27 oct. 2009

crónica del américa-chivas estilo periodista que se quierehacer el chistoso y que aún lee libros de porrúa

si hacen bizcos se ve como en 3d (no es cierto)


Uno de cada tres o cuatro mexicanos tenían la misma fecha marcada en su calendario: domingo 25 de octubre, los más con plumón amarillo o azul, los otros, en rosa. En mi caso la cita era en casa de un amigo a las 2:30 de la tarde, para no llegar tarde y que nos tocara un mal lugar. La idea aceptada y ni por equivocación cuestionada era la misma por los dos bandos: se va a llenar. Al principio, cuando me invitaron a ver el América-Chivas en 3D en el cine sólo pensaba "ay, qué cotorro" pero, la verdad, me emocionaba la cosa. Me esperaba que la sala fuera una especie de extensión de la tribuna y que fuera posible lanzarle palomitas al de enfrente y patearle el asiento si gritaba 'puto' cuando despejara Ochoa (qué mal gusto, qué gente). Platicando con Pau, pensábamos en los pormenores vaciladores de la ocasión: sería la onda que vendieran cerveza en el cine, y mejor aun, que los vasos trajeran impresos los logos del clásico, onda "El Clásico en 3D América-Chivas sólo en Cinépolis" y que saliera Omar Bravo con su fleco sexy. La verdad, no estuvo tan lejos.

Llegamos como a las 3, y tomando en cuenta que el juego era a las 4:30, ya había bastante gente formada. Era muy raro ver tantos americanistas en Plaza Universidad una tarde de domingo, no se sentía como cuando entras por los túneles del Azteca, pero era una versión doméstica más user friendly. Hay que decirlo, en las colas de las salas donde iban a pasar el juego la mayoría era azulcrema, siete u ocho de cada diez traían la amarilla. La primera razón malaonda que le solté a una de las personas con quien venía era burda: 'le van a las chivas, ¿tú crees que tienen dinero para venir?'. Casi de inmediato, desde la fila, se sentía una camaradería como de viaje familiar a Europa o de familia en la cola a la montaña rusa: todos estábamos de buenas. El primer acceso de buena onda de la tarde era un don de traje que te regalaba unas palomitas chicas si traías la playera del américa. No nos explicamos esto en el resto de la tarde. Más arriba, en la entraba, empezaban a llegar familias enteras, era un desfile de modelos de camisetas viejas: la de rombos de las Aguilas afro-holandesas, las de aquella fatídica temporada de la peor posición en la historia y los jerseys de Ochoa de rigor. En cuanto entramos, como a las 4, el ambiente era inmejorable: los vatos de enfrente hacían la broma de 'cervezas, refrescos, sopas maruchan', un güey al frente abrió la gritería: gritó un quedo 'Chivas!' que le respondió con burlas una sala de cine llena y enardecida, para luego rematarla con un aislado '¡Grita como hombre!' Se podría pensar que lo que se estaba censurando era el ánimo festivo bobo, pero cuando alguien vituperó el clásico 'Aaaaaméeerica', la sala respondía: '¡Águilas!' Desde que entramos, obvio, la pantalla estaba apagada, aunque el sonido local estaba prendido (las trompetas esas toscas de plástico que de chavo no sabes hacer que suenen sonaban atrás de tí, bonita la cosa). En cuanto se prendió la pantalla, con una vista simplona de la media cancha en pleno entrenamiento, pasaron unos cuantos segundos para que todos se pusieran sus lentes y exclamaran al unísono: 'Oooh' y 'Ahhh no mames' (ese fue mío, ah, qué bonito). La tecnología tras esta onda 3D era relativamente simple y limitada: se usaban dos cámaras, una por cada ojo, así que lo que uno veía sin lentes era una figura doble, las cosas más cerca de la cámara, vistas sin lentes, eran casi claras y sin distorsión, y las más lejanas se veían como dos imágenes sobrepuestas. Lo único previo al juego que pudimos ver eran varias vistas del entrenamiento de águilas y chivas (en cuanto salieron, una pequeña minoría intentó aclamar a los tapatíos, cosa que se extinguió en segundos por la perrada americanista). Los comentarios en off sólo pasaban mientras que estaba el juego, y las repeticiones eran escasas: el problema es que, como estas cámaras juegan con un principio muy simple, es difícil mover la cámara rápido sin que se distorsione el efecto, así que, en efecto, el boleto de Cinépolis pagaba lo mejor de dos mundos: la vista del estadio (un poco a la fuerza), y los comentarios y ángulos de la tele. It was fun, seriously. Los ángulos de la cámara nos daba vistas privilegiadas: poder ver de frente a los hijos de algún empresario millonario (vimos cómo una chica de unos 13 años saludaba con desgano a los amigos de su hermano) o poder ver al arquero de Chivas, que en un movimiento de calentamiento, terminó enseñando el rabo a una sala que, a varios kilómetros de distancia, le hacía burla. Alguien hizo sonar un leve pero coqueto frrrrapppp.

