28 abr. 2008

In search of the miraculous

Uff.

Coño. Una gran semana, en verdad, tal como predije que sería. En diez días no me he enojado (salvo cosillas menores e insalvables casi siempre), la alegría se apoderó de mí, las cosas salieron como debían salir, algunos triunfos minúsculos pero significativos, algunos temores que declararon tregua, supongo, temporal. Algunas toallas que me dieron ganas de levantar. A ver, esto va a estar lleno de links y anécdotas largas, mejor empiezo por orden.
Como ya saben, el motivo de la felicidad fue RADAR, como cada año hace. Es increíble, la música, lugar común y así, es vital; pero la onda exploración sonora, arte sonoro, música experimental y demás de verdad me hacen el día. No sé ustedes pero ver a japoneses destruyendo tornamesas y gritando y miles de aparatos conectados que hacen ruidos extraños es uno de mis más grandes placeres. Yo, lo prometo por Dios que me mira y por ustedes que pierden su tiempo aquí, seré un artista sonoro y tocaré en radar algún día, es una promesa.
Ok, por supuesto aquí no leerán sesudos análisis y reseñas de conciertos, pero se hace lo que se puede. Este es un blog, ¿no?

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Miércoles 16 de Abril
Inauguración de Radar: Sonic Loud @ LAA


Qué decir, la expo ni la ví, me puse hasta el culo de borracho, crudísimo el jueves siguiente, pero qué divertido estuvo el miércoles. Nada más qué decir, ya les dije me dijeron que soy una urgencia primitiva.

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Jueves 17 de Abril
Ciclo Stockhausen 1: Nicholas Isherwood @ Anfiteatro Simón Bolivar

Por razones del destino, y de Dios, que ha de ser grande, menos de una hora antes del concierto, Plaqueta me llama para decirme que tiene dos boletos extra, que los venda y que con ese dinero seguro vaya y me compre mi boleto para Melt Banana hasta ese momento inseguro. Felicidad momentánea. La verdad sea dicha, sólo vendí uno de esos dos. Como le dije a Pau: puede más el amor. Lo malo de invitar a alguien minutos antes a algo es que seguro llegará tarde. Yo esperaba una apacible noche, llegar 20 minutos antes y agarrar un lugar del que no te despegas hasta que termina y no sabes nada de nadie. Pero puede más el amor. O la urgencia primitiva, anyway. Y ahí estoy yo, con el concierto empezado y con un boleto en la mano, en la calle, viendo a lo lejos a ver si llega. Y no llega. Eventualmente todo salió sin mayores daños, no me perdí mucho del concierto de Isherwood. Ah, sí, las piezas. Este sujeto es un bajo con una voz potentísima. Como la voz que yo uso cuando compro boletos del metro o digo gracias en un restaurante. Y quien me acompaña me hace burla: "Esa no es tu voz". Oh, chinga. De por sí no se me oye. El punto es que este tipo cantó maravillosamente. Yo soy muy reacio a los conciertos de pura voz (antes ni me gustaba ninguna banda cuyo vocalista fuera una fémina, hasta que escuché a Entre Ríos), pero este sujeto, bueno, inició la semana más o menos bien. Las cosas se pondrían mejor.

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Viernes 18 de Abril

Este día no hubo concierto, bueno, no fuí a Wolf Eyes/Drumcorps, pero fuí por un helado a una tienda en el centro, exactamente sobre Brasil entre Donceles y Guatemala. Seguro si han pasado por allí la ubican, huele mucho a caramelo y cosas dulces, es algo así como una tienda naturista. Desde que tengo memoria semejante olor me había atraído. Yo, la verdad, ya me dirigía a mi casa, pero en el camión la Licha-Cucú, anexada por el gabacho, insistían en ir y pasar una apacible tarde en el centro. Yo soy un prángana, pero no logré que me dispararan el helado. Lo intenté por todos los medios. Hacía mucho que no gastaba tanto dinero en un helado. Mi veredicto: buenos pero para el calor una paleta de limón sirve mejor.

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Sábado 19 de Abril
Jamie Saft & Mike Pride: Kalashnikov; Melt Banana @ Lunario, Auditorio Nacional

Tras un apoyo económico inuscitado y un aventón with a little help from my friends finalmente me decidí a ir a Melt Banana. Siento decirlo por todos aquellos conocedores que no fueron por equis razones, pero yo ni sabía quién era Melt Banana antes de ir, pero yo suelo ir a todo lo de radar sin hacer preguntas. Además eran japoneses. Antes de ellos, un agradable episodio con el Mario Flores, que llegó casi por casualidad mientras tocaban Jamie Saft y Mike Pride, dos gringotes: el baterista, gringuísimo, grueso, pelón, que usa bermudas y con bigote güero, el otro enclenque con una barba de 30 centímetros. Ambos tocaron como una hora mucho ruido y gritotes y todos nos volvíamos locos. El Mario Flores (saludos, dude!) llega, lo piensa, y suelta los siguientes guamazos:

-Creo que los odio
-¿A tí te encanta esto, verdad cabron?, lo disfrutas.
-Sólo me queda ponerme pedo

Y que regresa en una parte medio repetitiva y que suelta este otro:

-¡Orale, ritmo, melodia!

Y se fue y regreso y se acabó y empezó Melt Banana y las cosas cambiaron. Todo el mundo se volvió loco. Ya les conté de mi primera impresión: la vocalista rifó, el guitarrista rifó, la bajista la amo y me casaré con ella, en verdad. No, Any, nada tengo contra las chicas de menos de 1.60 y que pesan menos de 50 kilos, creeme, toooodo lo contrario. No les cuento mucho de Melt Banana, pero valga decir que soñé con la bajista la noche siguiente, que éramos felices y cainábamos juntos. Ya les había dicho. No compré disco porque el Pisanty me pasó muchas cosas quemadas en mp3. Ah, pero ese día, más temprano, por fin encontré, después de años de husmear en la sección de Naxos de varios Mix Up's, el String Quartet de Morton Feldman. Me encanta cuando por fin encuentras ese disco. Sabes que es ese disco porque suspiras con sorpresa cuando lo ves deslizarse entre tus dedos. Y antes compré mi boleto de la sala Neza con descuento estudiantil de estudiante que ya no soy gracias a D. ¡Gracias D!
Bueno, ya, Click para ver a Melt Banana en su maravillosa sección de las canciones cortas.

