13 dic. 2012

PCDLGA COMIX: el origen

¿Ya les he contado de poca cultura de la gente alta?



Saben que sí, vayan y revisen en "entradas anteriores".




Pero no les he contado de nuestra nueva subdivisión: PCDLGA COMIX.


Quienes recuerden algo de lo mucho que he escrito en este blog, sabrán que poca cultura de la gente alta es un proyecto de noise y otra basura en mp3 que suelo hacer con sirako. Hemos hecho varios discos juntos y por separado (que pueden bajar desde aquí), pero no sólo hacemos malos discos drone-impro, también hicimos un video para poder cantar con nuestro ídolo Charlie Monttana. No ganamos ni madres, pero Charlie dijo que estaba pocamadre.






(¿se acuerdan?)






No, esperen, el video era este:





(yo soy el güero)


La cosa es que también dibujamos. Desde el principio quedamos en que pcdlga sería algo así como un colectivo y que haríamos un montón de cosas, pero de por sí nunca hacemos nada… Ya habíamos probado suerte con unas fotos de esculturas en Play Doh casero que nunca nadie vio ni verá, pero no hacíamos nada en serio-serio. Así que para poder empezar hicimos lo mismo que hacíamos con los discos: hacerlo de madrazo sin pensarlo gran cosa.

Todo inició un domingo en un Starbucks donde no había internet (no vayan al Starbucks de la Comercial Mexicana de Pilares, NUNCA hay internet). Ese día llovía y esperábamos al greñas. Estaba tan aburrido y tan poco habituado al concepto "nos vemos para dibujar" que me puse a hacer esto:





(es un puente entre dos mesas hecho con puros revolvedores del Starbucks, siempre suelo robarme cosas de los restaurantes a los que voy)


No sólo eso, sino que estaba tan poco acostumbrado al concepto "tú nada más dibuja" que este es el primero que hice (click aquí, mensos).

La cosa es que empezamos a vernos sólo para dibujar (con los sharpies y libretas semirrobadas del trabajo de sirako). Primero con greñas, luego con rrubo, luego con quienes quisieran (y vinieran). En nuestro frenesí dibujístico hemos terminado dibujando a las 11PM en las mesas de la zona de comida de Plaza Universidad, en McDonald's Parque de los Venados, en casa de sirako, una vez, incluso hicimos un maratón de dibujo en un California que abre las 24 horas. Fue una locura de frío, internet malo, tres meseros distintos, una gotera en la terraza y muchos videos de los 90's en la programación de VH1. Si no me creen, miren:





Ese día descubrimos que greñas dibuja en una mezcla entre neoconcretista brasileño y artista contemporáneo aleman. También que podíamos dibujar por horas y ya. El chiste de todo esto es aprender a dibujar sin pensar ni madres (cosa que yo no sabía hacer, a mí me tomaba meses pensar un dibujo para mi trabajo). Ese día nos desafanamos tanto que incluso hicimos una pieza entre dibujo a lo tonto y pieza seria:





(son un montón de osos Yogi dibujados sobre un mapa del parque nacional de Yellowstone, ¿sí se entiende, no?)


La cosa es que aprendimos a dibujar por le puro placer de dibujar, sin intenciones o ideas que pusieran trabas; también sin remordimientos y sin ego de artista (cosa que al menos a mí me llega a pesar muchas veces). Me gusta pensar en que en un futuro todas las reuniones tendrán como base ir a dibujar, pero yo soy un ñoño. La última vez que habíamos hecho algo así fue un par de semanas antes, pero aún sin ponernos a dibujar en serio, sólo comiendo y así. Recuerdo que yo dibujé esto:







(¿los recuerdan de la foto de arriba?)


Y mucho antes de eso, como por marzo, cuando Mario Vela (¿se acuerdan de Stamm?) vino al DF, le hicimos este junto con Rrubo:





(sí, es un pitote)


Pero si se fijan, siguen siendo dibujos muy armados y muy hechos, nada como lo que hacemos ahora, que es basura suelta, pero en lo suelta es bonita. Como esta, hecha también un poco antes de empezar con los dibujos a lo loco:





(lo hice en un McDonald's después del América 2-0 Santos del torneo clausura 2011)


Así pues, nos pusimos citas de dibujo sólo porque sí, en más de una libreta, casi como si fueran carreritas (yo siempre le ganaba a sirako, pero últimamente él me la mata). Un día nos dimos cuenta que teníamos demasiados dibujos, y empezamos a pensar en qué hacer con ellos. Tetos como toda la vida hemos sido, pensamos en un fanzine en fotocopias. Decidimos ponernos a dibujar sin pedos hasta tener varios y no pensar en edición ni selección hasta que fuera la hora. Llegó el día en que teníamos más de 400 dibujos (entre los nuestros, de greñas, de rrubo y más invitados). Así inició el fanzine, o como me gusta más decirle, PCDLGA COMIX:






(estábamos escuchando a Destroy All Monsters en el soundtrack de Gummo mientras escanneábamos, por eso le pusimos death metal, pero el próximo podría tener tu nombre!!!!)


Quedamos en varias reglas, mismas que obviamente ya rompimos (pero aún tenemos tiempo de hacer reglas nuevas y romperlas). Como que saliera un fanzine nuevo cada 12 días (tenemos tantos dibujos como para sacar 20 fanzines sin dibujar una pinga), que cada uno tuviera un nombre distinto, que algunos fueran temáticos (esperen el de cholos, que se supone salía ayer, ahí a ver para cuando), que eventualmente juntáramos muchos y los imprimiéramos para venderlos en una caja que, incluso, tendría un soundtrack en CD. Es apenas el inicio, así que no desesperen.



La cosa es que el primer fanzine, fruto de dibujar por horas sólo porque sí, más con el puro ánimo de compartir las tonterías que hacemos en nuestros tiempos libres (así como una chava comparte sus fotos en poca ropa en Facebook) que con la intención de compartir nuestro "trabajo-trabajo", ya está disponible. Tiene dibujos de los asiduos de siempre (sirako, greña et moi), colaboradores que a veces van y a veces no (rrubo, andrea) y los que en un futuro esperamos vayan más irán más (wen, poala), además de otros que se colaron.


Pueden descargar en cómodos 5MB o ver en línea el fanzine en sus 22 majestuosas páginas dando click AQUÍ.


También pueden copiar y pegar esta dirección en sus browsers, como si fuera Taringa:


http://www.mediafire.com/view/?b8odj25d69bm7jj        :D




Y esa es la historia de nuestro fanzine y de los MILES que vienen en el futuro. Si quieren anexarse a nuestras reuniones de dibujo, dejen un mensaje o sígannos en twitter o manden una foto o algo. 

Manténganse pendientes de los próximos fanzines siguiendo a Preludio en Facebook o a mí o a sirako en twitter (ahí están los links en la barra a la izquierda, no sean flojos). En tumblr, en pcdlga.tumblr.com




Personalmente, siempre he creído que cada que un dibujo es creado es casi casi como un milagro en el mundo, y que cada uno merece una celebración con más dibujos. O algo así. Digo, ya para cerrar este post, este video bellísimo:










Los amo, no lo echen a perder.

11 nov. 2012

Marge, creo que odio a Wes Anderson

Es curioso. La década pasada y lo que va de esta los cines han estado
no llenos, sino infestados de películas de superhéroes de cómics y
adaptaciones de libros de literatura fantástica. Nunca antes la
industria cinematográfica comprobó con tanta fuerza que los nerds
pagan y pagan muy, muy bien. Han sido doce años de una 'voluntad
mundial' casi vegetativa por creer ficciones espectaculares sin
importar lo interesantes o insignificantes que sean. La misma gente
que en sus años de estudiante iba cada semana llena de curiosidad a la
Sala Julio Bracho, ahora paga seis veces más por ver The Avengers, y
no sólo eso: agradece como nunca antes esos 90 minutos de distracción
una o dos veces a la semana después del trabajo.

Más curiosamente, uno pensaría que una reacción natural del sector
post-juvenil de aspiraciones semi-cultas seria endurecer sus gustos
(algo que más o menos pasó a principios de los 2000, cuando el cine
iraní, brasileño, francés-donde-no-pasa-nada y documental eran ley
en las muestras de la Cineteca), pero no, la misma fantasía (aunque
atrozmente sublimada) ha sido la reina del "cine de autor" en los
últimos años, y para muestra, una legión: la Cineteca anunció hace
rato que los boletos para todas las funciones de hoy domingo para
Moonrise Kingdom de Wes Anderson están agotadas desde la mañana. Esta
debilidad por lo fantástico (sublimado o lleno de explosiones) no
funciona en todas las esferas de nuestra vida, pero sí se encadena con
ellas. Hace doce años nuestra sociedad estaba dispuesta a creer que si
tocabas las canciones de Gloria Trevi al revés contenían mensajes
satánicos. Ahora, con tantos reality shows y una programación
televisiva cada vez más declaradamente mala (piensen en cualquier
telenovela o programa de comedia de tv abierta de 2000 para acá que
valga algo la pena), nuestra sociedad es una sociedad seca que ya no
está dispuesta a generar una voluntad por creer en nada. El mejor
ejemplo de esto es el culto por los zombies: que te guste un fenómeno
narrativo tan, pero tan, tan barato como los zombies es casi como si
te gustaran "las películas de acción" o "la pasta", es decir, está
apenas un grado arriba de cero. Esta misma atmósfera de aridez
narrativa y efectismo estético también ha provocado una música
popular de chavos que no tiene ni un gramo de sentido del humor (y son
estos mismos jovenes de 22 años quienes adoran lo vintage, souvenirs
de tiempos que no vivieron).

