23 ene. 2008

tan cerca y tan lejos / aún

(Lamento la ausencia, problemas técnicos y así, sin embargo buenos días se vienen para el blog)


Seducción

¿Es tan vital la seducción para dejarnos desarmados? ¿Qué hacer cuando los golpes no te alcanzan pero sabes, con jodida certeza, que no dejan de intentar aterrizar en ti? Ya no te desespera la latencia sino la burda insistencia. En un anuncio de un dulce llamado escuincles (como sea que se escriba) pretenden orientar su campaña a hacerle pensar al mercado infantil que consumir su nuevo producto es algo prohibido, ergo, deseable. En el comercial que me tocó ver, se encuentran dos padres de familia citados por una directora de escuela genérica (ya saben, odiosamente poco femenina, peleada con la libido de cualquier sujeto sano) y les comunica que encontraron a su hija consumiendo el producto en cuestión, aquí la cámara se abre y podemos ver a la niña. La chica, de no más de catorce o quince años cuando más, es monstruosamente guapa, estúpidamente atractiva, de una belleza paralizante. No profiere palabra alguna pero hace movimientos de clara intranquilidad, aquellos del preadolescente que es reprimido y que se desespera ante la prolongación de la fastidiosa monserga, y realmente es inútil, pues moralmente se considera superior a todo su mundo adulto. Pero concentrémonos en la chica. Tengo que dejar en claro que es increíblemente guapa. Si bien el producto está dirigido a los niños también es cierto que estos ven al escalón superior directo como ejemplo. Pero de todos modos, ante la desesperante belleza de la niña uno se ve encarado con una bofetada más intencionada que de lo normal. ¿Por qué semejante arsenal publicitario para un producto esencialmente anodino? La golosina que anuncian es una variación exótica del simple regaliz, al que le esparcen chile piquín y demás sabores. La nueva variante es la inclusión de salsa de chamoy en la que puedes sumergir las barras de dulce. Pensando en publicidad, podemos encontrar algo sugestivo en el hecho de sumergir varas de caramelo en una sustancia viscosa y translúcida, después de todo (y pasa cuando estudias esa horrible carrera que es diseño), te enseñas a desconfiar de casi todas las imágenes que ves. Justo ayer, Mario Flores, el greñas y un servidor nos reíamos con bastante malicia y enjundia ante la portada de un comic de Star Wars en el que aparecía un negro con una pistola negra que sostenía de manera que parecía que salía de su estómago, que para los límites de la revista uno podía tomarse la libertad de representar como su entrepierna. El rictus del sujeto, supongo que era un soldado o algo, era de verdadera seriedad, de esa ridícula. No parábamos de reír. Yo dije, con voz tan fuerte como pude para que se escuchara tras las carcajadas: “Big Black Gun”. Es tonto, quizá, pero todas las imágenes siempre esconden algo. Sigo pensando en cuan avasallantemente atractiva era la niña y no dejo de pensar que es demasiados golpes contra alguien que sólo ve la tele porque no sabe qué más hacer hasta que llegue la hora de dormir, y así hasta el siguiente día. Utilizar la seducción en un anuncio de dulces es un golpe bajo contra el televidente. Uso de nuevo esa frase del santos: “¿Qué hace uno con todo este deseo?” Por supuesto, podrá advertirse una leve debilidad que raya en la pedofilia, pero cómo le decía al greñas: “Tú que te aguantas”. Vean el comercial y ahí me dicen.


Amo a Dulce María

Según escuché hace unos meses, más o menos en Febrero va a salir a la venta el diario de Dulce María la de RBD, son escritos de su puño y letra e incluso vendrá con dibujos; supongo serán sus pensamientos e impresiones en los días de tour y flirteo eternos, o tal vez el diario pretende hacerle ver al fan que no todos su días son espectaculares y que también se siente horrible de vez en cuando. Lo espero ansiosamente, quien sepa algo del lanzamiento comuníquese con la redacción.


The Dirt Room

Pueden ir y visitar mi última pieza: Para J.B. y W.M; que se exhibe en las vitrinas del metro La Villa-Basílica. Es una especie de homenaje a dos piezas: The Earth Room, de Walter de Maria y esa pieza de Joseph Beuys que llevó a cabo en la Documenta donde pretendía plantar 7000 árboles en Alemania. La organización improvisada no me deja saber cuándo la quitan, así que si la alcanzan a ver me dicen.


