30 mar. 2008

Mon Cher Lecteur

Coincido, el anterior post no me dejó del todo satisfecho. Más bien nada. Suele pasar. Se supone que escribir posts es una manera de que pase el tiempo mejor o indoloramente. No funcionó, realmente. No creo que vaya a funcionar. Desde el viernes he tenido muchas ganas de escribir pero no se me ocurre qué. Algo muy simple pero igual muy molesto. Yo no soy escritor, de hecho en mi carrera la gente rara vez escribe. Pero es una especie de pulsión, una simple necesidad. Por lo menos puedo conservar esa. Como sea, este post es aburrido y largo, así que nada ha cambiado. Tenía ganas de hacerlo, no podrá acusárseme siendo este el caso, hay cosas que no se le pueden negar a nadie.

***

Si no escribo lo que he visto sufriría igual; y quizás un poco más. Un poco solamente, insisto en esto. La escritura no alivia apenas. Describe, delimita. Introduce una sombra de coherencia, una idea de realismo. Uno sigue chapoteando en una niebla sangrienta, pero hay algunos puntos de referencia. El caos se queda a unos pocos metros. Pobre éxito, en realidad.

Michel Houellebecq, Ampliación del Campo de Batalla, 1994


Vivir sin leer es peligroso. Obliga a conformarse con la vida, y uno puede sentir la tentación de correr riesgos.

Michel Houellebecq, Plataforma, 2001


Queremos buscar en las cosas, que por eso nos son preciosas, el reflejo que sobre ellas lanza nuestra alma, y es grande nuestra decepción al ver que en la naturaleza no tienen aquel encanto que en nuestro pensamiento les prestaba la proximidad de ciertas ideas; y muchas veces convertimos todas las fuerzas del alma en destreza y en esplendor, destinados a accionar sobre unos seres que sentimos perfectamente que están fuera de nosotros y no alcanzaremos nunca.

Marcel Proust, Por el Camino de Swann, 1913


En el fondo, sabía que esa era toda la experiencia real con la que contaba: las interminables relecturas de algunos libros, el recuerdo de algunos momentos de frenesí y espontaneidad, las razones que intuía factibles para que ciertas cosas de las que no estaba seguro, sucedieran. Vivía en un sitio casi teórico, en donde no era requerido que hiciera fuerzas ni que apretara los dientes, aunque él los apretaba cuando pensaba en todo lo que tenía alrededor. Cada palabra resonaba en su cabeza con igual pesadumbre que la anterior. Los requisitos y los beneficios, para él, se encontraban en el mismo campo expandido, lo que le ocupaba la mayor parte del tiempo. Por otro lado, no tenía gran intención de salir de allí. Respondía al teléfono de inmediato, las palabras se le entrecortaban, despachaba la llamada lo más rápido que podía, repasaba sus expresiones durante los próximos minutos, le llamaba la atención que en su momento no reparara mucho en ellas, que todo hubiera pasado tan rápido. Se avergonzaba con frecuencia, tanto por su dicción insegura como por su recuerdo obsesivo. No pasaba nada.

Wyatt Byrnamm, Iddle / Petits Autels, 1983


-¿Usté –preguntó- doquetor felosofía?
-En efecto –respondió Edwin-. Doctor en filosofía.
Divid Him –dijo el hombre-. Berrrrkeley. Immanuel Kunt.
En realidad no era sorprendente ese desfile de nombres en semejante persona. Edwin sabía que los criminales franceses citaban a Racine o Baudelaire en el momento de cortar la garganta a sus víctimas, y que los delincuentes italianos conocían por lo menos a Benedeto Croce. Sólo los ingleses se abstenían de ver a la experiencia humana como una totalidad.

Anthony Burgess, El doctor está enfermo, 1975


Intento traducir claves del afuera y el afuera no me responde, o no le entiendo, más bien. Es doloroso, nunca deja de ser doloroso, salvo contadas excepciones: hay momentos, no lo niego, en los que la empatía ocurre, en que hay cierto tipo de comunicación, de reciprocidad sumamente placentera. ¿Por qué somos tan difícilmente torpes? Existen niveles muy básicos y otros demasiado complicados; cuando alguien responde con deficiencia a los primeros y se especializa en los segundos aparece la antipatía y el recelo. No es una victoria, como suele creerse, sino un mínimo punto desde el cual se puede ver lo que está alrededor. Es un grito desesperado, tal vez. ¿Cómo ocurre que, de un momento a otro, uno se empeña en complejizar las señales y sus posibles respuestas, en relativizar todo y mirar, temeroso, qué todo se ha vuelto insoportable? En algún momento algo se hizo mal, definitivamente. Soy de la idea de que un paso en dirección equivocada es suficiente para llevar a resultados completamente indeseados e irreversibles. Siempre se quiere regresar en el tiempo.
Tal vez todo se cayó de repente.

Didier Thierbout, Northern south, prudent shore, 1991


No sé en qué sitio pueden buscarse los límites de mi caída. ¿Por qué no soy presa de una felicidad repentina que me empuje a cantar una canción de moda? Sería tan sencillo encender la radio. Miles de canciones se están tarareando en este momento en todo el planeta. Un arrullo planetario recorre Tanzania, los vícolos venecianos, los caminos empedrados de Sinaloa: ¿Por qué no cerrar los ojos, entregarse, cantar?