Odio a Wes Anderson, y lo odio porque sus películas abusan
groseramente de efectos. Los personajes están diseñados para ser
personajes, sin importar que sean posiblemente creíbles o no, sus
historias son historias baratas envueltas en diálogos lentos que se
desenvuelven mágicamente en lecciones bellas y mágicas de vida, la
narrativa es blanda, sin obstáculos, su dirección de arte es una
pasarela de lo trendy y su música es una colección de canciones para
sensibilizarse al grado cero, donde cualquier explosión microscópica
puede ser una anécdota, un montón de cronopios sentados frente a la
cámara esperando que el público vea sus almas. Es algo más o menos
similar a lo que pasa con Adventure Time (donde los personajes están
demasiado diseñados y el conflicto narrativo siempre se arregla con
magia y una entrañable lección de amistad de la que es difícil
resistirse) o las novelas de Paul Auster (donde el destino mueve todo
para compensar la falta de un nudo digestivo narrativo con una popó
gigantesca e inesperada).

La primera vez que vi una película de Wes Anderson estaba
prácticamente siendo vigilado para ver si me gustaba. Un acto
narrativo es un acuerdo no escrito donde uno está dispuesto a creer lo
que alguien más inventa, así se teje una relación de empatía o amor
por el mundo, pero no entendía por qué debía creer algo que no
estaba inventado, "hecho", sino inventado "armado", como una mentira
grosera. Por eso odio las (malas) obras de arte que usan al fútbol
como tema curioso: no se involucran con algo, así que lo toman como
una mentira que seria chistoso creer y que seria padre que los demás
también rieran con ella sin mayor compromiso (como la escultura del
cabezazo de Zidane afuera del Pompidou). Esto es lo que me irrita: una
imposibilidad para estar dispuesto a creer algo intercambiada por la
voluntad de consumir estructuras narrativas ligeras y llenas de
adornos, incluidos los adornos morales y estéticos. Pero se los dice
un sujeto gordo que quisiera que volviera a ser 1990 todos los días y
que pasaran las películas de Harmony Korine en la tele, así que no se
tomen esto en serio.

PD. Suzy se muere en el huracán.

22 oct. 2012

Social Media (parte III)




Día dos


Usar una computadora ajena para fines supuestamente laborales es extraño. Me gustaría decir que "me niego a la idea de revisar lo que mi jefa tiene en su computadora", pero la verdad es que ni siquiera me da curiosidad. La computadora de esta mujer grita "no confíes en mí, llego tarde a todo y no voy a recordar tu cara si te veo en la calle". Es imposible sentir un mínimo deseo de hurgar en sus archivos: usa el calendario y la agenda predeterminada de Apple, tiene instalado un Windows Messenger, su fondo de escritorio es una imagen azul que también trae la computadora por default. No me gustaría tener que lidiar con ella en momentos de crisis. No me gustaría estar con ella cuando llora. Por lo que fuera.

Los muros de la oficina crujen mucho. Son tablarroca vil y corriente, pero nunca deja de sorprenderme que crujen. En mi casa, de vez en vez, se oye como si la ventana tronara. Siempre pienso que poco a poco el edificio se mueve o se deshace muy lentamente, y que ese sonido son las ventanas aguantando un gramo más de peso mal distribuido, que algún día el vidrio va a tronar. Pasa lo mismo con la ventana de la sala. Estos muros crujen por pura inercia, la tablarroca es a la arquitectura lo que el papel cascarón es al arte. Deberían vender piedras de tablarroca para manifestaciones violentas. Bultos de yeso, cartón y pintura volando hacia una ventana y rebotando graciosamente. Al menos más gente se reiría sin malicia.

No tengo muchos datos de más gente aquí, compañeros de trabajo (es un mero término jerárquico, no una relación laboral real) o lo que sea. Estoy en una especie de proceso de des-apertura, léase, tratando de pasar desapercibido al ritmo de trabajo aquí (es un decir) y que nadie me vea ni me hable nunca. Cómo me gustaría trabajar en una banda en una fábrica, contabilizando pelotas o poniéndole cabezas a Barbies, algo como de película finlandesa. Estar entre dos oficinas con muros que separan mi escritorio es una ventaja, pero soy lo primero que ves cuando entras a este departamento, por lo que quizá ya me conozcan algunos como el gordo raro de redes sociales que no habla y no se mueve y que sólo se le ve de espaldas. Exagero. Creo que estoy un poco a la defensiva. Me perdono por existir.
Proyecto: hacerles creer también que tengo algún tipo de discapacidad. ¿Qué tan difícil de conseguir pueden ser unos bastones de aluminio con agarradera? Podría ponerlos a lado de mi escritorio y dejarlo ahí por siglos. Ojalá me corran antes.

Dato curioso: he notado que mi jefa suele decir "la maestría" para referirse al tiempo que estuvo en España justo antes de regresar, las amistades que hizo allá, el novio que tuvo (Iñaki, no me contó nada de él, pero me lo imagino usando una chamarra de mezclilla Furor y unos Ray Ban) y sus últimas clases de universidad antes de volver a México como la hija administradora pródiga. Cuando estaba en la maestría esto, cuando estaba en la maestría  aquello. Después de oídas y chismes entre amigos y followers en común (Twitter hace que tu mundo se vuelva tan grande como la Prepa 6) ahora sé, quizá de mala fuente, pero sé, que siempre que dice "la maestría", secretamente quiere decir cuando estaba dando vueltas en Madrid sin saber qué hacer antes de regresarme a vivir de las rentas de mi papá. Quizá estoy agregando una que otra palabra, pero en esencia eso es lo que secretamente se dice a sí misma.

23 ago. 2012

Social Media (parte II)





***

Dia uno


Mi primer día de trabajo me recuerda más y más los primeros días de secundaria: el lunes sólo vas a conocer a los maestros, sin tareas, sin pendientes, tranquilo, nadie se exaspera, es como un pacto de civilidad entre docentes y alumnos. Ayer le dije a mi -entonces aún no- jefa que una de mis particularidades era no tener computadora más que una PC vieja que se conecta a internet con un cable de teléfono; me respondió que me prestaría la suya mientras ella trabajaba en la de la empresa, que no había ningún problema. Técnicamente no estoy obligado a tener una laptop y llevarla al trabajo en tanto que "la institución debería hacerse cargo de esas cosas", pero luego recordé que casi todas las cosas que hasta ahora sé de "la institución" se oyen turbias. No sé de dónde saqué esa visión empresarial donde cada parte del cuerpo corporativo desarrolla su función con corrección y eficacia en vez de que unos lleven su laptop, otros tengan un pasillo por oficina y los cheques lleguen a nombre de una empresa que suena a fantasma. Creo que debe ser una actitud de defensa: puedo adaptarme a las precariedades de la organización humana (lo cual conlleva negociaciones y desgastes) o puedo actuar como si nada me importara, respetando el código básico a prueba de errores. Elijo la segunda. Llegué, me senté en el lobby y esperé a que llegara mi jefa con su computadora. Sí, una MacBook. Pro.

¿Han escuchado la expresión "sultano o fulano es un accidente de coches" cuando una persona está llena de basura, un pasado oscuro y una vida conflictiva? Es decir, una persona a quien definitivamente no debes acercarte. Bueno, mi jefa es un accidente de coches donde sólo hay un rayón y los dos conductores quieren que el seguro les reponga el coche entero.

Decía que este primer día me recordaba a los días de aclimatación en secundaria, cuando ni siquiera llevas útiles y algunos hasta traen un cuaderno profesional en una bolsa de la Comercial Mexicana (esa imagen nunca se me va a borrar de la cabeza), porque me pasé toda la mañana platicando con mi jefa en su oficina mientras esperaba a ver a qué hora sacaba su Mac de su costosa maleta-estuche. Durante más de 3 horas, Frida (sus apellidos son largos, uno común, el otro impronunciable, además de un segundo nombre disfrazado de inicial en su tarjeta de presentación) me contó a grandes rasgos su vida, como supongo cuentan todas las personas a quienes van a estar a su lado por un periodo de tiempo indefinido, una especie de biografía predeterminada que todos tenemos guardada y lista en caso de conocer a un desconocido que decidimos se volverá importante por una u otra razón laboral o humana (yo tengo la mía, y entre los detalles que le daría a conocer a alguien en ese caso están: mi padre era arquitecto, me educó la televisión al 100%, me gustaba coleccionar cosas desde niño, no tenía amigos en mi colonia). Me contó qué hacía en esa ONG (decirle así me recuerda a ING y por un momento me veo trabajando en el Twitter de una aseguradora) y después se desplazó a chismes de oficina a manera de presentación no presencial y a distancia del personal o mera plática trivial (lo último de lo que hablábamos antes de que la conversación muriera fue de los recorridos hasta la oficina y el tráfico). Después de recordar varias partes intercaladas de la conversación, digamos que esta es la biografía que armé de ella:

Hija de un economista y una arquitecta y criada en las inmediaciones residenciales de lujo del Metro Copilco, F., primera de dos hermanas, quiso trabajar en el mundo de la moda -o algo así- desde la preparatoria. Pudiendo ser ella misma modelo (no la he descrito, pero imagínensela como cualquier mexicana de raíces europeas: alta, cabello chino largo y voz de esas que hace que parezca que está a una noche de quedarse afónica), sus raíces pequeñoburguesas intelectuales le dictaban, con susurros burdos e imaginarios, que ella no estaba para ser una corriente modelo (sólo algunos afortunados habrían podido verla en un pequeño pop-up que una tienda de ropa sobre Miguel Angel de Quevedo, en Coyoacán, alzó con su imagen cuando ella tenía 16 años, si es que el viento o la lluvia no se lo llevaron). Trató de estudiar diseño de modas en una universidad en Madrid (según ella, irse a España era obligatorio, lo de estudiar diseño de modas más en serio vino después), luego se decantó por ser maquillista y eventualmente tuvo que regresar a México para obtener un trabajo de verdad: administrar los tres departamentos y una casa de su padre en las colonias Del Valle y Narvarte (en uno de ellos, ella vio la luz y vivió sus primeros 11 meses de vida, antes de mudarse a una casa con aire provinciano al sur de la ciudad). Eventualmente, luego de una vida de fiestas y tacones, comenzó a trabajar como publirrelacionista y anexas por amigas de la infancia que estudiaron comunicaciones en la Anahuac. Su hermana es economista. La vida no es justa, pero equilibra las cosas como esas chinas que giran platos sobre palillos mientras están sobre un trapecio.