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Lunes 21 de Abril
Ciclo Stokhausen 2, piezas para violín y guitarra @ Anfiteatro Simón Bolivar

De todo radar fue lo que menos me emocionó. El guitarrista, un mexicano gordito bien intencionado tocaba feo. Así, sución pero no sucio padre como atascado, sino sucio como que no le sale bien. No sé, cuando un guitarrista suena demasiado a rock entonces el instrumento te está ganando terreno. Escuchen a Thurston Moore y verán que no es precisamente rock. Anyway, algunos detalles inocuos: antes de entrar, haciendo tiempo antes del concierto y viendo, con tristeza, que mi puesto no tan frecuente de piratería sobre eje central había desaparecido, me metí a una librería de viejo a hurgar un rato. No entiendo para qué me metí, las librerías del centro las conozco como a mis archivos de mi usb que me encontré en la esquina de Lafragua y Reforma aquel domingo de la consulta verde en la que voté en contra de destinar todo el erario verde a hacer horribles metrobuses: sé perfectamente qué hay en cada una. Sin embargo, un milagro ocurrió, me encontré con una joya, y ni siquiera tuve que hurgar, estaba paradito en la entrada, por $10: El Territorio del Vacío: Occidente y la invención de la playa, 1750-1840. Básicamente, el libro trata de cómo, cuándo y por qué la playa comenzó a ganar terreno, o sea, cuándo empezó a estar padre ir a la playa, cuándo empieza el turismo, por qué la gente empieza a ver con buenos ojos a la playa, etc. Yo, Plaqueta lo sabe, odio la playa. Cuando se avecina puente o vacaciones, las propuestas colectivas de ir a la playa me dejan frío. De niño me encantaba leer a Garfield, a que ya sabían. Como sea, el libro, lleno de datos y pies de página, se ve bueno. Y del concierto, las piezas para guitarra no brillaron mucho, a decir verdad yo iba, sobretodo, por la Sequenza para violín de Berio. Al violinista se le rompió una cuerda no una sino dos veces. Y en la segunda, justo a mitad de la Sequenza, se fajó y la tocó toda de nuevo. Qué huevos, eso digo. Otro dato a agregar, de tintes altamente racistas, es que una horda de sudamericanos se coló en la fila de enfrente mío, que en la segunda mitad sería la fila de atrás mío, y una señora-rumbera, que antes el concierto se pavoneaba por toda la sala, no paraba de hablar. Puta madre. Pau les hizo una seña reprobatoria y les pidió silencio y eventualmente callaron, pero pinche gente. Mi teoría es que era la sección familiar del violinista, que era venezolano. De todos modos, gente mala que habla en los conciertos, sudamericana o no, es gente mala que habla en los conciertos.
De este concierto tampoco han subido video, pero les recomendé a Thurston Moore. Helo aquí, en uno de los tres mejores conciertos de mi vida.

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Miércoles 23 de Abril
Ciclo Stockhausen 3: Música para piano, percusiones y electrónica @ Sala Nezahualcóyotl, CCU & Estación Arte

Oh, gran día. Para empezar, fue uno de esos días donde parece que el tráfico no va a ganarte, y no te gana, donde haces más de una cosa vía automovil y llegas a tiempo a todo, sin prisas y sin correr, y todo mundo feliz. Estacion Arte, una maravilla nada más ver el lugar. Poder ver las paredes y muebles desvencijados del antiguo edificio de la SRE en Tlatelolco es otro pedo. Cuando niño, mi mamá tenía una amiga que nunca entendí bien, era dueña de un edificio, creo que el de CANADA, uno viejo y en proceso de descomposición o algo así. Me daba $10,000 de domingo, esta señora. Yo caminaba de piso a piso, encontrando sillas rotas, cajas podridas, revistas, teléfonos rotos. Era una experiencia increíble. Acá, ya en onda arte, vaya, a mí me emocionan estas cosas. La pieza del bicho quedó re padre aunque no compré nada. Y Monsieur Le Corriendo Despacio, claro que fuí a visitarle, si revisa mi boleto verá claramente el folio 0003. Amé vuestra pieza, amé la parte, tan sencilla del texto, que decía algo así como "El burócrata no participa de los grandes proyectos nacionales, él quiere alimentar a los suyos, y eso es lo más noble del ser humano". Y vaya que sí. Una linda tarde llena de arte y edificios viejos y revistas de dibujitos gratis. Genial. Luego, un leve golpe de realidad vulgar. ¿Cómo puede hacerse una hora y media del metro chilpancingo a CU? Increíble como de un tiempo a la fecha la línea 3 del metro (la línea donde viví toda mi vida, ay) es el caracol de las líneas. Y Stockhausen: no mamar. Un concierto brutal, pregúntenle a la Plaqueta, hasta a ella, que traía ganas de hablar mal de Radar, le latió. Fueron tres piezas: una pieza para percusiones, una pieza para electrónica (como no había intérprete a la vista todos nos concentrábamos en un círculo de luz que se proyectó en el centro de la sala) y tres piezas -cabronsísimas- para piano y al final, Kontakte, para todos los mencionados. De esto no hablo mucho porque encontré video. No es el del miércoles pero es una interpretación de hace unos meses. Denle click aquí.
Oh, en verdad que Stokhausen rockeaba, ¿por qué se muere la gente buena? La primera cosa que escuché de él fue, cuando pasaba aquel programa de radio puteadorsísimo de música contemporánea en opus 94.5, el Helikopter Quartet. Valdrá decir unas palabras. A este tipo le encargaron una obra para estrenarla en un festival en Alemania a inicios de los noventa y que va con el director y le dice que soñó con unos violinistas trepados en un helicóptero cada uno tocando en el cielo con cámaras que transmitían el concierto al público en tierra, que escuchaba por unas bocinotas afuera de la sala de concierto. Obvio, lo mandaron al carajo. Lo increíble es que le llamaron de Holanda para decirle que ahí sí tenían el varo para hacerlo. ¡Click aquí pero ya!

