29 sept. 2010

MINI POST-IT #10: La variación es la madre de la obsolecencia

Este es un post sobre la música actual y sus implicaciones en la percepción del mundo. Escribí este post hace como tres meses, pero no lo había publicado porque lo hice en la Mac, y conectarme con ella a internet implica cargar 15 kilos hasta la sala (el cable de teléfono no llega hasta mi cuarto); cada que lo vuelvo a leer sigo pensando que debería publicarlo, cosa rara, porque la mayoría de los posts que escribo y pasan un tiempo antes de subir terminan modificados o en la papelera de reciclaje, así que, aunque siempre hablo de música en onda bob-tiene-arena-en-la-vagina, créanme, este va por otro lado



LA VARIACIÓN ES LA MADRE DE LA OBSOLESCENCIA

I
Cuando cursaba el último semestre de la carrera nos dejaron leer un libro horrendo que, por supuesto, era bibliografía de rigor en mi escuela. Ni siquiera recuerdo el nombre correcto, era algo así como 'Arte último del siglo XX' o similar, y lo escribía una española llamada Ana María Guasch. Sin caer en el espanto injustificado de la xenofobia, para nadie es sorpresa que España nunca ha sido un productor de teoría artística de mínima relevancia. Con frecuencia víctima del amor por las construcciones demasiado sólidas al momento del lenguaje, lo más que uno podría conseguir al leer un libro español sobre arte contemporáneo es un entendimiento más o menos correcto sobre lo que es y lo que no es, es decir, tan informativo como un folleto. Ya en otras clases me habían amenazado con obligarme a leerlo, pero le di la vuelta: me negué e inventé los datos cuando había que discutir el texto en clase. Cuando tu maestra es una pintora retirada y tus compañeros leen en fotocopias, sabes que no pasa nada si haces esto. Por ridículo que parezca, y esto no necesariamente mejora con el paso de las generaciones, la barrera del idioma suele crear puntos ciegos en la biblioteca de una escuela a la que asisten jóvenes supuestamente liberales y alternativos. Muchos de ellos no sabían poner acentos. Un par de años antes yo había leído Conceptual Art de Tony Godfrey (bibliografía de rigor en otras latitudes más afortunadas) y me negaba a leer algo 3 veces más largo e infinitamente más simplón. El libro de Guasch (conocido entre los estudiantes de la enap como el de la dona -porque tenía una pieza de Claes Oldenburg en la portada) es uno de esos libros que huelen a mala idea desde el momento en que ves su precio en Gandhi: $560; seguramente hecho con dinero de 20 universidades locales, que se empeña en resumir artistas en 3 párrafos, que cita piezas poco conocidas y elabora sub-sub-clasificaciones so capa de una construcción sólida, como 'posminimalismo povera' o 'arte subterráneo pop' y así. Lo que en verdad me molestaba del libro era que hilaba artistas como cualquier otra cosa. Al hablar de alguien colocaba el nombre en negritas, con lugar y fecha de nacimiento, y le dedicaba 3 o 4 párrafos. Posteriormente, al hablar de alguien nuevo, y esto era lo impactante, abría el texto con algo así como 'una investigación incluso más radical de la crítica institucional fue la del alemán Hans Hacke...'. Cuando leías a los artistas, te daba la impresión de que estaba describiendo tendencias en muebles, la prosa se sentía como si necesitara describir novedades en los nombres en negritas que se venían para poder hablar de algo mínimamente relevante. La prosa, pues, era al mismo tiempo ramplona y rebuscada, alternaba momentos de franca simpleza como 'el arte lingüístico de Nauman, sin embargo, fue explorado más a fondo por el estadounidense Joseph Kosuth...' con otras de burda construcción sobre arena como 'en la tautología del arte, las exploraciones metaconceptuales de Art & Language negaban una cualidad ontológica y dialéctica del arte y depositaban el aparato crítico en el lenguaje'. Leerlo era como jugar Nintendo: cada nuevo nivel era ligeramente distinto del anterior, y al terminar, tenías (me imagino) la impresión de que habías hojeado un abanico que poco a poco iba mutando. Cuando hubo que leerlo en el último semestre, con un profesor con mucha más credibilidad que mi maestra-pintora-retirada, me sentí listo para protestar: argumenté que era un libro de nombres en negritas, que hablaba del trabajo de un artista y pasaba al siguiente como si de variaciones se tratara, que de hecho se trataba, y que no era posible aprender lo que el arte de ese entonces representa para el estudiante de arte hoy dia (un cúmulo de procesos muy complejos y abiertos) cuando una revisión de los mismos se limita a una consecución de piedras básicas (los capítulos, como 'Arte cinético' o 'arte lingüístico') que son decoradas con variaciones de una manera de contar un concepto entendido de manera muy burda. Me clavé en esto, en la variación, le decía al maestro que si lo que leemos son variaciones lo que nos haríamos sería una idea de artistas que hacen cosas particulares, no de artistas que construyen procesos. Él aceptó la vaguedad del libro pero dijo que la idea era acercar al estudiante un periodo de la historia raramente visto en el programa (de hecho, sólo él lo revisaba con tanto tiempo, era un profesor muy listo). Una lectura de este tipo, por ejemplo, no podría ni siquiera de manera superficial, hablar de artistas como Mike Kelley, Sam Durant, Jason Rhoades, Stefan Brüggemann o Jonathan Monk, que son artistas que me gustan mucho (y esto también aplica a cómo recibimos la obra de artistas como ellos). En resumen, que una historia de las variaciones sólo trae problemas.


II
En octubre de 2007, creo, me dirigía junto con el Greñas a una serie de pláticas sobre arte contemporáneo como de 5o mundo en La Castañeda, en Mixcoac, viniendo de la Condesa, habíamos ido a ver una expo de Daniel Guzmán en Kurimanzutto. Si alguien se ha tenido que soplar mis conversaciones mamonas sobre el futuro de la música pop y lo horrible que es casi todo lo que escuchamos hoy día y cómo estas cosas son el indicador de cómo el mundo se cae en pedazos, aparte de ustedes que leen esto (y lo aprecio y los quiero), es el Greñas. Mientras regresábamos en su cochito, escuchábamos Radio Ibero o Reactor y pasaban Paper Planes de M.I.A. Yo le decía al Greñas que, aunque pegajosa y buena onda, canciones como esa no eran compuestas sino producidas, y que además se basaba en lo exótico trendy de una cantante negra sexosa radical chic; que música como esa no era sincera (como la de Nuevos Ricos, que pareciera que la mandaran a hacer), y se basaba en un gancho más bien estético de golpe y porrazo que hacía que fuera inevitable que no se volviera superfamosa y escuchada por todo el mundo (hasta a mí me prende esa de M.I.A., o la de Kesha), pero que una música poco comprometida generaba escuchas poco comprometidos. Por supuesto que se antoja difícil encontrar un nivel de compromiso cualquiera en algo como, digamos, Cansei de Ser Sexy, sin embargo no estoy hablando de relevancia. Nirvana podía parecer una banda anodina, gratuita y ramplona, sin embargo pocas bandas en muchos años han tenido un compromiso con lo que hacen como el que tenía Cobain. Con el advenimiento del Hágalo Usted Mismo de Myspace, esta primera década aceptó una de sus primeras carencias: se acabaron las superbandas (salvo las que ya estaban viviendo de sus rentas desde hacía tiempo), de manera que, a falta de un pivote alrededor del cual rotar, muchas bandas obtuvieron una atención (y gratificación) desmedida (en ninguna otra era una banda como Arcade Fire podría ser tan apreciada como lo es hoy día); por decirlo de algún modo, se repartieron la atención, y la necesidad de una idea tan engorrosa como la de compromiso ni siquiera apareció en el horizonte del 2000 a la fecha. Se esperaba de muchas bandas que hicieran más o menos lo que habían hecho, no más. Ninguna de esas bandas había surgido de un interés musical genuino, sino de una asimilación estética que, técnicamente, no tiene fin, al menos en teoría. Lo que trato de decir es que una gran característica de la música de la década que se fue es que no funciona como construcción de música, sino de una producción de variaciones. El trabajo sucio de las disqueras (ya saben la banda con deseos de crear algo original, que una vez fichada debe bajar drásticamente el nivel) ya era hecho desde las bandas (aunque esto viene desde finales de los noventa, tiene su origen en la ambigua permisividad del alternativo de los 90, la misma historia de la absorción del bueno por los malos y así). ¿Recuerdan el texto de Jim O'Rourke en el que dice que escuchar es tener una experiencia, no consumir, y sobre por qué gran parte de la producción musical actual se basa en variaciones estilísticas pero están vacías? Es justo el punto.