Guillermo Fadanelli, Malacara, 2007


Elevada a sistema, la diversión se monta sobre una impaciencia esencial, presupone una alienación y una pérdida de memoria; desingulariza y recluta, estrangula el deseo, lo serializa y lo desahucia…La sociedad de la diversión total estropea para siempre la promesa de los antiguos libertinos, cancela el deseo de revolución y obtura la percepción del infinito dolor que se extiende en todas direcciones…El tedio restituye la duda respecto al sentido de las cosas, desvanece la creencia en el éxito y sobre todo ese insoportable optimismo propio de la distracción y la ceguera que ello produce…El aburrimiento voluntario mantendría vivo el gusto por la experiencia que el tropel de los divertidos anula…

Diego Tatián, Elogio del aburrimiento, Revista La Tempestad, 2003


En este punto uno siente la tentación de dejar a un lado la pluma y sonreír compasivamente y sin comprender. Un día primaveral inglés induce al corazón a un mayor amor hacia la naturaleza y hacia los demás seres humanos. En especial el corazón se llena de él en presencia de la mujer amada, y se pregunta por qué no amará ella también. El amor parece inevitable, necesario, un proceso tan natural y tan sencillo como la respiración, pero por desgracia…

Anthony Burgess, El Derecho a una respuesta, 1988


En sí, el deseo, al contrario que el placer, es fuente de sufrimiento, odio e infelicidad. La solución de los utopistas, de Platón a Huxley pasando por Fourier, consiste en extinguir el deseo y el sufrimiento que provoca preconizando su inmediata satisfacción. En el extremo opuesto, la sociedad erótico-publicitaria en la que vivimos se empeña en organizar el deseo, en aumentar el deseo en proporciones inauditas, mientras mantiene la satisfacción en el ámbito de lo privado. Para que la sociedad funcione, para que continúe la competencia, el deseo tiene que crecer, extenderse y devorar la vida de los hombres.

Michel Houellebecq, Las partículas elementales, 1998


Cada uno de nosotros se tiene a priori por libre en su conducta y piensa que en cada momento podría empezar otro nuevo género de vida o lo que es lo mismo, a ser otro de lo que es. Solamente a posteriori, por la experiencia, echa de ver con asombro que no es libre, sino que está sometido a la necesidad y que, a pesar de todos sus propósitos y reflexiones, no cambia, y desde el principio de su vida hasta la muerte es esclavo de su carácter y, por decirlo así, tiene que desempeñar hasta el fin su papel.

Arthur Schopenhauer, El mundo como voluntad y como representación


To the sick the doctors wisely recommend a change of air and scenery. Thank Heaven, here is not all the world.

Henry David Thoreau, Walden, 1854


Mejor pasar temerariamente a ese otro mundo, en plena gloria de alguna pasión, que decaer y ajarse funestamente con la edad.

James Joyce, Los Muertos, 1914


Cuanto más infame es su vida, más la valora el hombre; y entonces es una protesta, una venganza de todos los instantes.

Honoré de Balzac


Pero ¿puede decirse que nuestros sufrimientos merecen la pena? Sin duda. (Pausa) No, todo es ab… (Bostezo)…soluto, (Orgulloso) cuanto más crecemos más satisfechos estamos. (Pausa. Melancólico.) Y más vacíos. (Refunfuña) ¡Clov! (Pausa) No, estoy solo. (Pausa.)

Samuel Beckett, Fin de Partida, 1957


Y sin embargo resistes, aprietas los dientes, puedes notarlo desde que comienzas a hacerlo. Antes te sorprendía ver, mucho tiempo después, que contuvieras tu respiración y forzaras la mandíbula con tanta angustia. Ahora ya no quedan muchos actos reflejos en ti, puedes controlar todas y cada una de tus caídas. Eres tu propio observador, y a pesar de todo, prefieres no inmiscuirte contigo mismo. Miras todo con aire de espectador, se te hace ajeno lo que ves, quisieras estar escrutando a alguien más, pero con todo sigues siendo tu único acompañante. Asistes, con una frialdad impecable, a tu propia autopsia. Envidias tanto esa mirada de serenidad que hay en ella. Te irritas, te obstinas en creer que está posando, pero en el fondo te empecinas aún más en suponerla natural, desintencionada. Estás confundido. No sabes dónde empieza tu “experiencia de vida” y dónde tus reflexiones. Sabes –o quieres creer- que son lo mismo. La espontaneidad, el momento justo, la oportunidad te está vetada. Te mueve más la prisa y la desesperación que la decisión. Has comenzado a correr hace mucho y no te has dado cuenta, te atormentas pensando que tienes que decidirte a hacerlo. Eso no pudiste controlarlo. Lo notas y lo piensas un momento todavía. Quisieras echarte a llorar pero no puedes. No podrías aunque de eso dependiera tu vida, en el fondo no te lo permites. Has olvidado cómo. Sabes, no obstante, que has sentido alivio, que puedes distinguir eso. Pero ahora se ve tan lejos y tan difícil. En estos momentos evades a los demás, a pesar de estar sufriendo has dejado de considerar la opción de la compañía, piensas todo el tiempo, en cierto modo no es algo demasiado desagradable, por momentos disfrutas tu soledad, pero luego te encuentras con que estás solo contigo mismo y todo se viene a tus pies, bajas la mirada y dejas la cabeza encorvada. Hace mucho tiempo que lo haces. Desde este punto alto (o al menos tiemblas por el vértigo que crees sentir) tratas de reconsiderar las cosas, hay un cierto punto de quietud, algunos puntos se hacen claros. Sientes, de súbito, que es posible comenzar algo, que podrías entregarte a la tarea de replantearlo todo. Estás cansado. Sigues corriendo. Has corrido por años.