Las oficinas rentadas por esta ONG son lo suficientemente espaciosas y bien ubicadas en la Ciudad como para sospechar más y más del origen de sus fondos y, al mismo tiempo, lo suficientemente compactas y corrientes para pensar que en realidad se trata de un festival cultural mal financiado. Distribuyendo a todo su personal en dos pisos del edificio (no completos, compartidos), el área de relaciones públicas parece ser una antigua oficina grande que un día amaneció invadida por muros de tablarroca. Tiene un aire californiano á la Frank Ghery, como si Franz West la hubiera planeado como una escultura enorme para colectar el polvo. Mi espacio de trabajo es mejor -o peor- que un cubículo o un punto de engorda Couplandiano: es un callejón sin salida. Literalmente: justo entre la espaciosa oficina de F. y el modesto lugar de Mariana, la asistente, hay un pasillo en forma de L dividiéndolos (el espacio perdido que llenaría el Tetris son dos mini-bodegas en el espacio principal). Los muros de ambas oficinas se vuelven ventanas a los 150 centímetros del suelo. Se supone que este diseño facilita la productividad al dar visibilidad de todas las zonas de trabajo y mantiene el temor de los empleados al permanecer a la vista del jefe. Dado que "las autoridades" vigilantes se encuentran en el piso de arriba, aquí todos se dedican a sus asuntos como si estuvieran en su casa y no supieran la suerte que tienen. Yo estoy en la cabeza de la L, en el codo hay una fotocopiadora y la puerta de entrada está en el pie de la letra.

El resto del día me quedé viendo el Timeline del Twitter y los comentarios que han dejado algunas de las 1, 268 personas que nos siguen en Facebook. La mayoría de los pocos, comentarios de apoyo y denuncias al azar (me gustaría que aoyaran la causa de XXXXXX, un proyecto q lleva mas de 3 años trabajando. pueden ver la galería de imagnes aquí. saludos y muxas felicidades!!!). Se supone que en este primer día mi tarea era ver todo lo que se había posteado antes para tener una idea del tono general de la cuenta, el de nuestros usuarios y proponer nuevas maneras de interactuar con ellos. Según me dijo F., quien llevaba las redes era el hijo del dueño o algo así, más por un arranque de iniciativa que por otra cosa (el Twitter ni siquiera tenía imagen de fondo). Me siento como si estuviera ocupando un departamento vacío en un edificio que todos los inquilinos ya desocuparon. Cuando era niño, según medio entendí o creo, mi madrina era dueña -o al menos tenía llaves- de un enorme edificio lleno de basura en todos los pisos. Sillas, cubetas, juguetes viejos (viejos para finales de los 80's), revistas, recuerdo mucho cosas con restos de pintura blanca. Recorrer esos departamentos vacíos con ventanales de piso a techo sin un sólo mueble, con el sol entrando por todos lados pero volviéndose frío y gris por la inmensidad del edificio y su altura, es de los recuerdos más enigmáticos e increíbles que conservo de esa parte de mi niñez que ya no recuerdo del todo bien (hasta antes de mis ocho años). Ver el Twitter y el Facebook desde esta MacBook Pro prestada, estas cuentas abiertas por un junior que le sugirió a su padre que sería buena idea tener y después nadie volvió a tocar, era como caminar por esos pisos 20 años después, solo, con el temor de que alguien te descubriera. Los oficinistas de verdad tienen rutinas horribles, compañeros de trabajo nefastos, días laborales de 13 horas. Yo, Community Manager de una ONG, don nadie de medio tiempo, tengo prestada la MacBook de una chica recién entrada a los treinta cuyos demonios deben odiarla. No estoy haciendo predicciones, esas cosas se saben con sólo ver.

17 ago. 2012

Social Media (parte I)

Introducción (lee esto o no vas a entender ni madres este ni los siguientes posts).

Hace un año y medio, de la nada, dejé de postear en mi blog. La razón, entre varias cosas, por el tiempo que me ocupaba, pero no tanto por la importancia, era que había entrado a trabajar. Mi blog, actualizado varias veces al mes sin interrupción desde 2007 desde una PC Toshiba Satellite 1998, era mi último acto de resistencia ante el mundo de las computadoras y la conectividad actual. Hoy día estoy tan absorbido como cualquiera. Lo sobrellevo.

Durante el tiempo que actualizaba mi blog, hablaba de cualquier idiotez. Como todos los blogs. Y el día que entré a una oficina supuso perder mi principal fuente de posts: ver la tele, no hacer nada. A quien me preguntaba por qué había muerto mi blog, le decía lo mismo: "dejé de postear porque ya no tenía vida de la cual hablar". Algunos lloraban mientras decía esto.

Obvio no.

La verdad oculta era, por supuesto, que escribía todo el tiempo perdido en la oficina: ¡ahora tenía una vida de la cual escribir en Blogger, lo que de hecho siempre había querido! (sólo me faltaba una cámara para que fuera perfecto). Lo malo: entré a trabajar manejando cuentas de Twitter, lo que vulgarmente hoy se llama "Community Manager", por lo que el tiempo perdido era lo primero que abundaba. Durante la mayoría de los días, escribía lo que pasaba en la oficina a manera de diario, como "Día cero, día uno", porque me recordaba las tiras de Magú que aparecían en las Histerietas de La Jornada de principios de los 90's que mi primo Juanjo me heredó y, a la fecha, son de mis posesiones materiales más valiosas.

Conforme iba escribiendo me daba cuenta que, en primer lugar, era ridículo escribir sobre mi vida laboral tardía en un trabajo de broma en un blog en el año 2011, en segundo era triste, y en tercero, que poco a poco la vida laboral me deprimía más. Seguí escribiéndolas, pero a la mera hora, jamás les daba "Publicar". Confieso que aunque he escrito cosas peores en mi blog, en aquel momento pensé: "¿cómo le voy a enseñar esto a mis 755 contactos en Facebook y a mis 124 followers en Twitter?, ¡qué pena!". 

Guardé los borradores. Bueno, Blogger los guarda automáticamente, quieras o no. Después de renovar por completo mi blog y tratar de volver a escribir periódicamente desde un dispositivo móvil, pensé que ya nada podía ser tan malo como para que publicar mi vida en oficina destruyera mi vida social (ahora tengo la mitad de amigos en Facebook y el triple de followers en Twitter, el sistema funciona). 

Decidí darles una ojeada y airearlos. Son varios. Estarán por aquí un buen rato.

Espero se sientan tan miserables leyéndolos como yo me sentí escribiéndolos desde una Mac prestada. No tienen fecha, que el sistema de numeración "Día uno, día dos" les sirva.







***




Día cero

No recuerdo muchas entrevistas de trabajo en mi vida. La mayoría de ellas, solapado por la noción clásica del post adolescente semiculto del área de humanidades, fueron charlas amenas donde me hacía el interesante y llevaba tenis de colores para disimular con alevosía que no era un abogado que necesitara un traje, sino un ex-estudiante de arte con tenis de colores tan hipster que ni los hipsters tenían (y que compré por $150 a un sujeto en Tepito que compró cientos de pares sólo para descubrir que eran una mala posibilidad económica y cortó el precio a la mitad en un par de meses). Algunas veces, los tenis me conseguían elogios. Aún lo hacen de vez en cuando. Recuerdo una entrevista de trabajo donde el director de un museo estaba sentado enfrente de una iMac como si fuera un adorno y me preguntaba si era posible darle difusión a su museo vía Twitter. Luego soltó algunas pésimas ideas como abrir una cuenta de Twitter para el museo, otra para un festival anual, otra para las exposiciones. Primer error de quien conoce las redes sociales pero desconoce del colmillo necesario para utilizarlas como una posibilidad laboral real: preguntar (o preguntarse) ¿puede mi empresa crecer con redes sociales? Todos aquellos que hacen esas preguntas sacadas de un libro de marketing sacado de una librería de última hora de un aeropuerto son idiotas. Y también quienes creen que las redes sociales son una posibilidad de posibilidad laboral real. Recuerdo los albores de internet. En 1995, nuestro maestro de matemáticas nos contaba cómo dos personas, una en México y otra en Rusia, podían jugar ajedrez. Un par de años después de eso, cualquier artículo de revistas tipo Muy Interesante pronosticaba cambios trascendentales de risa loca: el blog va a derribar al libro (2004), con internet la gente va a leer menos (1998, aún recuerdo los comerciales de submarino.com), ahora podemos estar más cerca de nuestros consumidores y saber qué es lo que quieren de su propia voz (2011). Porquería. A decir verdad, la idea detrás de internet es tan sencilla en términos de conectividad e intercambios humanos reales que si nos enseñaran que un partido de ajedrez entre un ruso y un mexicano se limita a una serie de órdenes a un código que traduce dichas órdenes en un caballo que se mueve en L, quizá nosotros mismos, niños, podríamos haber pronosticado el futuro de internet. Ahora es demasiado tarde, las cosas ya están más allá de nuestra imaginación (comprobación: imagina un iPod en 2022… no puedes). El laboratorio de física de mi secundaria se llamaba "Laboratorio Guillermo González Camarena". Coincidencias. Fallas.

