18 may. 2008

How I'm so interesting I'm so great I'm really just a fuck-up and it's such a waste, to burn down all these walls around me, we don't like to speak

He estado relativamente en paz en estos últimos días, relativamente; hay imágenes que uno se hace a la fuerza y termina por convencerse de que son ciertas. En este tiempo yo me he desecho de unas cuantas, no porque ya no las quiera sino porque son menos dolorosas así, como si no estuvieran (que siguen estando, no lo niego, he allí todo el problema). La capacidad de autosugestión es sólo comparable a la de resignación, que es más o menos la misma cosa. Las esperanzas no se van, y esto es tanto bueno como malo, pero al final es de lo poco que queda y ahí uno no tiene mucha elección.

Vivo de la caridad de los demás, me lo dijeron en la semana y es cierto, en parte. Es lindo contar con algo siempre, sin pensárselo mucho, como cuando sabes que no importa a qué hora llegues a casa de alguien siempre estará bien que llegues. Los tratos no pactados, que ni siquiera exigen que se ponga uno de acuerdo desde antes, son un claro ejemplo de esto. Mis primos solían pasar las tardes con sus amigos recargados en un coche frente al edificio de Heriberto Frías donde viví toda mi vida y yo los veía desde la ventana. No hacían nada y siempre parecían estar cómodos, me fascinaban. Una vez uno de ellos me invitó a bajar con ellos (mis primos me llevaban, cuando menos, unos 9 años, yo era un niño y ellos iban en prepa) y me compraron un dulce que picaba mucho, uno de esos popotes toscos con una especie de goma roja sumergida en polvo. Terminé excusándome de ir al baño a la casa y tiré la golosina en cuestión en seguida. Cuando bajé de vuelta lo supieron por obvias razones. ¿Tiraste el tamarindo a la basura, verdad?; No, lo guardé para después. Como si un niño guardara las cosas para después, ni siquiera yo hacía eso, aunque hoy día tengo un control ridículo con esas cosas, lo cual no siempre es una ventaja, más bien nunca. Nunca he sido bueno encajando en casi nada, siempre lo hecho a perder, pero es divertido a veces. Hace no mucho un sujeto se subió al camión ya muy tarde, acompañado de una argentina guapa y este, en un estado de euforia alcohólica agradable, no se cansaba de decirle cuánto le sorprendía que ella le hubiera caído tan bien a esta y aquella otra amiga suya a la que acababan de ver, lo repetía con una insistencia muy alegre, como si una gran parte de su vida se hubiera decidido con la aprobación de su amiga argentina. Yo no me imagino como será eso, de tener una amiga argentina. Y lo otro.

He estado escuchando ridículamente Oh Well de Fiona Apple; nunca una canción me ha descrito las cosas que me pasan con tanta precisión. Sé que ya lo había comentado antes, pero ahora todas las líneas coinciden, todas. La coincidencia es tan exacta, pero en verdad tan exacta que casi ni se siente mal. De hecho, les anexo, otra vez, la letra:

What you did to me made me
See myself something different
Though I try to talk sense to myself
But I just won't listen

Won't you go away
Turned yourself in
You're no good at confession
Before the image that you burned me in

Tries to teach you a lesson
What you did to me made me see myself somethin' awful
A voice once stentorian is now again meek and muffled

It took me such a long time to get back up the first time you did it
I spent all I had to get it back, and now it seems I've been outbidded

My peace and quiet was stolen from me
When I was looking with calm affection
You were searching out my imperfections

What wasted unconditional love
On somebody
Who doesn't believe in the stuff

You came upon me like a hypnic jerk
When I was just about settled

And when it counts you recoil
With a cryptic word and leave a love belittled

Oh what a cold and common old way to go

I was feeding on the need for you to know me
Devastated at the rate you fell below me

What wasted unconditional love
On somebody
Who doesn't believe in the stuff
Oh, well

…Y está este tipo que se sienta en la entrada por horas, no se mueve, como si lo estuvieran vigilando, pero al mismo tiempo hace leves gestos que tratan de insinuar (sin mucho éxito para cualquiera que ponga atención) que está esperando, que no está perdiendo el tiempo. No retiene mucho la mirada en nadie, un reconocimiento de golpe y el siguiente. Así está un buen rato y eventualmente se va, lo extraño es que al final, cuando se levanta con lentitud, como si no fuera decisión suya, en verdad logra que no parezca que pierde el tiempo y parece que con eso le basta. No es de los que hacen plática en las filas.

