8 jul. 2012

Pollo que gotea aceite

Ayer, yendo a comer a KFC con W (¿recuerdan esa canción de Wilco que
dice "Nos enamoramos en el KFC"?) teníamos una disyuntiva: pedir un
paquete de 8 piezas con dos purés grandes pero sin refrescos o dos
paquetes de 3, cada uno con dos purés pequeños pero con refresco, lo
cual era importante porque íbamos a comer ahí y no en casa. Después
de mucho pensarlo, nos llevamos los paquetes chicos (se llamaban
tríos).

Hay algo triste en el Kentucky Fried Chicken. Mucho. Mientras que cada
vez que vamos al McDonald's del parque de los venados nos
acostumbramos poco a poco a las caras de los adolescentes, entre
apurados y e entretenidos haciendo sus labores (como una vez, en que
parecía que tendrían alguna especie de revisión porque estaban
limpiando TODO, incluido usar una escoba para limpiar los techos
mientras nosotros comíamos en la misma sala), los empleados de
Kentucky no son adolescentes en quienes el dolor no pasa por sus caras
porque por algo terminaron queriendo trabajar en McDonald's, no. Son
adultos, el mismo patrón de personal que podrías encontrar en una
Comercial Mexicana o una zapatería. Quien nos atendió era una chica
que no sabía cuánto costaban los paquetes, nos estaba cobrando menos
(W le dijo) y no tenía cambio. Otro era un seminegro, rapado, con una
cabeza fea (con esas almohadas de piel que se les hace a algunos en la
nuca), alegre, que bromeaba con la chica que nos entregaría el pollo,
que parecía una secretaria triste de una dependencia de gobierno, pero
ni ella estaba en una oficina ni el negro en un sitio alegre: estaban
ahí, con uniformes de KFC, vendiendo pollos. La clientela del KFC
también es algo triste, aunque, a decir verdad, toda la clientela de
restaurantes de comida rápida es triste. Si no fuera porque mis
visitas a McDonald'd y, en mucho menor medida, a KFC, están
encubiertas en el 99% de los casos por un leve pero firme interés
artístico-escultórico, quizá ya hubiéramos dejado de asistir con la
frecuencia de hoy. Tengo un ejemplo de lo que digo: una vez fuimos a
McDonald's y no hicimos nada más que echarnos y ver pasar a la gente
al baño durante algo así como 4 horas. Había de todo: los que
hacían encuentros de negocios (créanlo o no, pero en el McDonald's
del parque de los venados es común encontrarse con señores, a veces
sin comida entre ellos, con documentos en la mesa, lo cual rebate con
creces la práctica reciente en algunos McDonald's de construir zonas
tipo loft con café, puffs, mesitas y tomacorrientes para la laptop,
léase, una Starbuckización del espacio), obesas mórbidas que van,
comen solas y se van , papás hartos, mamás acostumbradas. Sólo
poniéndome a dibujar sobre los cartones de mi BigMac me sentí menos
envilecido. Esa vez fue un pollo Alvro, un dinosaurio y unas papas
(están en mi Tumblr, véanlo ahí).

Pero este post no habla sobre la acertada política laboral de
McDonald's de recortar la edad tope de sus trabajadores a niveles
juveniles para evitar la intromisión de la vida dura y real en el
escenario de su barra ("Me llevo dos del día y una McNíficaaaaa"),
sino que viene a colación por lo que nos pasaba al no saber si
llevarnos las 8 piezas de pollo o las 6 con minirefrescos. Mientras
comía una pieza de la que goteaba aceite y mi servilleta se iba
haciendo cada vez más amarilla, recordé que la última vez que fuimos
al pollo de negros (así le decimos al KFC), las 6 piezas fueron
suficientes; el sesgo estaba en que un día comimos en casa el paquete
de 8, por lo que cambiar el refresco por agua hacía más espacio en el
estómago y teníamos duda. Mientras comía la pieza grasosa que
escurría, le dije a W que quizá nos convendría hacer una lista de
cosas que ya sabemos pero que cuando necesitamos saber, olvidamos y
tenemos problemas decidiendo, como cosas que ya hemos comido y
deberíamos pedir siempre (en este caso sería: "Dos paquetes chicos de
KFC son suficientes si se comen ahí, si es en casa, el de ocho es la
mejor opción").

Este es un boceto de la que podría ser mi lista de ese tipo:

***Me gustan más los Nerds morados sobre los rosas
***No importa lo exóticos que se vean los otros sabores de adultos
como amareto, cajeta o nuez: siempre pide helado de chicle
***Ice de cereza sobre el de limón, pero ambos son magníficos
***Ya no revisar la sección de Burroughs en el anaquel de ingles en El
Péndulo, ya lo intenté leer y me aburre, no insistir
***Si te dan a elegir entre cervezas, pide XX verde o Pacífico. Si hay
foráneas, Carlsberg.
***Si el Street Fighter que juegas es posterior a 1994, puedes hacer
un movimiento sorpresivo a nivel de piso con Ken apretando U hacia
adelante con patada fuerte.
***El Douglas Coupland del siglo XX ya es un Douglas Coupland que
tiene miedo de envejecer, deja de poner tanta atención en cualquier
nuevo libro que saque.
***No me cabe mucho más de dos refrescos grandes del McDonald's, no
exagerar
***Cabalitos de piña
***No tienes pizza favorita, come de la que sea
***La Chicken Mac hecha doble NO es demasiado.
***Cualquiera que sea tu superpoder con gente del medio arty, funciona
más con hombres, no tanto con mujeres, aguas y no excederse.
***Maruchan de camarón y de res, todo lo demás tiene su derecho a
existir, pero no gracias
***La gente también se felicita en Navidad.
***Son los hermanos Korioto, no Karioto
***Kyle es el judío.
***Los Tuinkys no me gustan tanto como me obligo a creer por motivos
artísticos

Cosas así. La llevaría en la cartera o en las notas del celular y
seria útil cuando la lista tuviera secciones y estuviera completa. Se
me figura que sería algo como Suddenly This Overview de Fischli &
Weiss.

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