Quizá la imposibilidad de predecir el futuro inmediato una vez que tienes acceso a tantas cosas (en un sólo día de nuestra era se produce más información que en un milenio antes de 1a ilustración  -pastillas de viagra - envío gratis - hola estimado señor soy una princesa africana, etcétera…) sea uno de tantos factores que han hecho que las redes sociales se hayan vuelto una misteriosa posibilidad laboral real. Aunque el dinero no es un concepto ontológico, es tan real como una posibilidad laboral y tan real como tu correo electrónico. Quienes trabajan en redes sociales, tuiteando en nombre de un restaurante que vende ensaladas en un traste de plástico desechable transparente o pan dulce, se han vuelto los bloggeros publicistas de mediados de la década pasada. Arrancados del mundo de fantasía y nada-es-en-serio-ismo de sacar una foto a un letrero y luego contar qué comiste en la tarde para obtener comentarios de desconocidos en provincia, los bloggeros de todo el mundo, versiones contemporáneas y más trendy del slacker de los noventa, se volvieron carne de cañón del mundo de la publicidad. Charles Saatchi dice que la publicidad es el empleo más generoso porque le brinda la oportunidad a cualquier idiota que quiera y pueda hacerlo. Estoy de acuerdo en lo segundo. Lo sé porque yo mismo soy y fui un bloggero.

Entré a trabajar como Community Manager. Las condiciones, como ahora sé que suelen ser en este empleo (me niego a llamarlo trabajo, ¡Ché Guevara, ven por mí!) por las que entré a trabajar de Social Media son tan azarosas como cualquier otra cosa en la vida. Las cuentas de redes sociales son como los niños: a algunos los llevan a conocer Los Angeles, EPCOT Center o aquel estudio de cine al que todo el mundo va, a otros los sacan a casa de sus abuelos en domingo, y en microbús, sin la menor elegancia. Es decir: así como el niño, a pesar de contar con la información necesaria, está prácticamente imposibilitado para comparar su vida con el hecho que significa el mundo de los demás seres humanos, las cuentas de redes sociales viven en un espacio donde al mismo tiempo que una cuenta de un refresco le paga a un literato dado-de-baja-ista lo suficiente para tener vida de dandy en una colonia llena de jardineras, otra cuenta de una asociación nacional le paga el salario mínimo a un desempleado oportunista que ni siquiera sabe cómo usar Twitter. Yo entro más en esa clasificación. Sirva esto para decir: no hay precedentes materiales directos de este tipo de actividad, así que todo se trata de especulación. Mientras que una agencia de Social Media (Dios mío, y eso existe) tiene incluso variantes de dicho puesto, una institución suele asignar un dinero que sobra a dicha labor (nunca entenderé cómo es que no le delegan esto a un prestador de servicio social).


Permítaseme usar las comillas por única vez. Las "redes sociales" son lo peor que le ha ocurrido a la humanidad. Peor que los gatos, peor que el futbol femenil, peor que la salsa Valentina, peor que los comentarios en Youtube. Si llegué a esto fue por la misma razón por la que llegan todos: tengo, además de un amigo de un amigo, relativa destreza para redactar mensajes cortos, tengo mejor ortografía que el 75% de la población, no soy un imbécil que confía en la literalidad y la unidireccionalidad como herramienta para comunicarse con el mundo y a veces hasta hago reír a uno que otro. En resumen: un perdedor que tenía un blog interesante eventualmente abandonado en pos de Twitter y que no tiene un centavo ¢¢¢¢. No se coman esa basura de que Facebook mató a Blogger: es mentira, y también una idiotez; a Blogger lo mató la conectividad. La conectividad mata cualquier cosa.

[Nota : acabo de darme cuenta que mi analogía de las cuentas de redes sociales con los niños es horrenda]


La identidad de la cuenta de la que tras una entrevista de trabajo de 6 minutos ahora me encargo, al menos hasta ahora, tengo prohibido revelarla, pero sí puedo medio describir de qué se trata: es una ONG (léase, con voz de pasante en Derecho, pagan una miseria). Y ya. No tengo idea qué haga, como siempre he creído que son todas las ONG's. Es curioso que una creencia meramente empírica de tu niñez eventualmente demuestra ser una teoría válida, razonable y, sobre todo, posible. Hacen algo así como abogar por gente, pero no termino de entender qué gente, qué abogar y de dónde sacan dinero. Otra cosa que también compruebo de mis creencias empíricas de niñez es que nadie da la cara: quién paga, quién la sustenta y quién tiene interés en abrir y mantener una organización genérica como esta es desconocido. Mi respuesta a este tipo de desperdicios de dinero y tiempo siempre es el mismo: el hijo problema emprendedor de algún adinerado. Tampoco es que le importe a alguien. A mí me van a pagar con un prestanombres. Técnicamente, yo ahí ni voy a existir, me da igual.


Mi entrevista de trabajo fue un gancho al hígado a mi coolness habitual. Mientras que suelo ser de los que se las da de enterado que no necesita discutir mucho para entender de qué se trata todo (herencia de haber sido el adjunto que sabía de arte contemporáneo en una escuela de arte donde dan clases varios sunday painters), en esta ocasión, literalmente, fui yo quien se quedó extrañado de la facilidad para conseguir el puesto (ni con comillas sonaría el término "puesto" menos inventado cuando se trata de tuitear). Literalmente, necesitaban a alguien que se encargara de llevar la cuenta, y yo fui el primer recomendado en llegar. Con el mismo conocimiento de las redes sociales por parte de mi nueva jefa (su avatar en Twitter es un huevo sobre fondo guinda) que de los requisitos del empleo en cuestión (Dios, eso también existe), me contrataron. Es decir: llegué nada más a aceptar. Sin magia, sin esfuerzo. Es tristísimo, pero trabajar tuiteando no debería ser ni un poco mejor que eso.


Empiezo mañana. Se supone que voy a empezar por lo básico: en la noche me mandan el mail de la cuenta y la contraseña.


9 jul. 2012

Ideas prácticas para joder al sistema


No te bañes.

Come casi todo lo que te regalen lo más pronto que puedas, que nada sea reserva. Eliminar esta idea de las dádivas hará que nunca creas la ilusión de que el ahorro por sí mismo es suficiente. La idea es eliminar la ética del ahorro como un dogma y mantenerlo como una estrategia.

Sigue haciendo arte.

Saca fotos de estupideces que no le interesen a nadie.

Conserva los empaques, envolturas, vasos, manteles y demás porquerías de cosas que haya en restaurantes de comida rápida. Roba lo que se pueda robar.

No consideres tu nivel de avance sobre otras economías como un éxito. La única economía en una economía es la propia. Los avances son consecuencias lógicas de tu desarrollo, no un comparativo.

Ve caricaturas en la tele.

No sepas diferencias entre salchichas, jamón, quesos, panes, vinos y demás, reduce mentalmente todas las entidades comestibles a una sola cosa. La diferencia en comida es excedente económico convertido en necesidad snob.

Escribe tus notas en el reverso de envolturas, volantes, documentos, secciones en blanco de páginas de revista y demás papeles útiles destinados a la basura.

Ejerce a plenitud los usos tópicos del mercado: compra tus utensilios domésticos en Waldo's, tus muebles en Wal Mart, tu comida en la Central de Abastos, tus elotes a la orilla de la carretera. Nuestra sociedad tiene la extraña idea de que es de mal gusto que distintos componentes de nuestro hogar provengan de distintos sitios. Déjalos que sus sillones vengan del mismo sitio que su vino, tú tienes un ancla liviana en un mar de posibilidades económicas.

Que nadie recicle por ti.

Renueva tu computadora, pero deja tu televisión, tu estéreo o tu celular en sus siglos correspondientes. Hace 15 años tenías los mismos ojos, oídos y boca que hoy.

Algunas voces te dirán que la única opción que queda es hacer arte público, arte en la calle, que sea visto y tocado por los demás. No escuches y quema dichas obras en la noche cuando nadie te vea. Les harás un favor.

Junta material. Las ideas no nacen como maquetas, si no tienes con qué desarrollarlas a la mano, es probable que no lleguen con la velocidad que deberían.

No abras la puerta.

Hacer la cama es un imperativo categórico, pero tener que hacerla y deshacerla todos los días es un residuo económico per se. Busca la manera de que no funcione dentro de esa lógica, como usando una cobija sobre la cama ya hecha. Entre menos tonto te sientas por mas mañanas, menos inútil será tu día.