I have nothing to say and I’m saying it

Reconsiderando lo que ya antes anotó Lear, cuán valioso es el silencio. Pocas, poquísimas cosas me molestan más que el ruido: el humo del tabaco que no fumo, la mala memoria, la entronización de la gente despistada que vive la vida intensamente y acaricia a su gato, etc. Nada me pone de peor humor. Desde que tengo memoria la puerta de mi cuarto siempre está cerrada: mi madre es la persona más ruidosa que existe, su presencia en la casa es más que audible. Por las mañanas escolares, la gente que arrastra las mesas sobre el rudo suelo de concreto irregular del taller logra sacar lo peor de mí, a veces, empujándome a gritar improperios y reprimendas fuera de lugar. Un perro que ladra me crispa los nervios de unos días a la fecha. El animal de un vecino permanece frente a la puerta de entrada detrás de su reja y de vez en cuando, sin mayor motivo, echa a ladrar; sin fiereza ni interés, sólo ladra. Anoche, arreglándomelas para entrar a las dos de la mañana con una caja llena de basura, el animal se acercó e hizo lo propio. Ni siquiera podría pensar uno, y esto sería optimista, que lo hace como medida de seguridad y que es una ventaja. Error, el animal ladra sin expresión, conozca o no al pasante, es de esos perros torpes y que no suscitan mayor empatía que la que puede generar un caso de retraso y su conmiseración, de esos animales que en menos de un mes ya han crecido tres o cuatro veces su tamaño original, perdiendo todo su posible encanto, de movimientos toscos. Vaya, una bestia desagradable. Para la hora y la molestia de cargar una caja de cartón repleta de trebejos inservibles, lo último que necesito es que salga y me ladre. Menos aún que a mi llegada mi madre me pregunte si me ladró el perro. Valoro tanto cuando la gente resuelve no decir nada, en verdad. Wyatt Byrnamm, esta vez en su librazo “Un citoyen, La main gauche”, habla por mí:

“La imagen de la bota calzando entre las fauces del animal volvió a aparecer en mi cabeza. La bocaza se abre conforme la sangre lubrica el dislocamiento lento, casi eterno. Los ojos del animal se clavan, sin odio, en la pierna. Hay un aire de increíble curiosidad en él, como si pudiera deshacerse de la situación y observarlo todo desde un punto de vista lejano, casi desapegado. Por ridículo que parezca, incluso la conciencia de un perro bruto puede apaciguarse un segundo y contemplar, en un silencio absoluto, disciplinado, su propia tortura. Aunque dudo mucho que estuviera sintiendo nada."


Tu vida en un montón de cajas

El Mario Flores me habla el viernes y me dice, a mí, cuyo segundo nombre es 'gratis' o 'baratija', que vaya mañana a su casa a espulgar cajas y cajas de basura que era propiedad de un geek hardcore. La historia es triste y corta: un sujeto guarda cosas en un sitio, se hace de una deuda cuantiosa con el que le presta el lugar, desaparece y se esconde por meses. Hay que rehabilitar el lugar y no se está como para guardarle sus cosas a ver cuándo se le ocurre regresar y pagar. Ni vendiendo sus cosas se haría siquiera la cuarta parte de lo debido. Mi pésima calidad humana me empujó a ir y escoger descaradamente lo que me agradara; un último grado de humanidad, me impide contarles detalles más particulares. Como sea, en el lugar había un montón de cajas de cartón con, agárrense, revistas de videojuegos viejísimas, una tonelada de comics de Star Wars y Conan, un montón de libros de ciencia ficción (sobre todo de Isaac Asimov), diccionarios, libros de la segunda guerra mundial, novelas de Star Trek, una caja llena de juguetes de manga, algo así como un metro cúbico de VHS's, algunos DVD's, la mayoría sin el cd en la caja (el greñas, también presente, sospecha que los habrá guardado en una tortillera), un quemador, un montón de comics porno (o sea, comics gringos, no sensacional de traileros), un montón de vhs de anime, etc. Por un momento, mientras nos serenábamos un poco, remarcábamos lo cruel que era tener que deshacerse de todo esto, que tu vida se guarde en unas cajas y termine siendo repartida entre tres gandules y la basura (la mayor parte terminó en la basura). Yo me traje: un diccionario francés-español, uno de "English idiomatic expressions", un "L'art de conjuger", algunos comics porno y novelas de Star Wars y Star Trek (no piensen mal, todo con la concienzuda tarea de usarlos en mi trabajo, no sé, me hipnotiza el diseño de paperback gringo, es horrible y tan portátil, como que los pockets gringos son más objetos o bultos que libros), unas revistas Maxim gringas (¿Qué pensar de un país que coloca su bandera en todos lados: camisetas, tazas, juguetes, bikinis, coches?, ¿qué decir de un país con la megalomanía y el desconocimiento capaz de denominar a la final de su liga de beisbol (exacto, beis-bol) como la Serie Mundial?) y una rana René de peluche que sigo sin saber por qué me las traje. Ah, y si alguien quiere el segundo de tres tomos de un 'Webster's Third International Dictionary' (el tomo que va de la H a la R, o sea, páginas 1017-1993), se los vendo o se los cambio. Está en excelentes condiciones, pasta dura, mide 32.5 x 23.5 cm. Se aceptan sugerencias.