Wyatt Byrnamm, Un citoyen, la main gauche, 1986


…il n’y a pas d’hommes. Quelque chose paraît possible, ici. On a l’impression d’être à un point de départ.
Et soudain tout disparaît. Une grande claque mentale me ramène au plus profond de moi-même. Et je m’examine, et j’ironise, mais en même en même temps je me respecte. Combien je me sens capable, jusqu’au bout, d’imposantes représentations mentales ! Comme elle est nette, encore, l’image que je me fais du monde ! La richesse de ce qui va mourir en moi est absolument prodigieuse ; je n’ai pas a rougir de moi-même ; j’aurai essayé.
…Tout ce qui aurait pu être source de participation, de plaisir, d’innocente harmonie sensorielle, est devenu source de souffrance et de malheur. En même temps je ressens, avec une impressionnante violence, la possibilité de la joie. Depuis des années je marche aux côtes d’un fantôme que me ressemble, et qui vit dans un paradis théorique, en relation étroite avec le monde. J’ai longtemps cru qu’il m’appartenait de le rejoindre. C’est fini.
…Le paysage est de plus en plus doux, amical, joyeux ; j’en ai mal à la peau. Je suis au centre du gouffre. Je ressens ma peau comme un frontière et le monde extérieur comme un écrasement. L’impression de séparation est totale ; je suis désormais prisonnier en moi-même. Elle n’aura pas lieu, la fusion sublime ; le but de la vie est manqué. Il est deux heures de l’après-midi.

Michel Houellebecq, Extension du domaine de la lutte, 1994


Toda esa gente. ¿Qué hace? ¿Qué piensa? Todos vamos a morir, todos nosotros ¡menudo circo! Debería bastar con eso para que nos amáramos unos a otros, pero no es así. Nos aterrorizan y aplastan las trivialidades, nos devora la nada.

Charles Bukowski, El Capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco, 1998


…no es que los individuos deseen menos; al contrario, desean cada vez más; pero sus deseos se han teñido de algo un tanto llamativo y chillón; sin ser puros simulacros, son en gran parte un producto de decisiones externas que podemos llamar, en sentido amplio, publicitarias. No hay nada en esos deseos que evoque la fuerza orgánica y total, tercamente empeñada en su cumplimiento, que sugiere la palabra “voluntad”. De ahí se deriva cierta falta de personalidad perceptible en todos los seres humanos.
Profundamente infectada por el sentido, la representación ha perdido por completo la inocencia…la introducción masiva en las representaciones de referencias de burla, de doble sentido, de humor, ha minado rápidamente la actividad artística y filosófica. Todo arte, como toda ciencia, es un medio de comunicación entre los hombres. Es evidente que la eficacia y la intensidad de la comunicación disminuyen y tienden a anularse desde el momento en que se instala una duda sobre lo que se dice, sobre la sinceridad de lo que expresa…la propensión al desmoronamiento que muestra la creatividad en las artes no es sino otra cara de la imposibilidad, tan contemporánea, de la conversación. Es como si, en la conversación corriente, la expresión directa de un sentimiento, de una emoción o de una idea se hubiera vuelto imposible, por ser demasiado vulgar. Todo tiene que pasar por el filtro deformante del humor, un humor que termina girando en el vacío y convirtiéndose en trágica mudez.
…los occidentales contemporáneos ya no consiguen ser lectores; ya no logran satisfacer la humilde petición de un libro abierto: que sean simplemente seres humanos, que piensen y sientan por sí mismos.
Con mayor motivo, no pueden desempeñar ese papel frente a otro ser. No obstante, tendrían que hacerlo: porque esta disolución del ser es trágica; y cada cual, movido por una dolorosa nostalgia, continúa pidiéndole al otro lo que él ya no puede ser; cada cual sigue buscando, como un fantasma ciego, ese peso del ser que ya no encuentra en sí mismo. Esa resistencia, esa permanencia; esa profundidad. Todo el mundo fracasa, por supuesto, y la soledad es espantosa.
…La publicidad instaura un superyó duro y terrorífico, mucho más implacable que cualquier otro imperativo antes inventado, que se pega a la piel del individuo y le repite sin parar: “Tienes que desear. Tienes que ser deseable. Tienes que participar en la competición, en la lucha, en la vida del mundo. Si te detienes, dejas de existir. Si te quedas atrás estás muerto.”
La publicidad fracasa, las depresiones se multiplican, el desarraigo se acentúa…sigue perfeccionando medios de desplazamiento para seres que no tienen ningún sitio adonde ir porque no están cómodos en ninguna parte; sigue desarrollando medios de comunicación para seres que ya no tienen nada que decir; sigue facilitando las posibilidades de interacción entre seres que ya no tienen ganas de entablar relación con nadie.