Sé que cualquiera que haya leído a Baudrillard en la carrera podrá ver sin mucho problema la misma cantaleta de novedad y obsolescencia de siempre, sin embargo, no es exactamente lo que quiero decir. Mientras que esas lecturas de la carrera decían que era una lógica de aparente novedad basada en la repetición lo que llevaba a la obsolescencia y el hartazgo, la idea de variación que tengo en la cabeza es un poco más quisquillosa: creo que esta idea de variación como una especie de promesa contínua elimina de tajo la posibilidad de experimentar, de desarrollar procesos complejos (o sea, lo que le decía a mi profesor). La promesa estética se resuelve en una gratificación estética de manera casi inmediata, es como si no pudiéramos ver lo que podría haber en el futuro y, aceptándolo, decidiéramos quedarnos con ella, mientras que en el mundo de los 60 de Baudrillad, la promesa era un mundo mejor y anexas. Es lo que decía de los iPods: cuando llega el punto en el que no puedes imaginar cómo será la siguiente mejora al concepto base (música portátil), cuando pareciera que ya llegaste a un dead end, entonces estás dispuesto a vivir con las posibles variaciones, pero esto no te quita el sueño. Cuando se me ocurrió lo de los iPods (el post se llama Tira tu iPod a la basura, si es que a alguien le interesa revisarlo), a muchas personas a las que les comentaba la idea se hartaban de mí porque daban por hecho que el iPod era un gadget, una herramienta que no iba a cambiar la percepción del mundo ni la educación de las futuras geneaciones. Mi mayor triunfo (más o menos) fue cuando alguien me dijo: hey, pero sí es un gadget cualquiera, pasará pronto y le dije que yo hablaba de la manera en que uno recibe al mundo y me dijo ah, bueno, eso sí. Hace poco leí algo que, de haberlo leído antes, habría tenido madera para restregárselo a todos sin muchos rodeos: con el lanzamiento del iPod hace chorromil años, Steve Jobs dijo que el iPod sería un salto cuántico en el entendimiento de la música. Es exactamente lo que yo decía. Este cambio de estructuras en la recepción de algo tan vital como es la música necesariamente cambia los procesos en que se piensa, y es una pequeña maqueta para explicar otros procesos no más ni menos importantes: piensen en cómo será la construcción verbal de chicos cuyo principal uso del lenguaje son los SMS, conversaciones de MSN y saludos breves en los perfiles de Facebook de sus amigos: está cabrón's, ni siquiera estamos hablando de algo así como la Neo-Lengua Orwelliana (que se basaba en la comunicación imprescindible y eliminaba todo rasgo humano) sino en una especie de meta-meta-lengua, una que, para ser, necesariamente requiere del doble sentido y el humor, que no pretende comunicar de golpe, sino seducir. Por eso les decía (¿o no lo hice?) que en el futuro las carreras de diseño y publicidad dejarán de existir como tales, pues el lenguaje será, por default, casi una extensión del lenguaje publicitario. Los corazones de nuestros nietos serán mucho más chiquitos.


No sé cómo explicarlo, pero lo que digo es que la idea detrás del término variación, creo, atestará las portadas de los libros de filosofía que comprarán nuestros nietos en el FCE de la Condesa y Quevedo, habrá una sobrevaloración estética nunca antes vista. No he leído a Deleuze, así que puede que él ya haya explicado de mejor forma lo que trato de decir. O no. Si alguien me cacha, por favor dígame. ¿Podría hacer una tesis de esto?

Lo importante es que nadie los quiere más que yo


;)

26 sept. 2010

mini post it 9: antes y ahora

Ahora que he estado tirando cosas a la basura, reencontré unos recortes de revistas Time viejísimas, mínimo de antes de 1998. Las revistas viejas de los noventas me encantan. ¿Han visto el diseño de las ERES? Es maravilloso, lleno de triángulos en rosa sobre fondos azules. A principios de los dosmiles le pedía prestadas sus ERES a un amigo. Yo era un fan from hell de Nirvana en aquellos días, por lo que sólo leía la ERES, dígamos, para saber quién erael enemigo y todo eso (negar no es afirmar, pero delimita el campo, sobretodo a esa edad). Las ilustraciones de la Time eran como acrílicos. Durante años tuve en mi locker un artículo sobre cómo todos los rockstars de la década saliente eran drogadictos y cómo eso redituaba mucho. Entre los artículos que recuperé de la Time hay pura basura (un artículo que dice que Shigeru Miyamoto es el Spielberg de los videojuegos. Milagrosamente, y pese a los intereses de un niño de 16, detrás de un top 10 musical viene el siguiente artículo raro, algo similar a cuando pregunté en el Twittersi alguien sabía de algún estudio que demostrara que las personas que tienden a decir "Perdón" con más frecuencia eran menos inteligentes (nadie dijo nada, ni siquiera Google). Como sea, esto es lo que alcanza a salir:

"Una investigación en la Universidad de Nueva York revela que el 89% de los hombres que basan su conquista en la adulación femenina son, decididamente, los más cretinos y más propensos a golpear a su pareja. Por otro lado, el 93% de las mujeres que desean un cortejo basado en la adulación suelen tener una expectativa que tiende mucho más a la resignación que a la capacidad de llevar las riendas de su propia vida además de poseer un locus de control externo.

En algunos países de Oriente y Medio Oriente el cortejo está basado en una serie de adulaciones semipoéticas de dominio popular fundadas desde tiempos inmemoriales. Un dicho común en algunas culturas reza que un hombre con un buen corazón debería entender y utilizar la poesía, sin embargo, en estas culturas el nivel que ocupa la mujer está apenas por encima de lo mínimo, y aunque el matriarcado termina imponiéndose, la mayoría de estas mujeres confiesa sentirse realizadas en tanto a los hijos pero dicen nunca haber conocido una felicidad plena en el terreno sentimental: al principio sus palabras son atractivas, una no puede resistirse a ellas, no es tanto algo estético como de raíces, pues nos han educado para ello, para darnos nuestro lugar, sin embargo, mi vida ha sido todo menos poesía, dice Azeela, una mujer irakí de 48 años.