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Jueves 24 de Abril
Israel Martinez / Atsuhiro Ito / Yamataka Eye y Taeji Sawai @ Palacio de Medicina

Para empezar creo que este fue el mejor día de mi vida. Bueno, tal vez no, pero absolutamente todo salió bien. Para empezar, en la escuela, listo para montar mi pieza para una exposición que, resulta una sorpresa decirlo, no fue el fracaso que esperaba, todo salió maravillosamente. Primero fuí con los profesores encargados de la organización. Uno de ellos es gritón, euforico, vaya, le emociona lo que hace, o al menos eso aparenta. Lo primero que pensé cuando lo escuché en una conferencia fue: "Si a este sujeto le gusta el futbol yo quiero ver un partido con él". Al abordarlo su camiseta decía más que eso. No sólo le gustaba el futbol, sabía de futbol. Portaba la pasión Águila en el pecho. Oh, le conté de mis primeras impresiones de él y desde entonces somos compadres casi casi. Jo. Luego, más tarde, cuando yo ya había tirado la toalla, me dieron motivos para levantarla, lo cual estuvo genial. Un par de horas increíblemente disfrutables. Si todo parece tan fácil de vez en vez. Y acabé con el montaje de mi pieza, y me fuí, satisfecho, para bien o para mal. Y saliendo pasó el RTP vacío, me senté y me dije: "Este es el mejor día de mi vida". Pero lo mejor venía. En la entrada del Palacio de Medicina me encontré con el Sirako-uo (saludos!) y todo estuvo padre. Para empezar, abrió el set un sujeto llamado Israel Martinez, que desde el principio se veía que no iba a farolear e iba a hacer lo suyo. La banda se puso bien honda y profunda, hasta el sirako lo notó. Todo el mundo estaba sentado, pero dos chairos justo en el centro enfrente del escenario permanecieron parados, con las manos en la espalda y los ojos cerrados. Todo estuvo tan padre que nadie les reclamó. El sonido era limpio pero ruidosísimo. Vaya, que el tipo se lució y no se dejó opacar por lo que seguía, que era Itsuhiro Ito, un japonés enclenque, pálido, que no se quitaba el gorro de su chamarra y colocaba todo en su lugar. El sirako notó una charola llena de pedales y el siguiente diálogo se dió más o menos:

sirako: me late cuando tienen muchos pedales
bob: no, clávate en la lámpara de neón, si está ahí es que la va a usar para algo.
sirako: no, es para alumbrarlo mientras conecta todo
bob: no, para alumbrarlo está el sujeto de atrás con lamparita estilo antro que se pone en la boca
sirako: jo jo jo

Y entonces el sujeto japonés enclenque que no se quitaba el gorro de su hoodie tomó el neón y:

bob: no mames, si usa ese neón para algo lo voy a amar
sirako: pues creo que lo vas a amar
bob: no mames, neta lo va a usar
sirako: ya, ve y hazle un oral (mueca de oral)

Y el tipo tomó su neón y yo, Dios y Sirako que todo lo ven lo saben, permanecí como veinte minutos con la boca abierta y un gesto de "no mames, qué pedo con este cabrón". Cuando acabó, sin que nadie dijera nada, sentí la imperiosa necesidad de expresar mi consternación:

bob: Chale, sirako, creo que sí va a aplicar el oral
sirako: jojojo
bob: bueno, no, pero se lo ganó

No diré más, se coló directamente a mi top 5 de conciertos favoritos. Click aquí para ver a Atsuhiro Ito con su Optron.
Y luego Yamataka Eye. Putssss. Neta, ese jueves valió por todo el festival. Más japoneses. ¿Qué onda con los japoneses? Gente que hace música como ellos obvio gobernarán el mundo en el futuro, quiéranlo o no. Tenía unos sensores en las manos que prendían y que según se acercaran al suelo o entre ellos o según se movieran hacían diferentes sonidos. Y tenía un micrófono y gritaba desaforadamente y todos estábamos metidísimos. No han subido video de ese jueves pero encontré este: click aquí para ver a Yamataka.

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Viernes 25 de Abril
Screen Play de Christian Marclay interpretado por Zeena Parkins, Ikue Mori, Elliot Sharp, Hernán Hecht y Juan José Rivas @ Palacio de Medicina

A toda la gente que veía el viernes, aún traumado por el día anterior, les decía que si el concierto del viernes iba a estar la sexta parte de bueno que el del jueves aún así sería un gran concierto. Y lo fue, aunque más, digamos, el 70% del jueves. Lo primero que hice llegando fue abordar la mesa de discos. La noche anterior había apartado uno de Thurston Moore, Lee Ranaldo y Christian Marclay y finalmente me había decidido a comprarlo (lo sé, sirako, no tego remedio, pude comprarme hasta cuatro novias con ese varo, pero bueno). Le dije a la chica que había dejado apatado un disco e inmediatamente me lo tendió. Le pregunté si, de plano, había sido el único pobretón nervioso que había dejado apartado algo. No entendí qué me respondió pero se me hizo curioso. Pinches discos rarísimos y caros, pero de todos modos ya me había prometido un disco de Sonic Youth para mi cumpleaños (que es, por cierto, el domingo que entra).
Screen Play es una pieza de Christian Marclay, un artista visual y sonoro (qué burdo se oye eso), que es un video que sirve como "partitura" para un grupo de músicos. De este les tengo dos videos: la primera ronda con Zeena Parkins e Ikue Mori sin Screen Play y la segunda ronda de Elliot Sharp con Screenplay. Enjoy.
Ah, sí. Pasó algo curiosísimo el viernes, pero definitivamente no creo poderlo contar vía blog, valga decir algo así como: tienes un repentino ataque libidinal, insoportable, tienes que hacer algo al respecto, tienes que hacer algo con ese dolor. Pues que voy y pido lo requerido vía verbal y tranquilamente. Me lo negaron, pero en buenos términos, y hasta con una posible interpretación de una posibilidad en el futuro. Ja. Qué maravilla el cuerpo, de repente, sin que puedas controlar nada, respondes de la manera más natural a algunos estímulos, sin pensarlo. Oh, las necesidades.
Y me llamaron por teléfono para decirme: no nos veremos en la tarde, en la noche.

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Sábado 26 de Abril
Anthony Braxton Diamond Curtain Wall Trio @ Teatro de la Ciudad y FEMACO