Sin salir de casa o donde esté

Desde que comenzó el año no habré salido de casa más de unas siete veces, valga decir que he estado aquí, viendo cómo desde las once hasta las dos de la tarde cae el sol en la ventana de mi cuarto y cómo, a partir de las cuatro, se comienza a nublar. Aquí es particularmente frío y de vez en cuando el viento sopla tanto que se escucha ese sonido que uno más bien suele escuchar en las caricaturas (fsfsfsssfsffsfsfsfsfsfsfiuuuuu). Como sea, cada puta vez que me decido a salir el mundo se empeña en hacerme ver que lo mejor habría sido no hacerlo, aún en las oportunidades más ínfimas, esta ciudad que tanto quiero me recuerda que es esta ciudad: el tráfico, el transporte público que siempre saca lo peor de mí, la jodida desidia, la gente que se empeña en no hacer su trabajo, la escoria de rutina. Ayer, esperando el RTP en periférico (también se podrá decir que yo me lo busco pero no voy a pagar el doble y ocupar la mitad de espacio en un micro diseñado para sujetos que no rebasan el 1.60 m.), pasó uno y se detuvo. Me disponía a bordarlo y me puso un alto, con una buena distancia, un vocero que se baja y se sube al autobús: "únicamente mujeres, sólo mujeres". Pensé, mientras el camión con una manta rosa colgando de un costado se iba, que esto era el fin de todo. Estoy harto de todo lo que tenga que ver con subsanar problemas de genero cuando se trata de programas hechos con las patas. Recuerdan, estoy seguro, la zona exclusiva para mujeres en el metro. Este tipo de políticas de la seguridad, más basadas en la piedad, la lástima, la conmiseración y el encono social que en una practicidad eficaz, no hacen más que decir: el problema está ahí, no se puede solucionar, qué se le va a hacer. Apreté los puños y traté de disimular una cara de sorpresa aunque hace tiempo ya casi nada me sorprende. En serio, no es más cosa que decir que es un problema de educación en un nivel individual (amo y me altero cuando mi madre me reprende malos modos diciendo: "¿Qué no vas a la escuela?"; en vano, cuando más joven, me empeñaba en hacerle entender que la escuela, como un depósito de educación que los padres no tienen muchas ganas de dar, es una mala idea), sin embargo, hacer este tipo de recortes donde las mujeres sí pasan y los hombres no porque son violadores es como aceptar que nuestros intentos son fútiles, fracasos seleccionados. Más tarde comentaba esto con una chica que no conozco amiga de no sé quién, que coincidía con un servidor pero que se desató en reprimendas cuando solté mi humorístico Por eso nunca le doy el asiento a las viejitas ni a las que traen al niño en su seno; la chica, desentendiéndose (o no entendiendo) mi tono desenfadado de ser más listo que el problema me dijo que ese es precisamente el problema, que no hay una cultura de respeto y la madre y media. Terminó sus increpaciones-inquisiciones con un ¿No? Acto seguido se quedó callada, me di cuenta que esperaba que respondiera algo. Hacía tanto que no me tocaba conversar con alguien que guardara silencio para que el otro profiriera una respuesta que me pareció enternecedor, sumamente enternecedor. No respondí, desde siempre, y es para mí una virtud, he carecido de las armas para imponer mi punto de vista. Puedo ser, con cierto tiempo y práctica, sugestivo, pero no un sujeto que te calla. Odio a los vendedores.