Byron, de 27 años, dice que pasó meses conociendo a una chica, se llevaba de maravilla con ella, era inteligente, tenía mucho sentido del humor y era muy atractiva, exactamente lo que él buscaría en una mujer. Ambos humores parecían ser más bien del tipo discretos y casi intelectuales, sin embargo, Byron se equivocaba: nunca le hacía cumplidos, nunca le decía lo bellos que eran sus ojos ni lo hermosa que era ni nada de eso, siempre me he sentido un poco envilecido ante ese tipo de cortejo, y pensaba que ella sentía lo mismo, es decir, yo le hacía saber de mis intenciones de otras formas, involucrándome más a fondo con ella y con un lenguaje físico, sin embargo, me equivocaba, las cosas nunca terminaron de arrancar, y tras unos meses de no verla descubrí que ya estaba saliendo con un sujeto, un cretino que le hacía cumplidos como los que uno le haría a un bebé o a un perro, sólo le faltaba darle palmadas en la cabeza, simplemente no lo podía entender, sentía que todo este tiempo yo había estado tratando de comunicarme con ella y que lo único que ella quería era algún tipo de coba."

23 sept. 2010

mini post-it #8: Historias de vida contra planes de vida

No veo el programa ese de Iniciativa México. Obvias razones. No es algo de lo que haya que hablar mucho: una mala idea demasiado publicitada (¿recuerdan al Vasco Aguirre diciendo que ya era hora de que un nuevo México despertara?). Como sea, cuando me enteré que sería un programa del tipo 'Decide el futuro de tu país votando por teléfono' ahí sí dije que no podía ser peor, sobre todo porque ambas televisoras están en esto. El caso es que en esas cápsulas donde publicitan a los 'Héroes Anónimos' y sus ideas, recuerdo mucho a un sujeto que, al parecer había desarrollado materiales de construcción baratos y resistentes para darle casa a todos los pobres. En cuanto apareción, con su enorme sonrisa diciendo 'Con este material vamos a darle casa a todos los mexicanos' dije, así, en voz alta, como si le estuviera hablando a la tele como cuando juega el América: "pendejo, eso crees, le van a dar el premio a un cabrón que defienda a los indígenas o un pedo con la drogadicción". Me molesta mucho cuando conozco el mundo (desde mi sillón, lo cual es peor) tan bien que no me sorprenden los golpes de todos los días. Es como con tus amigos: cuando sabes lo que van a hacer, cómo van a reaccionar y cómo van a tomar las cosas, no dejan de ser tus amigos, pero sientes como si un poquito de magia se perdiera, supongo que no tanto por la sincronía sino por la previsión. El caso es que, mientras veía el reporte de la jornada futbolera en la tele, los comerciales me dieron la p*ta razón: los concursantes que pasaron son un wey que sacó de la marginalidad a miles de Otomíes y otro que rehabilita a drogadictos y niños callejeros con el poder del circo. Las razones por las que un sujeto que trae una propuesta como materiales baratos y construcción rápida y económica de casas no pasa sobre los demás es simple: para eso se necesita dinero, mismo que entraría en competencia con otros contribuyentes que también producen ladrillos, y además se necesita un terreno para construir una casa, y si bien las empresas que hacen obras de 'beneficencia' no les cuesta nada regalar un terreno para hacer una unidad a 200 kilómetros de la civilización en algún poblado en Pachuca y anexas, elaborar un plan de vivienda es casi inadmisible; hay que entender que habrá que conformarse con limosnas inmobiliarias, no con planes de vida. Por otro lado, tampoco ganaron de a gratis los otros proyectos: incluyen gentes, historias de vida triste sobre escoria que salió de la escoria para convertirse en alguien digno de dar lástima. Drogadictos arrepentidos y gays arrepentidos, se dice, son lo peor de su propio gremio, y utilizar un programa con pintas de ser público para premiar a "lo máximo de lo mínimo" es, bueno, ¿cómo se dice? ah, sí, que tenemos lo que merecemos.

Ah, y ya salió Celia Lora del botiquín. Tras su aparición en el programa de Laura me quedó clara una cosa: la chica es inocente. Se ve, se ve a kilómetros de distancia que ella no tuvo la culpa. Lo sé porque tengo una amiga exactamente igual: muy guapa, sin problemas económicos, buena persona. Las personas tienen dos maneras de suponer al otro: pensar que es igual que nosotros, o pensar que es lo más bajo que pueda haber (de ese modo uno no tiene que hacer cálculos, sólo estar a la defensiva esperando lo peor). Mi amiga era un ser humano bueno que no se metía con nadie, y cuando el mundo se metía con ella era para dos cosas: cazarla o envidiarla. Cuando esto pasaba ella simplemente se veía rebasada, no entendía por qué alguien puede tener algo contra otro, contra ella. Cuando Celia Lora hablaba, estaba clarísimo que ella simplemente iba por el mundo sin hacer daño a nadie y que tras lo ocurrido ella descubrió el mundo, aun cuando trabajar en conciertos llenos de raza que va a ver al Tri ya debe de ser conocer el mundo en buena medida. Sus razones, los ejemplos que daba sobre las mentiras que se hicieron durante su estancia en el reclusorio de mujeres, sus quejas, todo ello dejaba en claro que la chica en verdad no hizo nada para merecerlo. Le dicen que en twitter (estoy hasta el culo del uso erróneo que las televisoras hacen del twitter) inventaron una cuenta de ella y ella dice que no tengo, como si sólo seguir a alguien en twitter implicara platicar con él: "Yo soy una gran fan de Bono, si yo pudiera platicar con él me encantaría". O si le dieron una celda privada con tele: "¿Y para qué querría ver la tele?". En serio, yo sé que es inocente, es decir, una chica tan-tan guapa, con un trasero tan-tan-tan bonito, y que aparte le gusta el fut, no puede ser mala.