Oh, gran cierre de radar en todos los putos sentidos. Primero, ante la visión de la circunstancia (dumped by this girl, you know) de ir solo al MACO me hice de todos los recursos para saber cómo llegar hasta allá. Creo que de todos los beneficios que me dejó la prepa, uno de los mayores fue el conocimiento de la Guía Roji. Desde que la leo ningún lugar me amilana, voy y vengo y no me pierdo. Me choca perderme. Resultó que era bien fácil llegar. Un camión desde mi casa y una brevísima caminata me llevaron hasta ahí. Primer punto bueno del día.
Luego, pues MACO. La verdad estuvo mejor que el año pasado, o al menos eso me pareció. Nunca había ido solo, igual eso influye. Más bien sí. Entonces valga decir que a mí, que fuí solo, me gustó más que el año pasado desde la perspectiva de quien va solo. Etcétera. My favourite fue: Unos dibujitos de Mariko Mori, la documentación de unos performances de Vito Acconci, unas lámparas de neón recargadas contra el piso con un foco roto de una galería alemana, un mapa de Jorge Macchi donde en un planisferio borró toda la tierra y dejó sólo el mar (en verdad, amo a Jorge Macchi) y los dibujos y la animación de Peruggi Arte Contemporanea (que trajeron en obvia ausencia y compensación de The Royal Art Lodge). Ya al final de mi recorrido me hice de un bulto de revistas que cargaría hasta el final del día no sin dificultad (jijiji). Y, monsieur, of course I saw you work. Cuando vi el papel Safety Oak Tree pensé: connected!, porque yo también estoy dibujando sobre uno. Segundo punto bueno del día. Y de ida al centro me volvieron a llamar: no nos vemos en la noche, más tarde, no me esperes. Pero todo está bien, todo estará muy bien.
Y luego Braxton.Uff. Emotivo que midieran el tiempo de la presentación con un reloj de arena y que acabaran exactitos. El concierto de clausura de radar fue una maravilla. No puedo decir mucho más, primero porque fue una maravilla y tan tan. Y segundo porque encontré este videíto que habla por sí solo. Es Braxton pero en Argentina hace poco. Qué onda con Mary Halvorson, la guitarrista. Me he dado cuenta que si una chica toca un instrumento con harto ingenio esto redunda en puntos a su favor según la retorcida escala de un servidor. Una vez vi a una chica jazzista tocar el saxofón y me quedé perdidamente enamorado de ella. Luego, ya saben que ahora mi corazón le pertenece a Rika Mm' de Melt Banana tras verla tocar el bajo enfurecidamente. Y Mary Halvorson, guapota, tocaba increíble. Pero mi corazón sigue siendo de...
Pero lo más rifado de esa noche fue no en el plano vida real-blog, sino en el plano blog-vida real. Justo mientras me enfilaba a pasar frente a cinco sujetos sentados en las pinches butaquitas del Teatro de la Ciudad, que me llaman y era Elso! Yeah! Elso, you all know her, she rocks! Y entonces, lágrima total. Después de varias coincidencias que no coinciden ya nos vimos y aunque sin helado de por medio, qué bonito se siente conocer a bloggers de tanto prestigio. Elso: fue un honor. Y Gracias por el carrito de supermercado de juguete. Está ahora mismo sobre mi mesita donde luego luego llegando pongo mi cartera. Tercer punto bueno del día. A falta de haberle visto al día siguiente, permítame agradecerle con un poema en esta, la sección de poemas de este blog:

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Sección de Poesía


Oh Elso
veniste y me diste
un carrito
de super
envuelto
en papel de colores
like a paddy wagon
wrapped in cellophane
como dulces
que ruedan
a toda velocidad

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¿Y se acuerdan de mi burlona tentativa de andarles pasando fotos cándidas en este, su blog aburrido donde nadie sonríe? Pues que resulta que siempre sí tengo fotos con mis cuatotes sonriendo frente a la camara.

Obvio, Elsa a la izquierda, el cono de tránsito en medio y un servidor a la derecha. Chequen mi camiseta de Sonic Youth. Donde la vean, por ella nos reconoceremos. La verdad, y esto es mera verdad, siempre que me la pongo es para que me la chuleen. Y siempre me la chulean. Lástima que no se ve mucho, pero es la camiseta del Washing Machine, discazo, que en la portada salen dos personas con la misma camiseta. Ora verán:

Y más al rato, alguien decía que estaría padre que otra persona trajera la misma camiseta y nos sacáramos fotos. Y sirako dijo que estaría más padre que dos personas no trajeran camiseta y que no se sacaran fotos. Aquí mismo se me ocurre algo: al auditorio de Él tiene lo que quería pero perdió lo que tuvo se les invita a portar su camiseta de Sonic Youth y sacarnos fotos cuando nos veamos, y luego no traer camiseta y no sacarnos fotos, sobretodo chicas, ¿no?. Oh, bueno. Manden su solicitud y nos vemos. Esto es en serio, neta. Y el cuarto punto bueno del día fue, mmm, valga decir que recogí la toalla de nuevo. De regreso, cargué mis revistas del MACO con el brazo derecho porque no podía usar el otro brazo mientras caminábamos. Y el brazo derecho me dolió todo el día siguiente. Y valió la pena.

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Domingo 27 de Abril

Goran Bregovic @ Plaza de Santo Domingo

Estuvo padre, ¿no? Muchos chairos, llovió, etcétera et al. ¿Han visto la cantidad de videos de youtube que ya subieron? Pinches chairos desocupados, neta. La verdad no bailé desaforadamente. No me salió, pero de que estuvo padre estuvo padre. En un momento del concierto pensé: si no viniera con mis amigos ya me hubiera ido. Mmm, vale, estuvo padre ir al centro ayer. El greñas confirma la hipótesis: "Wey, yo, la verdad, no pensé que fueras a venir". Pero si estamos de buenas, ¿no?

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Y ya, como si lo fueran a leer todo. Perdón por aquellos a quienes no mencioné por equis o yé razones (como con Carajo, que ni sabía que era usted, señor). ¿Se dan cuenta que en este, mi post más alegre, es también mi post más soso? Ha de ser una señal, ¿pero de qué? Vean los videos. Los amo. Elso: muack!!! Saludos!!!

20 abr. 2008

nuevas adquisiciones

Confieso no tener demasiado que comentar en este post, pero esta próxima semana RADAR, MACO, Estación-Arte y demás fiebre del arte consumirá mi tiempo hasta el domingo, así que mejor hacerlo de una vez y mientras. Hoy, mientras desayunaba, hojeaba un periódico para mujeres (believe it or not, obvio, de distribución gratuita), encontré una frase altamente motivacional (y altamente barata) que decía algo así como que si pasas todo tu tiempo intentando hacer lo que siempre has querido no tendrás tiempo de sentirte mal. Ese es precisamente el punto de esta semana. No más auto conmiseración, no más confusión vía vida real-blog, no más ruegos, sobretodo no más ruegos. This is my week, hell fucking yeah! Capaz que, en una de esas, en un acceso de alegría, hasta posteo fotos de un servidor con sus amigotes sonriendo ante la cámara en plena fiesta ante el flashazo. No, más bien no creo. Si van a Radar nos vemos allá, y puto el defeño que no vaya el próximo domingo a las seis al Zócalo a ver a Goran Bregovic y bailar desaforadamente, aún cuando yo ni sé bailar. No comentaré todavía de mis dos de siete conciertos a los que ya fui (esperen una reseña), pero puedo decir tres cosas:
1.- Elso, te perdiste un conciertazo anoche.
2.- Todavía no aprendo que uno debe de acostumbrarse a ir a estas cosas solo.
3.- Ya tengo claro cuál es el objetivo de mi vida, nunca vi algo tan concreto como anoche. De ahora en adelante todos mis empeños se enfocan en una sola cosa: Casarme con Rika Mm, bajista de Melt Banana.


