29 dic. 2007

Lo mejor de lo mejor

(Este es el típico post de fin de año)

Desde que tengo memoria, y sin especial razón, siempre me han gustado los interminables recuentos de todo aquello que pasa en el año. He aquí el mío.


* * *


El momento del 2007 en el que no me la creía:

El viernes 23 de marzo en el MIDE cuando veíamos absortos a Otomo Yoshihide torturar a dos tornamesas. Los quince minutos que duró valieron la pena por todo el festival RADAR. Si no saben de qué les estoy hablando, métanse a youtube.com y busquen "mario de vega möslang müller kang otomo yoshihide".


El momento del 2007 en el que más fuerte grité:

Aquel domingo 27 de mayo cuando Cuauhtémoc Blanco convertía un tiro libre fuera del área en gol para el América en la final contra el Pachuca. Lamentablemente, ya todos conocemos el final de la historia.


El mejor concierto al que fui en el 2007:

Daft Punk el 31 de octubre en el Palacio de los Deportes. Quien haya ido no podrá estar más de acuerdo. Si no igual ahí está youtube otra vez. Por otro lado, Sonic Youth el 24 de febrero en el salón 21 por supuesto fue memorable, pero quien haya ido al primero, aquel 21 de octubre del 2004, sabe que ese día estuvo mucho mejor. Quizá si la guitarra de Thurston no hubiera estado desafinada y hubiera tocado Skip Tracer tal como iban a hacer otra cosa habría sido. ¿Llegará el día en el que accedan a tocar, como todos suplicábamos en el primero y el segundo concierto, The Diamond Sea?


El momento del 2007 en el que estuve a punto de llorar:

Algún día de enero, cuando leí la última línea de la segunda de tres partes de "Plataforma" de Michel Houellebecq. También aquel viernes 30 de marzo, cuando Aki Takahashi tocó la 1ére gymnopédie de Satie en un concierto de RADAR.


Los discos que más escuché este 2007:

Like Swimming, Morphine
Extraordinary Machine, Fiona Apple
Alive, Daft Punk

Estos los habré escuchado algo así como cinco o más veces al día durante varios días y a la fecha. Tengo particular disposición a escuchar lo mismo por horas. Cuando pasaba quinto de prepa, recuerdo que escuchar los cinco discos oficiales de Nirvana una y otra vez (a saber: Bleach, Nevermind, Incesticide, In Utero, Unplugged in New York y From the Muddy Banks of the Wishkah) aminoraba y hasta hacía placentera mi tarea de geometría analítica, que me tomaba prácticamente todo el sábado.


La mejor película que vi este 2007:

Según mis cuentas, sólo fui seis veces al cine. Pinche poco tiempo que tiene uno, a su vez, pinches precios de los cines. Sin embargo, tres se llevan enormes menciones:
-Zidane, un portrait du XX siécle, de Phillipe Parreno y Douglas Gordon. Esta la trajo el FICCO y sólo se proyectó dos veces. Aún recuerdo este gentil diálogo entre el Mario Flores, el greñas y un servidor:

MarioFlores: ¿Y de qué trata o qué?
Bob: Pues se pusieron a filmar a Zidane todo un partido del Real contra...mmm...
Greñas: El villareal ¿no?
Marioflores: ¿¡Y sale el cabezazo?!
Bob: No mario
Greñas: O sea, la cosa era tomarlo todo el tiempo, está bien buena, con el paso del tiempo ves cómo ya está cansado...
Bob: Sí, se ve que ya estaba harto, se nota que pronto se iba a retirar. Notas su respiración, sus gestos. De hecho es todo lo que ves, porque quedan nomás uno a uno.
Greñas: De hecho el único gol cae por pase de Zidane, ¿verdad?
Marioflores: ¡¿y sale el cabezazo?!
Bob: ¡No mames Mario, no sacan el cabezazo,para eso está youtube!

-La ciencia del sueño, de Michel Gondry. Uff, hace poco platicaba con Pau (chicaenaprietos.blogspot.com) y concordábamos: cuando terminas de verla sólo tienes ganas de enamorarte y de tener una botarga baterista. Véanla, véanla, véanla.

-Luz Silenciosa, de Carlos Reygadas. Nunca he visto ni Japón ni Batalla en el cielo. Por alguna razón, desde que ví escenas en la tele (noticieros comentando su paso por festivales y premios) me dieron ganas de verla. Eso y la peculiaridad de no conocer a nadie que le hayan gustado las dos anteriores. Es una maravilla y tan tan.


La mejor exposición que vi en el 2007:

Aquí hay dos puntos. Por un lado, estuvo la increíble "THE ATLAS GROUP: A project by Walid Raad" en el Tamayo. Y en la Galería de Arte Contemporáneo y diseño en Puebla estuvo la sensacional "Entre Patio y jardín", una relectura de la colección Jumex curada por Michel Blancsubé. Había piezas buenísimas de Mike Kelley, Olafur Eliasson, Mark Dion, Anri Sala, Mark Lewis, Francois-Xavier Courreges y José Damasceno entre otros, pero sobre todo, valió la pena el viaje por dos piezas (ida y vuelta con la misma película: Chiquito pero peligroso), Diamond sea, de Doug Aitken y Critical Laboratory, de Thomas Hirschhorn.
Otras expos fueron de gran relevancia, como La era de la discrepancia en el MUCA campus o Juicios Instantáneos en el tamayo. Pero también es cierto que no tuvieron oportunidad antes las otras dos. (¿Le corriendo despacio, fue usted a Puebla?).


El momento del 2007 en el que más reí por un post:

Alguno del Gabrielón NEB. Ahora mismo pretendía ponerles la dirección de un par pero todos son un garbanzo de a libra. Favoritos: Copa de oro, Mi tributo a Soda y las variadas entrevistas consigo mismo. Pinchi Gabriel, es un artista. Igual la Tamarocks. Ahora que este no tiene desperdicio: http://no-estoy.blogspot.com/2007/12/1_18.html


El momento del 2007 en el que descubrí algo nuevo de mí mismo:

Lamentablemente no fue alguna revelación ni una "enseñanza de vida". No. Fue cuando noté que mi organismo ya se había vuelto entre neutro e intolerante a la chela, lo que me llevó a descubrir que lo mío lo mío, de ahora en adelante, es la cuba. ¿A poco no les pasa? De repente ya no se ponen pedos con la misma bebida de siempre y descubren a otra que tenían descuidada y que no les pone una cruda descomunal. También descubrí que no es pecado ponerse bien pedo solito. Ajúa. Definitivamente necesito novia.

El momento del 2007 en el que de verdad de verdad tuve fe:

Aquel domingo en el Azteca cuando las Águilas tuvieron en sus manos vencer al Morelia en repesca y meterse a la liguilla pero la vieron ir cuando Rodrigo López falló dos veces el mismo penal. No, en serio, yo sí pensé que la iban a hacer.
Ah, y desde agosto, cada que me subo al RTP de periférico en las mañanas, aunque todo se va al diablo en muy poco tiempo. Ur-ba-ni-dad señora, niño.


El momento del 2007 en el que la vimos cerca:

Cuando los Pumas de la UNAM casi casi se hacen del título de no ser por los Potros de Hierro del Atlante, que jugaron la mejor final en su historia. Lo lamento, posibles seguidores universitarios, pero en la triste y amargada opinión de un servidor, un campeonato de los pumas es, junto con campañas políticas, lo peor que le puede pasar a la bella ciudad de México. No se arremanguen la camisa con coraje y mejor acuérdense de aquel bicampeonato: de repente salieron pumas de todos lados, debajo de las piedras, de las coladeras, del reclusorio, de los puestos donde venden ropa auriazul en las inmediaciones del metro Copilco y Universidad. Durante los seis meses (benditos sean los torneos cortos) que los Pumas hubieran ostentado el título, no se nos habría olvidado ni por un momento que 'cómo no te voy a querer', que 'gatitos ni madres', que 'hecho en CU'. En serio, recuerdo que tras la hazaña del bicampeonato del 2004 cundieron con un frenetismo notable las camisetas, las estampas de coches, etc. Por supuesto, se me podrá decir, eso ocurre cuando un equipo ale campeón, pero no, con los Pumas pasa distinto. Es, pues, cosa de decir que "no saben ganar".
Y si no pues ni modo.


Y ya, tan tan, seguro olvido algunas de importancia, pero ahora la onda es que ustedes las respondan en los coments, ¿qué no? ¿Somos organizados o qué chingados? Yaaa, ni les cuesta tanto, nomás son once.

Ah, sí. Feliz fin de año, que les sea leve. A mí, le mera verdad, es Enero el que si me cae como patada. Nunca entenderé por qué. Es como una cruda de un mes y medio o cosa por el estilo. Ah, podría ser peor.

22 dic. 2007

Ah, the youth

El viernes rompí con una nada despreciable cuenta de cuatro días sin bañarme, así como de no salir de casa. Todo se acabó cuando tuve que ir a pagar el teléfono. Telmex estaba demasiado vacío como para ser el último día hábil antes de navidad.
A falta de escuela -y eso que me las he arreglado para seguir allí-, de algún partido de futbol, de actividades productivas o de una novia que demande tiempo, Diciembre se abalanza sobre un servidor, o sea, que he estado picándome los ojos con insistencia. Por obvias razones, en estos días vago más de lo normal, por ejemplo, el lunes caminé de San Ángel al Centro, aunque eso es algo así como trabajo para mí. He estado horas en librerías de viejo y también de las elegantes, es algo así como un antidepresivo, me pasa cada temporada de ocio; Toda la educación que recibí siendo hijo único me indica que debo comprar un montón de porquerías y no regalarle nada a nadie. Iren nomás toda la basura de la que me he hecho en los últimos treinta días:

-El librito que editó Phaidon de Francis Alÿs
-Unos comix del Martí (fan, visítenlo en myspace.com/lo_fi_company)
-Inglaterra, Inglaterra, de Julian Barnes
-Abbadón el exterminador, de Sabato
-La conciencia de Zeno, de Italo Svevo
-De un castillo a otro, de L.F. Céline (¿por qué putas es tan imposible conseguir Viaje al fin de la noche a precio razonable?, si a alguien le sobra se lo cambio por uno de cartas de H.Hesse, ajá)
-El librazo que editó Phaidon de Thomas Hirschhorn
-El 'Alive' de Daft Punk en su versión pirata. Recomendadísimo, sobretodo si usted no fue y quiere saber de qué chingados se perdió.
-Cinco plumas de gel de punto hiperfino en una tienda de "todo por tres pesos"
-El capitán salió a comer... de Bukowski (de quien nunca jamás había leído ni un párrafo, caí de inmediato)
-Malacara, de Fadanelli
-Cinco libros de Saki, Burgess y Deleuze que por razones del destino -un intercambio, pura buena intención, una pizca restante de humanidad- tuve a bien regalar
-Y no pasa de la semana que entra para ir por el "Extension du domaine de la lutte" y "Poesie" de Houellebecq, qué maravilla que en francés sean tan baratos, si tan sólo supiera francés. Si alguien quiere clases de portugués se las cambio por unas de francés.

De niño quería un hermanito, aunque lo hubiera tenido/sufrido me imagino que no habría cambiado ya nada.

Entre otras cosas, las Águilas medio entendieron las fallas que nosotros los conocedores americanistas no nos cansamos de señalar y por fin se deshicieron de Duilio Davino, Rojas el chileno y Santiago Fernández. Hay que reforzar la pinchi defensa. En compensación, compraron a un medio-defensa argentino y al Richard Nuñez, que jugaba con el Cruz Azul. Cosa rara e incomprensible, si la máquina azulina ya andaba mal, ahora sin Borgetti, Nuñez y el chelito a punto de cambiarlo por una canasta de colación al mejor postor, lo más probable es que ahora vayan en una espiral en descenso. ¿Qué tienes que decir Gabriel NEBZ?

Ah (léase como un suspiro o algo refrescante y no como un súbito recuerdo que de repente reaparece), el comentario del Queque majestuoso y real enciende lo más bonachón de mis recuerdos. Para comprar mi Super Nintendo vendía paletas Vero en la secundaria. ¿Alguien recuerda las paletas "kiongo", mezcla psicodélica de sabores kiwi, tamarindo, limón, naranja y otros chorromil sabores? Eran una maravilla que, de hecho, no cabían en la boca. Ya no las venden. Si alguien sabe de dónde se consiguen hagan feliz a un nostálgico de los noventa. Junto con los aros de cebolla que vendía Barcel (un empaque marrón metalizado con un perico en un cofre lleno de aros dorados), son la golosina que aún provoca salivación. Ah, pero el super nintendo, yo lo compré precisamente con el Killer Instinct. Yo tenía la brutal capacidad de poder jugar en son rompemadres con cualquiera, pero casi siempre usaba al Jago o a Fulgore. Y sí, enfrentarte a Eyedol, como siempre que estabas a punto de acabar un juego, producía ciertos espasmos y escalofríos que uno se empeñaba en atribuir al frío o al organismo que se no se adapta a jugar doce horas diarias pero nunca al menor temor. Pues yo aún tengo mi snes bien guardadito, así que traed los cheetos/churrumais y unos jarritos de limón o de tamarroca. En los días de la huelga del 99, los domingos iba a jugar basquetbol (en contra de mi voluntad) y regresando pasábamos horas jugando Super Bomberman, Tetris Attack y sobretodo International Super Star Soccer Deluxe, en donde aún rompo madres. Después él 64 mandó todo al diablo y se acabó. Y fue hasta hace poco que jugué el de los ratones de Krusty el payaso, pero la verdad, a estas alturas del partido ya no le entendí nada. Lo tengo en un cd con otros miles de juegos de snes, igual viene truqueado o algo así. Se ve que ha de estar bueno, lástima, lo intentaré de nuevo.
Por otro lado, el comentario de las chichotas también me encendió (Gori gori, slurp, gori gori).