Michel Houellebecq, El mundo como Supermercado, 2000


El buen gusto consiste en no insistir, todo el mundo lo sabe.

Albert Camus, La Peste, 1948

28 mar. 2008

confundido la mayor parte del tiempo




No sé por qué sigo con esto. Sigo confundido y con miedo la mayor parte del tiempo. Se supone que no debería ser así. Estoy mal, me lo dijeron hace poco. Pero no puedo evitarlo. Últimamente siento que todo es una pista constante y gigantesca, demasiado enorme para ser interpretada pero que no deja de dar pequeños motivos de júbilo. Es increíble ver cómo opera la euforia: de repente, todo se antoja maravilloso; Eventualmente llega una bofetada. Hay demasiados datos por todos lados, es imposible no sentirse aplastado antes que sentirse emprendedor. Una vez una amiga me dijo que el comportamiento repentino de un servidor le dio valor a un amigo. "¡Ah, no mames, tiene huevos"! Yo no tenía huevos, sólo un montón de urgencia, no sé. Dudo que la urgencia pueda ser adjetivada, o por lo menos dudo que exista una urgencia cobarde. Puedo declarar no tener una urgencia cobarde. ¿De qué putas estoy hablando?


***


Por ejemplo, de unos días a la fecha, tal vez meses, siento que todo habla mejor por mí: discos, libros. Esta canción de Fiona Apple explica exactamente el problema, o por lo menos el problema visto desde la perspectiva del día de hoy:

What you did to me made me see myself something different
Though I try to talk sense to myself but I just won't listen
Won't you go away, turned yourself in, you're no good at confession
Before the image that you burned me in tries to teach you a lesson
What you did to me made me see myself somethin' awful
A voice once stentorian is now again meek and muffled
It took me such a long time to get back up the first time you did it
I spent all I had to get it back, and now it seems I've been outbided
My peace and quiet was stolen from me
When I was looking with calm affection
You were searching out my imperfections
What wasted unconditional love
On somebody
Who doesn't believe in the stuff
You came upon me like a hypnic jerk when I was just abou settled
And when it counts you recoil with a cryptic word and leave a love belittled
Oh what a cold and common old way to go
I was feeding on the need for you to know
Devastated at the rate you fell below me
What wasted unconditional love
On somebody
Who doesn't believe in the stuff
Oh, well
(Fiona Apple, Oh Well, Extraordinary Machine, 2005)

Y aunque ya casi no lo escucho, este fragmento de una canción de los Delays es demasiado preciso:

There you are, there you are, in the lead, in the lead
Going faster, going faster, than you need
But there is smoke in the background, hope in the background
(Delays, Too much in your life, You see Colours, 2006)


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A través del blog de Lear me enteré del Síndrome de Asperger. Las pistas otra vez, la autosugestión y una franca desesperanza me orillan a convencerme que tengo síndrome de Asperger. No sé, sería interesante que todo, de repente, tuviera nombre y causas. Ahora mismo haré un test vía internet para saber si esto se explica como una patología o si es mera juventud, lo cual sería, en cierta manera, alentador, aunque no deja de ser doloroso. También haré un test de coeficiente de empatía. En la madrugada del viernes de la semana pasada me desperté sin razón o motivo, consternado, no pude recuperar el sueño en un buen rato, todo el tiempo haciendo cálculos, evaluaciones, hipótesis, posibles respuestas, posibles explicaciones, por qué todo. A fin de cuentas, nada. Igual de confundido. No es justo; preveo un par de posibles desenlaces. ¿Por qué somos tan difícilmente torpes? Debería ser más fácil. Esto del miedo constante es relativamente nuevo, unos años a la fecha. Presiento que volveremos a las bajas.


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Hoy comí hasta reventar. Estuve bebiendo con urgencia (otra vez, me gusta el término) desde las doce del día hasta las seis y siempre estuve sobrio. El día de hoy ha pasado extraordinariamente lento. No entiendo. Tampoco tuve muchas ganas de ir al baño. Fascinante, claro. Me dijeron que la mirada que suelo lanzar, de reojo, es interesante. Todo el tiempo viendo a la izquierda, haciendo de cuenta que no pasa nada. ¿Cómo puede angustiarse tanto alguien desde una silla? Sé que estos detalles son crípticos, y aún así los escribo. Es un blog, ¿no? No, en serio, no debería ser tan difícil. Estoy harto, cansado.