20 sept. 2010

mini post-it #7: Fabián González/ El Cantante Callejero

Cosas como esta son el tipo de cosas que uno cree que le pasan a otros, y que después uno encuentra publicadas en revistas arty-fashion, pero la verdad, ya que uno lo piensa, son cosas que pasan diario, pero de niños nos decían que no camináramos mirando al suelo (de niño no podía evitarlo) y nunca nos damos cuenta. Ok, esto es lo que pasó: hace entre 5 y quizá 3 años, yo solía ir a la Biblioteca Central de CU con regularidad y la estantería de Arte era abierta; recuerdo que muchos de mis más grandes hallazgos se dieron hurgando entre estos libros: Doug Aitken, Paul McCarthy, Raymond Pettibon, hasta que un día los asnos decidieron cerrarla (oficial y sistemáticemente, perdiendo muhcos libros para siempre por la ineptitud de las bibliotecarias), lo mismo que ya ocurría en la biblioteca de mi escuela, razón por la cual no me asomaba en ella más que para sacar fotocopias de discos. Desde entonces las bibliotecas me deprimen, y cuano haga mi servicio social y finalmente termine mi tesis (que está más avanzada de lo moralmente necesario) inventaré los datos; tomando en cuenta que en mi escuela leen en fotocopias, no creo que haya problemas. En esos días de hojear libros por el puro amor de hacerlo, un día, uno de ellos venía premiado: de un libro que no recuerdo salió un CD. Yo ya tenía una colección de cosas encontradas en los libros, principalmente hojitas donde alguien anotaba lo que debía buscar y los códigos de los libros, aunque un par de veces me encontré fotos tamaño infantil, pero, para el caso, nunca un CD. El disco estaba rotulado en manuscrita muy floreada "Fabián González El cantante callejero" y de inmediato supuse que era de algún guita-trovador de Filos. Me dio no sé qué dejarlo, pensé que ya era raro que alguien lo dejara salir a la luz como para meterlo en otro libro, así que me lo llevé. Creo que lo puse un día, ya mucho tiempo después de haberlo encontrado, y en cuanto escuché la guitarra y la voz declamatoria lo apagué y dije: "No en esta casa", así que lo regresé a la torre de discos (en donde pongo los discos que sé que nunca volveré a escuchar). Alguna vez le pregunté a un amigo que es del gremio de guitarreros de Filos pero dijo no saber nada del tal Fabián González. Anyway, eso debió pasar en algún punto entre 2005 y 2007 y desde entonces no había siquiera visto el disco de nuevo. Con mi manía de tirar cosas, lo volví a ver un domingo en la noche hurgando en un cajón, suficiente para decidirme a darle una oportunidad. No-tenía-idea de lo que tenía en las manos. En serio, repito: NO-TENÍA-IDEA. El disco, visto en retrospectiva y escuchado por primera vez, seguro fue dejado entre los libros a propósito: grabado sólo con guitarra acústica y voz, muy probablemente el chavo lo había grabado en un Audacity o Wavepad sin mayor problema para quemar 14 canciones que dan casi una hora. Sí, obviamente, era canción HIPERchaira con muchas intenciones de sinceridad por querer decir algo, sin embargo, no tienen idea. Las canciones suelen ser larguísimas, sólo algunas de ellas tienen más de dos acordes, y muchas empiezan igual, la letra no está cantada, el sujeto más bien habla entonando mientras toca la guitarra, lo que hace que las letras sean interminables, su voz es algo cercano a lo que sería si el vocalista de Codeine (busquen Broken Hearted Wine en algún buscador de mp3's) cantara en español. Las canciones no tienen coros ni versos propiamente dichos, pero eso es lo de menos: las letras son de una rebeldía adolescente de filos como nunca han visto. Sé que dirán "oye Bob, pero en general son así, y ellos también tienen derecho a expresarse", pero no, este es el non plus ultra de la trova de filos, un resumido de todo lo malo de ella. Las canciones versan sobre temas tan diversos como la revolución hecha por el pueblo contra los ricos mezquinos, una canción sobre el arte de cantar en camiones (¿se han dado cuenta que los guitarreros tienen un sentido del humor como, incómodo?), un homenaje a Zapata y al Ché, un par de canciones de amor, las malas jugadas contra AMLO y, en resumen, una apología de los clasemedieros y pobres que sienten un gran odio contra los ricos y el gobierno en general nutrido por lecturas desafortunadas. No puedo explicar mucho, cuando algo me emociona, molesta o complace demasiado no sé escribir al respecto (ustedes han visto mis reseñas de discos), así que la letra de la primera canción debe ser más clara que yo:


"Había una vez un cantante callejero / que iba predicando de camión en camión / una idea de justicia y libertad / una idea de anarquía e igualdad / hasta que por fin una vez lo logró / se subió en un camión y cantó su canción / los pasajeros escucharon atentos / y cuando terminó la lucha comenzó / el chofer cambió el letrero de la ruta / y juntos se fueron a cambiar las cosas / dieron vuelta a la esquina, vieron a un niño tirado / tirado en la calle, sin amparo del señor / se acercó un pasajero, lo despertó de su sueño / le explicó de la ruta del autobús / el niño se peso (sic), se unió a la ruta / tuvo una familia y una comunión / siguieron su camino, vieron más gente tirada / ahí en la calle, sin amparo del señor / vieron el problrema: que unos cuantos tienen todo / dejándoles nada a los demás / se encaminaron a las casas millonarias / y encontraron que muchas de éstas estaban vacías / se metieron en ellas para vivir / los niños al fin tuvieron un hogar / con camas y cocina donde poderse amar / los ricos quisieron defender su interes, mezquino / los gringos amenazaron con bombardear / el gobierno mandó a los granaderos / pero una canción los hizo cambiar / que si no existe el amor, no hay vida ni esperanza / y que amar es luchar por un mundo mejor / los niños vivieron con los granaderos / en una situación de justicia e igualdad / los ricos se tuvieron que aguantar / el gobierno al fin hizo algo por la dignidad / los gringos dejaron de bombardear / y los pasajeros aprendieron a amar"


Lo subiré a mi iTunes y le pondré los nombres a las canciones adivinándolas de las letras, cosa que no será difícil. Es curioso, si tomáramos el disco como una especie de texto que debe ser descifrado aun cuando producciones culturales como esta resisten cualquier interpretación por ser declaradamente obvias, podríamos, no obstante, sacar algo: el disco está, literalmente, hablado con acento, mas no cantado, sin embargo, tiene algunas partes en algunas canciones en las que el tipo grita, o pone énfasis casi gritando. Por ejemplo, en la canción de arriba, cuando dice 'Mezquino' lo hace así; en otra canción sobre la vida de Zapata, cuando le roba las tierras a los ricos (que según él, viven en Europa y casi nunca se dejan ver por acá), grita: "Hicieron gran fiesta, tocaron tambores, tronaron cuetones". En otra canción grita cuando debe decir 'Fascista'. En otra canción se declara "un hombre de principios, un alma limpia que busca justicia". Siempre suelo explorar en cosas como estas, es decir, las busco por, ya saben, cosas de arte, sin embargo, cuando una de estas cosas aparece, una de estas cosas tan declarada y tan directa, como que uno no puede hacer mucho. Lo buscaré en el Facebook, seguro (se-gu-ro) tenemos amigos en común por la gente de mi generación de Prepa 6 que terminó en Estudios Latinoamericanos o una cosa de esas.

El disco no es una joya, es un momento de quiebre en la historia de las manifestaciones estéticas y las producciones culturales de la izquierda radical. No puedo subirlo porque ya-saben-que-no-tengo-internet-de-verdad, pero quien lo quiera, venga a la casa con un USB. En serio, el disco es extraordinario con mayúsculas, simplemente no sé cómo decirles lo increíble que es, pero la canción 3 sí:


"Cómo hacer una canción que le guste a todo el mundo / cómo hacer reir o amar en casi cualquier rumbo / cómo subir a un camión, cantar y sacar pesos / entrar a un restaurant, tocar, y salir con más que eso / salir en tele y ganar concursos de cantantes / ser un famoso asediado con millones de fanes (sic) / tener dinero para ser un gran hombre respetado / y no seguirles dando lata taloneando sus centavos / cómo hacer estas canciones que cumplan con mis ambiciones / tal vez si digo za za za obtenga un resultado / o mejor canto en ingles para tener más respaldo / en una de esas ya mejor hago una narcocorrido / para el señor de los cielos o para cualquier padrino / y asi ganar algún dinero aunque éste no esté limpio / dónde estará aquel lugar que se llama encrucijada / en el que dicen que Satanás te paga por tu alma / y asi puedes tú subir en la lista de canciones / para llegar hasta el lugar en que están los roling estones (sic) / tal vez tenga que dejar de hacer canción protesta / pero ni modo, qué hacer cuando el hambre aprieta / me gustaría poder vivir de mis bellos ideales / pero el que tiene no me da si le digo sus verdades / ay, qué dije, yo no sé, no se guarden los billetes / esta canción es el, pa'qué, pa'hacerme rico de repente / adios señores ya me voy, hoy ya quiero despedirlos / disculpen pero pasaré a pedirles para el chivo / no se apuren si no traen cambio que acepto también billetes / también relojes y pulseras, anillos y hasta cheques / nomás no quieran que me vaya sin siquiera una sonrisa / esta canción es también pa'ligarme a alguna chica / cómo hacer una canción que le guste a todo el mundo / cómo hacer reir en casi cualquier rumbo / y no me voy si no veo que no se rascan en sus bolsas / nomás no sea el celular, el biper lo que se soban / que yo no vine ni a asaltar ni a venderles 2x1 / pero eso sí, el que no dé no se lleva mi saludo / que me regrese mi canción, qué se cree si no era gratis / y esto va para también los que quieran piratearme / no manchen, oigan, qué no ven que me tienen que dar mi parte"