Hoy comí (hace como dos horas) media charola de comida china, lo que implica arroz de ese lleno de verduras, unos camarones empanizados, una carne agridulce roja como caramelo y pollo sencillo, todo acompañado de una manzana lift. Justo de eso platicaba hoy con una amiga, que lo que me agrada de estas fechas es comer como puerco con un refrescote que te haga pesada la comida, así, sin más, si la cena no es sensacional por sí sola basta "echarle Squirt" (juar juar Mario Flores) y empanzonarse. No sé, en verdad que la onda es empacharse. Eso me emociona sobremanera. Junto con la comida china venía un calendario cotorrísimo en forma de pergamino con caricaturas de los doce signos del zodiaco chino. Yo soy un cerdo, un tauro cerdo.

El martes pasado, mientras esperaba que empezara "Sólo de Futbol" en canal 4, último bastión de pambolerismo en navidades, me detuve en el canal 5 mientras pasaban "RBD La Familia". La verdad, ni por un momento tuve ganas de cambiarle. Lo siento. Como decía el Santos, ¿Qué hace uno con todo este deseo?, sólo hay adolescentes en pantalla, la mayoría se habla entre sí con un tono de irreverencia basada en la palabra "wey", pero no importa, a excepción de Anahí, anoréxica peleada con la libido de casi cualquier hombre, Dulce María y Mayté Perroni salen buenísimas. Así de interesante se perfila la temporada decembrina. Los adornos navideños salen al patio del edificio donde vivo y la amenaza de posada es latente, habrá que esforzarse para no levantar los ánimos.

Seguro no pasa nada interesante de aquí al martes, así que sirva este medio para felicitarles a todos, infieles y seguro ateos, y desearles feliz navidad al De la O, ferviente asistente de esta pérdida de tiempo, a la Radha-migraña, a la señorita de rosa, el queque majestuoso de harina royal, al Lear, iniciado americanista, al ruy, al Mario Flores, a la Tamara, al Gabriel y hasta al sirako, que aprecia el buen gusto de un fatality de Mortal Kombat II. Personalmente, mi favorito siempre será ese de Johnny Cage donde le saca tres cabezas al oponente.
Sigan perdiendo el tiempo por acá y serán inseminados.


Yaaaa, los quiero.

15 dic. 2007

Lamentaba que la gratitud fuera algo que sólo se le exige, tan violentamente, a los seres humanos; no veía reparo en civilizar al perro con un martillazo en la cabeza, un simple golpe de muñeca, apenas audible y luego una leve depresión en la mollera, un pequeño grito ahogado y es todo, era como desbastar el perro a ciudadano. Habría algo de sangre quizá, se imaginaba que no respondería al golpe, que se quedaría inmóvil, prolongando el desmayo, o que se echaría para atrás en su jaula, como arrepentido de meterse con el mundo, o por lo menos con uno que no era el suyo. Definitivamente, en su hipotético castigo y eventual conmiseración, le estaba dando todos los derechos a los que cualquier ciudadano puede aspirar.

Wyatt Byrnamm, en Iddle, Grove Press, 1983

12 dic. 2007

intercambio bloggero / post con dedicatoria

Como necesaria consecuencia de perder el tiempo leyendo blogs, le entré a un intercambio bloggeril organizado por el Gabriel-que-no-está-borracho (uff, ni crean que sé como hacer links, busquenlo a la derecha). Inicialmente creí que recibiría una taza con chocolates todos llenos de polvo de manos de una chica evidentemente bienintencionada, medio guapetona y tal vez con novio, o definitivamente muy guapa y definitivamente con novio, tal como le decía a mi "amiga-acompañante de la boda cristiana que para delicia de la anécdota es judía y que no digo cómo se llama porque a ustedes ni les interesa": si esa chica tan guapa, causante de mis desvaríos no tuviera novio, me preocuparía, sería señal de que esta vida ya no es la mía.
Pero la onda no era la interacción humana y el constante "Uhuuuuuu" cada que se sabía quién le daba qué a quién, como en aquel forzoso intercambio de mi secundaria, donde la maestra consideró una maravilosa idea, en una secundaria de gobierno (maravillosa manera de decir "Pública"), que pudiera darse que hombres le dieran regalo de san valentín a hombres. Imagínense:

El Chochobeto: A mí me tocó darle al Gumaro
Todos: ¡Uhuuuuuuu!

No, la onda era dedicarle un post a tu bloggero favorito, preferentemente elegido por Gabriel, quien a pesar de irle al Cruz Azul no es una mala persona. A mí me dió al Sirako (http://sirakoblog.blogspot.com).

Caballero: sólo recuerdo su comentario sobre su honrosa práctica del performance gay y sus dibujitos, así que a falta de mayor conocimiento de causa, acá entre artistas, vamos a la segura:


* * *


CÓMO HACER LOS FATALITIES* DE BARAKA, SUB ZERO, RAYDEN Y SCORPION EN MORTAL KOMBAT II PARA SUPER NINTENDO
(*los stage fatalities sólo los puedes hacer en los escenarios "The Pit II" y "Acid Pool")

BARAKA:

Fatality 1: atrás (4 veces) y luego Y
Fatality 2: atrás, adelante, abajo, adelante, B
Friendship: (mantén R) arriba, arriba, adelante, adelante, X
Stage Fatality: adelante, adelante, abajo, X

SUB ZERO

Fatality 1: 1. adelante, adelante, abajo, X (para congelar a tu rival); 2. (pegado al oponente) adelante, abajo, adelante, adelante, Y
Fatality 2: (a una pantalla de distancia) Presiona B y manténlo, luego presiona atrás, atrás, abajo, adelante y suelta el botón B
friendship: atrás, atrás, abajo, X
Stage Fatality: abajo, adelante, adelante, R

RAYDEN

Fatality 1: Presiona y mantén Y durante 4 segundos y suéltalo
Fatality 2: Presiona y matén A durante 3 segundos y luego presiona R y A hasta que tu oponente explote
friendship: abajo, atrás, adelante, X
Stage Fatality: (mantén R) arriba, arriba, arriba, Y

SCORPION

Fatality 1: (manten R) arriba, arriba, Y
Fatality 2: (cerca del oponente) manten presionado Y, abajo, adelante, adelante, adelante y suelta el botón Y
Friendship: atrás, atrás, abajo, X
Stage fatality: abajo, adelante, adelante, R

* * *


Y con eso quedan servidos tanto el Sirako como el pinche Gabriel. Todo el mundo dedica posts, la esa canción que salía en el Big Brother o alguna de Radiohead (cómo les gana la clase media, ya se los he dicho, chingados), pero hoy día ya nadie dedica fatalities del Mortal Kombat II, que es, a mi parecer, el mejorcito de todos, sobretodo porque en el III ya corrías y le ponías unas putizas brutales a tus rivales, digamos que perdía su encanto oriental-ninja-místico. Ajúa.
Por otro lado, quien no queda servido es cualquiera que no sea el pinche Gabriel o el Sirako; para ustedes, infieles lectores, ahí se las debo para el próximo post, que vendrá muy pronto.

Ah, y aprovecho para saludar y agradecer el post con dedicatoria de la señorita Gengibre o Jengibre, que es a quien le toqué en el intercambio (todos: Uhuuuuu!) y que habita en el http://gingersdailyshow.blogspot.com, vayan, y si a ustedes, como a mí, no les gustan Los Ramones, comiencen a agarrarles el gusto.
Ajúa.

8 dic. 2007

Petits Auteleux

Mi vida es una sucesión, no muy severa pero sí algo larga, de gente guardando silencio, esperando a que la conversación cese. Puedo imaginarla postrada boca arriba, con la mirada clavada en el techo, los ojos desorbitados, haciendo feliz a alguien, sin proferir una palabra; yo soy el primero en callar, pero también el primero en desesperarse, el primero que busca cualquier señal de aprobación o desagrado, el primero en hablar por ambos lados. No es a mí a quien pudiera hacerse feliz de esta manera, hablo de alguien más, cualquier otro...


(Wyatt Byrnamm, en Iddle, Grove press, 1983)




(1 viernes sin depresión)

2 dic. 2007

CAJA RÁPIDA MEETS HECKATEPEC

El pasado jueves 22 de Noviembre el triunfante Colectivo (es un decir) "Caja Rápida (Máximo 5 Artículos)" se dio una vuelta a Heckatepec a un festival-fracaso a hacer lo que sabe: llenar de cajas. Básicamente, la onda era ir al festival pitero, hacer lo nuestro y luego desentendernos de los organizadores. Fueron más rápidos que nosotros: para cuando nos dimos cuenta ya se habían tomado la molestia de desmontar nuestra pieza, apañándose nuestros $40 de cartón, por lo menos no hubo que ir de vuelta (la lección: Don't mess with Ecatepec). Para la anécdota jocosa, a 5 minutos en coche de llegar al lugar y comenzar la jornada laboral, siendo las nueve de la mañana o más, que se nos muere el coche y hay que esperar al seguro, patrullas del EdoMex (reputísimos) pasaban y no se detenían a ayudarnos. Eventualmente todo se reanudó horas después y comenzamos a trabajar hasta las tres de la tarde. Aún así logramos acabar antes de que soltaran los perros.

En este su blog de confianza, no se suele quemar a nadie, pero como a estos vagos ni los conocen: la fémina de sudadera blanca es la Caro (su mamá, dueña de una vinata, no se mochó con un six -o unos sixes, como Mario Flores dixit- pero patrocinó el cartón), el delincuente de camiseta morada es el Osbaldo (hay un link, revísenlo, recomendado), y de los jóvenes que alzan la mirada hacia la columna el de suéter negro es el Javo y el de camiseta azul el Gabacho. Un servidor, de chaleco y goggles, es inconfundible. Y ya que estamos en esto de quemar a gente, mi "acompañante" de la boda cristiana reclama lo genérico de decirle "acompañante"; aún así, a ustedes, bloggeros infieles, ni les interesa. Aprovecho para saludar.
Pues la cosa era hacer una columna de cajas así todas aplastadas como si soportaran el edificio.

La organización a la mexicain se impuso y hubo que responder con ingenio a la falta de una escalera que llegara al techo. Las cosas cambiaron drásticamente al momento de hacerlas, pero cuándo no.

La verdad es una proeza haberlas subido, así que imagínense el orden de las fotos y no se quejen.


Un servidor saludando con unos sabritones en la mano. Aside, cajas y cajas.

Aquí viendo si le cabía una más. Abajo, atentos, planean cómo jalar la escalera.

Esta me gusta cómo se ve. Duh.

Al final así quedó.

Las pacas de cartón.


La onda era ardua: doblar las cajas de manera que no se vieran las impresiones de la marca y reparar las rotas. Más atrás, una grua y unas sillas.

No sé porqué pero las manos que señalan me recuerdan más un video de Bill Viola que un cuadro viejo y polvoso. Clávense en las direcciones y en el efecto del poste verde atrás.

Como no se podían apilar las cajas, hubo que levantarlas con soga. Ingenio y picardía.


No, en serio, que bién me la pasé ese día.


Y nada. Dudas, comentarios, no sean tímidos. No tiren sus cajas, pagamos mejor precio. Ah sí, en mi hi5 hay unas cuantas fotos más. Conocedores, lléguenle.