Cuando empezó el juego, en efecto, la sala 7 del Cinépolis Plaza Universidad se convirtió en una extensión del estadio Azteca, más específicamente de la sección Águila. Lo único que no se escuchaba eran gritos al jugador en particular, pero los 'Ahh', los 'futs', los 'pta madre' y los 'ole' estaban a la orden del día. Corría el minuto 3 cuando un servicio fuera del área por la banda izquierda cobrado por Pavel Pardo era rematado por Aquivaldo Mosquera casi con la nuca y caía el gol americanista, el único de la tarde. El Cinépolis explotó, literalmente. No me fijé si alguien lanzó palomitas, pero hubiera sido lo único que faltaba. ¿Alguien ha gritado gol en un cine usando la camiseta de su equipo? Está raro, no chistoso, raro. Debió ser divertido para los empleados que estaban abajo ver a 300 personas con lentes vaciladores gritar gol.Por supuesto, las jugadas, los cambios y todo era aplaudido por la sala. Me sigue pareciendo más sano aplaudirle a Ochoa en la pantalla que a los títulos de una película sueca en la Cineteca. Una cosa sí no pasó: Nadie se levantó, ni siquiera cuando alguna jugada de peligro se veía venir, en cuyo caso la emoción se limitaba a inclinarse sobre el asiento. A partir de entonces, los oles y las faltas que el árbitro no cobraba (como un penal del tamaño del CCH Sur o un golpe de Mosquera sobre Omarcito Bravo) eran recordadas por toda la sala. Los 87 minutos que restaron, las Chivas no estuvieron cerca de convertir ni siquiera una vez, y el América falló muchas, como las de Reyna frente a Michel, o esa en la que Cabañas se quitó a medio desfile del orgullo gay para rematar sin ganas a la cabaña tapatía. El Guadalajara es conocido en el futbol mexicano por su valiente e inclusiva política de sólo alinear jugadores mexicanos gays, pero las Chivas, como equipo clasemediero y provinciano, calentó el juego por todas las maneras posibles: proponiendo apuestas millonarias al presidente del América (en una escena de tío borracho protagonizada por Lebrija), ofreciendo cantidades desorbitadas de dinero a los jugadores si ganaban (cual selección africana o asiática en un mundial), publicando banners de mal gusto en la página de las chivas. Es cierto, sólo se llevaron un gol de recuerdo a la ciudad más orgullosa del país, pero también es cierto que no pudieron hacer nada, dieron poquísima pelea, no estuvieron cerca ni una vez, al América le bastó jugar ofensivamente el primer tiempo y ceder espacio el segundo para que no hubiera un sólo momento de emoción rojiblanca. Chucho Ramírez, incluso, dio momentos de extraño conservadurismo, sacando no sólo al mejor jugador del partido, Enrique Esqueda, sino sacándolo en el que, muy probablemente, fue su mejor partido en la temporada. Esta no fue la única sorpresa: entrando en lugar de Jean Beausejour, Rosinei entró de titular haciendo algo muy distinto a lo que había hecho las veces que ha entrado de cambio: en lugar de tomar el balón, correr como su putamadre y tirar petardos, se dedicó a recuperar el balón, correr como su putamadre y colocar servicios. Ramírez incluso ve la posibilidad de hacerlos jugar juntos. Es obvio, con la inminente llegada de Jackson Martinez a finales de año, Rosinei sabe que su estadía en Coapa peligra sobremanera. Al final, puede decirse que el América pudo sacar más y que se vieron, como el periódico indicó ayer, 'avaros', pero que fue superior a las Chivas no es algo que necesite analizarse.

