100-02101-02102-02110-02111-02112-02120-02121-02122-02200-02201-02202-02210-02211-02212-02220-02221-02222-10000-00001-10002-10010-10011-10012-10020-10021-10022-10100-10101-10102-10110-10111-10112-10120-10121-10122-10200-10201-10202-10210-10211-10212-10220-10221-10222-11000-11001-11002-11010-11011-11012-11020-11021-11022-11100-11101-11102-11110-11111-11112-11120-11121-11122-11200-11201-11202-11210-11211-11212-11220-11221-11222-12000-12001-12002-12010-12011-12012-12020-12021-12022-12100-12101-12102-12110-12111-12112-12120-12121-12122-12200-12201-12202-12210-12211-12212-12220-12221-12222-20000-20001-20002-20010-20011-20012-20020-20021-20022-20100-20101-20102-20110-20111-20112-20120-20121-20122-20200-20201-20202-20210-20211-20212-20220-20221-20222-21000-21001-21002-21010-21011-21012-21020-21021-21022-21100-21101-21102-21110-21111-21112-21120-21121-21122-21200-21201-21202-21210-21211-21212-21220-21221-21222-22000-22001-22002-22010-22011-22012-22020-22021-22022-22100-22101-22102-22110-22111-22112-22120-22121-22122-22200-22201-22202-22210-22211-22212-22220-22221-22222

[Según estas notas, cualquiera puede tocarla en cualquier instrumento y tiempo, sólo debe asignar una nota a 0, a 1 y a 2 y hacer cambios de ritmo según se necesite durante la pieza].

Creo que la idea era tan lo que pensaba que sería, que en su momento me pareció infumable, ni a mí me dieron ganas de tocarla, pero luego, un día en casa de sirako, descubrí que quizá tenía que ver con que mi guitarra no sonaba tan stoner como quería que sonara, y pensé que quizá podría tocarla y grabarla después de todo. Aun así no me animé de inmediato, y no fue sino hasta estos últimos días, escuchando a Steve Reich y bajando cosas de él de Grooveshark que tenia desde hace siglos en discos pero que hoy día ya están muy rayados, que me animé a hacerlo.

Me gustan las instrucciones hiperracionales seguidas de manera irracional y por eso lo grabé, y ya.


Si les gusta la basura de pcdlga, esta puede que no tanto. O sí.

Así la cosa…

Pueden descargarlo con todo y contraportada (les conviene) haciendo click aquí. Está en Mediafire, pesa 32 MB y es a prueba de fallas.

¿No se les da la gana bajarlo a su malcuidada computadora llena de series que ocupan varios GB de memoria inútil? No hay tos, pueden escucharlo en este widget de Soundcloud.





¿No sale porque no pegué bien el código? Hagan click aquí, zoquetes: aquí.



¿Les gustó tanto que quieren bajar los demás? Prueben estos links:

Todos los discos pero sin los de solista de la trova de sirako: click aquí
Todos los discos incluídos los de sirako donde hacer covers de Ke$ha: aquí.


La foto de la portada es de Wen (sin url).



Y eso es todo. Sean felices.

16 feb. 2013

Dos momentos de humanidad nivelada


Humanidad nivelada hacia abajo
Oscar Pistorius no es un super hombre, como tantas veces se dijo. Durante años, Pistorius, el atleta sin piernas que corría en competencias no paraolímpicas (o sea, de personas que sí tienen piernas), era la ilustración obligada de centenares de historias de superación personal de las desgracias humanas naturales, el ícono del héroe que se sobrepuso a su discapacidad en un terreno donde normalmente quienes están completos no suelen entrar como su primera manera de sobreponerse al mundo necesariamente: el cuerpo. La consigna de Pistorius era simple: "he rebasado mis niveles, puedo correr con atletas comunes y corrientes (sobre si unas piernas de grafito de hecho facilitan la locomoción por el cambio de impacto en una extremidad que sólo tiene la mitad de músculos jamás se habló, sólo de lo horrible que es no tener piernas), déjenme integrarme al mundo de la normalidad", y lo logró por medio de lo extraordinario. Hoy, Pistorius no sólo se ha reinsertado en la humanidad promedio al vencer su discapacidad y crear historias de grandeza humana, sino que se ha reinsertado en el mismo nivel que los demás, atletas o no: ahora, sus narrativas también se han nivelado: ya no gana competencias, ahora mata gente. Pistorius mató a su novia super modelo (otro momento de grandeza extraordinaria pero depositada en el trofeo que una esposa super modelo representa), supuestamente, en una confusión debido a su paranoia por la seguridad en su hogar. Atrás quedaron las historias de super humanidad al correr con piernas artificales, la de Pistorius ya es la misma historia que podría protagonizar cualquier linebacker negro promedio de la NFL, un futbolista retirado, un magnate loco buscando un pedazo de paraíso en el Caribe, es decir, un O.J. Simpson cualquiera. Pistorius podrá pasar a la historia por vencer corredores que no tuvieron ningún handicap, pero ha trascendido su propia humanidad al sumarse al lastre de las desgracias humanas-sociales. 