Anoche se burlaron como nunca de mis dedos chuecos; anoche floté con relativa ligereza; anoche comí por variedad, no por cantidad ni saciedad; anoche sudé cortando cereal y me avergoncé muchísimo; ayer por la tarde comí hasta reventar, casi por nostalgia de lo que hacía mucho no comía; ayer por la tarde me la pasé bien sin pensarlo mucho; ayer por la tarde estuve muy inquieto; antier me preocupé; antier te busqué y no te encontré; antier creo haber dado el último paso de algo que sé bien no funcionará y es muy triste; antier actué tan natural como pude y no supe interpretar nada; antier dibujé con gusto, cosa complicada últimamente; hace tres días me di cuenta, en varios momentos, que algunas cosas siempre van a funcionar y que no las voy ni las quiero perder; hace tres días esperé sin esperar, sin mucha pena.

A: pero ya antes has visto esto, pasa todo el tiempo con todo el mundo, no es una competencia realmente, es una especie de flujo o corriente que nadie se molesta en preocuparse por entrar o no, simplemente pasa, no te lo propones, uno se volvería loco si tuviera que planear esas cosas, me imagino que te cansas después de estar como estás ahora, ¿no estás fatigado?
B: sí, pero eso no evita que quiera que todo se hiciera de repente, el problema de lo que dices es no sólo que nadie chista sino que también nadie se molesta en si algo pasa o no, como si no importara, como si fuera igual dejar todo para mañana
A: ¿y tú quisieras que las cosas pasaran, quizá sin pensarlo mucho, pero que pasaran y ya?
B: exacto, siento que soy el único que se da cuenta de todo esto
A: no eres el único

Salí de la habitación un miércoles en la tarde. Yo nací un miércoles, me lo han dicho. No sé por qué hablo en plural. Me educaron, me criaron, me mostraron, me compensaron. Debieron haberlo hecho entre varios, compensarme. No, me educó, me mostró, me compensó. No, hubo que improvisar. Mínimo éxito, en verdad. Como sea, yo nací un miércoles hace algunos años, no es para semejante trance, la melancolía. Si acaso se me podrá permitir recordar que es triste, pero no es decir mucho, es advertir a tantos de tan poco, entras gritando como si lo que fueras a decir hubiera de evitar tanto sufrimiento, pero en realidad la mayoría ya están sentados desde hace días, y terminas extinguiendo tu frenesí con ligereza, con sumo cuidado, cosa de fingir, hacer de cuenta que no ha pasado nada. Tuve que haber nacido un martes. Complicaciones, mejor así, mejor en la hora que recuerdo, mejor no entrar en detalles. Basta decir que salí de la habitación un miércoles por la tarde, o tal vez fue un viernes. La luz de la tarde de un miércoles y un viernes suelen confundirse con facilidad. La primera es cálida pero nunca sofoca, envuelve los cuerpos en un halo de tibieza de una intensa ternura. La luz de los viernes, tomando en consideración que ambas entran por el poniente, aparece como un fulgor cálido también, pero lanza una brisa más fría pero jovial. Creo que no pudo ser más que un miércoles, por las razones que ya mencioné. A veces, la mayor parte de las veces, me convenzo de algunas cosas para que sean menos dolorosas y terminan por mitigar…no, nada. Es falso, en realidad pude haber nacido otro día, pero en ese caso no habré de inspeccionar en qué día pudo ser. Quizá un sábado, me gustan los sábados, o los jueves. Cuando salí de la habitación, cosa de unos minutos, caminé al norte y la luz me golpeaba la mitad izquierda del cuerpo, que es la parte menos desgraciada que me muestra el espejo. Son muchas cosas las que uno tiene que controlar, una de ellas es la imagen que solemos devolver al mundo, pero lo verdaderamente difícil es sobrellevar el conocimiento de este control. No puedo soportar sentir el hastío o el cansancio sin hacerme una clara imagen mental del desgaste de mi rostro, que siempre es mucho. Y así el cansancio es doble: por un lado, el que experimenta el cuerpo sin consultarle a nadie; y por otro, el que provoca la imagen que se forma en nuestro interior del cansancio. No existe una imagen del cansancio mental, que es el que verdaderamente nos permite descansar, el cuerpo exige demasiado, siempre. Tener una imagen de este cansancio equivaldría a estar en un punto exacto entre dos espejos completamente límpidos, cristalinos. La negrura sería insoportable. No, una imagen del dolor y el cansancio es suficiente.

Didier Thierbout (1946-2005)
Northern South, Prudent Shore
Grove Press, 1994


Cada vez que mi atención se posa en algo vivo o muerto esta cosa se mueve, modifica su condición o desaparece. Carezco de la discreción sanguínea que acompaña a los buenos cazadores. Suele sucederme tan seguido que he llegado a sospechar de mi incapacidad para pasar inadvertido.