Recital de Piano, Un proyecto de Fernando Ortega

Si no fueron, escuchen Radio UNAM (96.1 fm) mañana jueves 24 de enero a las 21:00 horas. No pregunten, sólo háganlo.


Ah, y por último:

"Con el tiempo descúbrí que toda mi experiencia real, ese difícil contacto con el mundo exterior, se basaba en la memoria y la expectativa: Memoria de momentos de pérdidas menores, incluso satisfacciones; Expectativa por conservar estos recuerdos de manera indolora, administrar la esperanza. Sin embargo, algunos individuos pueden devolvernos una imagen afable del afuera, facilitar ese acceso que uno supone perdido hace tiempo. La importancia de estas personas suele ser crucial, pues restituyen la escala, el punto de vista desde el cual se mesuran las distancias"

Wyatt Byrnamm, Iddle, Grove Press, 1983.

(¡Feliz Cumpleaños Lau!, tqm)

8 comentarios:

Garash dijo...

No me ha tocado ver todavía a ningún autobús femenino...
Subirme menos...

Radharani dijo...

Entiendo de sobremanera tus argumentos sobre el comercialillo en cuestión, aunque no lo he visto, sin embargo recuerdo un coercial de Kinder Bueno, donde un chico por demas *bueno* la hacia de ñiñera, había un momento cumbre en el comercial donde el chico-niñero ofrece con una sonrisa increíblemente sugestiva el chocolate al niño (que se lo quiere tirar o que?? )no importa, a los diez minutos se me antojaba un kinder *bueno*.

DUlce María de RBD me caga, es so voz, su timbre de que se le constriñen los ovarios.

Está dificil ir especificamente a esa estación de metro, me queda increíblemente lejos, pero a ver si el fin.

Yo tenía un perrito, lo regalé por que ladraba.
Godinez mi hurón es la onda, no hace ruido, mas que cuando juega, aveces creo que es un poquito cruel por que si esta triste o la esta pasando mal no voy a saberlo.

Yo también hubiera escogido el porno gringo.

los camiones de mujeres deben ser la cosa mas horrenda, ya con que tengan una madre rosa es jodidamente asqueroso.

Tenía planeado ir a lo del recital, mi maestra del curso de curaduría estaba involucrada y nos invitó, me enfermé y valió madres, supongo que lo oiré hoy.

Saludos! este posteo me sacó un poco de la apatía normal de enero, guac!

Plaqueta dijo...

Pinche Bob, qué dijimos de los posts largos. Jua jua, no es cierto, tú te puedes dar el lujo, qué bueno que volvistesssss.

Pronto yo haré limpieza en mi casa, te avisaré con tiempo.

Le Corriendo Despacio dijo...

Lo de la pieza esta difícil, fea ruta y además fea estación, urgen fotos.

BTW es by the way my dearest Bob.

Amo tus posts largos, pero me caen más en gracia cuando el internet es gratuito. Sic.

Pieza, pieza, pieza, pieza el público aclama.

Lear dijo...

Sigo sin saber de dónde sacas esas citas, es decir sigue perturbándome la idea de que tu tal Wyatt Byrnamm no existe...

Del comercial creo que habría argumentos más fuertes para quejarse si la chica en cuestión fuera fea, el niño común pensaría: "chale, además de que me regañan por comer estas chingaderas, la niña está horrible". Nada más para morbosear, me pegaré un rato a la tela para ver qué onda.

No manches, Bob, ¿el diario de dulce maría? ¿Si quiera traerá fotos provocadoras? Se me pasó el recital de piano, acabo de ver tu blog.

licuado mental dijo...

los posts largos me acaban.

Abominable Mario Flores dijo...

¡El negro del pistolón era Lando Calrissian, Bob!

No sólo tiene un pistolón, tiene una ciudad que flota y era el dueño del Halcón Milenario hasta que Han Solo se lo ganó jugando a las cartas.

Know your Big Black Guns, dude

jes dijo...

Paso a lo de la inseminación, pero si quieres vender los de estar guars y estar en buen estadou, me avisas y bisneamos.

Gracias.