1 dic. 2007

Viernes 30 de noviembre 2007
Día inicia no del todo mal: me levanto temprano, no mucho, pero sí lo suficiente como para considerarlo una ventaja real: regreso a la cama, cuando escucho movimiento en la cocina me dispongo a vestirme. Le puse baterías nuevas al control de mi estereo, así que ahora puedo programarlo para que me despierte sintonizando el radio en reactor 105, en cuanto se prende, a las seis de la mañana, me arrepiento hondamente. Con los pantalones puestos regreso a la cama por segunda vez. Me paro y ahora sí inicio. Hago mi mochila y desayuno. No hay té de limón para mi termo, me llevo uno de doce flores, mi mamá dice que es para el stress. Venga.
El camino de ida hacia la escuela es un poco menos doloroso que de costumbre (sólo un poco). El primer camión pasa rápido, no va muy lleno, logro hacerme no de un asiento pero sí de un pequeño espacio en el que no me tengo que mover mucho. Agradezco esto sobremanera. El segundo camión tarda un poco más en pasar, esta vez es un viaje menos placentero, hora pico, demasiada gente. Llego a la escuela a las 8:25 a.m. No ha estado mal.
Comienzo a trabajar con pinzas y desarmadores con basura que encontré hace unos días. No hay martillo, uso una piedra, se rompe fácilmente, es un metal muy sólido. Hago mucho ruido, lo soporto dentro de todo, no hay nadie, soy yo quien suele abrir en la mañana. Llega un compañero, me hace la plática, me aterra la idea de evadir algo ahora, de comenzar a preocuparme, me empeño en hablar, él jala un banco, parece que se va a quedar, yo no dejo de hacer lo que estaba haciendo mientras platico, me cuesta mucho trabajo. En algún momento trabajo fuera del taller, de cuclillas, golpeteando un manubrio contra el concreto del piso, alzo la vista y la veo salir del taller contiguo, a ella, alejo la mirada, me he reprendido tantas veces por este comportamiento tan ridículo que me cansa la idea de hacerlo otra vez, ya no me importa. Acabo de trabajar algo decepcionado. Me canso mucho y demasiado rápido. Me siento intranquilo. Me siento en mi mesa y trato de descansar. Sigo sintiéndome intranquilo. Saco mi termo con té, recién comencé a usarlo hace dos días, la idea inicial era tener algo que hacer de repente, en los cortos momentos en los que no sé que hacer. No fumo, no bebo café, el té parece la solución más sencilla. Tras el primer uso me digo que funciona y me alegra. Ahora lo tomo, hubiera preferido que fuera de limón, este deja un sabor semi amargo al final, más bien insípido. Mientras me sirvo no dejo de pensar en qué hacer ahora, la idea de trabajar, de ser lo más productivo posible el tiempo que estoy en la escuela me presiona constantemente. Me doy cuenta de que en verdad estoy cansado, me gustaría acostarme y dormir un rato. No me es posible tal cosa. De repente me paro y comienzo a trabajar en una tabla previamente pintada de negro que tengo a la mano. Le escribo la palabra ‘omega’ en mayúsculas con un crayón blanco hasta que se llena, muy a la Basquiat. En una comunidad, el animal alfa es el más fuerte, con algunos privilegios sobre los demás, como comer primero o copular con las hembras de la manada. Del animal alfa sigue el animal beta y así hasta el animal más débil, el animal omega. Houellebecq, claro. Una amiga va a buscarme con un amigo suyo que se supone ya conocía: no lo recuerdo en lo absoluto. Miento de todos modos. Antes tenía una muy buena memoria, hace tiempo que ya no recuerdo cómo era eso. Le digo que las cosas en el taller están horribles, desde hace un par de horas hay una evaluación de fin de semestre, me dice que me salga y vaya con ellos. Le trato de explicar sobre mi cansancio, sobre la falta de martillo y el metal sólido, la roca que se quiebra, pero sólo con un descomunal trabajo logro hilar las palabras necesarias para hacérselo entender. Prometo verla en cuanto acabe; poco tiempo para trabajar hoy, mejor seguir por el momento. En cuanto termino con la tabla la saco y me propongo hacerle una fractura por la mitad pisándola o apretándola contra la pared, cuando está hecha trato de repararla con masking tape. Eso es justo lo que quería. Terminé. La dejo recargada. No me siento menos intranquilo que antes. Aún así trato de participar en la clase que hace horas se lleva a cabo. Es el turno de una chica a la que desde hace poco tiempo conozco, me agrada, es amable y muy tranquila. Creo que lo que le digo sobre sus cuadros no es desdeñable. El profesor hace un sonido que intenta expresar algo entre asombro y hastío. Luego me voy. Una amiga/conocida tiene una inauguración en la escuela. Voy y todavía no empieza. Mientras hago tiempo me encuentro con otra conocida. No recuerdo qué le digo pero trato de retenerle un rato. Me cae bien, es afable, a pesar de, según yo, hace tiempo, parecer lo contrario. Se va y en el camino de vuelta a la exposición me encuentro con otra conocida. Responde con honestidad cuando le pregunto cómo está, me dice que ha estado algo estresada pero bien. Lo dice con una voz que hace complicado creerle del todo, es algo confuso o por lo menos me confunde. Nos interrumpe una ola de aplausos, ya empezó todo, hay mucha gente, a muchos les conozco, a los otros por lo menos les he visto antes, no es que eso importe.
Estando allí, sin mucho ánimo para hacer de cuenta que llegué allí por casualidad, me pongo a revisar ‘la obra’. Es un trabajo esencialmente malo e ingenuo, pero que tal vez sugiera la leve promesa de mejoría en un futuro. Por lo menos es arriesgada con el montaje, presenta una proyección en video y otro en una televisión, además de una serie de diapositivas. Se esforzó. Nunca antes se había presentado ese tipo de montajes en esa galería. Algunas amigas se acomiden y ayudan poniéndose a servir bebidas y comida a los asistentes. Me siento mal. Me encuentro con una ex maestra a quien quiero mucho, platicamos un rato, me pregunta por lo que estoy haciendo. Come aceitunas. Va a ver la exposición y luego se va, tiene prisa. Más gente aparece, bebo refresco y como papas, cuando se acaba el refresco sólo hay cerveza, creo que no tengo muchas ganas pero necesito tener algo en la mano, estar haciendo algo. Me quedo recargado en una pared junto a las viandas, aparece un par de compañeros, cruzamos un par de palabras, sostener la conversación, como me sucede desde hace un buen tiempo, se convierte en un acto heroico para mí, me angustio mientras hablo; eventualmente se van. Un tipo que se ha dedicado a sacar fotos todo el tiempo que dura el evento me pide le saque una a él con un amigo, tengo las manos sucias de polvo de chile, trato de limpiármelas mientras me tiende su cámara, parece ser algo cara, me molestaría que de ser mía la ensuciaran. Enfoco, él sonríe, evidentemente posa, aunque logra que se le vea natural, parece tener experiencia. Me quedo solo. Un sujeto me saluda, creo que es el amigo de mi amiga, el que no recordaba y mentí diciendo que sí; en poco menos de hora y media he vuelto a olvidar su rostro, tan es así que me quedo pensando si no será un amigo de mi amiga distinto, creo que sí, me hace algunas preguntas de rigor, si ya acabé la carrera, si seguía viniendo a la escuela. Le respondo que sí a ambas, que estoy tratando de ordenar mi tesis y sopesando la posibilidad de hacer el servicio social algún día. Se queda callado y me rodea, supongo que quería que ahora sea yo quién le pregunte, pero no tengo nada de ganas, la sola idea de pronunciar una palabra me cansa de antemano. Me aterra la idea de parecerle hostil, pero no estoy dispuesto a pasar por la angustia de conversar otra vez. Sonrío levemente, me quedo callado y se va. Suspiro. La gente se comienza a dispersar, para la hora en que la exposición se abrió y el tiempo que permanece la gente antes de irse, la muestra es, puede decirse, algo así como un éxito. Me alegro por ella, de verdad. Para entonces ya me es demasiado difícil sobrellevarlo, la depresión ataca brutalmente y me quedo tumbado sobre la pared, viendo para todos lados. Antes, cuando esto ocurría, me preocupaba tener esta imagen, la de alguien solo y distraído, evidentemente incómodo o, por otro lado, ser una incomodidad. La única ventaja es que ahora ya no me importa. Me salgo de la sala sin decir más, la chica que expone no me alcanza a interceptar pero voltea y me pregunta a dónde voy y si habré de volver, le respondo con el tono más nerviosamente divertido que puedo que ‘ya vuelvo, ya vuelvo’, un tono increíblemente innatural, fingido, me desconcierta cuando lo repaso en mi cabeza mientras bajo las escaleras, me asusta y me enoja muchísimo. Últimamente es así. Camino y resuelvo sentarme en una jardinera de camino al taller, justo en la esquina, la cabeza recargada en las palmas de las manos o en los puños. Una tipa que está en mi taller me aborda y me pregunta por la clase que ahora mismo se lleva a cabo, le digo que allí siguen y que avanzan lento. Trato de despacharla lo más rápido posible, es la primera vez que me dirige la palabra, pero es insaciable, cuando le respondo me dice que el profesor es un inepto, que nunca le dice nada, evidentemente apela por un poco de empatía o tal vez piedad, que me ponga a hablar mal de él, que estemos de acuerdo. Trato de terminar cada uno de mis enunciados de manera que les suceda un silencio y se vaya. No se va, me harto y le sigo la plática un rato, no le digo nada de interés, espero que se aburra, trato de ahuyentarla pero me hace preguntas y trae un cigarro encendido, bien podría apagarlo, detesto ser un fumador pasivo la mayor parte del tiempo, es algo que me indigna; mi salud respiratoria es pésima desde niño: bronquitis, principios de asma, sofocación. Aún así estoy convencido que cuando muera no va a ser por nada de esto. Logro que la conversación acabe y se va rumbo al taller. Cuando regresa la veo venir y tiemblo ante la idea de corresponder a la cortesía y alzar la mirada para decirle adiós; ella se anticipa. Bajo la mirada, así estoy un tiempo, me duermo un rato, me despierto y escucho la voz del novio de la chica que inauguró, me dice que creía que estaba hablando por celular, evidentemente por la posición de mis manos, un puño cerrado contra la oreja; le digo ‘no, ¿pues cómo?’ en una voz que intentaba denotar que todo estaba bien, de nuevo repaso mentalmente mi expresión y me aterra, era una especie de voz desesperada, frenética. Es un gran sujeto, me cae muy bien. Le pregunto lo mismo que le he preguntado en los últimos días, si ya acabó todo, si todo salió bien. Me dice que sí, que ya casi. Me pregunta qué voy a hacer al rato, le digo que tal vez regrese al taller. Creo que iban a festejar en su casa más tarde o en la noche. Se va, vuelvo a bajar la mirada e intento dormir, poco después una amiga se detiene frente a mí. Se me ocurre que escogí un mal lugar para detenerme. Me dice ‘¿otra vez deprimiéndote?’; me hierve la sangre, no tengo muchas ganas ni energías para increparle nada, le hago otra pregunta por pura amabilidad, no hay comunicación y se va. Mientras lo hace pasa frente a mí toda la gente de la inauguración, ya acabó todo, afortunadamente no me ven, o no reparan en mí, tal vez, y esto lo pienso en ese mismo momento, alguien se enojó por irme sin despedirme. Salvo la antipatía de una persona en particular, los demás no me importan. Están muy cerca de donde estoy sentado, en un campo visual común. Me siento increíblemente mal, me angustio brutalmente, un terror incómodo. Me levanto y me voy en dirección contraria, sin saber hacia dónde dirigirme, subo unas escaleras, veo un sitio apartado, tiene un letrero: ‘pintura fresca’. Mejor así, sigo deambulando, veo una banca de madera, la pared detrás de ella tiene el mismo letrero, pero es lo suficientemente grande como para evitar el contacto con la pared. Me quedo allí sólo un momento, trato de proyectar lo que habré de hacer esa tarde. Caminar, me repito la idea y finjo convencerme. Como sea, será mejor salir de la escuela, el viernes pasado me sucedió lo mismo, sin ganas de hacer nada y demasiado temeroso del viaje de regreso a casa, terminé sentándome en una mesa de una cafetería, recuerdo que me quedé así casi dos horas, luego todo empeoró y mejoró un poco. Fue ligeramente más difícil en aquella ocasión. Me enfilé hacia mi taller por mis cosas, segundos antes de entrar vi, con el rabillo del ojo, al imbécil que tenemos por profesor temporal. Noté que cuando pasé cambió su ruta y que ahora se dirigía al salón; yendo atrás de mí, evidentemente con el mismo destino, tenía ganas de entrar y cerrar la puerta a mis espaldas, justo en su cara. No lo hice. Habría sido fácil, es una figura de autoridad similar a una silla desvencijada pero arreglada con buena intención aunque torpemente. Pero no lo hice. Ya no había casi nadie. Recogí mis cosas, un par de despedidas, sin ver rostros. Me fui de allí. En el camino a la salida me encontré con otra amiga, no entendí lo que me decía, había mucho ruido, creo que me tildaba de cortado por no quedarme a algo que habría en la escuela más tarde, un festival o alguna ridiculez así. Salí tan rápido como pude. En la entrada busco el coche de mi amiga, le dejo una nota: ‘Me siento mal. Me voy. Voy a caminar un rato.’ Ya en la calle recordé la idea de caminar con más calma, no lo pensé mucho, anoté mentalmente que no quería emprender la vuelta a casa, subirme al camión, estar cerca de la gente. Decididamente iba a caminar.
Tal vez lo hago a manera de expiación. No me gusta esa idea. Eché a caminar, traía unos tenis muy incómodos, camisa azul y saco, a veces me visto así, tengo más sacos cómodos que chamarras cómodas, la mayoría gruesas y estorbosas; además cargaba mi mochila, aún así no vacilé. Para cuando salí eran las 3:30 p.m. pero no había sol. Mientras caminaba me repetía cosas en la cabeza, pensaba obsesivamente en la posibilidad de que algunas cosas pasaran, algunas coincidencias y otras que eran evidentemente súplicas, no del todo descabelladas a fin de cuentas, pero no muy en el fondo no me hacía muchas ilusiones, lo que no tiene que ver con tener esperanzas. Una vez leí que "Toda Expectativa Lleva Implícita Algo de Tormento", en su momento fue demasiado preciso leer aquello, ahora no lo es tanto, pero siempre lo tengo presente, quizá por eso. En mi camino también me di cuenta de una nueva muletilla que me asaltaba, el uso del verbo funcionar: ‘esto no funciona, no me funciona, no funciono así, no, así no funciona’. Para una hora de camino después ya me tenía asqueado, pero no la podía evitar. Veía a los coches que pasaban junto a mí, había tráfico, era posible verlos con detenimiento. Mientras esto pasa repaso las posibles explicaciones para estos malestares que me han estado atacando de repente y de manera tan feroz las últimas semanas. Cada una me parece perfectamente verificable y posible. Ninguna me deja muy satisfecho. De todos modos no suelo poner manos a la obra. Me dolía o me ardía una parte donde el cuello se convierte en nuca desde hacía una hora, me tocaba de vez en cuando como para localizarlo. Al llegar a Periférico me dije que no quería tomar el camión habitual, el más molesto de todos los que tomaba en el transcurso del día. Seguí caminando, a sabiendas de que eventualmente me cansaría, sobre todo por los tenis que llevaba puestos; cuando esto pasara me detendría y me subiría al camión. La idea seguía sin parecerme atractiva, boceté la posibilidad de seguir hasta Insurgentes y llegar a San Ángel y tomar un último y definitivo camión si aún no me cansaba. El pie izquierdo comenzaba a incomodarme, los dedos, los tenis no me apretaban pero podía imaginarme el calcetín gris adherido a la punta del pie y jalándolos hacia atrás, desde que tengo memoria cuando algo me duele me imagino la herida o la posible imagen de la dolencia, es una imagen muy precisa, también puedo ver cada una de las expresiones de mi rostro al momento de hacerlas. No sé si sea algo particular o si todo el mundo lo haga, a mí, desde hace unos años, se me figura que es síntoma o causa de mi poca espontaneidad. Pude detenerme un segundo, desabrocharme el zapato y aflojar la calceta pero no lo hice, me imaginaba –y esto es cierto- que al detenerme, aunque sea por un instante, comenzaría a sentir el cansancio; lo peor que puedes hacer cuando caminas mucho tiempo, y todavía más en las condiciones en que yo lo hacía, es detenerte, puedes caminar por periodos de tiempo muy largos siempre y cuando no te detengas a sentir tu cuerpo, debe ser algo similar a no mirar hacia abajo en alturas muy pronunciadas. Seguía caminando, hice lo de seguir por Insurgentes. Al carecer de referentes como edificios o anuncios y en su lugar tener árboles indiferentes, además de no escuchar nada más que el pasar de los automóviles, el recorrido por aquí fue especialmente sofocante, el tiempo pasaba de otra manera mucho más difícil. Para cuando llegué a San Ángel había filas enormes, me formé y esperé. Eran las 6:30 p.m. Cuando tomé asiento en el camión caí dormido casi de inmediato, era una sensación muy agradable, dormir a causa del cansancio. Al parecer había tráfico pero no lo sufrí. De vez en cuando abría los ojos y me percataba dónde íbamos, me sorprendía avanzar tan poco. Tal como el viernes anterior, desperté sólo un poco más adelante de donde debí haberme bajado. Tendría que hacerlo una cuadra después -que no fue lo que hice la semana anterior-, lo que suponía un aumento considerable en el camino que me quedaba: eran cuadras largas, bajar en la siguiente implicaba rodear una zona que, de no haberme quedado dormido, no tendría que tocar siquiera. No me atrevía, así como no me atreví hace una semana, a tocar el timbre para bajar en cuanto pudiese, era como pedir disculpas por mi error, no podía hacerlo. Afortunadamente alguien se bajó a media calle y bajé allí. Al abrir la puerta veo un sobre deslizado por debajo: una ex novia me envió su croquis, es para un proyecto que estoy haciendo, me prometo abrirlo después. Cuando llego me quito los tenis. Ya me lo esperaba: había sangre en el pie izquierdo, se veía desde el calcetín; era más que el tenis, la uña de uno de mis dedos estaba acomodada de manera que laceraba al dedo adjunto. Tengo los dedos de las manos chuecos, imposibilitados para hacer una recta como la que cualquiera podría, así que si los dedos de mi pie izquierdo podían juntarse y lastimarse entre sí no era nada que me sorprendiera. Me acosté sin apagar el foco, lo lamentaba y me cubría con una cobija, por otro lado, sabía que si lo apagaba podría caer dormido hasta la mañana o peor aún, hasta la madrugada siguiente. En algún momento querría levantarme y comer algo así que no me levanté a apagarlo. Sólo dormiría un rato. Sonó el teléfono pero no contesté. Salvo una o dos personas no era probable que quisiera contestar una llamada, así que no contesté. Tal vez no era para mí. Da igual.
Poco después me levanto, mi madre llega y me hace de comer, sólo tengo que ir a la mesa donde ya todo está servido; no como mucho. A las diez de la noche pasan el partido del América con el Arsenal de Sarandí en la final de la Copa Sudamericana, es un partido diferido con dos horas de diferencia, originalmente transmitido por cable, así que tomo todas las precauciones necesarias para no enterarme del marcador antes de verlo. Al principio me siento extraño de ver un juego que sé que ya se jugó, como si no debiera emocionarme. Cuando diez minutos después cae el primer gol del América esto se me olvida y veo atento. Al principio el América domina el juego, pero con el tiempo comienzan las patadas típicas de cualquier partido con equipos menores de centro y sudamérica. Sarandí es un equipo de una provincia cerca de Buenos Aires, Argentina, no tiene estadio local, juega sus partidos en el estadio del Racing. El problema que levanta la polémica antes y durante el partido es el hecho de que el dueño del equipo es el presidente de la Asociación de Fútbol Argentino y se teme un mal arbitraje; ya antes, en otra final de la copa sudamericana, le robaron el juego a los Pumas de la UNAM. Conforme avanza el juego las decisiones arbitrales son marcadamente en contra del América. Desde siempre, a la selección mexicana o a equipos nacionales se les trata con la punta del pie en el sur del continente, lo que se dice "pagar derecho de piso". Es un odio visible. Aunque el partido se desarrolla en el estadio Azteca el arbitro central es un paraguayo inepto y el arbitro auxiliar se la pasa platicando con el técnico del Arsenal. Más tarde, en el segundo tiempo, amonestan al técnico del América, Daniel Brailovsky, por hacer un gesto reprobatorio. En poco tiempo le caen dos patadas certeras y sutiles a Salvador Cabañas y no se marca un penalti del tamaño del estadio. Aún así, es la defensa del América la que permite que le empaten y le den la vuelta, a pesar de las manos del segundo gol del Sarandí. Basta decir que dos de ellos cayeron desde un saque de meta. En más de una ocasión me vi orillado a gritar cosas como “pinches sudamericanos de mierda, putos provincianos de coño”. No recuerdo haber visto un peor arbitraje en toda mi vida. Acabando el partido vi a Brozo, me arrancó un par de risas fuertes pero de todos modos, cuando terminó, apagué la televisión de bastante mal humor. Era claro que seguía agobiado. Desde hace un tiempo el mayor placer de mis días lo constituyen las actividades más básicas: llegar de vuelta a casa, comer, dormir. Si pudiera, en estos días no haría otra cosa más que dormir. El lunes lo hice, me acosté a las 9:30 p.m., de la mesa a la cama. No recuerdo cuándo fue la última vez que pude dormir tan temprano, probablemente en mi niñez. A pesar de esto, a la mañana siguiente desperté muy cansado, creo que dormí once horas o un poco menos. Anoche dormí bien, pero desperté un poco igual.