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Please, Please, Please
No more maladies
they lack impact, they're petty
they've been made up already
I'm so tired of crying, you'd think I was a siren
But me and everybody is on the sad same team and
you can hear our sad brain screaming
Please, Please, Please
No more remedies
My method is uncertain
It's a mess, but it's working
(Fiona Apple/Please please please/Extraordinary Machine/2005)

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Lo siento. Próximamente un post largo y aburrido como de costumbre.

23 mar. 2008

Sólo hago lo que me dicta el destino

(una cuenta de todo el jugo ingerido en un sábado)

(diálogo en un coche dirigiéndose al sur)
A: he notado que traigo algo con las pianistas, he andado con pianistas antes, una pianista quería conmigo y ahora mismo lo estoy intentando con otra
B: consíguete un bajo y ya la armaste
A: jo jo jo, sí
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Más sueños raros, aunque no demasiado. Soñé que entablaba conversación con una brasileña que andaba de turista (en Félix Cuevas esquina con Universidad, no sé que haría por allí) y me hacía su guía. Yo sonreía enormemente y hablaba portugués con fluidez. Qué feliz era, caminando y platicando en portugués. Ni me importaba que la comitiva incluyera dos sujetos y una señora que imaginaba era su mamá. La chica era, evidentemente, más grande que yo, cuando menos tendría 28, y yo sonreía.
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Anoche, un toluqueño detrás nuestro nos tocaba el claxon con vehemencia sobre la lateral de Periférico. No fuimos al partido del América contra el Toluca, pero pasamos cerca del estadio cuando terminó. No entiendo por qué tocaba la bocina con tanto empeño, nadie en el coche donde íbamos anunciaba la filiación americanista, el caso es que evidentemente lo hacía contra nosotros, y no se callaba. Yo iba de saco y camisa, imagínense, y este sujeto no hacía más que tocar el claxon. Muy lamentablemente, yo no ocupaba el asiento del copiloto (cosa rara, de hecho), sino habría sacado medio cuerpo por la ventanilla y me habría encontrado, pero la ventana estaba cerrada. Puta madre. Cuando el coche pasó en un punto donde era probable que pudiera escucharme le grité Águilas, Águilas, y agitaba el puño desde el asiento trasero. Él aumentaba los claxonazos y se salió al carril central. Y se fue, y ya no pude increparle nada, y allí acabó la mayor emoción de mi sábado en la noche.
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Llevo más de dos meses sin comprar un libro, estoy superándolo. Hoy hurgué en dos librerías y nada me tentó. En ningún lado manejan nada de Douglas Coupland. Esto habla de una clara mejoría en el estado de ánimo de un servidor. Ha de querer decir que ahora me deprimo menos, o que cargo menos dinero, o ambas, o que me deprimo igual y con menos dinero. Una vez, hace un montón de años, horas antes de que el Mario Flores pasara por mí para ir a una fiesta, me desmoroné y fui y me compré un disco, el VROOOM, de King Crimson. Antes así se solucionaban las cosas. Debo tener muchísimo más sin comprar un disco, el último fue, creo, el Quatour pour la fin du temps, de Messiaen. Y el América no gana. ¿Quién se las tomará así conmigo? Siempre podría ser peor.
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Anoche, mientras bebíamos en un tugurio de mala muerte (aunque al final las cosas mejoraron notablemente) donde una banda tocaba covers típicos, le preguntaba al Nahual que qué era emo, para pedir a gritos una canción emo. Los emos me tienen sin cuidado, ya lo he comentado, pero esto de que se las traigan contra ellos, sabiendo que ni van a meter las manos (mi opinión a ojo de pájaro es más o menos la misma: generación de maricas) me hace, por unos instantes, ponerme de su lado. Los tipos de la banda traían camisetas negras. ¿Por qué todas las bandas traen camisetas negras aburridas? Y entonces, entre canción y canción, el o los vocalistas, absolutamente faltos de carisma (y en este caso esto es del todo negativo) preguntaban qué querían que tocaran. Las peticiones, entre mesa y mesa, siempre son las mismas:
-parroquiano x: ¡Los Doors!
-parroquiano y: ¡Caifanes!
-yo: ¡Algo Emo!
-parroquiano z: ¡Pixies!
-yo: ¡Panda!
-Nahual: ¡Toca lo que se te dé la gana pero ya toca algo!
Y yo me la pasaba diciéndole que pobres emos, que qué culpa tenían, que su generación no les dejó otra salida, que estaban condenados, pero hoy día, con menos cervezas encima, ya lo pienso y digo: ¡maricas! Oh, bueno.
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La idea de reincorporme mañana a la escuela tras una semana de vacaciones me aterra. Esto de no competir me tiene paralizado pero no se me ocurre cómo meter las manos. Debería ser más fácil, pero ya antes he dicho que no es justo. Tras días de despertarme y no saber cómo hacer para que el día pase lo más rápido posible uno se da cuenta que lo único que ha hecho es pensar y pensar y no hacer nada. El jueves, en la librería El Sótano de Coyoacán, había varias pruebas de que basta con salir a la calle para encontrarse con golpes por todos lados. En un rincón, a lado de la mesa donde venden los de Anagrama y los de Tusquets, había dos chicas y un tipo, una de ellas, evidentemente la dominante del grupo, contaba cómo tenía una atracción bárbara para con los "viejos" que se le lanzaban. Mencionaba que un sujeto le pedía una foto de ella vía msn y ella le respondía con hosquedad que cómo para qué la quería. Según alcancé a escuchar, el sujeto le decía que para que luego él le mandara una suya, y ella replicaba que y ella para qué quería una de él. Lo decía con un asco y un desprecio evidente, pero sobretodo se concentraba en dejar en claro que atraía a muchos tipos de estos. Luego contaba que el tipo suplicante le decía que con las fotos del hi5 de la chica le bastaba y ella comentaba: Ay, no, orita borro todas las del hi. ¿Cual es el problema de este mundo? Una descripción, cierto: la chica era, a todas luces, la dominante del grupo, no era guapa ni tenía buen cuerpo, pero bastaba verla vestirse y conducirse por el mundo para entender que estaba en busca de compañero, pero, como decía Michel Houellebecq, era evidente que todo aquello se derrumbaría en unos años. La chica hablaba con cierta violencia desagradable, gritaba que si juntara las tarjetas de presentación de todos los "viejos" que la han acosado tendría una agenda llena, o algo así. Yo me deslizaba en la mesa buscando un ejemplar de "Relatos" de Beckett abierto, pero nada, nunca sabré qué textos vienen, odio Tusquets. Una y otra vez la chica dejaba sus puntos en claro: tenía una atracción enorme, quienes se le acercaban eran despreciables, sus negativas eran trofeos, le era imperativo hablar fuertemente. Luego se fueron. Recuerdo que en algún momento me llevé la mano a la frente en un gesto de "Oh, Dios", pero bueno, nada. La otra enseñanza de vida que daba El Sótano era un letrero del tipo motivación a la lectura que decía más o menos así: "Lo leído y lo vivido es nuestro por igual". Ahora resulta que uno sí puede vivir a través de sus libros, pero seguro no aplica cuando estás medio borracho, con las manos temblorosas y sucias, pensando en qué va a decir o qué va a hacer. Obviamente no puedes predecir nada, salvo proponer, y no dejas de estar sujeto a restricciones y cambios abruptos. Y cuando vas de regreso a tu casa igual y piensas en los libros que has leído, pero es por cobarde, o porque estás lleno, por decirlo de alguna manera. Cierto viernes memorable regresaba a casa en un trolebús a las 11:30 pm, bastante borracho, en un asiento hasta atrás, y me descubrí repitiendo interminablemente la oración Le Monde Comme Representation et Comme Volonté, luego me quedé dormido.
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Recomendaciones: escuchen I Know You pt. II de Morphine; vean el video de Good Song de Blur (está en mi hi5, by the way); lean Molloy de Samuel Beckett, en específico la parte donde ordena mentalmente las piedras en sus bolsillos.
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Son las 11:58 p.m. del domingo, tengo frío en los pies y mañana tengo que despertarme antes de las 6:00 a.m. Espero que las cosas comiencen a ponerse más o menos claras.