Miren nada más. Es la japonesita que está parada a la izquierda. Fue amor a primera vista. Ha de medir menos de 1.60, ha de pesar menos de cincuenta kilos, ha de tener como treinta años o más, pero la amo. Es la japonesita más bella del mundo. En serio, supera mi amor por Ludwika Paleta o Dulce María. O algo así. ¿Querrá eso decir algo? Anoche soñé que, tras el concierto, ibamos de aquí para allá, eramos felices, aunque aún no le pedía matrimonio. Qué lindo soñar con tanta inmediatez. Que tu novia sea una japonesita está rifado, pero que sea una japonesita bajista de una banda de noise es algo que no creo merecer. Oh, bueno.

Y entre las cosas que uno no merece, por fin pude hojear el diario de Dulce Maria. La verdad yo me esperaba más antes de saber que sería una cosa tipo revista, y me esperaba menos después de saber que era una cosa tipo revista. No, no trae fotos cándidas ni nada que estimule al post adolescente (para eso está internet, creo), pero le doy mis dos pulgares arriba. Pronto, su adquisición y una reseña también.

Ah, y si quien lee esto asiste a la ENAP, visiten la pieza de un servidor. Es una exposición colectiva que, triste es decirlo, asegura ser un fracaso rotundo, pero dentro de esos fracasos hay un fracaso seleccionado: el mío. La inauguran el viernes, pero yo no estaré presente porque voy a ir a, bueno, ya saben. Si no tienen a qué ir, pues mejor ni vayan. La quitan, creo, el 9 de mayo. Anyway.

Y quedamos en que:

Vayan a Radar

Vayan a Estación-arte a ver a Le Corriendo Despacio y al Bicho.

Vayan el domingo que entra al zócalo a Alcohol.

Vean mi pieza en la enap si y sólo si están por allá.

Agreguen al Colectivo Caja Rápida a sus amigos de hi5.

Y entonces, nos estamos viendo. Los amo a todos. Y a todas, sobre todo.

17 abr. 2008

Roberto: Eres una urgencia "PRIMITIVA"

(del miguel)



Ok, en general, lo que ha sido y lo que viene:


-Una insistencia incómoda.


-Un leve acceso de dignidad u orgullo. Su eventual olvido. De nuevo, como siempre.


-Un acceso de euforia etílica. La imprudencia que, según me dicen, no fue imprudencia. With a little help from my friends. Mera camaradería. Se siente que algo fluye como debería, sin mucha preocupación. Culpa, no obstante.


-Un repentino y minúsculo recordatorio: No todo está como crees que está. Enojo y esperanza al mismo tiempo. Difícil, sí. Confundido la mayor parte del tiempo.


-La promesa de que me regalaré un disco de Sonic Youth.


-Esta cita: "Supo de inmediato que este universo lento, marcado por la culpa, donde los seres se cruzaban en un vacío sideral sin que nunca pareciera posible la menor relación entre ellos, correspondía exactamente a su universo mental. El mundo era lento y frío."


-Cierta expectativa por mi próxima pieza la semana que entra.


-Las palabras exactas, que casi siempre me llegan de alguien más. La precisión nunca ha sido, ni será, mi fuerte.


-Una actitud glacial, desde adentro y desde afuera.


-Que te den por escrito que eres una urgencia primitiva o que ya estás demasiado viejo para aprender a bailar.


-Subirme en la misma estación de metrobús (odio el metrobús) dos veces en tres días, ambas con una sonrisa franca.


-El América, la decepción, los gritos.


-La euforia por Radar, que comienza hoy en la noche. La nostalgia, eufórica también, de lo que fue Radar el año pasado cuando Otomo, aquella noche. La certeza de que Radar son los días más felices del año y que nada cambia eso, por muy jodido que pueda ser. No sé si quiero ir a Melt Banana. ¿Por qué tiene que ser a las diez de la noche? Putos.


-El miedo que no se va.

14 abr. 2008

Aunque es sencillo hacer de cuenta que los datos que se nos dan bastan para encarar las cosas con precisión (aquí la valentía está de más, ser preciso es lo difícil), eventualmente uno se da cuenta que todo se cae al suelo por sí solo. Los ánimos se van de repente, tan de repente que uno se queda desarmado. En ciertas condiciones, ya lo había dicho antes, es agradable. No aquí. Recuerda, venías a encarar las cosas. Nada. Y lo de siempre se ve venir con cierta vulgaridad que no deja de aparentar cierta dignidad burda: tirar la toalla, poner un alto al asunto, empeñarse más que nunca, ser estóico y hacer lo que sea que se haga con el cariz estóico. No estás muy acostumbrado, habrá que aceptarlo. Es extraño ver cómo antes eras capaz de echar todo al suelo con facilidad, muy probablemente no había mucho qué perder; ahora la cuestión radica en cuán fuerte asirse, aún cuando sea evidente que (casi) todo está perdido. O no, y allí está lo complicado, la imprecisión. Si se vive la mayor parte del tiempo en cifras y datos, dando la mano a quien la solicite formalmente, una imprecisión equivale a una afrenta abierta.

Igual y en un rato esto se termina, y de nuevo a juntar ímpetus. Habrá que ser más precisos. Habrá que pensar menos, en específico por uno solo nada más. Demasiado, de por sí. La esperanza no cede, que es lo mismo que decir que nunca es más de lo normal. La palabra, me la han dicho ya, es vulnerable. De nuevo otra carga demasiado pesada para hacerla de cuenta en otra parte. Y eso no ayuda. Y no estamos hablando de sentir piedad, de conmiserarse. Simplemente no ves nada demasiado lejos. Y sin embargo no dejas de ver desde aquí, sólo desde aquí, todo el tiempo. ¿Basta? No. Cuando decides volver a intentarlo, otra vez, nada. Etcétera. Las señales te servirían, pero no las ves. No las verías aunque de eso dependiera tu vida. Y encierta manera, depende. Habrá que tentar a ciegas. Antes parecía ser algo más confiable, o por lo menos más concreto. El pavor es moneda común ahora. No es que antes estuvieras menos propenso a caerte de golpe, es que ahora lo piensas más. Y no te has caído todavía, pero no deja de ser doloroso. Nunca deja de ser doloroso. Las monedas se intercambian, los valores...no habrá que seguir con esto por mucho más tiempo.

