21 ene. 2013

Agosto-Noviembre 2007



Como seguro recuerdan, normalmente, cuando el de la voz tenía una expo (aquí debería abrir un párrafo extra para recordarles que además de tener este blog ñoño también hago arte), les solía avisar e invitar por acá, rara vez con una foto (eran tiempos de economía absoluta y, principalmente, nada de cámaras). Desde este blog recuerdo haberles invitado a más de una expo del Colectivo Caja Rápida (oficialmente no difunto, ojo), decirle a los lectores regios que fueran a la bienal de Artemergente o también recuerdo cuando los jodía pidiéndoles croquis por correo postal para una pieza que hice en Estacionarte (ustedes saben quiénes son).

El punto es que, de nuevo, este viernes 25 de enero del 2013 participo en una expo con una pieza y quien lea esto está invitado, PERO, la historia es más significativa si eres lector de este blog (ese es mi equivalente a ACEPTAMOS CUPONES).


En corto: la exposición se llama Materia Sensible, es organizada por la A.C. Materia de dibujo en el Museo de Arte Carrillo Gil y se trata, básicamente, de presentar libretas o cuadernos de trabajo de artista. Por azares del destino (gracias, internet), fui invitado a participar. Cuando se me preguntó si trabajaba en libretas, algo que hago de manera mucho, mucho, muy intermitente, no obstante, pensé: claro que sí, porque si me piden una libreta de trabajo que mostrar (a menos que sea la o las que uso en ese momento), sé perfectamente cual.




El periodo de agosto a noviembre de 2007 muy probablemente haya sido el más desigual en mucho tiempo para mí. Era mi primer semestre yendo a la escuela sin tener materias que pagar (léase, fósil), no estaba la maestra porque se fue de sabático a Europa (los pintores AMAN Europa, sueñan con ella y planean toda su vida el día que vayan, es como su Disneylandia), y acudía tres veces a la semana a un taller que por varios años sólo me había dado dos cosas: una bodega donde guardar mis piezas y la certeza comprobada, razonada y vivida de que detestaba la pintura, y que lo que fuera que me interesara, no sólo no iba a salir de ahí, sino en oposición a ella de alguna forma. Por otro lado, este periodo sería horrible por quién sabe qué me pasó. Me la pasaba de emo pero mal, no emo de Tumblr, sino emo de releer a Houellebecq TODO el día, me enojaba todo y al mismo tiempo me daba miedo encontrarme gente qué saludar o subirme al camión. Una vez caminé de regreso a casa así nomás, o me sentaba en una mesa por horas. No tengo idea de qué era, yo creo algún químico estaba bailando gallinazo en mi cabeza, pero el punto es que me sentía horriblemente mal el 80% del tiempo. No me estoy abriendo ahora mismo en un acceso de anciano trasnochado, como decía Jack T. Chick, Todo Ha Sido Grabado: la prueba de todo esto, para quien quiera o ya haya tenido el gusto, está a la vista en los archivos, porque fue precisamente en agosto de 2007, el inicio del gallinazo químico, que empecé este blog. Quien haya leído o vaya a archivo, verá de lo que hablo (incluso he borrado cosas de lo mal que me la pasaba y así).


¿Pero qué tiene que ver mi adolescencia tardía y explotante con todo esto? Que pese a (o precisamente por) ser una etapa pésima de mi vida, al mismo tiempo, ha sido la etapa más productiva que he tenido como artista. Durante cuatro meses, lunes, miércoles y viernes iba a la escuela de 8-9 AM hasta las 3 o 4 PM y pasaba el 70% de mi tiempo frente a una libreta hecha con material 100% tomado del que regalaban o alguien había usado y dejado en el taller: pastas de papel batería que quité de unos textos para una expo del taller, cinta doble cara de un montaje que nadie usaba, papel bristol del que te regalaban de a 25 hojas en el almacén de la ENAP, grapas y engrapadora industrial que alguien podía prestarme, masking tape de contrabando (la maestra no sólo tenía fama de megaestricta y algo especial por lo que se sabía de las puertas del taller para afuera, sino también para adentro: en una locura inexplicable, mantenía muchísimos rollos de masking tape [daban uno por cada visita al almacén] bajo llave porque, aseguraba, "se los robaban").