19 mar. 2008

How'd you do it? How'd you find me? How did I find you? How can this be truth? To be held and understood

(Daniel Guzmán)



La cosa esta de soñar más de lo normal continúa, aunque creo que igual no tiene que ver con la negación de la autogratificación, porque a cada rato tengo que volver a empezar de cero. No sé cómo le habré hecho para llegar a los ocho días de hace rato, creo que estaba demasiado ocupado con otras cosas. Despertar sin prisa tampoco ayuda, el ocio en la cama, cosa rara. Días complicados pero memorables, creo. Debería haber una especie de contador que dijera, cual mega corporación expresando beneficios y pérdidas de productividad: "(0) días sin masturbarse". Se pierde la semilla, podría decirse. Últimamente me interesan los términos del lenguaje de empresa. Ok, empiezo de nuevo, esta vez en serio. Necesito novia, definitivamente.


Ah, sí, los sueños. Un par me dan materia para esto del blog. En el primero, un amigo, el Nahual, se metía a mi hi5 y posteaba un video en el que se veía a un niño grande -siempre he sido del tipo grande/grueso-con una camiseta de los toros de Chicago, que llevaba sobre una playera blanca y una gorra volteada para atrás. Tras darle click, podía ver cómo este video mostraba varios momentos de mi vida en la primaria y la secundaria. Lo sé porque siempre tenía uniforme. No entiendo por qué los chicago bulls, si yo de niño le iba a los Celtics de Boston (su logotipo era la onda). Mientras veía el video pensaba en qué increíble sería que el Nahual tuviera grabaciones de todos mis años de escuela. No tengo mucho material de mis años escolares, salvo un video de cuando fuimos a la mariposa monarca, en diciembre de 1996, en secundaria. Me gustaría tener una cámara hi8 para pasarlo a VHS, pues desde que se grabó hasta la fecha sólo lo he visto una vez. En él aparece mi amor platónico de la secundaria. Qué vida esta. El video del hi5, por cierto, estaba editado con cierta grandiosidad, a fin de cuentas hoy ya todo es un videoclip.