20 nov. 2007

Fui a ver al Ensemble Intercontemporain a la sala Nezahualcoyotl anoche. Salí de casa con una hora y media de anticipación. El camión que me lleva a San Ángel tardó en pasar. Hice una hora para llegar al CCU, debió ser mucho menos. No tenía previsto ir, no me llamaba la atención por el programa, desconocía a la mayoría de los compositores. Aún así, con bastante esperanza, fuí. Como no tenía boleto me dirigí a la taquilla y me formé en una de las dos filas. Una era para boletos de primer piso y la otra para orquesta y coro. Yo iba a segundo piso, la ventanilla estaba cerrada. Me imaginé cosas, como que se hubieran acabado los boletos baratos o algo, así que me salí de la fila y me asomé al panel donde no había mayor información. Regresé a la fila, lo peor que podría pasar es que no hubiera boletos y tuviera que regresar a casa. Para cuando me volví a formar se había metido una pareja, como de treinta o casi cuarenta años cada uno. No me importó, detesto las prisas y más aún la idea de que debería tener prisa. Segundos después se acerca un hombre, también como de cuarenta años, aunque parece más viejo, tal vez tenga cincuenta, soy muy malo para calcular edades. Parecía del tipo trastornado o demasiado preocupado. Tal vez prisas. Aborda a la pareja, no pesco todo lo que dice con vasta claridad, pero entiendo que les ofrece (aunque todo el tiempo habla con el hombre) un boleto de cortesía, gratis, seguro lo plantaron o desde siempre le sobraba un boleto. Le dice que se lo da y ya, es todo. No pasa nada de tiempo para darme cuenta que, de haberme quedado en mi lugar desde un principio, de haber evitado la duda sobre si puede pasar lo peor, que quiten la sección, la única sección a la que iba a ir, de no ser por eso, el sujeto me habría abordado a mí, me habría dado el boleto a mí, voy a mi lugar, me siento y ya. Pero no fue así. Cólera revestida de un sentimiento de estupidez brutal. Estoy algo acostumbrado. Pocos segundos después viene algo similar. Otro sujeto, del mismo tipo trastornado aunque seguramente pasando los cincuenta años me pregunta si quiero comprar dos boletos de $65, le digo que vengo solo, me ofrece uno entonces, no veo posible problema, la ociosidad que requeriría falsificar boletos de la sala Nezahualcoyotl rebasa a cualquier concierto de música contemporánea, tal vez al sujeto también le sobraron boletos, comprémosle uno y ya. Me hace salirme de la fila, evidentemente no quiere que se le vea cerca de la taquilla revendiendo boletos, me pregunta, enfilándonos hacia la zona de las escaleras y los baños, si traigo el dinero, respondo que sí y saco la cartera, considera suficiente el detenerse frente al baño de mujeres, completo los sesenta y cinco, abre la palma de la mano para recibir el dinero. Normalmente, por no decir casi toda mi vida, he procurado que no parezca que desconfío de nadie, no parecer hostil, no es que me importe realmente, pero me parece agresivo ser hostil la mayor parte del tiempo, como tantos otros, me incomoda parecer hostil; aún así, con el dinero en la mano, le digo:
-¿Y el boleto?
-Aquí está
Y saca un par de entre unos volantes, me río un poco como para disminuir la tensión de alguien que te exige le muestres lo que te está vendiendo con tanta desconfianza, me da uno y le extiendo el dinero. Lo reviso, es una cortesía, como la que el otro sujeto acababa de regalar a la pareja enfrente mío. Indignado, sin pensar mucho, intentando no pensar mucho, le repliqué:
-Oiga, pero esto es una cortesía
-Sí, se la dan a mis muchachos
-Sí, pero este a usted no le costó nada y a mí me lo quiere vender a $65
Y aquí el tipo balbuceó algo así como “es de los camiones de mis chavos” o algo así. No entendí casi nada de eso, aunque evidentemente el sujeto pretendía atacar por el lado sensiblero, claro, vende los boletos que le regalan a sus hijos para que puedan desplazarse a la escuela. Esto no lo pensé en ese mismo momento a decir verdad. Yo le dije:
-Sí, pero a aquel (me refería al sujeto frente a mí en la fila que acababa de dejar) le acaban de regalar uno y tú me los quieres vender.
Y el tipo se indignó enormemente, decía que me los ofrecía por si los quería, si me servían. Me dijo, “entonces no” y me regresó mi dinero mientras le daba su boleto y se fue. Obviamente, me estaba haciendo un favor, un enorme favor, seguramente; me vendía boletos de cortesía a precio de estudiante de un concierto semi desierto en lunes argumentando piedad y algo de lástima, tal vez suponiendo que, dadas las circunstancias, sería difícil conseguirlos, sobretodo para alguien que estaba formado en la taquilla, haciendo como si me estuviera haciendo un favor. En verdad que no entendí del todo bien lo de los camiones de sus hijos, si con el dinero de esos boletos pretendía o suele pagarlos; no me importa, la verdad me importa un carajo, espero que se atragante con sus jodidos boletos.
Me regresé a la fila por segunda vez en unos minutos, no me podía sentir más imbécil. Otras tres o cuatro personas delante de mi antigua posición. Yo iba a esperar mi turno pacientemente. Al parecer no sacaron a la venta el segundo piso pero por el mismo precio te daban orquesta o coro, escogí orquesta, si no le estaría viendo las nucas a los músicos. Tomé mi lugar y leía el programa. La pieza del único compositor que conocía, Derives, para seis instrumentos, de Pierre Boulez, tendría que durar 20 minutos. No llegó ni a la mitad, todos nos quedamos pensando en qué pasó. Sin embargo el concierto valió la pena, sobretodo por la última pieza, Le Sette Chiese, para ensamble, de Bruno Mantovani, de 33 años, que duró unos 36 minutos. No había escuchado nada parecido antes, tal vez algo de Morton Feldman me lo recuerde, pero fue una pieza muy extraña. Me encantó, el final fue fantástico. Me sorprendí mucho.
Cuando todos salimos ya eran las 10:15 pm, al camión que me lleva a mi casa desde San Ángel difícilmente lo veía laborando a esas horas, así que me dirigí al metro CU. De las decenas, o tal vez un par de centenas (también soy muy malo calculando cantidades) de personas que asistimos esa noche al Centro Cultural Universitario yo fui al único al que se le ocurrió ir caminando al metro. De hecho no había otra manera de llegar allí: siendo día feriado, el acceso vehicular estaba cerrado y por supuesto no había transporte. Caminé sin prisa, me esperaba que al pasar por la caseta de vigilancia de Insurgentes me llamarían sin mucha gana diciéndome que el acceso al metro estaba cerrado. Nadie dijo nada. Todo el camino de vuelta pensaba en esto y me exasperaba de antemano ante tal negligencia. El peatón tiene tantas desventajas en casi todos lados. Me enojaba la idea de caminar hasta allá para encontrar todas las puertas cerradas, gente que se limitaba a hacer su trabajo lo menos posible, o de ser posible, no hacerlo. Preveía (aunque nunca sirve de nada) mi actitud resultante, enojado, por no decir fúrico, como un completo lerdo que a pesar de saber lo que puede pasar (aunque no debería) va y hace lo que no se supone que haga. Sin embargo la irritación se redujo cuando vi que había un par de puertas abiertas (una abertura apenas lo suficientemente ancha para que alguien pasara de lado).
Mientras caminaba por el circuito Mario de la Cueva de Ciudad Universitaria no pasaba gran cosa, en algún momento, al pasar bajo una lámpara, se escuchaba la vibración bastante fuerte del foco, se escuchaba el rechinar de mis tenis a los que se les está despegando la suela por quitármelos sin usar las manos al llegar a casa, los olores cambiaban drásticamente. En un momento se me ocurrió caminar con los ojos cerrados, no había nadie en kilómetros a la redonda (literalmente) y no podían pasar coches detrás de mí: no aguanté ni quince segundos, caminaba chueco, vacilante, percibía los olores más fuertemente, se escuchaba todo. Creo que era una sensación muy agradable pero por alguna razón no aguanté nada. Abrí los ojos y seguí caminando sin modificar mi paso. Me gusta mucho caminar, y el poder hacerlo sin gente ni coches cerca era justo, me figuraba hacerlo más seguido, sobretodo de noche, se supone que es más peligroso que de día, pero casi no hay gente, es una verdadera pena que sea peligroso. Ya en el andén del metro vi mi reloj (no sé por qué): eran las 11:10. El camino había sido bastante más largo de lo que en un principio creí que iba a ser.
De regreso en el camión que me lleva a mi casa (bendita sea su efectividad, lo he tomado un domingo a las doce de la noche y allí está) comencé con Las Partículas Elementales, de Houellebecq. Muy pocos autores me despiertan tanta emoción cuando los comienzo a leer, reconoces en lo más ínfimo una buena razón para hacerlo mientras estás iniciando. Creo que más bien, ningún autor me emociona tanto, tal vez Beckett o Borges, pero es distinto. Por supuesto, no pretendo hablar de libros ni estropearle nada a nadie que planeé leerlo, pero en las primeras páginas habla, entre otras cosas, de un sujeto que compra un canario y eventualmente se muere. Dice que normalmente al llegar a su casa era recibido por silbidos y gorgojos, que duraban de cinco a diez minutos, y que un día sólo había silencio. El canario que se murió el martes pasado también hacía un gran alboroto cuando llegaba, lamentablemente su muerte fue menos casual; cuando volteé a su jaula sabía que iba a estar muerto. No sé, lo siento, pero me pareció demasiado exacto como para que no me llamara la atención.