Hace unas horas, ahora mismo, pasado mañana. En una semana, un par más. No hay razón para pensar que todo se va a mover de donde está. No más rápido que uno, o uno no más rápido que todo. O ambos moviéndose al mismo tiempo, evitando encararse. Venías a encarar todo esto, pobre labor, la verdad.

Y pensar que antes veías posibilidades. Luego ninguna. Luego otras más de nuevo. Nada otra vez. ¿Se tiene que seguir con esto hasta el final? Definitivamente, no encuentro otra manera de prolongar esto más que acortándolo. Después, relatoría de daños, como siempre, pero se mantiene vivo, en seco, inofensivo de hecho, maleable. Falso. El contacto es áspero, es negado, o al menos eso me parece. Doloroso, ya lo dije. La diferencia entre uno y otro es diminuta, radica en un gesto ínfimo y una disposición colosal que se hace visible como nunca. Tendremos que esperar a que algo pase. Podría no pasar, mejor tener eso en cuenta, hay que tener eso en cuenta. Es importante. Nadie prometió nada. ¿Quién lo hace hoy día?

9 abr. 2008

Sucede que no hay peligro, sucede que debería ser más fácil. Y debería, y lo es: es más fácil. Así son las cosas, siempre suelen ser así, el orden de las cosas, triste tal vez, suele ser por demás sencillo; ¿por qué uno se empeña en hacer de cuenta que es el único soportando todo esto? Y aun así no dejas de pensar que tienes toda la carga sobre los hombros, y no es gran cosa. Pesaba tanto. De todos modos se siente bien dejarla. No obstante, se te pasa el tiempo y ves con cierta incertidumbre (necesariamente menor, pero no deja de ser incertidumbre al final del día) que algunas cosas fueron y otras habrán de pasar o dejar de hacerlo. ¿Y qué se hace entonces? No quedan muchas opciones, sólo quedarte viendo. Un control más bien corto. Pero tener control también suele ser sofocante, y no tenerlo también. Soy una masa reptante de contradicciones, no es nada agradable, puedo asegurar eso por lo menos. Pero desde esta perspectiva, los pequeños accesos de euforia, de esperanza, tienden a parecer monumentales. Contraste, supongo, también eso funciona así, sencillo. Ahora mismo algo se desdobla y deja ver algunas cosas. Sigue siendo difícil interpretar todas, pero hay ciertos puntos de los cuales asirse. Menos mal. Y después de todo, uno no puede quejarse por tantas dificultades, por semejantes trances. Yo, en lo particular, soy de los que toman los pequeños reductos, por mínimos que sean. Y desde allí trato de enfocar. Es increíble cuando se alcanza a ver. La mayor parte del tiempo uno no enfoca, se retuerce en el suelo, miras hacia arriba, sí, pero no esperas ver nada. Pero cuando en verdad alcanzas a atisbar algo, un movimiento, una señal, una pista, es increíble. Hay pistas todo el tiempo, estoy seguro. Demasiadas, eso es, quizá, lo complicado. Pero después de todo no hay muchas opciones. O más bien sí, hay demasiadas. Y entonces todo se queda igual. Pero insisto en que cuando uno toma el punto que puede tomar (el punto que debió tomar desde el principio, aprende eso, coño), es para enfocar y ver algo, siempre. Y lo ves, forzosamente. No hay ensayo y error, no hay posibilidad de fracaso. Las cosas suceden o no suceden, en eso no puedes decidir mucho, está fuera de tus posibilidades. Uno se deja llevar. O todo lo contrario. Lo último que se hace es pensar en lo que se hace. Allí está todo perdido. Y te angustias, estaba claro que te angustiarías, pero tenías que hacerlo. Y después ya todo corre por tu cuenta. Es raro, se supone que en tus complicaciones y derivas es cuando tú decides, cuando te haces cargo de tí mismo, pero realmente no. Uno no manda en lo que sufre, aunque esto sí es decisión personal, lo que es lo mismo que decir que es destino, y allí ya no se puede hacer nada. Tendrás que improvisar. La relatoría de daños es extensa, las bajas son constantes, siempre parece ser el último momento de algo, pero tendrás que improvisar. Y esto no es entrometerse en los negocios humanos, ajenos siempre, sino llegar a un acuerdo con tu destino, por decirlo de alguna manera. Sï, no queda mucho dónde decidir, ya sabía eso. El miedo no se va nunca, creo. Puede disminuir, verse menos amenazador, pero es el motor de tantas cosas. Y entonces crees que se va, que puedes vivir sin miedo. Error. Sin embargo es uno de los errores más sinceros y enternecedores del mundo. Nadie puede hacer mofa de alguien que cree que ha perdido el miedo, es un contrato vital inquebrantable, aun cuando en muy poco tiempo este alguien sufra una recaída y termine de nuevo sanguinolento, tapando los rayos del sol con las manos en un gesto doloroso e incómodo. Nadie le dirá "te lo dije, iluso". Esta vida es esta vida, no hay duda, pero hay momentos plenamente humanos, donde algunas cosas no se niegan por ningún motivo. Allí, tal vez, en la conmiseración o la piedad, es donde suele existir reciprocidad. Sentir compasión, sentimiento esencialmente incómodo, suele ser un momento de empatía, por más complicada que esta sea. Y después de todo se comparten las cifras de heridos y se alegra cuando se encuentran las similitudes, las dolencias compartidas. Sólo suele comunicarse a través de los huecos y las fallas, estoy convencido de eso como de pocas cosas en este mundo. El acierto, ese punto que facilita el tedio, es mirar, al mismo tiempo, el mismo agujero y la misma avería, señalarlo entre dos partes, ambos de acuerdo en que no podría ser de otra manera, y se sonríe. Quieras o no, se sonríe. tal vez ya es demasiado tarde, te has inmuscuido en la vida de alguien más, pero no sería de otra forma. Puedes estar contento con la inflexibilidad de algunos dictámenes cuando lo único que te queda es hacer lo que tienes que hacer. Debería hacer lo que tengo que hacer; debí haber hecho lo que debí haber hecho, y yo, haciendo de cuenta que tenía voz en mis propios problemas, no encontré gran cosa. Uno nunca encuentra gran cosa. Sólo hay que hacer lo que deberías, que sea más fácil, agradable. Así funciona. Simple, quizá decepcionante (aunque yo no lo vería así), pero así funciona, y es una maravilla ver, con cierto conocimiento de causa, cómo es que algo funciona. Predecir no es lo divertido sino ver los resultados y decir: "Ah, lo sabía". Así se aprenden cosas nuevas, también. Prometer que algo ocurrirá tampoco es garantía de nada, de hecho ni siquiera es alentador. Sirve hacerlo, pero anunciarlo no. En ese punto, uno debería remitir todas sus esperanzas a un punto en particular para ver cómo se van realizando o cómo se deshacen en el camino. Tengo menos miedo que antes, mucho menos miedo, quizá conservo algo de la paranoia habitual, pero no es tan grave, quiero pensarlo. Y amenaza volver de nuevo en cuanto lo pienso. Esto es frágil. Pero así es, ya no quiero decidir si así es o no debería ser así. Uno no tiene muchas opciones, después de todo. Lo importante radica en reconocer, una a una, aquellas que son importantes y que requieren ser notadas. Señalar entre los dos, ya lo dije, sonreír, cosas sencillas. Tengo un jodido raigambre de temores, incertidumbres, intenciones y esperanzas, pero por primera vez en mucho tiempo, puedo verlo desde fuera.