No le pongas crédito a tu celular. Nunca. Si te suspenden el servicio, te hicieron un favor.

Ve programas de televisión malos.

Ten un archivo para casi todo. Que tu vida domestica sea un archivo gigante.

Las flores te chupan tu vida, tu aire y tus nutrientes. Trata a las flores como lo que son: gastos de la vida urbana.

Muebles usados, ropa usada. Ambas cosas carecen de estilo, como si el tiempo y no los marchantes de pacas fueran quienes los filtran. Vive entre estilos apagados o cosas casi sin estilo y tu vida será %51 más inteligente. Es el quid del éxito del diseño minimalista.

Mantén a los gatos alejados de tu casa.

No está mal que necesites a alguien que desarrolle un servicio, pero si necesitas de alguien que te dirija a otro alguien que desarrolle un servicio, estás viviendo en un excedente económico en forma de casa.

Si hay refill de refresco, úsalo cuantas veces sea necesario. No salgas de ahí sin un vaso lleno.

Contrario a lo que pudiera parecer, la basura que sale en papas y galletas (cupones, estampitas, tatuajes) nunca va a tener un uso práctico. Tíralas en cuanto las tengas en tus manos.

Que tu nivel de análisis y opinión política no se base en encontrar teorías escondidas, como en filosofía. Básalo en el sentido común o en dicotomías simples como "bueno/malvado". Mantén estos criterios en
constante movimiento para no convertirte en un reaccionario o un fundamentalista.

Planea rutas antes de salir, aunque sea para evitar caminar una cuadra de más. Por sobre todas las cosas, evita sentirte tonto en tu andar en la calle, ahí radica el 50% de tu experiencia urbana.

Háblale a la tele.

Usa Internet como si fuera la tele: no pretendas ver toda la obra de Vito Acconci el mismo día o buscar en PDF todos los libros de Deleuze que quisiste leer en la universidad.

No bajes más discos de los que puedes escuchar. Elimina canciones que no escuches.

Dicta conferencias mentales en voz alta.

Mantente informado de los nombres de los actores y estrellas de la TV
y agradece no necesitar dicha información. Aunque no lo parezca,
contar con esa información hará la diferencia.

Da por hecha la estupidez y la ineficacia del prójimo.


Ten un recorte de alguna revista donde salga Thomas Hirschhon pegada
en la pared.




8 jul. 2012

Pollo que gotea aceite

Ayer, yendo a comer a KFC con W (¿recuerdan esa canción de Wilco que
dice "Nos enamoramos en el KFC"?) teníamos una disyuntiva: pedir un
paquete de 8 piezas con dos purés grandes pero sin refrescos o dos
paquetes de 3, cada uno con dos purés pequeños pero con refresco, lo
cual era importante porque íbamos a comer ahí y no en casa. Después
de mucho pensarlo, nos llevamos los paquetes chicos (se llamaban
tríos).

Hay algo triste en el Kentucky Fried Chicken. Mucho. Mientras que cada
vez que vamos al McDonald's del parque de los venados nos
acostumbramos poco a poco a las caras de los adolescentes, entre
apurados y e entretenidos haciendo sus labores (como una vez, en que
parecía que tendrían alguna especie de revisión porque estaban
limpiando TODO, incluido usar una escoba para limpiar los techos
mientras nosotros comíamos en la misma sala), los empleados de
Kentucky no son adolescentes en quienes el dolor no pasa por sus caras
porque por algo terminaron queriendo trabajar en McDonald's, no. Son
adultos, el mismo patrón de personal que podrías encontrar en una
Comercial Mexicana o una zapatería. Quien nos atendió era una chica
que no sabía cuánto costaban los paquetes, nos estaba cobrando menos
(W le dijo) y no tenía cambio. Otro era un seminegro, rapado, con una
cabeza fea (con esas almohadas de piel que se les hace a algunos en la
nuca), alegre, que bromeaba con la chica que nos entregaría el pollo,
que parecía una secretaria triste de una dependencia de gobierno, pero
ni ella estaba en una oficina ni el negro en un sitio alegre: estaban
ahí, con uniformes de KFC, vendiendo pollos. La clientela del KFC
también es algo triste, aunque, a decir verdad, toda la clientela de
restaurantes de comida rápida es triste. Si no fuera porque mis
visitas a McDonald'd y, en mucho menor medida, a KFC, están
encubiertas en el 99% de los casos por un leve pero firme interés
artístico-escultórico, quizá ya hubiéramos dejado de asistir con la
frecuencia de hoy. Tengo un ejemplo de lo que digo: una vez fuimos a
McDonald's y no hicimos nada más que echarnos y ver pasar a la gente
al baño durante algo así como 4 horas. Había de todo: los que
hacían encuentros de negocios (créanlo o no, pero en el McDonald's
del parque de los venados es común encontrarse con señores, a veces
sin comida entre ellos, con documentos en la mesa, lo cual rebate con
creces la práctica reciente en algunos McDonald's de construir zonas
tipo loft con café, puffs, mesitas y tomacorrientes para la laptop,
léase, una Starbuckización del espacio), obesas mórbidas que van,
comen solas y se van , papás hartos, mamás acostumbradas. Sólo
poniéndome a dibujar sobre los cartones de mi BigMac me sentí menos
envilecido. Esa vez fue un pollo Alvro, un dinosaurio y unas papas
(están en mi Tumblr, véanlo ahí).

Pero este post no habla sobre la acertada política laboral de
McDonald's de recortar la edad tope de sus trabajadores a niveles
juveniles para evitar la intromisión de la vida dura y real en el
escenario de su barra ("Me llevo dos del día y una McNíficaaaaa"),
sino que viene a colación por lo que nos pasaba al no saber si
llevarnos las 8 piezas de pollo o las 6 con minirefrescos. Mientras
comía una pieza de la que goteaba aceite y mi servilleta se iba
haciendo cada vez más amarilla, recordé que la última vez que fuimos
al pollo de negros (así le decimos al KFC), las 6 piezas fueron
suficientes; el sesgo estaba en que un día comimos en casa el paquete
de 8, por lo que cambiar el refresco por agua hacía más espacio en el
estómago y teníamos duda. Mientras comía la pieza grasosa que
escurría, le dije a W que quizá nos convendría hacer una lista de
cosas que ya sabemos pero que cuando necesitamos saber, olvidamos y
tenemos problemas decidiendo, como cosas que ya hemos comido y
deberíamos pedir siempre (en este caso sería: "Dos paquetes chicos de
KFC son suficientes si se comen ahí, si es en casa, el de ocho es la
mejor opción").

Este es un boceto de la que podría ser mi lista de ese tipo:

***Me gustan más los Nerds morados sobre los rosas
***No importa lo exóticos que se vean los otros sabores de adultos
como amareto, cajeta o nuez: siempre pide helado de chicle
***Ice de cereza sobre el de limón, pero ambos son magníficos
***Ya no revisar la sección de Burroughs en el anaquel de ingles en El
Péndulo, ya lo intenté leer y me aburre, no insistir
***Si te dan a elegir entre cervezas, pide XX verde o Pacífico. Si hay
foráneas, Carlsberg.
***Si el Street Fighter que juegas es posterior a 1994, puedes hacer
un movimiento sorpresivo a nivel de piso con Ken apretando U hacia
adelante con patada fuerte.
***El Douglas Coupland del siglo XX ya es un Douglas Coupland que
tiene miedo de envejecer, deja de poner tanta atención en cualquier
nuevo libro que saque.
***No me cabe mucho más de dos refrescos grandes del McDonald's, no
exagerar
***Cabalitos de piña
***No tienes pizza favorita, come de la que sea
***La Chicken Mac hecha doble NO es demasiado.
***Cualquiera que sea tu superpoder con gente del medio arty, funciona
más con hombres, no tanto con mujeres, aguas y no excederse.
***Maruchan de camarón y de res, todo lo demás tiene su derecho a
existir, pero no gracias
***La gente también se felicita en Navidad.
***Son los hermanos Korioto, no Karioto
***Kyle es el judío.
***Los Tuinkys no me gustan tanto como me obligo a creer por motivos
artísticos

Cosas así. La llevaría en la cartera o en las notas del celular y
seria útil cuando la lista tuviera secciones y estuviera completa. Se
me figura que sería algo como Suddenly This Overview de Fischli &
Weiss.

2 jul. 2012

2 de Julio de 2012, el día más triste del año

No recuerdo un día más triste que hoy en mucho rato. A mi mente me
vienen días al azar: cuando México perdió 2-0 ante Estados Unidos en
el mundial del 2002 porque la gente daba por hecho no sólo que
avanzaríamos a cuartos de final, sino que casi casi nos regresarían
Texas y California. También me acuerdo cuando se murió Cantinflas en
1993. Días así.