18 nov. 2007

Perdió el América. El pendejo de Rodrigo López no falló una sino dos veces el mismo penalty. No va a volver a cobrar uno en años. Brailovsky dice que no hay que ensañarse con él, que pocos jugadores tienen los pantalones para cobrar un penalty fallado de nuevo. Yo en verdad esperaba que las águilas dieran la vuelta y no lo veía tan difícil. Esta semana ha sido eterna y terrible, la más cruel. El lunes comenzó a sangrarme la nariz justo antes de tomar el camión en Periférico, me sudaban las manos, en algún momento me dolía la cabeza. Al día siguiente se murió el canario. Era un buen canario, cuando llegaba a casa lo saludaba y hacía algún sonido, también cuando cocinaba y me asomaba por el marco de la puerta para ver la tele en la sala. No era canario sino canaria, aunque yo me dirigía a él y no a ella, pero eso no dificultaba la comunicación. Me enojó bastante el que se muriera. A pesar de haber un par de cosas buenas en estos últimos días (como volver a ver y trabajar con una persona muy querida a la que hacía tiempo no veía o haber sido una semana particularmente productiva en el taller o la presentación de John Duncan en el X Teresa el viernes), por alguna razón estuve a punto de matar a alguien varias veces. El conductor del camión del lunes me dejó una parada más adelante, algo así como diez minutos más de caminata, hubiera querido echarme a llorar, también el viernes, creo que apreté los puños en el camino.
Ahora quedan un par de pendientes, tengo una boda el próximo sábado, el primero de mis conocidos que se casa. En un principio me alteró la idea, ya no. Desde niño, usar traje me deprime, no sé, creo que me imaginaba que crecía o me hacía más viejo, como si vieras que todo se acelera. Además siempre odié toda reunión o evento familiar: bodas, quince años, primeras comuniones; el que me invitaran se me hacía como una violenta falta de respeto hacia mi persona, una agresión abierta. Tal vez tenga que ver que no tengo un sólo familiar de mi edad y que en dichas celebraciones me la pasaba entre tías y parientes lejanos, evadiendo la engorrosa obligación de bailar hasta que todo acababa; todos mis primos (que no son pocos) me llevan, cuando menos, nueve o diez años, salvo uno, que es un año más grande que yo (y que genealógicamente es mi sobrino) y que era y seguro sigue siendo un imbécil. En alguna ocasión, no sé como pasó, la nariz le sangró mientras jugaba y creo que yo estaba incluido en la escena, hizo las caras de circunstancia necesarias para que sintiera que yo tuve la culpa. Quizá la tuve. Como sea, nunca tuve mucha prisa, y la idea de que esto no sea familiar me agrada, además no tengo traje, ahora mismo me prestan pantalón, saco, corbata y zapatos, yo tengo camisa blanca. Por alguna coincidencia, en la casa hay chocolates y helado al mismo tiempo. Mañana inicio con "Las Partículas Elementales" de Houellebecq, tengo amplia fe en que habrá de mejorar algo. Comienzo con un nuevo cuaderno de trabajo, hasta eso la producción no se detiene, aunque eso no necesariamente ayuda, extraño. No sé, estoy harto.

15 nov. 2007

cosa rara

1.

El sueño más divertido que he tenido consistía en que tocaban a mi puerta y un señor me decía:

"Señor, ya trajimos sus cajas de polvo para hacer agua de naranja, se las vamos poniendo por aquí"

Y entonces sudé frió. Esto de ordenar polvo para agua de naranja era, evidentemente de acuerdo con mi sueño, una broma, tal vez telefónica. El caso es que cuando el sujeto me dijo, realmente mencionó una cifra, la cual, haciendo una multiplicación de tantas cajas por tantos sobres por caja (una multiplicación en un sueño, sigo sin entenderlo), el resultado era: UN MILLÓN DE SOBRES DE POLVO PARA HACER AGUA DE NARANJA. Inmediatamente experimenté un miedo enorme, similar a cuando te cachan por algo malísimo que hiciste y te piden cuentas, el cual intenté despachar con un simple y llano:

"Ah, emmm, sí, ahí vayalas poniendo"

Y pensé, 'cómo crees que sí me las trajeron, no, no puede ser', y cerré la puerta a fin de negar la situación. El horror vino cuando me asome por la ventana: vi toda la entrada del edificio repleta de cajas de cartón, el pasillo, el jardín, había señores con diablitos yendo y viniendo con más cajas de cartón, el portón abierto, creo que en las escaleras de afuera podían verse más cajas; corrí a abrir la puerta para ver las escaleras y la entrada: ya había un montón de cajas apiladas por todos lados. Entonces me aterrorizé ante la idea de pagar, creo, diez mil cajas de sobres de polvo para hacer agua de naranja. Después habré pasado a otro sueño. Al día siguiente se lo conté a una amiga y concordó en que es el sueño más divertido en verdad.

2.

Nada más por puro gusto, les transcribo aquí varios fragmentos del librito "HUMAN ACHIEVEMENT" de David Shrigley (el link de su página está a la derecha). No diré más. Reproduzco los que son puro diálogo sin dibujitos.
Enjoy:




***

1st BEAVER: YE GADS! I'M HUNGRY! DO YOU HAVE ANYTHING TO EAT.
2nd BEAVER: HERE, HAVE THIS LOG. IT'S LEFT OVER FROM BUILDING THE DAM.
1st BEAVER: ACH! BUT IT'S COVERED IN SPARM
2nd BEAVER: AYE SO, IT'S JUST A WEE BIT OF SPARM, IT WILL'NT HURT YOU, JUST WIPE IT OFF
1st BEAVER: SEE THE SPARM WILL'NT WIPE OFF, IT'S ENGRAINED, IN FACT IT'S MORE THAN ENGRAINED, IT'S AS IF IT IS ACTUALLY BENEATH THE SURFACE.
2nd BEAVER: ACH WELL, THIS SPARMY LOG IS ALL THERE IS
1st BEAVER: WELL I'LL JUST LEAVE IT, THANKS ANYWAY. BUT I SURE AM THIRSTY. DO YOU HAVE ANY WATER?
2nd BEAVER: NOT SINCE WE BUILT THE DAM
-THE END-

***

CLEVER CHILD. GAINS WEIGHT RAPIDLY AND GETS STUCK IN A CONCRETE SEWER PIPE WHICH HAS BEEN LEFT ON A BUILDING SITE

***

ERODED THRU INCESSANT WIPING:
STATUE OF THE MADONNA
OTHER HOLY RELICS
VARIOUS TAXIDERMY ESP. WINDOW CLEANER
CHILDS SCALP

***

CHILD HAS THE REMOTE CONTROL:

LOOK'S GRAVE DUG WITH A SPOON
-CLICK-
SIT NAKED IN THE STINGING NETTLES
-CLICK-
NOTHING TO EAT BUT LOGS
-CLICK-
OBSESSION WITH ANIMAL TAILS
-CLICK-
HELICOPTER FOLLOWING A SEAGULL
-CLICK-
GALLONS AND GALLONS AND GALLONS OF
-CLICK-
(TV IS TURNED OFF BY MISTAKE)
(CHILD FIDDLES WITH REMOTE FOR 10 MINUTES)
-CLICK-
I FOUND THE DOG STARING INTO THE MIRROR
-CLICK-
IT IS AS DRY AS A BEAN
-CLICK-
YOU SHOULD HAVE SEEN THE MONKEY TWITCH
-CLICK-
(DAD TURNS OFF T.V.)
(CHILD IS BEATEN)

***

EXPRESS AS A FRACTION:
ALL PHOTOGRAPHS IN THE WORLD THAT YOU APPEAR IN (NUMERATOR)
ALL PHOTOGRAPHS IN THE WORLD (DENOMINATOR)

***

PEOPLE BEING HORSEWHIPPED
PEOPLE SAY THEY LIKE IT
BUT I DON'T THINK THEY LIKE IT
PEOPLE SAY THEY PAY THE FARMER TO DO IT TO THEM
BUT I DON'T THINK THEY PAY THE FARMER TO DO IT TO THEM
WHO WOULD PAY TO HAVE A THING LIKE THAT DONE TO THEM?
I THINK IT'S CRUEL
I THINK IT'S DERANGED NUTTY CRAP
I'M GOING TO CANCEL MY SUBSCRIPTION

***

WHAT DO YOU LIKE?
-MEAT PIE
WHAT DON'T YOU LIKE?
-VEGETARIAN MUCK
WHAT'S THE BEST T.V. PROG?
-'GRANDMA'S CHOICE'
HOW MUCH DO YOU WATCH IT?
-I WATCH IT CONSTANT
DO YOU WISH YOU WERE ON IT?
-IT IS MY DREAM. I HAVE A THING ABOUT IT. TO BE ON IT.
WHAT ARE YOU QUALITIES?
-I HAVE A P.H.d. IN READING
-END-

***

AT THE KNOCKING SHOP:
1ST WHORE: WHERE HAVE YOU BEEN?
2ND WHORE. I'VE BEEN FOR A JOB INTERVIEW
1ST WHORE: WHAT WAS THE JOB?
2ND WHORE: PSYCHIATRIST
1ST WHORE: WHAT DO YOU WANT TO BE A PSYCHIATRIST FOR? YOU'D HAVE TO SPEND ALL DAY TALKING TO NUT-JOBS, WHICH I IMAGINE WOULD BE QUITE TEDIOUS.
2ND WHORE: ACTUALLY, I THINK I WOULD RATHER ENJOY IT. I HAVE ALWAYS BEEN FASCINATED BY THE BEHAVIOUR OF THE EMOTIONALLY UNKEMPT.
1ST WHORE: OH, I SEE. DID YOU GET THE JOB?
2ND WHORE: NO
-THE END-

***

UNITED WE STAND
UNTIED WE FALL

***

-HEY MAN, YOUR BOOTS ARE COVERED IN MUCK, WHERE HAVE YOU BEEN?
-I WAS WITH MY YOUNG SON, WE WERE OUT WALKING WHEN HE SUDDENLY RAN AWAY FROM ME INTO A FIELD OF MUCK.
-AND YOU RAN AFTER HIM?
-EVENTUALLY
-EVENTUALLY?
-EVENTUALLY, WHEN I REALIZED HE WAS WEARING MY BOOTS.