17 sept. 2010

mini post it #6: Delay de 10 años arruina mi posible carrera de hipster

Cuando era fan de Nirvana yo, o trataba de emular todo lo que veía en su estética, o me sentía identificado con lo que veía. Por ejemplo, la primera vez que vi el video de Sliver me fascinó toda esa cosa de las ilustraciones anatómicas y los juguetes viejos, era como si escondieran algo malicioso, sentía que era lo que quería hacer desde siempre. En el plano de la mera imitación, las camisetas que usaba Kurt se me hacían lo más acá del mundo. Los suéteres a rayas horizontales gruesas rojinegras eran la onda, hasta que los emos, en grosores mucho menores y de tamaños super enjutos lo echaron todo a perder. Recuerdo que busqué ese suéter por días en el centro y en Dolce Izazaga. Había una playera que usó en un concierto a puerta cerrada para MTV (en lo que parecía ser una bodega) que tenía a un pato con pelos punk y arracadas, muy violento, estaba pocamadre. Otra de esas playeras es la que usaba cuando cantó Lithium en los VMA de MTV en 1992, tenía un marcianito con dos ojos en las antenas que decía 'Hi How Are You', y abajo tenía un texto ya ilegible en tiempos pre-DVD. Siempre me gustó y siempre quise una igual. Hace un año, cuando vi Slacker (¡Hola otra vez, Poala!), en la escena después de que la pitonisa le dice a la chica que el próximo sujeto que se cruce en su camino se va a morir, la cámara toma una pared y ahí está el mismo marciano con el mismo 'Hi, how are you'. Me intrigó, pero no mucho, porque pensé que quizá sería una especie de pinta común en aquellos años (Slacker es de 1990) que Kurt habría conocido sin mucho problema. Sin embargo, el misterio de más de 10 años de incógnita se disipó hace unas semanas. Hojeando la Celeste en un Sanborn's (qué cara y qué chiquita está ahora, eso sin mencionar que la Baby... ya cuesta el doble y sigue siendo igual de inencontrable) encontré de qué se trataba, un poco con desánimo y otro poco con emoción: se trata de una canción o un disco de un sujeto llamado Daniel Johnson. Wikipedia no tiene registro de él (o no busqué bien), y en su página, no hay algo así como su biografía. Al parecer, debió ser un disco de esos que movieron las cosas en el Estados Unidos de principios de los noventa (un lugar y un tiempo en el que definitivamente me habría gustado estar). El encontrarlo en una Celeste en la sección de cosas trendy recuperadas no le quita valor (si es que lo tiene, aún no lo escucho), pero sí le quita un poco de expectativa: si hubiera sabido lo que era hace diez años tal vez lo habría conseguido, y escucharía música acá desde mis 17's y hoy día sería más cool y tendría mejor suerte en las fiestas en las que todas las hcicas traen fleco y tenis Nike de colores, pero no. Como sea, eso le quita un poco de, digamos, valor de descubrimiento. Lo que sí es una pequeña bofetada del destino es que puede que incluso rebase esa esfera de hipsters arty y se meta en otra: el otro día, un sábado, en los tiempos muertos del Cruz Azul-Jaguares y Santos-Tigres le cambiaba al canal 5, en donde pasaban Jurassic Park, y entonces, cada que mandaban a comerciales, salían dos jóvenes contemporáneos sentados en una sala de cine comiendo Mantecadas Bimbo y la chica le decía al chico que qué buena estaba la peli, y entonces enfocan al tipo: chavo como de 19 o 22 a lo mucho, como de esos que usan en canal 11 para ilustrar el término 'los jóvenes', ¡usando la playera de Daniel Johnson! Incomprendido por tus padres, tus amigos, tus compañeros y por el destino, así es como uno termina de artista.

14 sept. 2010

mini post it #5: I'm lost, I'm no guide, but I'm by your side; I'm right by your side