Yo también, como tantos, estoy entre triste y molesto. Pero juro que
en nada tiene que ver con que Peña Nieto vaya a ser el próximo
presidente. Lo que me entristece es lo que tengo alrededor, la gente
que vive en el mismo contexto y lugar que yo. Independientemente de la
compra de votos, las intimidaciones, los bots, los golpes, para nadie
es sorpresa que en los campos, en provincia, que una persona con
escolaridad mínima o cercana al analfabetismo, que no conoce otra cosa
que -cito a mi padrino, de uno de esos pueblos- "sobarse el lomo" vote
por el PRI no sólo es barato: es increíblemente fácil. Cuando has
vivido bajo un régimen económico de "comer o ser comido" y un sistema
de "apoyos" paternalista, cualquier otra opción no sólo levanta
sospechas: causa terror. Es un modelo de ignorancia básico y
elemental, pero nadie dijo que aquí fuera tierra de maestros
universitarios. No lo digo a tientas: tengo familiares provenientes de
ese modelo (un pueblo de menos de 1000 personas), y tanto para quienes
aún viven en él como para quienes se mudaron a otros estados (DF,
EdoMEX), el PRI no significa un partido político, significa, casi por
default, un modelo de gobierno válido en sí mismo. Ayer nos visitó
mi tía (quien no vive en ese pueblo, sino en la ciudad más cercana),
y nos lo resumió del mismo modo: votó por el PRI. Sus razones eran
prácticamente indebatibles: "si el PRI siempre gana, ¿para qué se
hace uno?". Desde que tengo memoria, eso no es sorpresa para nadie. Y
si no suena tan feo como suena, vayan a Internet y revisen quién acaba
de ganar las elecciones en Atenco...

Así, no es que AMLO haya perdido lo que me pone como a la mayoría nos
puso hoy -sabíamos que esa era una gran, gran, gran posibilidad, y
hasta hace unos tres meses, casi la única-, sino el entorno inmediato,
las personas que viven más o menos en el mismo tiempo y lugar que yo.
Desde aquellos que les da gusto y sorna ("órale, pendejos, tanta
marcha para que al final valieran madre, qué bueno, órale, ya
pónganse a trabajar" {como si quienes votamos por AMLO pensáramos que
hoy empezaban nuestras vacaciones y a vivir del seguro de desempleo o
algo por el estilo}), los serenos ("qué tristeza me dan los que no
aceptan los resultados, ya, por favor, hay que aceptar la voluntad de
la gente" {como si fuera un tabú criticar el proceso electoral
después de 2006 y eso nos quitara el derecho a cuestionar una de las
elecciones más sucias en nuestra historia}), los desentendidos ("me
alegra que haya ganado la participación ante el sospechosismo que en
nada ayuda a la sociedad" {como si el disenso social fuera un
horrible, horrible mal y no una contra necesaria para cambiar a la
sociedad [alguien por favor imagínese cómo sería este país sin
1968]}), los cínicos ("weeeeey, ¿y si mejor votamos por que todos nos
vayamos a la verga?, jajajaja" {como si fuera tan difícil saber que un
sistema que pretende mantener la pasividad y el orden es el primero
interesado en dar y favorecer un espacio -teórico, inofensivo- a este
tipo de 'pensamiento anarquista-libertario-radical-blando}) y los
clasemedieros que, a diferencia de uno, de verdad creían que su sala
de Viana y su Chevy estaban en peligro de devaluarse ("a mí no me da
buena espina ese señor, yo no sé por qué, ¡pero no vas a ganar,
Andrés Manuel, le pese a quien le pese!" {como si hubiera que ser un
genio para darse cuenta que cuando tu mayor miedo es caer de la clase
media es porque algo está muy, muy mal}). Eso es lo que me entristece
y me molesta, y se bifurca a dos canales: que la consciencia de clase -
el reconocer dónde estamos, qué tenemos y qué representa eso- es
microscópica, y que la voluntad -esa cualidad Schopenhaueriana, que
implica algo pesado, difícil, vital- se ha convertido, casi como
alternativa o hasta consuelo a 'tener más problemas', en una
aceptación brutal a que "así sea", "que pase lo que tenga que pasar",
"ni modo, ya,".

No necesitamos que nos digan, quienes gozan más de lo que les conviene
de sus contextos de mínimo o máximo confort (léase, desde clasemedia
con complejo de millonarios hasta snobs que no saben qué hay 6 cuadras
más allá de su casa) que las marchas no arreglan nada (eso lo
aprendí en la prepa, y si no lo hice antes es porque, acuérdense,
antes de que se organizaran las primeras elecciones para Jefe de
Gobierno en el DF, hacer marchas estaba casi prohibido), que es con
trabajo que construimos nuestra situación y hacemos un mejor país
(eso no es de hace 12, 15 u 82 años, siempre ha sido así). Tampoco
necesitamos que nos digan, por el otro lado, que una "revolución" es
inminente, porque hasta un niño sabría que un estrato cómodo y
mayoritariamente idealista como es el que en estos meses ha demostrado
estar informado y activo (ejem…) tiene pocas o ninguna de las
condiciones de incomodidad para llegar a desarrollar algo semejante. Y
diré que afortunadamente. ¿Han escuchado eso de La Dictadura
Perfecta? Adivinen, si así funciona entre "la juventud informada y
activa", cómo lo hace en otros estratos. No necesitamos que nos digan
nada de esto porque ya lo sabemos.

Lo que sí creo que merece "la pena" de mencionarse es lo anterior: no
podemos aceptar, bajo ninguna circunstancia (o próximamente, realidad)
que el ánimo base sea este, el de aceptación/resignación. Ni bajo
una ética de trabajo que reconoce su propia mano como la constructora
de su propio destino ni bajo una concepción de la realidad como algo
inevitable ni bajo una visión en la que lo de afuera no importa porque
yo sigo leyendo libros de sociología radical y me vale porque ni
voté. No me gusta que regrese el PRI (bueno, es un decir, siempre ha
estado ahí, nunca se ha ido), después de lo difícil que fue sacarlo.
Es casi irrelevante si es con Peña, Labastida u otro mejor o peor que
él (claro, mejor o peor en su medida de priístas), porque hablamos de
un monolito duro, impenetrable, inamovible. Pero, en mi escala, donde
lo único con lo que cuento es lo que se alcanza a ver desde donde
estoy, lo que más me preocupa es el ánimo. Vivimos en un lugar donde
el espacio para cuestionar y criticar es un paraíso comparado con los
demás estados (sí, soy un idólatra del DF, desde mis catorce años).
Lo que se ha logrado en los últimos meses es inaudito, y no debe ser
sólo una pretemporada electoral. Repetiré lo que tanto se ha dicho:
nos toca (ojo, que no "nos queda") cuestionar y exigir. No me meteré
con lo que representa que un país haya castigado al sistema que no
pudo con un sometimiento a lo que ya se conocía (con todos sus
defectos, que no son pocos) antes que darle la oportunidad a la otra
opción. No sé, no vuelvo a escribir de estas cosas, al final no sabes
como para qué o cual era el objetivo de hacerlo, más allá del casi
sentido del bien y el mal que en estas elecciones implicó, aunque creo
que es normal.

Lo que trato -creo-de decir con todo esto es que no reaccionemos a
esta realidad como cínicos, serenos, anarcovaleverguistas demasiado
buenos para los demás, cómodos, pacificadores ciegos, clasemedieros
millonarios fúricos o desentendidos. Sí me da mucho gusto, mucho de
verdad, que se haya alcanzado el porcentaje de participación del
electorado que se obtuvo -y eso no quiere decir que las
irregularidades que ocurrieron no pasaron, eso debe cuestionarse. Los
resultados acá en el DF también dicen muchas cosas. Muchas cosas han
cambiado, en diferentes lados y a diferente velocidad, no siempre en
la misma dirección, pero varias cosas se mueven, y que esto ocurra en
un momento donde el ascenso al poder del fantasma del que tanto
teníamos, es positivo. Sé que no soy el único que siente que hemos
vuelto a vivir en un imperio del que todas las imágenes que teníamos
parecían historia, y es contra esa tibieza y sentimiento de animación
suspendida que tenemos que posicionarnos. Eso o independizar al DF,
pero con nuestro hipercentralismo, creo, es suficiente por el momento.
Esperemos. Y hagamos, y eso incluye "percibamos" también.

La tinta del pulgar se me borró desde ayer en la tarde.

30 jun. 2012

La vida pre y post 2006

Hace seis años también hubo elecciones. Era mi primer elección, a
mis 23 años. Cuando yo era adolescente me rehusaba a sacar mi
credencial del IFE, me negaba a cualquier tipo de registro personal o
procesos socioburocráticos y no tuve mi credencial hasta que la TUVE
que sacar: en 2004, cuando obtuve una beca PRONABES de la UNAM y sabía
que la iba a necesitar para cobrar mis jugosos ochocientos y pico
mensuales (que después serían novecientos y pico y luego mil). Así
que no pude votar por Fadlala Akabani en 2003 para jefe delegacional
de Benito Juárez (o hasta donde recuerdo, ese güey ganó). Me sacaba
mucho de onda que sobre Insurgentes, frente al Louvre de Palacio de
Hierro de Felix Cuevas, había una tienda de muebles de lujo llamada
así, Akabani. Siempre pensé que era un magnate mueblero que además
quería ser jefe delegacional. Tampoco pude votar por Cuauhtémoc
Cárdenas (o por Fox, con tal de sacar al PRI de los Pinos) en el 2000,
porque apenas tenía 17 años. En ese periodo de 2000 a 2006, pues, mi
interés político era microscópico, pues además de ser un periodo en
el que no prendía la tele ni veía el futbol y me la pasaba leyendo,
yendo al cine o dibujando, con la reciente instalación del PAN eran
obvias dos cosas: que no había otra opción (ya habíamos sacado al
PRI del poder, ¿qué más queríamos?) y que era un asco, Vicente Fox
era un presidente tan de chocolate que hasta extrañábamos a Salinas,
pero nadie pensaba en una opción nueva, porque apenas nos
acostumbrábamos a varios cambios: proliferación cada vez mayor de los
teléfonos celulares, un intento progresivamente más y más bizarro de
cambiar la programación televisiva del caldo tibio familiar por una
televisión más torpemente arriesgada aunque fuera a lo tonto (Big
Brother, La Academia, Otro Rollo de Adal Ramones era un éxito y los
programas de comedia se hacían declaradamente estúpidos, como si
estuviéramos de acuerdo que nadie se iba a reír por el chiste en sí
antes que por el fracaso del humor televisivo mexicano),
popularización de internet, cambios de giro en la música juvenil
popular (las boy y girl bands empezaban a desaparecer en pos de
solistas más y más producidos, el rock se hacia menos radical y
contestatario y más cómodo e inocentón, además de carecer del
sentido del humor que tan extrañamente se desarrolló en los 90's),
entre otras cosas. Aprendimos a ser hiperconsumistas, liberales y
conservadores al mismo tiempo, por extraño que pudiera sonar.

