17 oct. 2010

MINI POST-IT #16: knock it off, dude, it ain't working, it never did

Mi amplia experiencia como tele-espectador desde una perspectiva farola o, como se diría en inglés, artsy-fartsy, me lleva a teorías que ninguna revista publicará y que nadie me pagará por lo mismo. La mayoría de los programas que suelo ver los veo por ser malos, no porque en verdad pase tiempo de calidad viendo la tele. Los dos programas más alarmantes que veo son, y ya les he hablado en otros posts, uno que se llama Fractal y pasa en el 4 a las 4 y el otro se llama Toleracia Zero y es en radio, y pasa en Reactor los miércoles a las 11 pm. Ambos son lo peor del mundo en su rubro, Fractal en el rubro 'información chistosa de internet para jóvenes' y Tolerancia Zero en el rubro 'Problemas y temas de interés para los jovenes'. El otro día pensaba en escribir un ensayo acerca de cómo se aborda la idea de 'lo joven' en la actualidad y cómo a veces creo que se excede lo que se destina a ese rubro, quizá erróneamente, pero demasiado. Me explico: yo nací en el 83, y desde que tengo memoria, y sobre todo desde que tengo uso de mi adolescencia y mi post-adolescencia, siempre se escucha que no hay apoyos, espacios, tiempos, interés y anexas en los intereses de los jóvenes. Cuando yo era joven, si quería conocer cosas aparte de lo que se veía en la tele y medios de fácil acceso, tenías que buscar en revistas, en amigos con papás que iban a Estados Unidos (¿se acuerdan del chicle de Garfield o Popeye?) o con televisión por cable. Mi educación sentimental está en gran medida iniciada en el cable, específicamente por MTV. Si yo nunca hubiera visto MTV y hubiera tenido un cierto acceso a la música tal vez ahora tendría saco y corbata. Quizá tendría un salario agradable, y un iPhone con música norteña. En esos tiempos no había internet, bueno, sí, pero no cambiaba una estructura como ahora. Es decir, que en esos tiempos si querías labrar tu educación sentimental tenías que hacerlo a punta de golpes o, como se dice en futbol, era como hacer un gol de riñones: con más fuerza, terquedad e insistencia que otra cosa, sobre todo sin refinamiento, basándose únicamente en el gusto personal. Hoy día, si me lo preguntan, quizá nuestra sociedad no destina una enorme atención a 'los chavos', pero sí hay una cantidad enorme de accesos a música, arte, diseño y esas cosas. Sí, cierto, en general el joven es un hipster, pero no dirán que no hay nada. Es decir, que empieza a ser negocio de una manera que no lo era, por ejemplo, en 1995. Piensen en la cantidad de conciertos en esos tiempos y en los que hay ahorita. Ahora, una cosa es una cosa y otra cosa es tu mamá en calzones: con el tiempo, y con la misma lógica que todos hemos leído en libros sobre posmodernismo and stuff, la cultura dominante absorbe al bueno y guara guara, y ahora el mercado joven es un mercado voraz, ya no sólo más grande, sino voraz. Estos dos programas que citaba más arriba son excelentes ejemplos de la amnera en que se dirige y entiende al mercado joven en la actualidad: por un lado, el de Fractal, como un recipiente consumidor de curiosidades trendy y, por el de Tolerancia Zero, como un personaje revolucionario en disidencia y mucho muy urbano y con mal gusto, o con un gusto de arrabal, porque los jóvenes son revolucionarios y pobres por definición, claro (ese carácter revolucionario no es un carácter de edad, sino de clase social, como dice G.O.). Por un lado, pensaríamos que hay, aunque sea en un nivel de mero consumo, un interés por dirigir las principales novedades del mercado a los jóvenes y eso está bien, y por el otro que dirigimos nuestra atención a un sector supuestamente marginal con palmadas en el hombro porque se las merecen. Ninguna de las dos sirven para nada. El punto de este post es notar cómo toda la supuesta atención que se le da al mercado juvenil y del adulto contemporáneo, a nivel de medios masivos and so, no es mínimamente relevante si tomamos en cuenta que lo más importante en esa edad es el descubrimiento de la personalidad y los objetivos de uno. Sí, es la edad en que todos escuchamos rock y nos hacemos hoyos en los pantalones, ¡pero eso es muy importante, tienes que pasar por eso o terminas haciendo lo que se supone que hagas! Si antes conseguir estos pedacitos de experiencia costaba mucho, ahora no cuesta nada, te llega por mail, y eso irá debilitando el tamaño del corazón de los futuros seres humanos. Si decimos que estos dos programas o muchas otras visiones del mercado juvenil en diversas plataformas SON parte de lo que significa ser joven, estamos mintiendo y aceptando el crecer más rápido de lo que deberíamos. Crecer es dejar de hacer todo lo que te gusta, y una educación sentimental de un momento crucial como es la adolescencia basada en placebos es preparar a los seres humanos para que les corten las manos mucho antes de lo que se haría. Lo sé, porque mis amigos están en una edad plenamente laboral y tienen tiempo así, y ya no cantamos borrachos en las calles de la colonia Roma, y no porque no podamos, sino porque, de algún modo, marcamos distancia con ello como si nos hubieran hecho algún mal. Uno puede avergonzarse de su pasado, sentir mucha pena cuando se acuerda, pero debería estar prohibido negarlo. Una vez le dije esto a alguien y me dijo que muchos amigos suyos pensaban así y terminaban casados viviendo en una pocilga. No digo que no debas cortarte el pelo y renegar del sistema (eso es de clase, ¿ven?, y en ese sentido, es una tara), sino reconocer de dónde vienes y a dónde quieres ir, como dijo Jud el otro día (hola, Jud!). Una vez Ruy me dijo que cuando uno crece uno deja de buscar, uno se olvida de buscar cosas nuevas como cuando chico. Estoy de acuerdo, pero el destino se puede meter sus presunciones por el culo, si quieren saber mi opinión.

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