Siempre me expreso con mucho amor de la música que escuchaba cuando era niño (Michael Jackson), puberto (La Lupita, Jamiroquai, Beastie Boys) y adolescente, y con éste último rubro he terminado usando muchos elementos en mi trabajo por razones muy largas y arty que no se discuten aquí (sino aquí: www.preludioa110o220.blogspot.com pero no se recomienda más que para gente del gremio). Incluso, lo más divertido de repasar tus fuentes varios años después es que encuentras ciertas cosas que puedes usar como estrategias en tu trabajo (en mi caso, estrategias artísticas and so). En esa línea, he encontrado cosas muy útiles en dibujar booklets de Nirvana o Mudhoney, hacer cuadros con portadas de discos de Sonic Youth y Jim O'Rourke, en un largo etcétera. Sin embargo, si de una banda de mis días mozos he renegado en ese aspecto, y de la que he renegado mucho, es Pearl Jam. Justo después de hacerme de todos los discos de Nirvana disponibles en el Mix-Up, Comercial Mexicana o en Mercado de Discos (¿así se llamaba?), empecé a hacerme fan from hell de Pearl Jam. Siempre que reniego de mi amor por Pearl Jam lo hago precisamente porque carece de esos aspectos arty que las otras bandas que mencioné sí tienen: en Nirvana y Mudhoney hay un montón de humor e impulsos adolescentes que son como oro para el artista, y Sonic Youth es más un conjunto artístico que una banda de rock, y con Pearl Jam, el problema es que es una banda de rock simple. Con una estética refinada, pero, en el fondo, es una banda de rock, con más bases en la música y ya. Por esta razón, creo que por varios años confundí mis expectativas actuales con el puro hecho de escucharlo y dejé de hacerlo. Como hay más discos de Pearl Jam en las tiendas que de Nirvana, me fue muy fácil volverme fan: no sólo compré todos los álbumes, sino empecé a comprar singles y cuando sacaron su set de 72 Bootlegs, yo compré 4, de manera que el fanatismo me duró más. Hoy día, en este claustro, casi por curiosidad, volví a desempolvarmis discos de PJ y los volví a escuchar. No recordaba lo bueno que era, y he vuelto a escucharlos con frecuencia. No obstante, no siento la menor intención de comprar sus discos nuevos (después del Riot Act se acabó el amor). Con Pearl Jam pasó algo muy simple: se hicieron viejos muy rápido. Si en 1998, después de lanzar el Yield, se hubieran separado y hubieran vuelto hoy día a hacer giras cantando las canciones de esos 5 discos, serían mejores de lo que son ahora. Ten (Epic, 1991) es un disco de rock en toda la extensión, pero es demasiado bueno, en serio, es un disco tan redondo que cae gordo. VS (Epic, 1993) fue la contraparte exacta: las canciones rudas eran mucho muy rudas (Go, Blood), y las canciones melosas eran más simples y menos arregladas (Small Town, Daughter). Por otro lado, empezaban a experimentar con canciones más oscuras (Indifference) y otras de plano raras para una banda de rock (WMA). Vitalogy (Epic, 1994) fue, al menos en mi opinión, su mejor disco: las canciones rudas eran aún más rudas (Last Exit, Spin the black circle) y un poco más simples y oscuras (Tremor Christ, Not for you, Satan's bed), las canciones melosas ahora eran un poco más oscuras y/o sinceras (Nothingman) y, lo mejor, es que todo el disco estaba lleno de aspectos experimentales que eran resueltos en el plano del rock y en lo visual (el arte es increíble), algunas canciones como Bugs o Aye Devanita eran claras manifestaciones sacadoras de onda, y otras como Hey foxymophandlemama that's me eran, de plano, joyas que ya no volverían a ocurrir. El otro día lo escuché completo después de varios años, y se me puso la piel chinita. No Code (Epic, 1996) aún conserva el carácter experimental, pero más enfocado a lo musical (In my tree, Who you are, I'm open), además de apuntar a canciones que fueran la mezcla exacta entre lo sencillo y lo más o menos resuelto (Habit, Sometimes) que se concretaría en Yield (Epic, 1998). En este disco, el último buen disco de PJ hay joyas del rock de estadio (Wishlist, Given to fly, Do the evolution) y joyas menos comerciales que jamás tocan en vivo (Pilate, Faithful, Push me pull me, No way). Después de esto, PJ tuvo que aceptar, con no mucha dignidad, que se estaban volviendo viejos (ni tanto, todos tenían unos 35 máumeno) y el Binaural (Epic, 2000) ya empezaba a avejentarse: las mejores canciones de este disco son buenas, sí, pero suenan a discreta patada de ahogado cuando se les compara con los éxitos anteriores (Off the girl, Thin air, Grievance, Parting ways), y el tono de todo el disco es mucho muy mediano, entre el rock con menos energía y la balada genérica. Riot Act (Epic, 2002) ya era el acabose, con canciones de rock que simplemente ya no podían dar más (Save you, 1/2 full), baladas hechas, de plano, casi por encargo (Love Boat Captain, Thumbling my way, I am mine), y canciones de rock muy mediocres (Green disease, Cropduster). Los únicos momentos afortunados del Riot Act son cuando Matt Cameron empezó a meter de su cuchara (You Are) o cuando Vedder tuvo momentos (Can't keep). Por lo demás, ya no compré el disco homónimo, porque desde los sencillos se escuchaban a lo que creo que Pearl Jam ya es en toda su extensión: veteranos que ya no saben hacer rock como antes. El caso de todo este post es que al reescuchar estos discos después de, en serio, muchos años (por lo menos unos 6 o 7) me hizo entrar en una especie de regresión. En mi adolescencia yo siempre me vestía con camisetas y franelas encima. El otro día, a falta de mi chamarra 'de casa' (es decir, una chamarra que uso aquí y que Dios sabrá cuánto tiempo lleve sin lavar), me puse una franela particularmente vieja y recordé muchas cosas. Cuando iba en diseño y, de repente, iba en look adolescente, una amiga me decía que me veía mejor así que como solía vestirme (camisa y chamarra encima, como la gente). Es raro cuando piensas lo que implicó, en tu desarrollo, el crecer. Desde niño siempre he sido más alto que mis compañeros y gordo, de manera que nunca me sentí plenamente como niño (compraba mi ropa en la sección de caballeros de la Comer), es decir, nunca me sentí comodo y ligero para correr por los prados y reír a carcajadas (ambas cosas me sofocaban, y yo tenía bronquitis con frecuencia) y por lo mismo, supongo, nunca quise crecer para ya saber manejar y fumar (dos cosas que a la fecha no hago). Cuando McDonald's trajo a su zona de juegos el laberinto de pelotas yo me sentía demasiado grande para esos trances, y siempre me reprimí y no entré, aun cuando la mamá de un amigo me alentaba a hacerlo. Uno no se da cuenta que crece, y si eres grande y grueso, menos. De manera que, de cierta forma, es muy fácil que uno nunca crezca en la parte en la que uno tiene que poner de su parte, ya saben, madurar conscientemente y dejar de hacer todo lo que te hace feliz y pensar en cosas serias. Recuerdo que un primo tuvo un accidente grave en su moto y otro primo, de otra de mis tías, criticaba su caso con una calidad moral horrible: le recriminaba que tenía panza chelera, y que él ya tenía hijos y debía ponerse en cintura, y que cómo tiene una moto si eso es de jóvenes y todo eso. Por lo tanto, es muy fácil que uno, a la menor provocación, regrese a escuchar la música de su juventud y todo eso. Ahora, en este interin entre no salir a la calle por voluntad y ya de plano no querer hacerlo por el puro miedo del mundo exterior (me perdí la expo de Soulages nada más por no querer salir), con mi franela sucia y cantando a Pearl Jam mientras trabajo, se me ocurre que tal vez ninguno de nosotros debió salir ni de la niñez ni de la adolescencia nunca.

11 sept. 2010

mini post it #4: Marcel Proust, Consejero Vocacional

Es curioso el espacio entre que uno está por dormirse y el momento en que finalmente se duerme, o el espacio entre despertarse y finalmente darse cuenta que se está despierto (como cuando está sonando insistentemente el despertador y no sabes qué diablos son esas molestas emisiones sonoras, como si tu cabeza aún no llegara al archivo 'sonidos-fuentes-causas-explicaciones'). En este espacio (no creo que se le pueda decir tiempo) siempre me pasa que los pensamientos más lúgubres me invaden (¡miren, escribo como Proust!). De niño, pensaba en que algún día, simplemente, me iba a morir. Lo hondo de este pensamiento me asustaba y mucho, pero se disipaba rápido, porque este espacio previo al sueño es muy volátil, y nada se queda mucho tiempo en él. No hablo de asustar como 'un susto', sino un susto tal que, de comprobarse probable, cambiaría tu vida de pies a cabeza (ahí debe haber una curiosa analogía con la frase 'salir con los pies por delante'). Yo de repente tenía pesadillas, como que me secuestraran los ovnis, vistas aéreas tan vastas que parecían mapas, o que la Mona Lisa se bajara de su marco en la sala y se manifestara, ese era mi top 3, pero el terror de pensar en lo que implicaba, finalmente, morir, era de otro tipo. Eso terminó con la niñez, sin embargo su equivalente actual es más perverso: a veces, en este espacio confuso, pienso en mis proyectos y se me ocurre que son una tontería, que están condenados a no realizarse nunca o a no ser mínimamente relevantes, y que toda mi vida como artista no vale un pito. Por ejemplo, ahora que he estado enclaustrado trabajando en unos dibujos, he proyectado un performance que sea parte de la pieza, cosa que nunca he hecho (ya les dije que tengo curiosidad por hacer el ridículo, cosa que ya hago decididamente en este blog), y un par de veces, en la noche, llego a pensar que ese proyecto nunca va a encontrar un lugar y que está hueco, que no vale nada. Así como de niño me decía a mí mismo, para sacarme del trance, cosas como 'no pasa nada, calma', con estas visiones crueles de fracaso lo que me digo es un 'todo va a salir bien, y muy bien', y la cosa se disipa. No lo vuelvo un momento de gloria, es decir, no cambio el fracaso rotundo por el éxito gigante, como la gente que cuando cae en alguna desgracia se dice a sí misma que qué suerte tiene de estar como está (como mi mamá, que dice que le gusta más donde vivimos que en la Del Valle), pero me tranquilizo diciéndome que, oye, en serio, las cosas van a salir muy bien. Si puedo decir que a veces tengo accesos de fe, ya saben, de creer irracionalmente en algo, son estos. Me gustaría tenerlos con menor frecuencia, son demasiado pesados de sobrellevar, como una especie de experiencia penosa por la que todos los seres humanos, muy vulgarmente, tienen que pasar. No sé. ¿Les ha pasado? Si llego a tener éxito, no sé con qué me atormentaré por las noches, quizá con mi salud o la felicidad o seguir soltero, supongo que eso es lo que hace que las personas se hagan aburridas cuando crecen. Cuando la gente habla sobre lo maravilloso que es ser niño me molesta: ser niño es traumático y tienes que ir a la escuela y tienes miedo casi siempre, como ahora, sólo que en esos tiempos no sabías por qué. La verdad no, lo traumático es recordar cuan bien te lo pasabas y que eso ya nunca va a volver. Mike Kelley dice que los artistas son personas a las que cierto privilegio social les permite actuar de maneras que no se esperan de los adultos. En esa acepción, me gusta la idea de algo así como ser niño toda la vida y seguir emocionándose con un disco nuevo a los 65 años. Nunca he entendido a las personas que no son fans de nada y que no se emocionan con casi nada. El punto de este post es que ese momento ambiguo, creo que se le llama duermevela, es un espacio tétrico.