Humanidad nivelada hacia término médio
Mientras escribo esto escucho un concierto de Hatsune Miku en Tokyo en 2011. Para quienes no conozcan el concepto o, como dice su página, "el movimiento", es mucho más complejo de lo que parecería (me tomó dos leídas en Wikipedia). Yo pensaba que se trataba de un holograma de una chica japonesa dibujada en todo el estilo que cantaba y movía a multitudes, pero parece venir de mucho más atrás: al parecer, se trata de un software que te permite crear una voz que canta, hecha de samples de voz de una actriz y programados para poder formar palabras. Al parecer, el software fue un éxito monumental, y miles de canciones se hacían en todo Japón por usuarios del software, todos a autoría de Miku. No fue sino hasta que el programa ya era todo un fenómeno que se les ocurrió darle una persona, y fue cuando se le agregó la chica que, según Crypton, tiene 16 años, nació un 31 de agosto y mide metro y medio. Miku es una de 3 vocaloids, que creo es como se llama a estas versiones del programa (las otras son una chica de pelo rosa y unos gemelos, y si no, ahí está el link a Wikipedia, holgazanes). La cosa es que, por donde lo veas, es algo hermoso. Algo que nació como un software, un programa que te permitía tener la voz suave y tierna de una japonesita, que fue formando una producción de miles y el público mismo impulsó la creación de la persona. Es como si hubiera salido de la mente ociosa de Dan, Michael, Bug, Todd, Karla o incluso Ethan, en Microserfs. Si no han visto un concierto (en Youtube, sí) de Hatsune Miku, no han vivido. La gente llena los escenarios, acompaña todas y cada una de las canciones que canta en 100 minutos con luces de neón y no dejan de corear las canciones e incluso responderle al holograma que está delante de ellos, entre los músicos. Lo más hermoso de Hatsune Miku es que no se trata de un capítulo de Dragon Ball: Miku baila como una persona común y corriente, sin movimientos exagerados, no vuela, explota ni lanza rayos, a lo mucho desaparece en el muro oscuro frente al que actúa y se cambia de vestuario. Es una persona virtual dando un concierto.





Recuerdo que a mediados de los 90's, todo el mundo se desvivía hablando de lo virtual, de realidades simuladas, de espacios tridimensionales digitales, de androides y humanos robóticos. Ahora, en Japón, ya existe esto, es una chica que nació como un software, que canta la voz que le dan usuarios, productores, músicos o aficionados, que llena estadios, que la gente establece puentes de empatía con ella (mírenme, hablo del holograma como un "ella") y es capaz de hacerte sentir que se te va la voz mientras canta las canciones que te sabes (que no son pocas). ¿Y alguien lo menciona? Es como si la humanidad ya tuviera frente a sí esa humanidad nueva que durante años se paró el culo diciendo que sería lo máximo y, como no es una Robotina que lava los trastes y te trae las pantuflas, se relega al campo del fanatismo adolescente oriental, como si no fuera nada. Ver a Hatsune Miku cantar Albino, Torinoko City o Popipo me ponen la piel chinita, cosa que muchas tantas otras cosas reales en el mundo no logran. Lo que más me gusta es que, precisamente, aspira a una normalidad creíble, a un cierto nivel medio tan humilde y franco que, rara vez, suele ser una meta en un espectáculo.