***

WHAT YOU READ ON HOLDAY:
'THE GUV'NOR'
'GANGSTERS'
'HITMAN'
'HARD BASTARDS'
'THE FACE - A TALE OF PRISON VIOLENCE'
'KILLER'
'KILLER II'
'THE CULT OF VIOLENCE'
'HE KILLS COPPERS'
'ENFORCER'
'THE NAZIS'
'HITLER'
'HITLER'S WAR'
'HITLER'S HENCHMEN'
'KEY MANAGEMENT IDEAS'

***

NAMELESS CORPSE: "COULD YOU DIRECT ME TO THE MASS GRAVE?"
RULER: "YES, IT'S STRAIGHT AHEAD."

***

MAN: YOU THERE IN THE EAVES!
SPIDERMAN: FUCK OFF, I'M ROOSTING
MAN: ROOSTING NOW? IN THE DAYTIME? WHY?
SPIDERMAN: I'M ROOSTING BECAUSE TOMORROW I'M GONNA BUILD A BIG FUCKING NEST TO CATCH FLYING BATS IN.
MAN: DON'T YOU MEAN A WEB?
SPIDERMAN: YEAH, A FUCKING WEB OR A FUCKING NEST-THING OR WHATEVER, WHAT'S IT TO YOU ANYWAY TOUGHGUY?
MAN: THIS IS MY BARN.
SPIDERMAN: OH LORDY, I DIDN'T REALISE SIR. I'M MOST TERRIBLY SORRY PLEASE FORGIVE ME.
MAN: OK.
SPIDERMAN: AND I PRESUME SIR THAT THIS FARM IS YOURS.
MAN: YES.
SPIDERMAN: MIGHT I ENQUIRE IF YOU HAVE HORSES NEEDING SHOD, FOR I AM A TRAINED BLACKSMITH
MAN: YOU CAN SHOD MY FUCK
-END-

***

FIGHT TO THE DEAD BETWEEN 2 SNAILS
WINNER IS EATEN BY A BIRD
LOSER IS ALSO EATEN BY A BIRD

***

PATIENT: 'DOCTOR, DOCTOR, I HAVE GROWN A SMALL ARM ON MY LOWER ABDOMEN'
DOCTOR: 'WOULD YOU LIKE TO HAVE IT REMOVED?'
PATIENT: YES PLEASE'
DOCTOR: ALL RIGHT THEN; I SHALL MAKE ARRANGMENTS'

***

-KNOCK KNOCK
-WHO'S THERE?
(SILENCE)

***

11 nov. 2007

Why don't you play the game?

Me caen gordas un montón de cosas, obvio; ¿por qué no confiar en la empatía que se genera cuando nos molestan las mismas cosas? Me gustaría conocer una chica que se emocione cuando sepa que en algún rincón de algún lado, somos igual de amargados, sólo por un pequeño momento, luego todo sigue igual, nadie sale lastimado. Como "juar juar, pinches ñoras" al unísono. Ni Blogger, ni el hi5 ni otras cosas de esas para NO conocer gente tiene sección de 'dislikes' o algo similar. Yaaa, no es tan grave.

Enumero (a falta de algo de mayor interés en esta ocasión) 50 cosas que me caen bien gordas.

1.La salsa Valentina. No dejaremos el tercermundo si no dejamos nuestra dependencia por la salsa valentina.
2.Los chairos (obvio).
3.Que Greenpeace piense que si vas a un Sanborns a sacar $50 de un cajero (nada más porque no puedo sacar $40) para comprar la Baby baby baby ha de querer decir que tienes lana y seguro te quieres deshacer de ella con urgencia.
4.Que Inbursa me haya quitado mi cuenta y tenga que guardar mi dinero en una caja de zapatos.
5.El tono de voz rasposo/suave de la mayoría de las chairas que he conocido en mi vida (goeii, tú sabejs cuál digoh).
6.Mi puta alergia a los gatos.
7.La multiveneración por los gatos y los 'cronopios' (¿alguien recuerda ese capítulo de los simpson cuando Lisa se hace pasar por universitaria y va a un bar a escuchar poesía y piensa "estoy en un bar universitario escuchando a Robert Pinsky, hay un gato en la mesa y a nadie parece importarle...este es el mejor día de mi vida"? Buenísimo.
8.Los metaleros no reformados con remanentes de antisocialidad adolescente.
9.Omarcito Bravo, delantero de las chivas
10.Radiohead (a huevo que sí)
11.Las caras de circunstancias (futsss).
12.El blog.
13.Facebook (en serio, es algo que me quita el sueño).
14.TV Azteca es el mal.
15.Los clavados en las olimpiadas (cosa aburrida, no como la gimnasia con jovencitas de 15 años).
16.Las señoras en los camiones que matan por un asiento, más aún las secciones de exclusividad femenina en el metro. Obvio no por practicidad ni nada real, pero es como decir: "Ok, esto anda mal, qué se le va a hacer".
17.Los que se la pasan viendo la hora en el celular.
18.No tener computadora.
19.Los comentaristas deportivos de Tv Azteca (en serio, si los veo en la calle les toco en un hombro y me hago al otro lado).
20.Las palabras rimbombantes.
21.Los comentarios antiAmericanistas (obvio).
22.Santa Fe, zona hostil e indiferente con el peatón.
23.Las lesbianas y los adolescentes alternativos que votaron por Patricia Mercado y todas sus razones para ello.
24.Manu Chao (un deber)
25.Trino, el de Jis y Trino, teto como él solo.
26.El pasajero boom indie-marica post ochentas.
27.El excesivo contacto físico, específicamente el de la gorda que me dió un rodillazo por detrás en la fiesta de anoche, que tuvo a bien considerar que era la forma más efectiva de mostrar simpatía.
28.Feministas; no nos alarmemos señores y damas, todos fuimos a la escuela.
29.La palabra 'Dama'
30.La palabra 'Tardeada'
31.Reactor 105, sobretodo el lelo de las 6 de la mañana que le dicen El Golfo (al que escuchaba cuando tenía que poner como despertador el radio, ya que dadas las circunstancias, si me despierto con Opus o Radio Unam se me pasa el tiempo bien rápido y no me levanto), neta, fans de nuestra radio alternativa, no se han clavado cómo pronuncia y cómo habla y, urghh.
32.Myspace.com
33.La asociación "A favor de lo mejor", que me quitó a Ren & Stimpy cuando iba en la secundaria.
34.Jordi Rosado, el ex patiño de Adal Ramones; neta, no es como decir "la televisión es enajenante y destruye tu mente wey" y extender el desprecio a todos los programas de Tv abierta y gastar tiempo en una conversación hablando de ello (pinches chairos). No, en serio que Jordi Rosado si me anda sacando una vena en la frente.
35.Que TV Azteca haya suspendido el único programa bueno de toda su historia: Los SuperCívicos. Cómo lo extraño.
36.Todos los que no aman a Jaime Duende.
37.Mis vecinos, en especial el perro de uno de ellos, o sea, su mascota.
38.El repentino ascenso al nivel de sex symbol del wey que daba tai chi o yoga en el programa de variedad "Hoy" del canal 2. Chale señoritas, no mamen, neta, habla mal de todo el país.
39.Que mi pinche stereo no agarre Radio Ibero 90.9.
40.Que se haya ido el agua ahorita, domingo en la noche.
41.Las listas de cosas que a uno le caen gordas y los que se las toman en serio.
42.Los Fabulosos Cadillacs.
43.El perfil de 'fan from deep deep hell' de los siguientes músicos/bandas: Radiohead-Portishead-Bjork, sobre todo las chavas que dicen reconsiderar su sexualidad "después de conocer a Bjork".
44.La revista La Mosca, bueno, no la he leído desde la prepa, allá por el año 2000, pero desde entonces me bastaba, sobre todo sus clasificaciones de discos cuando era obvio que no-escuchaban-los-discos.
45.Todo el periodismo rock en general (menos las reseñas de Le Corriendo despacio).
46.La mala memoria.
47.La forzosa obligación de ser siempre un fumador pasivo en todos lados.
48.Los horarios nocturnos del transporte de nuestra ciudad que tanto quiero.
49.Ok, ya, los celulares. Neta, piénsenlo, el mundo nunca va a ser el mismo, los celulares nunca van a desaparecer y seguiran siendo tan importantes como ahora dentro de diez o cincuenta años. Está cabrón.
50.Mi post adolescencia, que es como decir que la quiero tanto...
51.(extra) Tener que buscar con tanta dificultad ediciones de libros específicas en las librerías de costumbre. Chale, aburrimiento.

Ok, Ok, no es tan difícil. No se claven. Además, al final del día siempre termina ganando la clasemediez y uno nunca es realmente una diferencia. Mucho menos un tema de conversación. Si alguien concuerda con alguno llame, llame.
Bueno, ya.

6 nov. 2007

de mínimo interes

1.Para empezar:


MIS OBJETIVOS HOY:

-PERDER EL TIEMPO

-DEPRIMIRME

-VAGAR

-DEPRIMIRME DE NUEVO


2.Crónica de un gran concierto
Daft Punk el miércoles pasado no pudo estar mejor. No, en serio, no es una forma de decir que estuvo muy bien, realmente aplica decir que no pudo estar mejor. Tocaron absolutamente todo. Gran momento cuando mezclaron One More Time con Aerodynamic, cuando se clavaron un buen rato poniendo Burnin', Phoenix o Da Funk, cuando cerraron con Human After All, cuando mezclaron Robot Rock con Faster Better Harder Stronger con Technologic y alternaban en pantallas la letra de la canción con las palabras FUCK FUCK FUCK FUCK, cuando todos nos prendimos durísimo creyendo que se iban a quedar más tiempo tocando The BrainWasher y luego luego la mezclaron con otra cosa. Uff. Todos los detalles, incluso los extra concierto, fueron geniales: Sussie 4 prendió a la banda, se fueron tras 40 minutos y no tentaron al público a que les aplicaran el "Ya quieren su media hora" o "Yaaa, que me van a cerrar el metro", aunque siempre cierran el metro cuando hay concierto en el Palacio; esa es otra cosa: el sonido fue im-pe-ca-ble, perfecto, la alternativa, conocedora y común expresión "chin, pero es en el Palacio de los Rebotes" no tuvo cabida. Entre la banda abridora (que sofocó la petición de que tocaran otra diciendo "los dejamos con Daft-Punk") y los franceses que we all loved that night, pusieron pura música de Beastie Boys y cuando todo terminó -muy emotivo- todos abandonamos nuestros lugares entonando "I can´t help falling in love with you" en una versión que si alguien sabe de quién es se les agradece el dato. Bueno, tan de huevísimos estuvo que toda posible mejora ya dependía de un servidor, por lo que es fácil decir que tres cosas tres lo hubieran hecho más memorable:
*Haber estado más cerca (penúltima fila del gallinero)
*Haber estado más tomado
*Haber estado mejor acompañado

3.Cruda descomunal el domingo, aunque llevadera y sin mucho gusto (a pesar de tanto vodka, esa bebida tan noble). Levantarme a las doce, comer desaforadamente, jugar nintendo y ver ganar al América (qué bien jugaron los suplentes) mejoró todo.

4.Ayer cayeron en mis manos los siguientes objetos:
-un pedazo de pastel de zanahoria
-una galleta tipo Mamut
-un VHS con varias cosas grabadas, desde El show de cristina hasta unos programas del 22
-una barra de chocolate La Vaquita pero tamaño grande

5.En una excursión al supermercado previa a la fiesta del sábado, me encontré, en la sección de 'vinos y licores', con que la Comercial Mexicana organizó algo así como que una "Semana de Tailandia" y me topé con la cerveza Phuket. No pude menos que detenerme a revisarla con más cuidado. Phuket es un pequeño paraiso para turistas en Tailandia, donde una de las principales actividades económicas es la prostitución. Lamentablemente, ni las importaciones de la Comercial Mexicana ni la etiqueta de la cerveza Phuket tenían prsotitutas. En su lugar trae un pajaro y un paisaje super exóticos. No sé, me enamoré inmediatamente y compré una botella, aunque con torpes fines de artista y no de borracho refinado, o sea, que está cerradita y guardada en mi locker. Si quieren enamorarse entren a www.phuketbeer.com, hay una edecán que igual y fuera de cámaras es prostituta pero no les sabría decir. Leyendo ya me arrepentí de no abrirla, porque dice que que está hecha 'with a much lower formula of bitterness than any other domestic rivals in Thailand', total, también dice que tiene una caducidad de un año, ahí les cuento a qué sabe.