El segundo sueño lo tuve hace unos minutos. En él, un servidor y dos amigas, entre ellas ella, detenemos un generador de energia en forma de molino de agua. Se supone que éste provee de energia a todo el planeta, pero eso no impide que lo detengamos con las manos y que no sea más alto que yo de pie. Después salimos y discuto en la calle, exactamente sobre calzada de Tlalpan, que $25 es demasiado pedir por un libro de Maeterlinck, creo que La Vida de las Abejas. Ella se va en dirección contraria, oh. Luego hay una escena extraña donde entro desnudo o semidesnudo a bañarme a una Mega Comercial Mexicana. ¿Qué querrá decir todo esto? Creo que, desde siempre, mi fobia es aparecer desnudo o semidesnudo en la calle, he soñado con esto infinidad de veces. ¿Acabará esto algún día?

***

Se supone que hoy entra la primavera. No sé qué decir al respecto. La espiritualidad no es mi fuerte, al menos no lo es en el plano de las túnicas blancas y las vibraciones. Hace exactamente una semana, muy probablemente a esta misma hora (las coincidencias gobiernan todo, estoy seguro de eso), ella me dijo que podía sentir la circulación de la sangre de mi pierna vía la suya. Vaya, hay cosas que ni siquiera te puedes imaginar cómo funcionan. En un episodio de Family Guy, Peter está grabando algo en video y se distrae con una hoja o una bolsa (no recuerdo) que se la lleva el viento. Mientras la enfoca dice algo así como "algo muy simple pero maravilloso". Mientras él dice esto, Dios le grita desde el cielo: "¡Es sólo una hoja (o una bolsa, ya dije); ¿sabes cómo funciona tu aparato circulatorio?!. Otra deidad, hindú, creo, le pone una mano en el hombro y le compadece. Como sea, mi ínfima sensibilidad corporal o de lo que sea no sirve para nada. Cuando la huelga de la UNAM se consumió poquito a poco (iba a decir estalló, pero nada estalla realmente desde esos cubículos heredados) me hundí en un estado de coma de casi diez meses. Recaí en el nintendo y volví a comprar juegos, algunos geniales, lo admito (Super Mario RPG, Tetris Attack). En esto, mi madre hacía lo que podía con su retoño de 15-16 años para que no se hundiera en la ignominia, o no más, por lo menos. Sobra decir que el fracaso estaba garantizado. En uno de estos episodios, me llevó al parque con uno de sus amigos de ejercicio. Mi madre, valga decirlo, no sólo es la persona más bonachona del mundo, sino también demasiado sana, mucho más que yo, en ese entonces y ahora también. El sujeto trataba de hacerme cerrar los ojos y estirar los brazos y decir: "Yo soy, Yo estoy". Nunca he sido del tipo perspicaz-respondón, la mayor parte del tiempo guardo silencio amablemente, pero creo que le dije algo así cómo: "Eso no se puede, tú". Yo estaba hasta la madre, valga decirlo. Cosa rara. De hecho, ahora que lo recuerdo, unos años antes de eso, en sexto de primaria, hacíamos ese ejercicio de dejarse caer y esperar a que el compañero de atrás te sujetara. Nunca pude, terminaba por voltear o detenerme antes de tiempo. La primavera se acerca, si no es que ya está aquí, y me urge bañarme. Me imagino que se mueren por que nos conozcamos.

***

Lear, certero siempre, dijo:

El viernes pasado, convencido de que usted estaba en la mesa de al lado en un café en coyoacán, interrumpí la amorosa plática de una pareja para preguntar estúpidamente "¿Oye, tú eres roberto?". Caray, qué mundo.

Las coincidencias, de nuevo las coincidencias. Estoy plenamente convencido de que las coincidencias mandan en nuestras vidas. Todo es cosa de timing. Más o menos cerca estuve de completar las exigencias de la coincidencia, lo cual, como la mayor parte del tiempo, no sé si sea triste o alentador. A dos pasos, digamos. No sé, tenía que decir algo al respecto.

***

El América empátó con Cruz Azul. La cosa, para quien no sepa mucho del tema, es que va para cinco años que la máquina no le gana a las águilas. Justo el día en que Cruz Azul le ganaba 3-1 al América, aquel domingo del 2003, yo cumplía 20 años. No recuerdo qué hice, más bien nunca hago nada en mis cumpleaños. Lo de siempre. Y ahora, pese a todo, y con diez hombres, el América sacó la casta. Lo siento, pero es de notarse. Grité ambos goles, ya tenía rato que no gritaba un gol del América. Hasta gané una apuesta.