8 sept. 2010

mini post it #3: ya no veremos el futuro

En el 2006 tomé un curso sobre teoría de dibujo contemporáneo. Sonaba a un sueño hecho realidad, sobre todo porque empezaba a interesarme en el tema por mi tesis (misma que prácticamente ya tengo, pero no he hecho el puto servicio social). Lo bueno del curso es que me dieron unos textos poca madres que me cambiaron muchas ideas, la mala es que jamás se habló sobre dibujo (una vez vimos unas fotos todas genéricas de piezas). El profesor, aunque preparado y listo y buena onda -demasiado buena onda- prefirió que la clase no la diera él, sino provocar el diálogo entre los veintitantos desocupados que íbamos los sábados en la mañana hasta Jumex. El tema era arte contemporáneo general y sus tópicos generales, él mismo dijo que si él quisiera dar un curso de dibujo contemporáneo solamente no podría hacerlo. Ajúa. Aunque nos basábamos en las copias y el prof iba preguntando: '¿a ver, qué opinan de esto?', lamentablemente, en menos de lo que nadie se hubiera esperado, las pláticas se tornaron indagaciones sin sentido (y sin control) sobre aspectos ético, morales y monetarios en el arte contemporáneo, lo cual me crispaba y me ponía a la defensiva cabrón. Era ridículo. Un sujeto se quejaba que en la inauguración de Gabriel Orozco en Bellas Artes, sucedida en esos días, José Kuri iba mostrando las piezas en plan de venta. El prof dijo que eso era normal. Otra decía que las piezas de Santiago Sierra eran inhumanas y no entendía cómo eso era arte, que ismplemente no entendía (es increíble cómo la mayoría de las piezas de Sierra suelen funcionar tan perfectamente, pero tan perfectamente, que ellas mismas cierran su público y ellas mismas facilitan su satanización: no nos quita el sueño ver gente mierable viviendo bajo un puente haciendo labores por casi nada, pero si un artista nos lo pone en evidencia, nos escandalizamos cabrón porque, pues, básicamente, esa gente nos vale pito, pero si se meten con nuestra calidad moral, nos lo tomamos muy a pecho). Otra decía que estaba mal que un artista ganara mucho dinero por sus piezas. Mi gesto más común en esa clase era ponerme la mano en la frente como hacía Garfield (estoy releyendo a Garfield, ahora veo muchos chistes que nunca entendí en mi niñez). Curiosamente, en aquella clase yo me mantenía escribiendo todo el tiempo, era increíble, no recuerdo una clase en la que escribiera tanto. Es como si a uno lo motivara con mayor facilidad las tonterías alrededor de uno que las afirmaciones, es como si esas afirmaciones no las aprendiéramos, sino que las reafirmáramos, como cuando en una conferencia o leyendo un muy buen libro, uno se sorprende asintiendo con la cabeza como lelo. Mi inclinación a escribir tanto y a sentirme tan incómodo con la tónica torpe de las pláticas hizo que en muy poco tiempo mi actitud a la defensiva se volviera una especie de patología y no le hablara a nadie y me sintiera muy incómodo (iba sólo, sólo una amiga se metió, pero dejó de ir porque es de esas chicas que 'ay que difícil es su vida'). Recuerdo que una vez una chica me empezó a hacer la plática en un receso para tomar el aire, fumar y beber jugos del refri que estaba en el salón. Mi estado debía ser crítico, porque no lo hizo ligeramente, sino de la manera más llana, me dijo hola, su nombre, y me preguntó cómo me llamaba, además yo no pasaba estos recesos afuera, como todos, sino que me quedaba en mi asiento viendo la vida pasar y fingiendo que releía mis copias, así que su esfuerzo debió incluír, también, el quedarse adentro. No recuerdo sentirme más nervioso en toda mi vida. Nos saludamos un par de veces después, pero yo me seguía sintiendo raro. En fin, en muy poco tiempo empecé a verme como una especie de inadaptado peligroso. El día final, cuando debíamos comentar de qué iba a ser nuestro ensayo (esa era nuestra evaluación final), y yo empecé, hablé como nunca en la clase, de hecho, supongo que muchos de los que iban ni siquiera conocían mi voz. Mi tema era, básicamente, mi tesis: el dibujo actual, los patrones mentales que iniciaron con el collage, la relación entre texto e imagen y las estructuras intelectuales que se desarrollan, la idea de afirmación, fragmento positivo y el espacio que generaba, decisión artística y chorros de cosas, en serio, chorros. Yo, obvio, estaba sentado hasta atrás, así que cuando terminé lo único que vi fueron sujetos volteados hacia mí con cara de 'qué pedo con este wey'. El prof dijo que eso no era un tema de ensayo, sino de tesis doctoral. Me sentí ligeramente orgulloso. Si iba a ser un raro, e incluso un raro mamón, por lo menos sería un raro mamón listo. El caso es que al despedirnos, cada uno pasaba a hacerlo personalmente con el prof, y como estábamos en navidad, la cosa incluía un abrazo amable. Cuando hice lo propio, prácticamente se despidió de mí como si fuera un caso clínico, sólo le faltó decir "todo va a estar bien, Roberto". En fin, el caso de este post es uno de los sujetos que más participaba de las discusiones. Había toda una gala de personajes en esa clase: una niña de 15 años que quién sabe por qué estaba ahí, una pareja como de 45 años que, curiosamente, nunca hablaba y siempre la veo en inauguraciones (la cosa rara es que parecen todo menos entendidos del arte, se veían como comerciantes informales en su día libre). Los que más habla eran fácilmente identificables: un sujeto de mediana edad, evidentemente de los que iban a surtirse de libros traducidos al Gandhi cada quince días y que seguro sería maestro de sociología en la UAM, otra, una española guapísima que no tenía mucha idea de nada, ya saben, de opiniones ligeras, casi silvestres, también tenía cara de 'ay, qué difícil es mi vida' (creo que tomaba néctar de manzana), la otra, y que se volvió un verdadero pain in the ass, era una gorda de esas que usa bolsas del mandado como bolsas y lentes negros muy grandes, que daba clases creo que ella sí en la UAM y que organizaba eventos ridículos tipo 'conferencia por la diversidad social en las zonas pobres' o 'festival cultural de Iztacalco' y que, tras el curso y la obvia repartición de mails, empezó a mandar mails de cuanta cosa hacía y, lo peor, saturaba tus cuentas de Hi5, Myspace, MSN y Facebook con invitaciones, y si las negabas, insistía. El único sujeto que me caía bien entre ellos era un tipo gordo, muy gordo, que usaba una playera de Morrisey (el concierto había sido por esas fechas). Era de los más sensatos y tranquilos. En una ocasión, como fin de una larga discusión sobre por qué 'todo está tan mal hoy día', dijo algo así como que, bueno, actualmente hay muchas cosas fuera de su sitio y con las que no estamos de acuerdo, pero que muy probablemente no seremos nosotros quienes las terminaremos de resolver, sino una generación futura, y que a él le entristecía mucho eso, porque él no iba a ver ese cambio. Su disertación era simple, estructuralmente hay tantos huecos que no estamos siquiera cerca de llenarlos, y qué mal pedo. Todos emitieron un profundo y sincero 'Uuuh' cuando dijo esto, sin embargo, yo entendí las cosas completamente al revés, tanto que me avergüenza un poco (sobre todo porque entendí hasta muy tarde, años después): crei que le entristecía el que no vería esos cambios porque era muy gordo y, obviamente, moriría muy pronto, y que cuando todos dijeron 'Uuuh' es porque lo sabían y lo compadecían. Me pregunto qué será de él actualmente, nunca lo he vuelto a ver. ¿Les ha pasado algo similar? Mi educación está hecha a base de huecos, y si no los hay, yo los hago. Eat your heart out!