7 abr. 2008

Am I sorry for the perversions of my youth? Yes, I am sorry

Lunes

Por fin hablé, abrí la boca. Le conté a alguien, la única persona a quien le quería contar, esto de las depresiones súbitas y mis sospechas del Asperger. Ayudó muchísimo, por un momento se me ocurrió que lo único que se necesita es hablar, sincerarse. Tengo muchas ganas de sincerarme, pero no suelo hallar con quién, o no le suelo ver con frecuencia últimamente. Tal vez el problema es ese: uno tiene que encontrar alguien en quien interesarse, hablar. Seguro Proust dice algo por ahí. Pero, al menos en mi caso, eventualmente uno piensa que es una incomodidad, una amenaza, que incomoda, esta idea me invade con una frecuencia descomunal, es la historia de mi vida, y me callo. Y no digo más.

Martes

Por la tarde dormí como tres horas, no, como a mediodía, no entiendo, últimamente sólo quiero dormir. Soñé que había algo así como una junta de ex alumnos de mi secundaria en la que se revisaba cuán horrible fue la experiencia, varios años después. Yo, en contraste con el gordito tímido y bonachón de mi pubertad, le contestaba pretenciosa y hondamente a una maestra (que mi cabeza no renococía como nadie en particular, pero representaba a la maestra jóven y agresiva) que había sido una etapa horrenda sin resultados visibles en la actualidad pero que no pasaba nada, ya había pasado. Ella se enfurecía y llegó a llorar. Luego me vi subido en un vehículo con unas ruedas pequeñas, como de dos centímetros de ancho. Vi unos videos en la noche, ya saben, de esos de artista. Me encontré diez pesos, los cuales ya están contabilizados en mi agenda. Me subí a un columpio en el que sí cabía, hace años que esto no pasa, muchos años en verdad. Me gustaría ir y subirme otra vez. Vaya, un acceso de espontaneidad. Recuerdo haberme reído franca y sonoramente. Agradable. Caminar es una cosa noble. Fadanelli, sujeto con una sabiduría y una calidad moral envidiable, dice: Lo más cercano al verbo pensar es el verbo pasear, y no tiene nada de romántico: pasear sin rumbo es por entero una actividad científica. Es algo que usualmente se hace solo, es lindo que alguien entienda esto y camine contigo. (tql)

Miércoles

El día empezó arrogante, con velocidad, pero se medio derrumbó y me quedó claro que esto volvió para quedarse. ¿Cómo me puedo dar cuenta de tantas cosas?, ¿cómo pueden angustiarme tanto? Me niego a acostumbarme, el dictamen del lunes fue: si empieza a molestarte busca ayuda profesional. Y ya estoy en eso. Etcétera. Supliqué piedad y me la negaron, tal cual. Qué hacer. Hice algo esencialmente malo, de esas cosas que no se hacen, lo malo fue que me sorprendieron haciéndolo. Ahora mismo lo recuerdo y me incomoda, pero quiero pensar que la ligereza de la reprimenda, que no fue tal, me habla de que no tuvo importancia y que puedo, al menos en esta ocasión, no angustiarme por ello. Cedí vulgarmente, me lo busqué, me interesó encontrar razones para sentirme miserable. Uno siempre las encuentra, las haya o no. Más tarde me sinceré de nuevo, con otra persona. El interés, claro. Sin embargo, minutos después, me preguntaba, ansiosamente: "¿por qué conté todo esto?" Creo que no hice del todo mal, pero también es cierto que uno sólo tiene que encontrarse en un cierto estado de quietud y confianza para que le golpeen con más fuerza. Como decía Roger Waters, en Dogs: You gotta keep one eye, looking over your shoulder. You know it's going to get harder, and harder, and harder as you get older. Más tarde, bad timing, siempre las coincidencias o su completa negación. Unos minutos y las cosas hubieran sido distintas. Pero también más difíciles, creo que mejor así. Me di cuenta, esto va a seguir, no me agrada la idea. Todos mis intentos son fútiles, ridículamente cortos, así que fuí y me corté el cabello. Me sentí mejor, funcionó.

Jueves

Fui a CU a investigar esto de que las dolencias tengan nombre y síntomas, cosa que ya no me parece divertida. No encontré mucho. Luego me subí a un camión de esos que no hacen base, sino que nada más dan vueltas eternamente alrededor del campus. Me estuve allí unas tres horas, me dormí dos veces e intenté leer otras dos. Luego me bajé y busqué unos libros en la biblioteca central; en particular el de Pensamientos de Pascal. Como muchos libros de filosofía, me temí que tras una ojeada rápida se me iría el interés, pero no, en verdad me gustó. Encontré una frase esperanzadora: "Censuro por igual a los que toman el partido de alabar al hombre, y a los que toman el de censurarle, y a los que toman el de divertirse, y no puedo sino aprobar a quienes buscan entre gemidos". Tal vez sí tengo esperanzas. Luego busqué, de nuevo, el de El Mundo como Supermercado, de Houellebecq, y no estaba. Recordé la última vez que lo leí, en la biblioteca, y recordé también que no lo coloqué en su lugar, sino que lo dejé en un carrito. Error. No confío en las bibliotecarias pendejas, harán su trabajo muy dignamente y saldrán adelante como mujeres que son, pero no dejan de ser unas bibliotecarias pendejas. Quizá ya lo perdieron. Coño. Me fui de allí y me dediqué a ver libros, no compré nada, pero seguro caeré de nuevo. Me enteré que ganó el América y me emocioné.