6. Cuando el De la O me preguntó ya hace tiempo cual era mi canción favorita del Extraordinary Machine de Fiona Apple usé lugares comunes pero igual honestamente emotivos (Parting gift, Waltz). Después de checar las lyrics del disco en internet rectifico, ninguna como Red Red Red, chequen las primeras líneas:

I don't understand about complementary colors
And what they say
Side by side they both get bright
Together they both get gray

But he's been pretty much yellow
And I've been kinda blue
But all I can see is
Red, red, red, red, red now
What am I gonna do?

I don't understand about
Diamonds and why men buy them
What's so impressive about a diamond
Except the mining

And it's dangerous work
Trying to get to you too
And I think if I didn't have to
Kill, kill, kill, kill, kill, kill myself doing it
Maybe I wouldn't think so much of you

I've been watching all the time
And I still can't find the tack
And I wanna know is it okay
Is it just fine
Or is it my fault
Is it my lack

I don't understand about
The weather outside
Or the harmony in a tune
Or why somebody lied

There's solace a bit for submitting
To the fitfully cryptically true
What's happened has happened
What's coming is already on its way
With a role for me to play

I don't understand
I'll never understand
But I'll try to understand
There's nothing else I can do

Lo siento, tenía que hacerlo, además estoy de buenas, ayer igual, a ver cuanto aguanta.

3 nov. 2007

mátenme

Prueba "A"
La mamá de un amigo es una amenaza cuando voy a su casa y él no está. Me platica todo lo malo de su vida, exagera brutalmente, demanda, sin decirlo, una piedad que normalmente le está reservada a santos o liciados. Yo no tengo que decir nada, ella habla y habla y habla y habla y cuando quiere dejar un punto en claro termina la oración con mi nombre: "No, la vida no la tenemos comprada, hoy sales y mañana te matan, Roberto".

Prueba "B"
'Yoshi's Island' es un juego desarrollado por nintendo en 1995 para la consola SNES. En este caso, a diferencia de su antecesor 'Super Mario World', el jugador maneja a Yoshi el dinosaurio, quien lleva a cuestas a un Mario bebé. El final del juego no es rescatar a la princesa, sino a su hermano, pues la historia del juego es que cuando la cigüeña los va a dejar con sus papás, Bowser (el dragón que siempre es el ojete) manda unos magos a raptarlos pero no atrapan a Mario.

Escenario.
Llegó a casa de mi amigo, es su cumpleaños. Él todavía no llega. Su mamá ataca por cosa de 20 minutos. Mientras habla me acuerdo que jugué Yoshi's Island en la tarde. Mi única escapatoria mientras me hace entender que no se puede estar peor en su vida, es recrear los niveles que pasé hoy. En algún momento la cosa se pone incesante y caigo en un loop en el que manejo a Yoshi y brinca sobre un koopa paratroopa rojo que vuela, no hay piso, reboto y brinco sobre otro, luego otro, sigo subiendo pero obviamente no hay nada arriba, sigo rebotando en tortugas rojas. Como ténía la cabeza doblada y recargada contra mi puño derecho, para cuando llega mi cuate me levanto y lo felicito, me toma varios minutos poder doblarla correctamente. Un dolor horrible en el cuello. Valió la pena, ahora mismo entra, me hace notar que su hijo dejó la corbata doblada, que preferiría irse de este mundo cuando él esté ordenado y maduro, que me debería comer una manzana, le pregunta a través de la puerta del baño si lleva su bata. Yo mientras escribo esto. En cuando suene el timbre me bajo corriendo. ¿Alguien ha visto en los simspon cuando van a una especie de parque temático sobre manzanas y sidra, en el que Flanders llega a hacerle la plática a Homero sobre manzanas y su cerebro le dice "Ach, si quieres tú quedate, yo me voy"? Buenísimo.
Después de esta borrachera igual y dejo el vicio en los niveles escandalosos a los que he llegado ultimamente; cosa triste tomando en cuenta que no he roto ni un plato.

Coming soon: un post como dios manda (¿y cómo es que manda Dios?, una vez pregunté en una fiesta, pero el tema de conversación no se dió)

30 oct. 2007

Harto

Harto, al menos hasta el domingo en la noche. Mi organismo sigue diciéndome de maneras bien sutiles que le baje cuando se me sube; la cruda por la fiesta del sábado, llevadera, pero igual se veía venir. Le comento a una amiga ayer (que me abordó con ¿qué tal la cruda del sábado?) que deberían vender papelería para el día siguiente con un machote en la parte superior de la hoja donde se leyera "Me siento profundamente apenado por:" Nada del otro mundo en realidad, lo que resulta peor. Harto de nuevo desde ayer por la tarde, tengo que retirar el dinero de mi cuenta del banco o me empiezan a cobrar como si, en efecto, tuviera dinero. Me voy en una hora. Detesto los trámites. Necesito comprar discos y/o quemarlos urgentemente. El momento llegó para mí de entrarle a Blur. El domingo el América le ganó a las Chivas con soberbia y contundencia, grité desaforadamente el primer gol (golazo en verdad), después el segundo. Desde entonces todo más o menos igual. Comienzo a sospechar que debería dejar de provocar nada ventilando mi americanismo. Sucios. La he visto poco, necesito actuar ya. En serio, ¿cómo se hacía antes? Odio mi post adolescencia, que es como decir que la quiero mucho. El frío lleva terreno ganado y ahora sí ya ansío que termine, aún cuando hace una semana me dió tema de conversación. Mañana intentaré renovar fuerzas en la noche en Daft Punk. Si no consiguieron boletos les diré lo que le solía decir al greñas: "Se les advirtió". Otra nochecita complicada se anuncia para este sábado, estoy considerando dejarlo después de ahí. Tengo que hacer ejercicio. Anoche pensé estar expermientando el zumbido de orejas más brutal y alarmante que alguien que pretende conservar el sentido del oído pudiera expermientar, me tomó varios minutos descubrir que, de hecho, era mi despertador electrónico al que se le acababa la batería a gotas, a pesar de todo fue interesante sentir miedo sin el menor dolor (en verdad que el zumbido era desconcertante). Creo que a fin de cuentas ya se descompuso porque al ponerle pilas nuevas pasa una hora en treinta minutos; es el único despertador que me ha durado buen rato, me despertaba con un sonido de gallo bien molesto. Ayer recibí un regalo 'complicado', la primera recomendación hecha desde el envoltorio era "No lo desprecies". Terminó ganando la amabilidad y cierta tolerancia temerosa de mi parte, como cuando te das cuenta que, sin notarlo, ya te metiste en la vida de alguien o te enteras de ella; por más que uno lo intenta, se nos educó cínicamente, aunque al final seguí sintiéndome mal. Otro momento interesante, el jueves: vi 'Luz Silenciosa' de Reygadas y vaya que me gustó, chúpense un codo si disienten, aquí no voy a ceder. Fuí a la inauguración de Tunick en el MUCA el sábado, pensé salir de allí con la cola un poco entre las patas después del anterior post pero resultó todo lo contrario; me entrevistaron de TV Azteca solicitando mi opinión al respecto y ahí me tienen, me dijeron que lo pasaban al día siguiente y perdí mi tiempo viendo el 13 de a gratis porque nada más no apareció (cuánta cobertura le dieron a las señoras que corrieron en tacones). Por último, sirva este medio para agradecer al finísimo inquilino del www.finoyelegante.blogspot.com por aguantar a un borracho eufórico y por ponerse la del Puebla con el mezcal el sábado, que vino después de cerveza y cubas, que antecedió a más cervezas. Una amiga a quien lamentablemente -muy lamentablemente- he visto muy poco en últimos días me cuenta lo molesto que resulta quien te cuenta qué ha hecho a base de todo lo que bebió en qué orden y cuándo. No podría estar más de acuerdo con ella, como casi siempre. Harto aún.

23 oct. 2007

SPENCER TUNICK EN MÉXICO: Ok, regresen a sus casas, aquí no hay nada que ver

ADVERTENCIA: ejem, este post es bien largo y pretencioso, así que si ya llegaste hasta aquí, ¡adelante!