Así que mi primera vez para votar, con todo y mis 23 años, estuvo
teñida de la esperanza que muchos aún recordamos como si hubiera sido
hace mucho más que seis años. En verdad pensábamos que podíamos
tener una opción nueva y, si algo recuerdo, es que lo hacíamos un con
factor de fe. Yo iba en la escuela todavía, en 6to semestre de la
ENAP, así que por estar metido en mi medio no tenía mucho o nada de
contacto con personas mayores o chavos, además de que las redes
sociales aún no existían aquí (aceptémoslo: Myspace nunca tuvo un
impacto social como el que en su momento tuvo Hi5 o lo tiene ahora
Facebook a menos que fueras un morro de 16 que iba cada viernes al
Centro Cultural España), por lo que no sé cómo es que esa elección
fue percibida por otras personas de mi medio pero de distintas edades
en la magnitud en que sé ahora, pero creo que eso era lo más
importante en su momento: teníamos un sesgo de inocencia que nos
llevaba a pensar que las cosas podían cambiar, que en verdad teníamos
esperanza, pero ese sesgo, aun en política, es benéfico.

Estas elecciones tal cosa aún existe, pero ahora podemos ver otras
opciones: nos damos cuenta con extrañeza que amigos o excompañeros
creen que el iPhone que pagan a crédito, su coche a 60 meses y su
sueldo de 45 horas a la semana es una riqueza que alguien les quiere
quitar, que nuestros familiares que a regañadientes aceptamos agregar
en Facebook de verdad añoran volver al antiguo régimen porque "al
menos en esos tiempos había trabajo". Todas esas posturas que
pensábamos sólo las sufrían estratos que pensábamos en dificultad
de condiciones (el pueblo ignorante que nosotros, los jóvenes educados
debíamos salvar de sí mismos) se presentaban en quienes consideramos
nuestros semejantes de tiempo, condición, escolaridad y expectativas
de vida. Este shock hizo que muchos de nosotros perdiéremos,
irremediablemente, el factor de fe que en 2006 pareciera tan natural
(Sonríe, vamos a ganar) y ahora todos nos volviéramos críticos. Si
en 2006 esperar que el cambio viniera mágicamente era un sentir común
a la vez que ingenuo, en 2012 es señal alarmante de la idolatría y la
apatía de un ciudadano que prefiere marchar antes que tomar acción.
"¿Todavia crees en tu Mesías? Estás pendejo si crees que un güey va
a cambiar las cosas. Mejor infórmate, razona las alternativas,
comparte la información con la gente allá afuera y hazte de un
aparato crítico... y cuando hagas todo eso, anula tu voto, güey,
porque ninguno nos merece ni nos convence".

Mientras que en 2006 se peleaba una guerra de dos alternativas que sus
partes en verdad creían, con todo y la guerra sucia que se jugaba, en
2012 ya no hablamos de política, sino, casi, de sentido común: el
malvado, el menos peor, el engañabobos y la mujer. Hace seis años,
por menos que lo que hemos tenido este año, el país se dividió (es
un decir). Ahora las cosas son tan rampantemente claras (al menos a
nivel de percepción mediática) que ya a nadie le asusta que una
señora sin ideas sea ducha sacando los trapos sucios del otro, o que
el otro mande golpear estudiantes. Quizá por eso, por esa carencia de
factor "fantasía y esperanza" en el ciudadano común, más informado
que en 2006, existe uno que otro despistado que cree que Quadri va a
volver a México en una mezcla de liberalismo social y dinamismo
cultural que volverán a nuestro país en algo así como Canadaustria.
Cuando menos dispuestos estamos a creer, más proclives somos a creer
absurdos. ¿O no, indigentes que nos van a meter a vivir a nuestra
casa, segundos coches que el gobierno nos va a arrebatar o peligrosos
socialismos y comunismos que el 85% ni siquiera sabemos qué significan?

A lo que creo que iba todo esto es que aunque somos una sociedad un
poco más agria y con más información, aunque esta elección es todo
menos el escenario idóneo para fantasear porque al mismo tiempo que
tenemos la información y las evidencias también tenemos el contexto
socioeconómico suficiente para pensar que da igual, aun así se trata
del momento en que seguimos siendo ciudadanos y tenemos la
responsabilidad de continuar construyendo las posibilidades que, con
mucho que no nos gusten y hasta desconfiemos, no eran ni remotamente
parecidas, por ejemplo, en 1994. Si algo podemos celebrar del año 2000
no es haber puesto al mando del país a quien resultó ser uno de los
presidentes menos brillantes que hemos tenido, sino el haber
construido un espacio donde, sí, amiguito anarquista, clasemediero que
extiende su adolescencia escuchando a Radiohead y Sigur Ros a sus 31,
oficinista sin sueños o mirrey, sí, podemos elegir y avanzar hacia
una sociedad plural y -voy a negar haber usado esta palabra- más
democrática. Por eso siempre le digo a los chavos de 22 para abajo:
"¿crees que está de la v*rga y el sistema no te merece? P*ta, lo
dices porque no viviste en los 90's, donde el sistema ni te necesitaba
y pensar en lo que tenemos ahora era ridículo". Del 2000 para atrás,
nadie, en serio, NADIE, hubiera pensado tener las posibilidades que
tenemos ahora, por muy jodidas que parezcan. Pregunten a quienes
tengan de 25-26 para arriba, en serio. ¿Un sólo wey no va a resolver
nuestros problemas? Eso lo aprendí a mis 13 años. ¿Los políticos no
nos merecen? ¿Y qué haces tú para merecer el título de ciudadano?
Cosas así. Hacer de "la fiesta de la democracia" el "congreso nacional
de la superioridad moral" debe sentirse bien, pero no puedes exigir un
sistema maduro cuando tus reacciones parten de la comodidad del
sobreanálisis escolar, de la teorización idealista, de no reconocer
dónde se está parado. Estas son las elecciones más tristes en mucho
tiempo, y con razón, pero lo que quiero decir y que ya no sé para
dónde va, lo diré en dos partes: la primera, que aunque como sociedad
ya es difícil mantener el factor de fe que nos motivaba de cierta
manera a creer en lo que estaba pasando hace seis años, nuestra
responsabilidad ciudadana y social debería ser más evidente y más
pesada que muchas cosas. Y la segunda, es un ejemplo que pondré a
manera de anécdota: mi madre nació en un pueblo con menos de 1000
personas donde creo que ni había policías y difícilmente aparece en
el mapa. Tenía 4 hermanas y dejó la escuela en 3ro de primaria para,
bueno, ya se lo imaginan. Es el ser humano más lejano de ser un
paladín de la consciencia política y el análisis electoral, PERO,
desde que tengo memoria (1994, no recuerdo nada antes de mis 8 años),
sabe que debe ir a votar y lo hace. La primera vez, esa de 1994, la
acompañé a un modulo improvisado en el patio de la Comercial Mexicana
de Pilares (cuando el 50% del predio eran locales pequeños hasta con
jardinera). Si mi mamá, con todo, sabe que es su deber como ciudadano
ir a votar, estoy SEGURO que ustedes tuvieron mejores oportunidades
que ella de informarse y llegar a esa misma conclusión con bases años
luz más solidas. Que dicha preparación suele mezclarse con el ducto
de la superioridad moral y las expectativas liberales adolescentes y
generan conflictos y confusiones, lo sé, pero vivimos en una sociedad
más informada (aunque digan que no, lo es, con sobreinformación,
malinformación o lo que sea, LO ES), por lo que ya no tienen derecho a
portarse como niños engreídos y que nadie los merece. Ya dejen de
hacerse los cínicos, los chistositos, los ocurrentes. Si creen que se
van a ensuciar las manos, va, pero salgan y hagan lo correcto, babosos.

28 jun. 2012

Consejos para ser un artista de "intervención urbana / arte público /
participativo" exitoso: elabora una dinámica en la que LO QUE SEA que
pase con la pieza sea justo lo que planeabas que pasaría.



Ejemplos:


"Como que la gente no quería involucrarse con la pieza, pero está
bien, porque eso quería, que la obra se mantuviera como parte del
paisaje urbano tan subrepticiamente que ni la notaran".

"Me gustó que los habitantes se acercaban a leer qué onda con la
obra, bueno, sólo dos o tres que trabajaban en la vulcanizadora que
estaba a lado, pero me gusta, porque quiere decir que muy rápidamente
la adoptaron como parte de su barrio".