5 sept. 2010

mini post it #2: por una posición humanista en la comedia

Como parte de mis etapas en las que me obsesiono con un campo aparentemente ajeno a mi área (por como suelo hablar de esas cosas pensarán que en mi carrera la gente no ve más que pintura, pero la verdad es que hay mucho de cierto en ello), últimamente he estado pensando mucho en la Comedia y sus implicaciones en el arte. Hay algo de heróico en pararse frente a un escenario. Kim Gordon, en un texto que acompaña el Confusion is sex/Kill yr idols de Sonic Youth, dice que la gente le paga a los demás para realizar sus sueños, y que el mejor campo de observación de esto es el escenario del rock. En el caso de los comediantes (y de los imitadores también), no hay mucho de heróico, es decir, no hay esa cosa quasi épica que ocurre con los músicos. Por coincidencia (como todas las cosas de esta vida), me he topado con varias frases al respecto: Lenny Bruce dice que el humor es tiempo + dolor, Marty Feldman dice que la comedia, como la sodomía, es un acto innatural, y Pablo Vargas Lugo dice que el humor tiene sentido cuando se crea un hueco en el entendimiento, y que la ironía es humorística, pero no necesariamente negativa, y que se vuelve negativa cuando uno coloca demasiado peso en la creencia en sí misma, cuando a uno le importa creer en algo (p.ej.chistes religiosos que le incomodan hasta a tu tía la que sí fue a la universidad). La Posibilidad de una Isla, de Houellebecq, tiene como protagonista a un comediante, y en ella dice (y creo que ya lo mencioné antes) que la única especie capaz de la risa es la única especie capaz de la crueldad, y esto de acuerdo con él. Thomas Hirschhorn dice que la idea de arte como un arma es peligrosa, porque las armas se te pueden disparar. Mi idea de humor es algo similar a eso: es algo que te explota en la cara. Hay algo interesante en la comedia que puede nutrir al arte, especialmente al video y el performance, por ejemplo en Paul McCarthy y Mike Kelley. ¿Qué es lo peor que le puede pasar a un comediante? 100 mexicanos dijeron que es que el público no se ría de sus chistes, sin embargo esto no es más que un traspie. Lo peor que le puede pasar a un comediante es que la gente sienta pena por él, lo que suele denominarse 'de pena ajena', esto es, cuando el personaje en el escenenario se cae a pedazos y se le empieza a ver la humanidad. Cuando el público comienza a poder ver la humanidad del comediante, necesariamente empieza a establecer una relación más profunda con él y, como un animal con una presa herida y que no puede dar pelea, esta relación es incómoda. Este punto en el que un comediante puede pasar, sutilmente, de figura a ser humano vil y corriente es lo que podría ser interesante en el arte. Muchos artistas que hacen performance del tipo humorístico suelen usar de la ironía y una especie de humor que usualmente mantiene su nivel sin muchos cambios, y esto es lo que, a veces, suele hacer de sus piezas algo seco y un poco aburrido (como con Los Super Elegantes). En otros casos, esta ironía no es más que sorna, y las risas sólo son provocadas por esta complicidad compartida de 'hey, me estoy burlando de mí mismo'. ¿Recuerdan lo que dije que me gustaba de Mike Kelley? Lo que decía de los motivadores profesionales, de cómo empezaban hablando de cosas particulares y simples (como la falta de dinero) y poco a poco iban pasando a temas muy generales y casi trascendentales (como la presencia del demonio entre los seres humanos). Si muchos de estos performances, especialmente en este país, adoptaran un poco más no sólo de los adornos de los "medios masivos goeiii", sino también de su narrativa, quizá sería más entretenido y más fuerte. Y con fuerte quiero decir shockeante. Hace poco empecé a sopesar la posibilidad de una pieza que implicara pararme frente a una pared de ladrillos y contar los chistes más misóginos que alguien haya escuchado jamás, la mayoría de ellos, con menos humor que ingenio para encontrar metáforas. Para esto, tendría que convocar a un quorum de chicas y saber cuáles son los tabús de los do's y dont's de lo que se puede decir en un chiste al respecto de la condición femenina. Houellebecq dice que las mujeres no tienen sentido del humor, y que por eso asocian esta cualidad con la masculinidad. Me declaro de acuerdo. ¿Se han dado cuenta que el 99% de las comediantes mexicanas sólo tienen un tema para sus chistes?: Mi marido no da el ancho o su extensión menos personal: los hombres no sirven para nada, básicamente. Siento que hay algo muy fuerte en todo esto, a ver qué sale; por alguna razón llevo mucho tiempo sintiendo la 'inquietud' (odio el término, pero es muy justo en este caso) de hacer el ridículo en términos de arte. Hay una relación extraña y compleja entre la posición que ocupa el sujeto sobre el escenario y la que ocupa el público y cómo intercambiarla en Comediantes, Imitadores y Botargas. Espero encontrar algo pronto.

2 sept. 2010

mini post it #1: espacialidad rara en el idioma inglés


Es curioso cómo el equivalente a "tres metros bajo tierra" en inglés es "six feet under". Mientras que nuestros tres metros sólo son los suficientes para evidenciar que queremos al posible muerto bien lejos, el six feet (es decir, un metro ochenta centímetros) índica una obvia escala humana, siendo los seis pies algo más o menos cercano al promedio del estadounidense (o inglés). También, por supuesto, habla de un entendimiento del espacio más interesante que tirar un cuerpo a tres metros de altura. Por alguna razón, de un tiempo a la fecha, he pensado que hay una idea de espacialidad extraña en el inglés. Aparte de la elegancia del inglés que le da su carácter eminentemente monófono, también creo que hay algo en la construcción en inglés que favorece una idea de espacio. No sé cómo explicarlo. ¿Ya vieron Slacker? (Hola Poala!), en la parte en la que están filosofando así, durísimo en la cafetería recuerdo haber pensado que había una especie de interés muy especial en el espacio en los Estados Unidos en los noventa. Aunque en general los términos espaciales, tanto en inglés como en español, no son tantos como las palabras para designar otros conceptos, siento una idea de lo que implica el espacio muy rara en el inglés. Hay unos textos de Beckett en Watt en los que describe, enfermizamente, los pasos de un hombre entre la chimenea, la puerta, la ventana y la cama, en otro, los cambios de calzado entre zapatos, sandalias, botas, calcetines y estar descalzo, y en otro las disposiciones de muebles en un cuarto. Lo tengo en Word, pero son larguísimos (si les interesa vayan a Ubuweb.com y busquen en 'Conceptual Writings'). Beckett es increíble, siempre. Otra, cuando leí a Saussure por primera vez la experiencia fue increíble principalmente porque cuando él hablaba de fonemas y palabras y enunciados yo estaba pensando en cosas visuales, en niveles de imágenes y eso. Cuando leí a Benveniste y él hablaba de niveles del lenguaje yo pensaba en los niveles en los que uno va entendiendo una pieza. Si hubiera cedido a mi impulso de hacerme lingüista sabría qué es lo que motiva eso, pero también estaría haciendo cualquier otra cosa menos postear. Tal vez fumaría.