Esta libreta, aunque grande, cabía perfectamente en la mochila y, no obstante, no la sacaba siquiera de su bolsa de papel Canson (que no sé de dónde saqué) estando en casa. No trabajaba en lo absoluto en casa, por algo iba a una escuela a 18 kilómetros de mi casa sin estar forzado académicamente a hacerlo, porque el taller era el lugar de trabajo que conocía, y si bien podía hacer lo que hacía en casa, me era imposible, necesitaba ir, estar en un espacio de trabajo, disciplinarme, además de darme un espacio para probar cosas, salir, hacer marcas, regresar y tomar notas, luego volver a salir y ver qué había pasado. Después de 3 años de pintar a la fuerza, para mí ir al taller en esos tiempos era, técnicamente, como ir al kinder.

En el periodo de tiempo de la libreta, lo poco que hacía que no estaba relacionado con ella eran dibujos sobre materiales que me encontraba en la basura (láminas, pedazos de cartón, maderas) de proyecciones de booklets de discos de Nirvana y Sonic Youth, pero fuera de eso, pasaba el tiempo sentado en mi mesa con menos herramientas que un niño de secundaria. A eso iba a Xochimilco, a escribir y dibujar en una libreta hecha con pedazos de material que nadie usaba. Con esta libreta descubrí muchos procesos que no conocía, desarrollé varios que ya había visto a lo lejos pero sin entrar en ellos, probé arrojando la piedra en cosas que jamás había hecho, pegaba fotocopia tras fotocopia de cosas que encontraba (lo mejor que tenía la ENAP era la tarjeta para sacar fotocopias sin discreción), echaba a perder afuera (como cuando pegué una escultura con cajas en una esquina de un taller o dibujé e hice literalmente lo que leí en un texto de Beckett) para regresar y escribir sobre la experiencia por dos o tres días. En esta libreta están los primeros momentos de una relación duradera pero ya extinta con los mapas, está el comienzo de la idea de experienciar para luego hacer que la memoria pese más que la experiencia (algo que detonó todo mi proceso de trabajo hasta la fecha), están mis primeros coqueteos con escribir a tope sin temer el escarnio del que ya había sido víctima (en el taller te pedían escuchar a tus sentimientos, cualquier indicio de intelectualidad estaba satanizado y prohibido), están los primeros bocetos del glorioso Colectivo Caja Rápida, están mis primeros momentos de entender que debía salir a hacer el ridículo, está algún registro de cuando sacaba una tabla de madera (creo un pedazo de tarima o algo así) como de 20 kilos, la recostaba sobre un taller (que después sería La Colmena), le anotaba cosas con gis lo que iba a hacer ese día (SENTIRME MAL, DEPRIMIRME, PERDER EL TIEMPO, DEPRIMIRME ad infinitum), para recogerlo antes de irme a casa y guardarlo, como si fuera una cosa viva que necesitara orearse todos los días. Fue el periodo de tiempo en que muchos creían que era un mamón insoportable porque no le hablaba a nadie por estar trabajando, en que mil veces me invitaban a ir con Doña Rose (en slang de ENAP: beber caguamones de $25 en sillas y mesas de plástico tipo Boston en la casa de una señora que tenía 'comprada' la situación legal y vendía alcohol en su jardín, cuyo hijo de 10 años te las destapaba, que tuvo que poner una letrina porque el 35% de quienes iban terminaban vomitando ahí mismo) y mil veces decía que no tenía ganas y prefería irme. De todas mis piezas, si tuviera que salvar sólo una, aun cuando técnicamente ni siquiera es una pieza, salvaría esta libreta por todas las ideas que empezaron ahí y tantas otras que aún no cierran su ciclo y espero completar. Es mi pieza favorita por muchas cosas, y eso, aunado al extraño hecho de poder mostrarla en público, aun cuando se trate de algo mínimamente espectacular, hace que me sea especial participar en esta expo.


Como sea, este 25 de enero del 2013 se inauguran como un millón de expos con otros tantos artistas en todo el Carrillo Gil, entre las cuales estoy yo con esa libreta, que pueden consultar poniéndose unos guantes. Si tienen ganas y tiempo, dénse una vuelta. No se hagan los que no han ido nomás de cazacóckteles…






(Aquí el evento en Facebook)






Eso es todo.

Pronto: más Social Media.







Los amo a todos.

2 comentarios:

beth dijo...

y hasta cuando estará? :D

Bob dijo...

¡Hasta el 14 de abril! Si no han modificado nada, la entrada es libre los domingos. La expo está chiquita, es un cuartito lleno de libretas, ve con buen tiempo (yo no pude ver casi nada en la inauguración). ¡Saludote!