Guillermo Fadanelli
Malacara
Anagrama, 2007

Me aterra que suene el teléfono, me aterra que toquen a la puerta, esto es síntoma de clara mediocridad pero no puedo evitarlo. De un tiempo a la fecha me agradan más los correos y mensajes en general, sabes quién los envía antes de leerlos, aunque igual me suelo sentir intimidado de vez en cuando por esto también.

A: ¿estás seguro que no se cae?
B: no, no se cae
A: entonces así déjalo un rato
B: bueno


(el título del post es de una canción de Morphine)

10 comentarios:

O.M.A.R. dijo...

No voy yo a presumir de ser el primero en comentar, quien sabe si mientras escribo alguien más me gana. Además no veo el sentido.

Me estaba yo deprimiendo, y déjame te digo, leer tu post no cambió el rumbo que ya llevaba. No te culpo, es casi natural.

No he encontrado una canción que se ajuste palabra por palabra a mi, sin embargo conozco tantas de las que podría extraer una línea o dos, recopilarlas, y quizá al terminar terminaría siendo más un cuento en verso que una canción...

Ay, fue un comentario muy largo, no lo vuelvo a hacer.

sirako dijo...

la paz siempre es relativa, es por
eso, creo que la perseguimos, igual la riqueza o la belleza, o a los correcaminos (aunque por más que trato de ver lo relativo en ellos, me pierdo y no lo logro).

creo que a mí me gusta, más que la paz, un pedo como de sedación, estar y no estar, tumbarte. los leones son maestros.

en fin, siempre pierdo el hilo por exceso de parpadeos.

sirako dijo...

lo de los parpadeos es porque soy bien coqueto, jaja.

Guillermo N. A. dijo...

-
...
-

Anónimo dijo...

ahh si??
pues yo nací en domingo!!

Atte. * * *

joseph stam dijo...

la inspiración habia llegado a mi y habia hecho un super coment, pero se fue la luz......

odio eso!

dejemos que la inspiración regrese

saludos!!!

Lear dijo...

ME quedé pensando en lo del tipo sentado en la entrada y en su arte para parecer ¿ocupado? Luego recordé que hace unos pensaba si no es que todos andamos en lo mismo pero, claro, menos poéticamente. Basta subirse al metrobus (brillo del estilo oficinista) para descubrir a una cantidad exorbitante de gente que en aparariencia es tan útil, tan necesaria, tan tan, y que va corriendo para llegar a sentarse frente una compu y chataer (básicamente lo que hago yo, pero sin prisas y sin corbata). MEjor sería habitar los parques y pasara largas horas. La anécdota del dulce del tamarindo es memorable, amigo Bob. Saludos

Mrndln dijo...

Maldita sea este tipo de cosas son las que me "asustan".
Al menos se que no soy la unica a la que le pasan en estos dias.
Me da gusto verme tan reflejada en tus palabras como tu te viste en la cancion.
Y a la vez me da "consterno".
De igual manera, me quedo, no sentada, pero si esperando.
Es que en mi caso, yo soy el sillon donde la gente reposa...

eLeNa dijo...

amigo bob,
tus postesos son MUY largos. leo y salto entre los parrafos. debo decir que todo me gusta. me gusta como escribes, lo que dice.
yo no soy la amiga argentina, pero me da mucho gusto conocerte y encontrarnos de vez en cuando por los lares de la ciudad.

besos
(aunque no tengas mi link...)

PlasticConstellation dijo...

Sobre la discreción sanguínea and that stuff, yo no puedo quedármele viendo a las personas, aparte que no me agrada que me lo hagan a mi, siento (y pasa) que cuando las volteo a ver enseguida voltean a verme, aún cuando lo que voltee a ver no fue a la persona.
De echo, me ha pasado (casi siempre en la escuela y así) que estoy hablando o algo y de repente miro así sin más a otra parte, hay una persona, en ese momento exacto la persona voltea a verme, yo volteo a ver a otro lado y equis, pero no sé a la semana o algo, me vuelve a pasar lo mismo, algo me hace voltear, y ahí esta otra vez la persona y claro, precisamente cuando volteo la persona me ve, y me siento bien eh…stare-ish?
Pero oh no sé porque pasa.
Y se me había olvidado decirte que tu comment en portugués fue la onda. Aunque mi traductor mágico no hizo bien su trabajo, creo que si lo entendí todo. Supongo que no podía ser tan fácil.

Oh y como se llama la canción?