5 oct. 2010

Mini post-it #12: nervous breakdown, crecer y anexas

Hoy ("hoy" es 3 de septiembre, btw) decidí afrontar los hechos menores de mi vida, a saber, los informáticos. Oh, sí, este es un post personal. Ayer tuve un desencuentro con mi madre, ella reaccionó de manera irracional, luego yo reaccioné de manera hiper-racional, ella continuó y tuve que actuar irracionalmente por igual (ese es el tenor de nuestras relaciones toda la vida, y cuando se han salido de cauce, han dado pie a anécdotas memorables). Lo peor es que cuando la vuelva a ver seguramente hará su entrada a la casa con su típico "Ya llegueeeis" y no habrá pasado nada (mi madre y yo somos extremos opuestos, ella siempre está de buenas, es como un recipiente), pero eso no te quita sentirte mal. Supongo que eso es lo que nos distingue de House M.D., que no tiene SPT. Por otro lado, el mismo día descubrí que, ya en definitivo, en ninguna de mis dos computadoras (una Laptop de 1999 que apenas respira -no por mala salud, sino porque el mundo avanza y ella no- y una eMac del 2003) puedo hacer dos cosas: Adjuntar datos en un correo electrónico ni twittear desde la barra instalada en el Firefox (la cual es la única razón de que lo haga, porque entrar a la página nunca ha sido una opción). Me entró una especie de nervous breakdown doméstico y me dí cuenta que estoy cerca de tocar fondo, al menos en lo no-profesional. Mi salud no mejora, así que desde ayer hago ejercicio en una cantidad que me hace sentirme tonto todo el tiempo (para cuando lean esto, yo ya estaré bien mamado), e incluso abandoné malos hábitos alimenticios (de hecho, no tengo tales, más bien me faltan buenos hábitos alimenticios). ¿Han leído La Posibilidad de una Isla? (Hola, Elso). Hay una parte en la que un especialista explica cómo es que los hechos perturbadores se quedan en la memoria toda la vida. Menciona a un sujeto que fue a la guerra y mató mucha gente, dice que cada día va a su chimenea y saca su medalla y la sujeta en la mano, misma que apoya la cabeza, con la mirada al suelo, apretando los dientes y sintiéndose horrible, y dice que lleva más de la mitad de su vida haciéndolo, con lo que el sujeto concluye que este tipo es un idiota, pues lo que debería hacer es tirar la medalla a la basura y dejar de repetir el ritual, pues que cada vez que lo hace está ejercitando su cerebro para sentirse mal, tarea que, con los años, ha perfeccionado increíblemente. Como sea, el caso es que ayer traté de limpiar todo este cuarto de triques emocionales y de malos hábitos. Por ejemplo, anoche borré todos los SMS's que, por una razón u otra, no me decidía a borrar desde que tengo el celular, incluso estuve a punto de borrar algunos números (cosa que no hice, porque de por sí tiene mucho que ese celular no se usa para llamar). Prendí la laptop, la cual se supone ya no debería usar porque tengo la Mac, y decidí enviarme por mail todos los textos de proyectos, cosas misceláneas y similares para, en casa de alguien, meterlos en un USB y meterlos a la Mac. Ya sé que les dije que no podía adjuntar nada, pero de hecho, con un explorer 6 (sí, 6) aún se puede, aunque tarda HORAS. Cuando debo escribir, prendo la laptop, prácticamente aprendí a teclear aquí, y cuando abordo el lindo y semimetálico teclado de la Mac (que me costó tan caro), siento que estoy traicionando algo, que algo cambió y me deprime. Todos mis proyectos de arte están aquí, y el 99% de los posts los hago desde aquí mismo, me gusta prender esta computadora y escribir, es algo que disfruto mucho (los lectores asiduos a este blog lo pueden comprobar). Con los .docs de proyectos en la Mac, ya no podré seguir escribiendo aquí, pues eso implicaría tener que actualizar el otro texto que está en la emac y eso es estúpido. Y, por si faltara más, en otro giro, decidí borrar de la laptop 1GB de basura (lo cual es mucho cuando esa basura la bajas de la Web y tienes un disco duro de 6GB), basura que por mucho tiempo tuve perfectamente organizada, etiquetada y lista para usar (jpeg's que uso para dibujar, entre otras cosas). También debo deshacerme de muchas cosas que están ahí, haciendo polvo, así que creo que en eso me ocuparé próximamente. Como puede verse, a diferencia de la tarea de enmugrarse las manos y tirar cosas, eliminar cosas informáticas es un asunto menos terapéutico, porque sólo es cosa de apretar delete, no hay traumas, sólo ves cómo la papelera de reciclaje cruje y eso es todo. Total, el caso es que, si no fuera porque ya tengo el pelo corto, ya estaría con mi peluquero (al cual trataré de evitar en el futuro, sus pláticas son cada vez más molestas, sólo habla de sexo y dinero, ya saben, cosas de hombres). Dudo que esto sea el primer paso a una recuperación humanamente viable, pero me imagino que es un inicio. También debo volver a leer. Houellebecq dice que vivir sin leer es peligroso, porque hace que te conformes con la vida y sientas la tentación de corres riesgos. Cuando leía, y mucho, las cosas era menos pesadas, el mundo no dejaba de ser vulgar y corriente, pero no era el único campo en el que te movías, y eso ayuda mucho, sobretodo porque si uno de los dos falla, puedes ir al otro, es una especie de toma y daka emocional (nunca he entendido esa expresión). Si todo sale bien, para cuando lean esto yo seré un nuevo Bob. En otros tiempos pensaría en borrar mi blog, pero tomando en cuenta que ya sólo los abuelitos leen blogs, bueh, no pasa nada, ¿no?