"Le pedí a quienes pasaban que me regalaran algo que llevaran consigo.
Un clip, un ticket, la lista del súper. Así su espacio, que es
íntimo y privado, entra al espacio colectivo, que es colectivo y
público. Ellos creen que me dan una cochinada que iban a tirar de
todos modos, pero están insertándose en la dicotomía entre lo
público y lo privado".

"Para construir esta obra contraté a gente que vive en esta zona. Es
importante, porque aunque yo les llame Don Pepe o Don Samuel y no sepa
ni me importe cómo se apellidan, ellos no son trabajadores, son
colaboradores en la obra, y eso la integra en su contexto".

"Me puse frente a la entrada y le di volantes a todos los que iban
pasando. Muchos no los recibían y no sé si los leyeron, pero ya al
menos colaboraron con la pieza".

"Puse un tronco enorme en la entrada. Si querían pasar, tenían
forzosamente que treparse, entonces, estuvo increíble, porque la gente
interactúa con la pieza".

"En vez de hacer la intervención en una galería o un museo, la hice
en el patio de una vecindad de una colonia pobre y conflictiva. Fue
increíble, los habitantes pasaban y uno de ellos casi tocó la obra, y
es justo lo que quería, porque así una zona donde nadie aparte de mí
y mis 7 amigos que fueron a echar la chela el día de la inauguración
sabe de arte fue activada por él, además de algunos niños que
después destruyeron la obra y jugaron futbol con ella. Es una
verdadera intervención en el tejido social y espacial de la vecindad,
una obra colectiva".

"Le pregunté a la gente en la calle cuales eran sus sueños. Es
increíble darse cuenta que los demás también tienen sueños y me los
compartan, porque así la gente experimenta una microrrevolución en si
vida diaria a través del arte y el tejido social se enciende
verdaderamente en lo social".

"Fuimos a una zona pública y jugamos a la roña, a Doña Blanca, a las
trais y otros juegos infantiles para reactivar esa zona por medio del
poder que tiene el juego para convocar al consenso y la participación".

"Usamos un carrito de tamales oaxaqueños y recitamos por el megáfono
todo un libro de Nicolas Bourriaud. Lo que iba a ser una compra simple
de un tamal, se volvió una experiencia estética".



Éxito asegurado.

24 jun. 2012

botella de agua llena de piedras

Hace un segundo, había un sujeto tratando de encestar una botella de
agua llena de piedras…

19 jun. 2012

poca cultura de la gente alta saca nuevo disco, como si las cosas no pudieran estar peor…





¿Recuerdan cuando este blog vivía? Yo sí.




¿Se acuerdan de poca cultura de la gente alta?


Dios quiera que sí, porque sacó un nuevo disco y se van a tener que chutar todo este post si lo quieren bajar (eso o dar command+down y dar click en los links).




Si no se acuerdan, les voy a contar la historia, porque para eso era este blog cuando vivía -y bien- hace tanto tiempo: sirako y yo hicimos una banda por allá de 2008 así nomás a lo baboso porque en una comida de semana santa alguien dijo que ya cualquiera podía hacer su propia banda con el garage band. 


Esa es la protofase o fase cero.


La fase uno fue después de un concierto de Anthony Braxton, cuando una amiga me dijo, después de conocer a sirako, que pensaba que yo era la persona más alta que conocía. Entonces le dije que qué poca cultura de la gente alta tenía, y nació una leyenda.


Ni sabíamos qué íbamos a tocar.


Por septiembre de ese mismo año abrimos un myspace porque en ese entonces uno todavía podía hacerse rico abriendo un myspace y esperar que alguien en Reactor 105.algo te aceptara la invitación de amistad (confesión: una vez le mandé un mensaje en esa misma "red social" a un locutor de dicha estación y me dijo que le llevara el disco, pfff, iluso) y volverte famoso. Eran los extraños tiempos de la transición de Hi5 a Facebook, y entrar a Myspace era como ir un 7 de enero a ver si los reyes magos todavía siguen en el centro comercial a ver si puedes conseguir una foto de última hora.


El myspace era un desmadre. Subíamos archivos de cualquier tontería que no agarraban mucha forma, pero igual subíamos cualquier tontería y ya. Sirako subía cosas que hacía susurrándole al micrófono de su laptop y yo hacía loops de 3 segundos (vayan y compruébenlo ustedes mismos). Y luego la banda se murió un rato y a nadie le importó.


Luego viene la fase dos.


En 2010 hice un disco nomás para darle celos a sirako y que ya nos pusiéramos a hacer cosas. Lo hice con basura que grababa en loop en .wavs que manejaba en el Windows Media Player de mi computadora Toshiba Satellite de 1998 que aún se conectaba a internet por cable telefónico y lo grabé en un Audacity en su primera versión en una eMac de 2003. Se llamó contre les laptopistes por una canción de Sonic Youth que se llama contre le sexisme y porque, de hecho, nadie quiere a los laptopistas. Nadie. Son lo peor del mundo. Yo los odio y ustedes también deberían.


Y ya, a partir de ahí empezamos a hacer discos de vez en cuando, cada uno peor que el anterior. Hicimos folk jam en 2010 y a la fecha aún trabajamos en ese disco (serán un montón de fotos proyectadas o en un fanzine o algo), luego canciones navideñas para los que se han separado (la basura más inmunda que han escuchado salir de un teclado de juguete y un bajo) y abuelas robadas (una obra maestra que mezcla spots de reactor 105, poetas de coyoacán y más talento que Mike Patton además de un cover de Sun City Girls, lo que nos convertía en la banda más hipster del universo) en 2011.


Si no me creen, escuchen.

En solitario sirako grabó te odio, un disco que habla sobre el odio también en 2011.


Y ya, hace poco, de nuevo en solitario, saqué el siguiente en la saga de contre les laptopistes: el 3, como Mario Bros 3.




Esta es la historia.




Hace poco volví a ver Julien-Donkey Boy, de my gringo brother, Harmony Korine. En esa película, hay música de Oval. Entre otras, esta:








(¿no les saca de onda que en este blog haya mp3s empotrados cuando antes de milagro había imágenes en paint?)





En fin. Como todas las cosas del mundo a las que les pongo atención años después, tuve a bien fijarme en Oval años después (como dos y pico). Según investigué (wikipedia), Oval usaba pedazos de cinta y hasta escribían con Sharpies encima de CD's para que los discos se distorsionaran y trabajaban con esos sonidos en loop. Pensé: "yo tengo cassettes, cd's que ya no escucho y Sharpies (tengo una caja de 20)", así que me empecé a interesar en hacer algo.



Intenté rayonear sobre discos (créanlo o no, sobre una copia original del Moon Safari de Air), pero no obtuve gran cosa. Lo guardé para próximas ocasiones.


Hace milenios, cuando la gente se mandaba mails en vez de DM's o mensajes privados en Facebook y nadie usaba Stumbleupon, sirako me mandó un link de una página donde te enseñaban a hacer un cassette que corriera en loop. El procedimiento era complicado y largo, había que cortar un pedazo muy exacto de cinta magnética, pegarlo con muchísimo cuidado y hacer un rodillo de goma con un empaque de llave de agua y hacer que lograra girar la cinta con precisión casi milimétrica. Mientras daba scroll en la página y veía todo lo que requería, decidí que era hora de jugar con mis propias reglas. ¿Han visto el meme de Yao Ming donde dice bitch please? Bueno, ese fui yo:








Agarré un cassette del disco blanco de The Beatles que no tengo idea por qué grabé (originalmente quería echar a perder un cassette de Winton Marsalis que me regalaron contra mi voluntad en 2004, pero no tenía los tornillos por fuera y no lo podía abrir sin hacer una orgía de cinta magnética). Si se fijan, sustituí el empaque de agua de precisión por una liga de cabello en un rodillo y (oh, sí, créanlo) agregar silicón de pistola en el otro hasta que más o menos empezara a rodar.


Funcionó.


Me di cuenta que el loop de la cinta duraba 5 segundos exactos. Lo hice tan mal que no se podía grabar más que de un lado (del otro aún sonaba While my guitar gently weeps). Me limité a grabar distintos sonidos de estática de AM y después de muchos pasos en falso, lo hice. Aunque ahora tengo tecnología, no le entendí ni madres al garage band e hice lo que ya sé: bajé un Audacity, lo grabé en .wav y lo volví mp3 en iTunes, como antes. 




El resultado: bzzzzzzzzz




Una vez hecho el disco, necesitaba el arte. Originalmente, planeaba que cada disco de pcdlga (o, ahora, más bien, cada uno de los que grabara yo en solitario) tendría el arte de alguien distinto. En ese orden de ideas, originalmente, el arte lo haría alguien más, pero como tenía demasiados capítulos de Tiny Toons que ver con su novia y no tuvo tiempo, llamé a quien ya sabe y sabe cómo y sabe bien. El arte de contre les laptopistes I, II y III lo hizo Magrrathea, y si no son unos babosos adoradores de Instagram, adorarán su tumblr. Ya hasta quiero sacar un disco nuevo para usar esta foto suya de hace exactamente 47 meses:



Y esa es toda la historia. El disco son 51 minutos de loops muy, muy sucios de 5 segundos tocados unos encima de otros pero con mucho cuidado.



Ok, es la hora de los LINKS:

Pueden escuchar en stream el disco haciendo click aquí. También lo pueden descargar ahí mismo, pero se pierden del arte de Itrana.


¿Quieren bajar los discos anteriores? Den click aquí y sean felices.




Eso es todo lo que tengo para ustedes. Váyanse antes de que me arrepienta.

Los amo.