26 feb. 2010

al menos eso es lo que dijiste

-Mi papá buscaba mariachis, se fue a Garibaldi (no se le ocurrió buscar en la sección amarilla), y fue con los primeros que vio y les dijo que los quería contratar para que fueran a tocar; les pidió que fueran discretos y que entraran de sorpresa en un horario que les dio, era un horario amplio, de días y horas, algo así como cualquier día de la semana en casi cualquier hora del día. Le preguntaron dónde o cómo lo verían y se extrañaron cuando mi papá les dijo que la sorpresa era para él: quería que unos mariachis que él mismo estaba pagando le tocaran de sorpresa. Los mariachis le dijeron que lo usual es que alguien le mande los mariachis a otra persona para felicitarla por algo, no que uno se los mande a sí mismo. Lo tacharon de loco, pues. Desde entonces, mi papá odia a los mariachis. Era un tipo solitario, mi papá, la verdad odiaba ese tipo de música, pero, al igual que muchas cosas tontas de mal gusto que uno hace cuando está borracho y lleno de endorfinas (y otras personas), como bailar, cantar canciones del Tri o cantar en un karaoke, mi papá pensó que cantar con un mariachi en una sorpresa planeada era una cosa que se disfrutaría por igual aunque fuera sólo él.
-Y por eso se suicidó con un traje de mariachi
-Por eso
-Lo bueno que no lo encontró tu hermana
-A ella todo le parece bien, la música
le da igual
-Ah

Últimamente veo demasiada televisión. Es fantástica. Es increíble que la televisión tenga tantas cosas de valor para alguien que estudia o estudió arte y que uno no se dé cuenta. El segundo capítulo de mi tesis inicia con un episodio de Ren & Stimpy, específicamente Stimpy’s Big Shot, en el que Stimpy escribe un poema sobre arena Gritty Kitty y se vuelve estrella televisiva. En este, escribe un poema totalmente improvisado y al final lo único que escribió fueron garabatos. Cuando son hijos únicos pretenciosos pueden escribir ensayos de 2 cuartillas sobre eso y meterlo en una tesis, pero el caso de esto es que le comenté esto a una amiga con el mismo remate con el que empecé este párrafo: la televisión enseña muchas cosas obre arte que la gente desdeña por ser caricaturas. Ella me dijo que no, que yo las encontraba y que eso era lo bueno. Si yo fuera maestro o tutor o coordinador de arte de alguien o de un grupo les dejaría de tarea ver mucha televisión. Sería un maestro genial, se los digo. La última vez que entré a un salón alguien dijo “yo quiero que Bob sea el maestro”. Entendí mucho de Paul McCarthy y Santiago Sierra viendo el ya extinto programa de Facundo (cuyo nombre ni siquiera recuerdo). Si lo analizas, la narrativa de Mi Papá es un Duende, con su gran anticlímax lento y desconcertante es muy similar a piezas como Bossy Burger o Painter. Las que creo que son mis ideas menos malas para hacer una película las saqué de la televisión: la de un equipo de vendedores de coches que son clavadistas amateur se me ocurrió viendo Hasta que el Dinero nos Separe; la del actuario que pasa todo el día viendo las noticias para enterarse de los daños de la competencia se me ocurrió viendo el noticiero de Paola Rojas. Si tuviera una clase les encargaría ver Se Vale y proponer una pieza de eso. Y del periodismo periodístico. Al primer cretino que se hiciera el chistoso haciendo una pieza de Pare de Sufrir lo correría. Lo humillaría antes, con tanta clase que me amaría no obstante, ya luego lo corro. No es que sea un inciso necesario saber ver la televisión si eres artista, pero cuando desdeñas esas cosas terminas siendo de esos cretinos que no saben de futbol pero dicen que le van a los pumas porque estudiaron en la UNAM y que los americanistas somos malos. El arte es más importante de lo que creen.

Continuando con la sección artística de este blog (empezó en el párrafo de arriba, pon atención), me invitaron a colaborar con una página tipo periodismo cultural entusiasta (hacen reseñas de artistas y discos y esas cosas) llamado Bolten Inc. Lo que su servidor tenía que hacer era dar una idea de la mal ponderada pregunta de ¿Qué es el arte? Si quieren leerla, den click aquí.

No conforme con hacerme un peor ser humano cada vez que me acerco a ella, mi escuela olvidada de la mano de Dios quiere que vaya el miércoles a recibir un diploma absolutamente palomero y engañabobos (como estudiar una maestría y similares). Quieren que lleve traje y si quiero, familia. Llevaré mis tenis de colores y mi única corbata, que tiene el nudo hecho desde hace como dos años. Lo peor es que este tipo de eventos suelen estar llenos de familia arreglada con gusto feo y lágrimas y accesos de orgullo. Me deprime, mucho. ¿Les he dicho que soy ñoñísimo? Resulta que soy el 2º mejor promedio de mi generación sólo por debajo de una gorda lesbiana y gente de ese tipo (lo que sí es triste es que de no haber trabajado en un taller de esos con excesos de orgullo en los que ponen 9 en vez de 10 y de ahí hacia abajo, la hubiera rebasado por mucho). Mejor ser segundo que tercero, más posteable. Ojalá que nos pregunten cuál es la clave para ser unos excelentes universitarios de promedios ridículos: yo les diría que la clave es la culpa y el miedo. Durante toda mi carrera estudiantil no he sentido nada más que culpa y miedo –pero así, cabrón-, y siempre he sido un ñoño. Afortunadamente, un dejo de buen gusto me ha hecho no despuntar tanto (la gente del tipo que dice que lee para su tesis siempre me ha parecido por lo menos risible). Ay, estudiante de arte de clase media, qué grande es tu soberbia.

Con alzado quieres decir acentuar la maqueta, no hacer los planos. Alzado se refiere a que ya pasaste por la parte física de la escultura o la maqueta (que se pueden entender como la misma cosa) y necesitas ponerlo a nivel de plano, justo ahí se da el alzado. Como acabar de hacer algo y empezar a hablar de ello. Es algo ridículo, no obstante.

Vayan al blog de Radar a enterarse de los eventos, no sean lelos.

Como dice Jeff Tweedy: It’s good to be alone

5 comentarios:

No va a pasar. dijo...

¿Entonces qué me falta? Si siempre he tenido culpa y miedo.
Ah, lo del mariachi, bellísimo, Bob.

Poala dijo...

Yo tengo culpa y miedo pero mi promedio sigue siendo nada fuera de lo común. Los ñoños dominarán, Bob, es un hecho.
Tenemos que hacer la ruta Oxxo! Pero de vez en cuando parar en un seven por uno de sus muffins, no miento Bob, salíamos caminando en la madrugada en busca de su delicioso sabor.

Lear dijo...

Ya, quizá si viéramos bien la televisión comenzarían a entender cosas que se nos pasan. Por ahí incluso tanta celebración de la estupidez amainaría un poco también. Es verdad, amigo Bob, que cada programa dice algo del ser humano, para bien o para mal, y sobre todo para mal, pero dice. Yo, lo sabe, procuro especializarme, igual que toda mi generación, en dibujos animados tipo Los simpsons y sí, se aprende mucho, además de que siempre da para plática en el bar.

chocolate., dijo...

PARESE EL ANTIGUO ICQ

Anónimo dijo...

1.Coincido en que culpa y miedo no son suficientes, aun tengo sueños donde no he acabado la tarea y despierto confundido y angustiado pensando que tarea no he acabado.
2.Yo, al menos me conformaría con haber obtenido la licenciatura con el puro promedio, tontamente tambien me metí en uno de "esos" talleres...




Jorge