Si escribir estas sandeces no demuestra que los amo, no sé qué lo hará

2 comentarios:

Sabandija dijo...

HOla, nuevo Bob. YO quería escribir un post sobre mis dolencias tecnológicas, pero qué flojera explicarlas, y leyendo este post, confirmo: "qué flojera explicar que tengo una lap del 99 que ahora me sirve como máquina de escribir y que la amo porque me acompañó en mis mejores años, pero no puedo conectarme a internet ni hacer nada de este siglo; así que escribo en ella y luego tengo una notebook baratísima y sencillita que sólo me sirve para conectarme y punto, porque no puedo bajar nada porque no tiene mucha memoria y no puedo escribir allí porque tiene office de prueba que me pide clave. Entonces allí subo en usb lo que escribo en la otra, pero si quiero subir fotos del cel tengo que pedir prestada otra computadora porque la notebook no tiene puerto de cd y entonces no puedo instalar el programa que tiene mi cel para poder subir las fotos a la compu. Subo las fotos en la compu prestada, las meto en usb y vuelta a la notebook. HOrrible. Lo bueno de todo esto es que ya escribo menos sandeces en mi pobre blog y ya casi no me conecto a internet (el entusiamo por cualquier cosa se me pasa rapidísimo). Pero ahora que estoy en lo de la foto, descubro con dolor infinito que necesito photoshop, y obvio en ninguna de mis dos compu puedo instalarlo porque es muy pesado, así que con la novedad de que ahora necesitaré comprarme una tercera lap decente (cuando desde el principio debí y pude hacerlo, pero con eso de que dizque ahorro y odio la tecnología); pero con el pequeño detalle de que ahora no tengo dinero, porque además necesito una cámara digital decente con todas las madres que necesita de accesorios y mátenme por favor."
En fin, saludos
ah, y qué susto con lo de borrar tu blog ;(

Sabandija dijo...

Yo otra vez. Es que qué coraje que el maldito mundo gire tan rápido, que uno ya no pueda arreglárselas sin un maldito celular, y una compu decente, y mil programas de computación, y tanta madre que uno no sabe cómo funciona, cuando mucho usarla. Por ejemplo, vuelvo a lo de la foto. Aunque yo tenga mi super cámara canon analógica o análoga o como se diga, resulta que necesito así de necesitar urgentemente, el maldito photoshop y un escáner especial para escanear negativos, y luego en la compu se procesan, se archivan y, si uno quiere, se editan. Santo dios, ¿qué? ¡¿para vivir en el siglo pasado no tengo otra opción más que irme al monte, maldita sea?!!!!!! Y obvio, la cámara análoga sólo es un paso educativo, porque "lo de hoy" es la mugre digital, y los dioses me asistan para aprender a usar todos los artilugios que vienen con ella. Ash