Cuando pasaba el minuto 93, los asistentes del Cinépolis pedían lo mismo: 'ya estuvo, tres minutos de reposición, a la goma, ya pita'. Cuando el árbitro declaró el juego por terminado, en un cierre emotivo, toda la sala aplaudió y lanzó 'Ehh!'s. Las pocas familias chivas salieron sin mayor problema. A eso de las 6:30 de la tarde del domingo, todo el lobby del Cinépolis Plaza Universidad estaba lleno de camisas amarillas. Extrañamente, con todas las señales claras y evidencia visual de alegría, una empleada del cine se me acercó tímidamente: 'Hola, una pregunta, ¿quién ganó?'. Le contesté con un ñero '¿Pues quién va a ganar'?. 'El América', replicó como con sofoco y se fue. Supongo que no le hizo gracia ni sintió empatía, ni siquiera de la vaciladora. ¿Por qué la banda se molesta cuando se trata del América? A decir verdad, al principio pensé que había notado que me robé los lentes de 3D. ¿Encontraré el amor, finalmente, con una empleada de Cinépolis? Incertidumbre.

América ya se comió a Cruz Azul, Toluca y Chivas. Vamos por los Pumas.


Este post feo en tono periodista que cree que escribe bien padre weeey está dedicado a los periodistas que leen este blog si es que los hay y si es que tienen tiempo con taaanto trabajo. ¿Qué pedo con los periodistas, se han puesto a pensar en que los periodistas no hacen absolutamente nada por el mundo? Los abogados y los publicistas hacen que este mundo sea peor cada día, va, ¿pero los periodistas? ¡Son un lastre cultural enorme!



los amo a todos, a menos que le vayan a las chivas, o si le van a las chivas y están bien guapas las amo igual. si son hombres y le van a las chivas, sus papás han invertido mucho tiempo y dinero en su educación para que les salgan con eso; ¿alguien captó el tono sexista escondido?





oigan, síganme en twitter, I'm the new guy in the hood, no sé qué onda








en serio, los quiero a todos

3 comentarios:

joseph stam dijo...

hay algo que no puedo entender:
desde pequeño juego futbol, pero nunca he entendido esa emoción de verlo y peor aún emocionarse por algo en lo que no estás participando.

sirako dijo...

jajaja es la crónica futbolera más bonita que he leído, visto y así. por tu culpa y la del gabrielón, como que se me antja que el fut me guste, pero como bien dicen, si no te cogió de chiquito, ya no te cogerá después. el fut es como maicol yacson.

Poala dijo...

Ver a un montón de personas con lentes 3d aplaudiendo de pie ha de ser una de las cosas más cool, los hubieras puesto de pie Bob!

Ya conseguí Slacker! pronto la veré, no sabía de Interior Design, la buscaré igual. Bob, noventas, el fin pasado me la pase viendo My so called life, alguna vez la viste? Yo no la había visto, la conseguí hace poco y me traume con que sólo fueran 19 capítulos, ah teen angst, me fui a dormir y soñé con el 20 jaja, dialogo y todo, me choca que no me acuerde de nada, en fin

No creo que productos sea tan artsy, ojala lo fuera!