No fui a la fotografía que Spencer Tunick tomó en el Zócalo el domingo 6 de mayo, entre otras cosas porque la noche anterior salí con motivo de mi cumpleaños (aunque no suelo celebrarlo, y de hecho no lo hice) y porque tendría que disponer de un coche (y saber manejar, e interés) para llegar al centro a las cinco de la mañana. Por otro lado, nunca me interesó la idea de desnudarme en el frío del zócalo con otras miles de personas.
Siendo un estudiante de arte, el tono de la expectativa que sobre la llegada de Tunick comenzaba a flotar en el aire me parecía distinto. Los alumnos de mi escuela, mis compañeros, conocían, aunque fuera de la manera más vaga, la obra del fotógrafo estadounidense. No era cosa difícil. Haciendo una valoración a ojo de pájaro de los métodos educativos de los maestros de mi escuela, insertar a Tunick en alguna mención abierta en clase era sencillo: Giorgio Morandi pinta botellas, Botero pinta gordos, Christo & Jean Claude envuelven edificios, Spencer Tunick fotografía desnudos masivos en exteriores. Voilá. Pero lo que me pareció de llamar la atención era que cierta sensación de que algo grande se veía venir envolvía particularmente a la comunidad estudiantil. Muchas personas solían sacar a conversación ‘lo de Tunick’ con insistencia los días previos, que si uno ya se había inscrito o si iba a ir, que si sabía dónde iba a ser. Para quienes no sepan cómo funcionaba, era sencillo: uno se registraba en una página de internet, era la única manera de poder estar en la toma. Vía correo electrónico se les informaba a quienes llenaron el registro dónde se tomaría la fotografía unos días antes, a fin de evitar centenares de ‘mirones’. Inicialmente el rumor indicaba que se haría en el espacio escultórico de Ciudad Universitaria (pues es la UNAM quien logró traerlo), pero eventualmente la tónica de secreto a voces o de petite comité cambió por otra de evento ampliamente difundido del que todos hablan; al final del día la fecha se pospuso una semana o dos (no recuerdo bien) y el lugar, y esto era bien sabido, sería el Zócalo de la ciudad de México. Quienes no se hubieran registrado podían llegar directamente al centro y hacerlo ahí mismo en la madrugada. Como agradecimiento por su participación se prometió una copia de la fotografía (ejem, mmm, ja ja).
Regresando a la excitación de la comunidad la víspera a la toma del centro por Tunick, una cosa se definía bien: siendo artistas o estudiantes de arte la presencia en la fotografía adquiría –o parecía adquirir- un tinte más cercano, podía ser que fueras, “que te diera pena”, que no pudieras ir por algún asunto o que ‘igual y fueras’, pero definitivamente estabas enterado, sabías de lo que se estaba hablando. Rápidamente, lo que en crudo representaba la elaboración de una obra de arte se tornó euforia ante algo entendido como un gran evento cultural. Aquí empieza mi opinión de lo que considero fue un gran engaño y una amplia pérdida de tiempo.
En conferencia de prensa Tunick se dirigía a los medios. Las palabras de una conferencia de prensa suelen ser neutrales, genéricas, algo vagas y desilusionantes (una banda de rock o alguna celebridad extranjera llega y dice que le encanta la idea de venir a México, que hacía mucho tiempo quería hacerlo y que espera que todo salga bien, también puede ser que le pregunten sobre la salida de un miembro de la banda o su rompimiento amoroso con otra celebridad). En este caso no hubo gran excepción, sin embargo habría que tomarse el tiempo de reparar en lo que dijo Tunick con mayor énfasis. Decía venir a presentar una instalación, de hecho usaba más la palabra ‘installation’ que ‘artwork’; decía que su obra sería una celebración de libertad y liberación. Creo que podemos empezar por aquí; Si bien no hay error al considerar a la fotografía –o más específicamente el día y la experiencia de la fotografía- de Tunick como un evento cultural (como lo es una exposición pequeña, una mesa redonda o una ceremonia religiosa o tantas cosas más), sí me parece que hay algunas confusiones peligrosas. El tono de dicho evento es monumental, sumamente espectacular. Prensa, artistas y público en general supieron de él, era algo que iba a pasar, lo sabíamos. La expectativa por el día de la foto pudo ser más provocada por la prensa que por la pieza misma pero de todas formas repercutió en todos por igual. Como sea, creo que Spencer Tunick prometió y presentó un espectáculo sesgado en su percepción por múltiples factores: su origen, su condición, la gente (y aquí el término ‘gente’ como un tilde demagógico tiene cabida), el lugar, la institución, la incisión, lo político (pues todo arte es político en alguna manera y en cierto grado).
En primer lugar creo que se accede al evento en una retórica megalómana y demagógica aunque no lo aparente mucho: un sujeto/artista llega, apoyado por una institución del tamaño de la UNAM a prometernos la liberación, una celebración de libertad. Se está hablando de la pieza pero realmente se está pensando y considerando la experiencia en sí, y aún así se está banalizando. La idea de prometerle algo al espectador (y en este caso resulta innecesario querer distinguir al asistente/participante del mero vouyeur, pues el evento fue enorme y así fue pensado) siempre resulta una tiranía simplista, valga decir una coerción. Cuando tal promesa viene del otro lado de las cámaras, con una institución detrás, habría que desconfiar con mayor motivo. ¿Cómo puede prometerse o anunciarse la ‘libertad’ y/o ‘liberación’ a través de un espectáculo revestido de acto/evento cultural? Podría objetarse que las dimensiones de una obra no necesariamente conllevan un discurso imperativo, por ejemplo, la obra de Christo, de tamaño monumental, cuya documentación del forcejeo institucional resulta parte integral del trabajo o casi el trabajo en sí. Pero también puede decirse que la obra de Tunick puede rastrearse de un tipo de arte monumental de inicios de los noventa que solía considerar al visitante de la exposición como una especie de conejillo de indias, a menudo expuesto a experiencias abrumadoras en piezas del tamaño de la sala. Sin embargo, la experiencia era posible y depende del espectador, era su parte el negociar la lectura de una pieza –monumental o anti monumental- para obtener –o no- una experiencia. En este caso la promoción de la pieza reside en presentar un ‘espectáculo liberador’, una obvia –y lamento la obviedad de reiterarlo- contradicción. De aquí, la idea de acto o evento cultural (pues estamos hablando de arte, de cul-tu-ra y de alguien que la organiza), que es, en parte lo que creo o que percibí que motivó con particular emoción a quienes ví se interesaron en él. Sin embargo el evento cultural está por demás malentendido, y más aún la idea de ser parte de algo, pues no hay tal evento, no pasó nada. A los que asistieron a la fotografía de Spencer Tunick: no fueron parte de nada. Mala suerte. La celebración fue una celebración banal, con el poder emancipatorio de una feria del café o una convención de comics, aunque más autoritaria. Por supuesto que nadie va a venir a emanciparnos, eso lo sabemos, nunca creímos nada más, pero la forma que tomó dicho espectáculo fue casi paternalista, demagógica, entendido como un evento, sí, pero con un grado de compromiso nimio por parte de los asistentes y del realizador. Además, a pesar de las dimensiones históricas y políticas del Zócalo de la Ciudad de México la mirada de Tunick siempre fue la de un turista, que no reconoce el lugar en el que se encuentra, algo similar a lo que ocurre cuando vemos todas las fotografías de quien viaja: se encuentra en todas las imágenes, posando frente a los monumentos y sitios turísticos. La imagen que esta memoria y la experiencia del viaje proyecta sobre él a través de las fotos es mucho menor que la que él proyecta sobre el mundo, apareciendo siempre, de manera incesante. Al moverse de un país a otro a fin de encontrar un nuevo sitio (pues no es peligroso decir que Tunick ha tomado la misma fotografía en cada sitio) no se reconocen más que diferencias, como el viajero que se sorprende que cada país que visita no es el suyo, cuando él es todo el tiempo el mismo ciudadano o paseante.
Elegir el zócalo hace complicada la tarea de quien decide trabajar allí, pues el sitio tiene una memoria enorme, no se puede elegir un lugar de tal magnitud argumentando preferir un interés u otro, el lugar no se fragmenta en versiones, es todo el mismo sitio todo el tiempo y habrá de ser el artista quien decida qué evidenciar. Pero cuando se tiene el nivel mediático que tuvo la fotografía de Tunick y se habla de liberación y de instalación entonces las cosas se complican pues lo político y lo espacial no están allí. Varias manifestaciones artístico-políticas se han presentado en el zócalo, es el lugar de protesta por excelencia de esta ciudad y del país. Ya antes hemos visto desnudos en la Plaza de la Constitución, pero por deudores, campesinos que demandan estabilización de precios, proletarios que exigen la destitución de tal o cual funcionario corrupto, los hemos visto –en mayor o menor medida- en las marchas lésbico-gay. Los comentarios de la prensa y el vox populi al respecto suelen caer mayoritariamente en el sensacionalismo, el humor vulgar y lo populachero cuando son la ‘noticia en turno’, como el escarnio, cuando un reportero le pregunta a las amas de casa si ellas protestarían desnudándose o ‘enseñando sus miserias’ como los campesinos que hace no mucho lo hicieron en avenida Reforma (hombres, mujeres y niños); las respuestas provocaban un sonrojo, una risa desenfadada o un sencillo desinterés fundado en el hecho de que en esta ciudad las manifestaciones de este tipo no son nada remotas, hay una historia larguísima de protestas y actos políticos. ¿Por qué exigírsele a Spencer Tunick que lo haga entonces? No se hace, pero no creo que haya mucho que apreciar, sobretodo atendiendo a lo que dice antes de llevar a cabo su pieza. El entendimiento del lugar por parte de Tunick es nulo, en su calidad de turista utiliza la plancha del zócalo como sitio turístico y pintoresco para tomar una fotografía que no produce más que un souvenir. El ‘poder de liberación’ de su “instalación” es mínimo comparado con cualquier otro desnudo de protesta en el pasado o algún mitin. Posiblemente la gente que regresó a sus casas después de ir a una marcha que desemboca en el zócalo, a sabiendas de que lo que se exige nunca se concede, terminó más amargada y menos esperanzada que quienes corrieron por su ropa la mañana del 6 de mayo después de la fotografía, sin embargo, la incisión sociopolítica y el compromiso de los segundos no tiene comparación con los primeros, y tal contraste es aún más grande cuando se recuerda que estas promesas se dieron por hecho desde el principio de manera demagógica. El acto cultural se malentiende y se participa como un espectáculo y una celebración banal, el compromiso que habría de tener quién se piensa va a ser liberado –idea algo incongruente- es inexistente (pues muchos fueron específicamente a liberarse, de las “imposiciones morales”, de las “restricciones de las buenas conciencias”, de la “engorrosa prohibición de no poder andar desnudo por las calles”, “de los complejos”, “de los prejuicios”), se vende una idea de emancipación que opera en la misma tónica de un discurso de campaña política, se es parte, en una manera atractiva y pintoresca, de la elaboración de un souvenir que hace un realizador que se distancía de su objeto –no sujeto- cultural, en este caso los participantes, de nuevo los conejillos de indias. Es también innecesario y engorroso hablar de la repetición de la palabra instalación en las palabras de Tunick pues ni siquiera es algo a considerar. Claro que es difícil trabajar con el zócalo, ya si no con el pesado contexto que contiene, con el lugar en sí, con su espacio: se trata de un sitio cuadrado delimitado por edificios de la misma altura por sus cuatro lados, con un centro marcado por un asta bandera. El cuerpo aquí actúa como un módulo, no hay gran riesgo en decir eso, pero tampoco queda mucho por decir, podemos –en una línea de aburrimiento y condescendencia- decir que es una instalación porque se interviene el espacio (aunque para esto el gobierno de la ciudad cooperó cerrando calles y restringiendo pasos) y demás renglones recurrentes, pero también habría que recordar que cosas similares han pasado antes de mayor incisión en el entorno. Cuando a mediados del año pasado aparecieron cientos de carpas y tiendas de campaña sobre Reforma hasta llegar al centro me parece que ocurre un fenómeno más interesante que miles de desnudos en la plancha del zócalo (y ni siquiera hablo de lo político, aunque cabe mencionar que ambos tuvieron apoyo gubernamental), donde se pueden considerar más cosas acerca del espacio en esta ciudad, donde cualquiera puede delimitar su zona con un tubo metido en una cubeta llena de cemento y generar un territorio. Cómo sea, agregando características a la ‘instalación’ de Tunick también vienen a colación las posiciones que los asistentes debían aprender –ampliamente difundidas por televisión en los días previos- a fin de lograr una eficiencia mayor el día de la foto: erguido, horizontal y agachado. Por supuesto no podría llegarse el día de la toma e improvisar y sobre todo las opciones son más limitadas cuando cuentas con miles de elementos, pero este repertorio de posiciones tipifica al cuerpo en una manera aún más generalista que una coreografía, una amalgama de posibilidades se reduce a signos planos. Es por esto que casi no me he centrado en el factor del desnudo: el desnudo es irrelevante, es un pretexto formalmente –y contextualmente- vago, en donde radica la parte “interesante” o curiosa de este artista: un artista que fotografía desnudos. El cuerpo no es cuerpo aquí, se tipifica y pierde toda posible significación. ¿Gana entonces poder político/liberador como se decía en las conferencias de prensa? Tampoco, se les ordena qué hacer por medio de un altavoz mientras policías resguardan los alrededores y la institución documenta.La mirada alejada, curiosa y poco asertiva queda más expuesta cuando al final de las tomas se les pide a los hombres que abandonen y a las mujeres que permanezcan desnudas. ¿Por qué la distinción? Las posibles respuestas a tal elección son claras y válidas –por ejemplo, “¿por qué no?”-, pero no me parecen del mayor reconocimiento.
En este punto, todos los comentarios que se hicieron alrededor de la pieza de Tunick en días posteriores y que se centraban en lo “irrespetuoso de alterar un lugar tan importante con gente desnuda” o por usar palabras más coloquiales, “¿qué le pasa al loco ese?”, no tienen mucho lugar.
Por supuesto, es válido decir que la pieza es más poética que institucional, sin embargo también hay que considerar que se incluye la participación mediada y registrada del visitante, al que se le habla y prometen ciertas cosas –en teoría- que la pieza no cumple –en teoría. Además, y quiero ser definitivo en esto, hay demasiados aspectos del contexto y las circunstancias implícitos que no pueden ser pasados por alto y que ya he mencionado hasta el aburrimiento.
También puede objetarse con desenfado que se asiste sólo por la experiencia, que efectivamente, nadie esperaba salir liberado de allí, que se asistió por mera curiosidad (que consideró el motivo más común). Cada decisión de participación es totalmente posible y válida, pero creo, y esto es demasiado personal quizás, que ha de haber un grado de posición ante esto, un grado crítico mínimo, presente o no, sea uno participante o no. Y de hecho, este texto no está dirigido, en lo más mínimo, al visitante, a todas las personas que fueron aquel domingo, o al menos no habla de ellas directamente. Ese es otro punto, tal vez el más difícil, el de la experiencia en crudo, sin filtros. Leyendo el blog de Ruy Guka comenta que la gente se refería a la experiencia anonadados, estaban impactados ante lo que pasó allí, y platicando con un amigo me decía: “tengo un amigo que fue, a él en lo particular no le interesa ningún tipo de arte que pase de los sesenta, no le gusta, pero me dice que fue nada más, mmm, pues por la experiencia, y según el fue algo grande, sí fue algo que le marcó, el estar allí en la plancha del zócalo desnudo”. Claro, eso es algo que no es posible controlar desde fuera, cada quién habrá ido por las razones mas diversas y tenido la experiencia que haya sido. Vaya y pase. Y de nuevo, este texto hasta el momento no habla de la experiencia de nadie en particular. Pero considero que esta idea de experiencia individual a partir de lo masivo por el puro gusto y la curiosidad opera en una manera y la retórica del artista y quien organiza opera en otra, y a sabiendas de eso, uno puede decidir ir y participar o no hacerlo. Yo decidí no hacerlo. Mi amigo continúa: “es decir, en lo social si logró algo”, no creo, no fue social, fue demagogia. Se pueden usar las palabras “social”, “la gente”, “el espectador”, “liberación” y en ese plano, en el papel, no estoy de acuerdo. Quien haya ido sabrá la experiencia que fue para sí. En lo personal creo que la idea de desapego individual y de la experiencia por la experiencia misma funciona todos los días a todas horas y no representa necesariamente una carencia alarmante de nivel autocrítico ni hace que el mundo se venga abajo (es la misma fuerza de mero gusto que me impulsa a ver los partidos del América o a ver programas de variedad en la mañana, por ejemplo), pero es un nivel de experiencia que se puede encontrar, por ejemplo, en un concierto de rock o una exposición cualquiera u otras tantas cosas. La idea que de ese nivel de vivencia se maneja en esta pieza por parte de quien la hace es falsa y poco comprometida. Se vende (una vez más) una idea de liberación banal e irrelevante. Yo preferiría el concierto de rock (y hoy día muy poco frecuentemente).
En conclusión, hablando de la idea que el asistente en general pudiera hacerse, creo que no se rebasa ninguna imposición moral, creo que no se está en ningún evento cultural (no en el sentido en el que se piensa), que la decisión a partir del carácter curioso de desnudarse en el zócalo no hace una diferencia (hacia adentro o hacia fuera) y que no se es parte de nada. El lunes siguiente, Adela Micha juntó en su programa a cinco jóvenes (considérese también la edad promedio de los asistentes) para preguntarles, así sin mayor pretensión, qué se sintió estar ahí. Las respuestas eran las mismas: algo impresionante, algo a lo que se tenía que ir, algo muy padre. A mí en lo particular me parece que habría que tener un grado de consideración con esto antes (cosa ya imposible) y después de la resaca de Spencer Tunick –se haya participado o no. Por Supuesto, no estoy diciendo en lo absoluto que la iniciativa de la UNAM haya “estado mal”, de hecho, un servidor es uno de los más asiduos y gustosos beneficiados del actual programa de la DGAV de la UNAM (bendito sea), el cual creo que tuvo un gran acierto en haber traído a Tunick a México, entre otros tantos proyectos. La gruñonería personal puede leerse como una exposición que no me gustó, como tantas otras. Aunque claro, toda opinión –la mía en este caso- conlleva mucho de imposición y de coerción.