16 abr. 2012

Corto de rango de hueva

El otro día alguien, supuestamente, se sorprendió de mi nostalgia por
los 90's. Todas las personas que nacieron de principios a mediados de
la segunda mitad de los 80's tienen 25 años o más y son quienes, en
buena medida, se mueven más o menos en los mismos campos e intereses
que yo. No me gusta que más y más gente cite la década en la que
crecí, porque parte de la forma en que forjé (a golpes) mi educación
se basa en creer que uno es único. Es una fantasía que se encuentra
en más o menos todo el siglo XX, pero quiero creer que se dio con más
fuerza entre 1990 y 1999. Sí, soy un torpe que repite clichés como
que esta generación, la de este mismo tiempo, es más igual que
ninguna otra, más conformista y mediocre, sobre todo más fácil de
engañar. ¿Nostalgia por los 90's? Cuando me dijo, respondí que toda
la vida. Y es cierto. A decir verdad, la nostalgia no es un
desperdicio de tiempo ni una cosa negativa en sí: es una estrategia
económica. Yo recuerdo ciertos programas de televisión (usemos ese
ejemplo), principalmente de finales de los 80's a principios del
s.XXI, después de eso no he visto otros programas con el mismo
interés sincero y atención con que veía Married with Children o Al
Derecho y al Derbez. De este modo, mi memoria puede mantenerse fresca
y más o menos efectiva en su rango. Si quisiera abrazar una intensa y
extraña causa vintage y empezar a ver televisión de los 70's y/o
actual, tendría que gastar energía en ver dichos programas con
atención de verdad y a recordarlos (la memoria no se queda impresa con
tanta fuerza como cuando somos jóvenes, por lo que sería más
difícil). El archivo de memoria televisiva se hace más y más grande,
y es ridículo seguir agregando datos cuando no servirán con la misma
sinceridad útil y necesaria con los que funcionan los de 1987-2002, al
menos en mi caso. Hace algunos años, la manía de las series hizo
estragos en México y todos mis amigos veían Lost, Dexter, Grey's
Anatomy. Los odié como nunca, y aún me enerva saber que alguien
dedica tiempo de su vida a ver (y peor aun: en Cuevana o similares)
series (yo sucumbí apenas hace un par de años con House M.D.). Hace
ya un tiempo, pasaban Papá Soltero en las mañanas en Canal 9. Desde
que salió me dediqué a verlo, 2 horas diarias, y ya desde entonces
sabía que cuando lo dejaran de pasar íbamos a sufrir, a extrañarlo.
¡Nostalgia por las retransmisiones de un programa por el que ya
sentíamos nostalgia! No puedes mantener emociones en activo por toda
la vida, esas cosas se gastan y van bajando de intensidad. No puedes
seguir viendo series de televisión pensando que funcionaran en tu vida
como los programas que veías de niño. La música es igual: no compro
un disco desde 2007 o algo así, y no me emociona del todo conocer
música nueva (de un disco nuevo bajado al iTunes, es probable que no
le pueda poner atención a todo el álbum, y quizá en algún momento
termine borrando todas las canciones salvo una o dos). Lo mismo:
tienes casi 30 y sigues bajando discos como si te interesaran. PEOR
AUN: sigues yendo a conciertos, bandas viejas y actuales. No te
importa y lo sabes. Esto, por supuesto, no aplica si siempre has usado
la música como una especie de mueble, en ese caso no pasa nada (la
cosa en sí es que JAMÁS ha pasado nada).

Lo que hago es tratar de mantener mi archivo delimitado pero
funcional, y sí: si pudiera regresar a 1990, lo haría ahora mismo,
sin pensarlo.

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