Viernes

Suponía tener que tomar más decisiones, en un viernes, pero nada. Me reí con franqueza un rato y me harté otro tanto, nada raro, creo. Me ganó el cansancio, a veces es lindo. Tuve un ínfimo atisbo de esperanza a media tarde. Lo conservé pero traté de obviarlo hasta que no fuera algo de verdad. Ya veríamos después. Un día amable, sin demasiadas exigencias. No hubo que fingir demasiado ni angustiarse. Un día algo aburrido, sí, pero menos doloroso que de costumbre. Antes, mis peores días eran así, y veía que era posible estar bien con muy poco. Hoy día sigo creyendo esto, pero lo veo con más dificultad, simplemente me cuesta más trabajo, muchísimo más trabajo.

Sábado

Fin de cursos en Jumex, albergo esperanzas de que algo salga de allí, los proyectos y eso. Mientras todos platicaban de sus proyectos, en los que invariablemente involucraban cosas del tipo arte social (regalar cosas entre gente desconocida y reticente, invitar a gente a algo, encarar personas, invitar, ser cordial participar de los negocios humanos) me puse a pensar cuán difícil me resulta eso, interactuar y coordinar. Mientras menos gente tenga a lado, para mí, mejor. Me aterra un poco. Ah, y si quieren ver lo que hicimos en el taller anterior, el de Diego Teo, denle click aquí. Recomendadísimo, mi pieza es la del texto disperso. Click aquí, dije. Entonces, el sábado, no había jugo de fresa, sólo de guayaba. La guayaba, junto con la papaya, me asquea desde niño. No sé, yo digo que las frutas ni son comida. El miércoles agonizaba por no llevar de comer a la escuela y me ofrecían un durazno o una manzana. Ofrézcanle a un hombre hambriento una manzana y verán un rostro de sincero desagrado. Después de eso hurgamos en un mercado de cosas usadas en metro La Raza. Para mí, estos sitios son verdaderos hervideros de posibilidades, uno reencuentra el significado de las palabras casualidad, oportunidad o coincidencia. De un sitio así saqué mi camara Polaroid, una de mis posesiones materiales más preciadas. Nada interesante, esta gente coloca todo a eso de las diez de la mañana pasadas y levanta su negocio (plenos fracasos todos, así funciona esto) a eso de las tres de la tarde, seguro opinan que ya trabajaron lo suficiente y que es tiempo de ir a comer, ver el futbol, beber una cerveza, autoconmiserarse un poco. Este pensamiento me invadió mientras veíamos como no había gran cosa y me sentí algo mal. Después de allí, sin prisa ni compromisos para estar en ningún lado con nadie en particular, me bajé en el centro y deambulé, como de costumbre, pero nada. Regresé a casa y me enfurecí un rato, como hacía tiempo no hacía. Me dormí temprano, el sábado en la noche, vaya.

Domingo

Soñé que iba a una inauguración en estación Indianilla con Belinda, la cantante menor de edad que por ser menor de edad debería prenderme, pero no lo hace. En mi sueño, Belinda es una chica sensata que me decía que estaba harta de los reporteros y las cámaras, y me dice: Vámonos. Ok, le digo, y nos vamos al metro, y ahí acaba el sueño.
Al parecer, sí había un mínimo atisbo de esperanza, valío, pues, la pena. Todo bien durante un par de horas, o al menos no sentí que nada se cayera a pedazos durante un par de horas. ¿Por qué me cuesta tanto hablar de algo interesante? ¿Por qué me cuesta tanto ofrecer nada, seguir con las cosas naturalmente? Al carajo la naturalidad. En verdad no puedo, ya olvidé como se hacía antes, me imagino que antes era más fácil. Tambié me abordó un mimo con una flor de globos y le dije, verdaderamente apesadumbrado: "No, lo siento, no puedo. Tengo Asperger". Reímos, por lo menos. Más tarde, por razones del destino, me vi deambulando otra vez en el centro, esta vez con menos motivo. A eso de las cinco de la tarde lo confirmé: soy un ingenuo, tardo, sí. No me sorprende ser tan crédulo, sino que volvería a creerle. Me fui de allí algo malhumorado, como a las seis y media. Me enteré, por una televisión en un restaurante sobre sobre Tacuba que perdió el América y me dije: Puta madre. Vi más libros. Comí sin mucho afan, me bañé dos veces ese día, me dormí, sigo leyendo a Beckett, es increíblemente denso, al menos en inglés. Me gusta, una vez, ella me dijo que si yo escribiera seguro escribiría como él. A veces no siempre soy yo el ingenuo, pero por lo menos ella es más espontánea. Puta madre.


y por esto no había posteado


Abril

Abril es mi mes favorito, al menos de unos años a la fecha: coinciden el festival RADAR, que trae los momentos más felices del año, y esa fiebre que dicen las revistas que nuestra ciudad experimenta por el arte. MACO cada vez es más aburrido, pero seguro que iré. No soporto a quienes dicen que no van porque fschdrmnjtczsnsmls. Nada, lerdos. Es extraño ver cómo algunos toman todas las decisiones necesarias para echar a perder su raquítica carrera. Esta vez sí iré a Estación Arte aunque tenga que desembolsar $30, a ver al Bicho y a Le Corriendo Despacio. RADAR en verdad me emociona, a quien vaya a ir le digo esto: Nos vemos allá. Voy a todo y espero la noche siguiente con un ímpetu envidiable. Generalmente voy solo, esta vez quisiera que no fuera así, pero creo que tendré que quedarme con una versión más tranquila de diversión. Una menos angustiante, una que no involucre a nadie. Tal vez ese es el problema, caray. No sé, me emociona ver tantas inauguraciones y cosas. Seguro, con el tiempo, se pierde este afán, ¿no?. Hace mucho que no voy a una fiesta, pero me emociona cuando veo alguna inauguración en puerta. Hago lo que puedo, en verdad.

Pronto: más posts más largos y más aburridos; por cierto, el título de este es de una pieza de Mike Kelley, seguro ya sabían.

Ah, por cierto:

Paty: Felicidades por quedarte en la universidad! Ignoro la carrera pero felicidades!

y

Pato: Feliz Cumpleaños 18!!!