***

Esto del encono popular contra los emos, como decía Mark Sandman, is all wrong. El domingo de la semana pasada me enteré de lo de Puebla, pero la verdad fue otra noticia la que se llevó mi atención: decía que de un tiempo a la fecha, las mujeres (adolescentes y pos adolescentes, no recuerdo edades bien a bien) se alcoholizaban más que antes. Las causas que llenaban el casillero sociológico eran más bien cortas: según esto, bebían para copar cierto poder originalmente masculino que reside en emborracharse. Afortunadamente esto lo escribía un sujeto y caía, si no en la torpeza, por lo menos sí en la aburrición más simple. Si lo hubiese escrito una feminista me imagino que habría rematado con algo así como "las mujeres están ocupando cada vez más lugares que antes le pertenecían a los hombres". Esta vida no es precisamente clara. Como sea, tal vez si hay algo de poder oculto en beber. Pero regresando al tema de los emos, me sorprendió que el periódico de aquel domingo citaba a wikipedia y decía que los emos se caracterizaban por su postura depresiva. Eso sí me sacó de onda. Yo, hasta el momento, pensaba que eran todos unos maricas. Debería salir más. Según yo, esta generación está perdida, no hay duda. Adolescentes tristes y chicas ebrias. Y bloggers. Yo nunca milité en algún clan específico. A mis 16-17 años llevaba jeans rotos y camisas de franela y escuchaba a Nirvana y Mudhoney. Afortunadamente (aunque en su momento yo pensaba: desgraciadamente) nadie escuchaba con mucha veneración nada de esto. Pasé no tan mal, pues. Una vez, cuando aún tenía cablevisión, pasaban uno de esos programas donde siguen día y noche a una banda a fin de descubrir sus secretos o sacarles alguna lágrima en primer plano. Una vez me tocó ver el de Blink 182, cuando ya empezaban a caer en el anonimato. En un momento que me entristeció muchísimo, pasaban al baterista hablando de cómo ahora que tenía un hijo la vida era distinta y que le echaría más ganas a todo. Y allí estaba este tipo, muy delgado, no creo que con más de 26 o 27, con perforaciones y tatuajes en todo el cuerpo, de peinado extravagante, con un bebé entre brazos. En algunos casos la escena ha de ser enternecedora, me imagino, pero a mí me entristeció muchísimo en verdad. Cosas que pasan.

***

Odio la competencia. Desde niño he reuído a competir. Carreritas, hacer fuerzas, rebatir ideas torpes, por muy torpes que sean, lo que sea, no compito. Cuando niño me parecía que la negativa a competir afanosamente otorgaba un cierto grado de dignidad. Con el tiempo sigo sin saber si esto era un craso error o todo lo contrario. Tampoco sé si esto habla de inseguridad temprana o una reticencia envidiable. Me gusta la expresión "con el fracaso tatuado en la frente", no sé si la leí en algún lado o la inventé. Quizá esto responda a esa reivindicación del loser en los noventa. Igual no. Ahora mismo debería estar compitiendo, y me pongo de nervios, no porque tema al fracaso, sino porque no recuerdo muy bien cómo es esto, creo que perdí la práctica. Las pistas siguen apareciendo y no he recibido más mensajes de celular. Esperaré. Oh; Cito una canción, como de costumbre, no sé si me gusta la letra pero seguro ha de decir algo:

Your mind and your experience call to me / you have lived and your intelligence is sexy / I want to know what you got to say / I want to know what you got to say / I want to know what you got to say / I can tell you taste like the sky cause you look like rain / Morphine, You Look Like Rain, Good, 1992.

***

Y por cierto, el título del post es de una canción de Air; Tal vez sí puedo decir algo sobre la primavera después de todo. Y saludos esta vez a Lear, ya dije por qué, y a Elso. Elsa: lágrima total, qué decir, rockea, ud.

(Ah: Hola Any!)

Bueno, basta.

16 mar. 2008

Bob babea buceando bajo la burbuja blue.bla bla bla….






(índice)



-Álvaro Uribe y yo
-empatía racista compartida
-grrr
-bukowski
-pistas
-clases de cocina
-más sueño de lo usual
-diálogo con mi mamá
-leer demasiado
-primer momento cursi

***
Álvaro Uribe y yo
Este sábado fue odiosamente igual al último. Son las 00:26 de la mañana, tomé mucho jugo, demasiados dulces, llegué a mi casa a hartarme de comida, me puse a escribir esto, nervios crispados. Sábado por la noche, vaya. Que soy demasiado aburrido no es cosa nueva, pero no deja de ser triste, creo. Algunas variantes, no obstante, hacen la diferencia. Por ejemplo, que hoy tengo más esperanzas que el sábado pasado. No sé si tengo más motivos para tenerlas pero creo que está mejor. No es justo, ya lo he dicho antes, pero por momentos es agradable. Ah, la juventud. Otra variante curiosa es que, al parecer, los últimos meses, en el departamento de la Del Valle –sniff- en el que he visto los partidos del América, me he emborrachado, he platicado con una amiga de cómo pretendo romper mi record de días sin masturbación o hemos comentado el periódico del domingo, todo esto lo hemos hecho encima de Álvaro Uribe. ¿O Enriquez? No sé, el caso es que, según recuerdo, es un escritor. Y mi amiga vive en el departamento encima del suyo, y todo este tiempo hemos gritado vulgaridades con él abajo. Le pregunté si lo conocía pero dice que el mayor contacto que han tenido es cuando él le deslizó una carta por debajo de la puerta sugiriéndole que, para una mejor relación vecinal, le bajara a su música. Todos somos indeseables, lo he leído antes. ¿Álvaro Uribe sabrá de mi glotonería con los dulces, de mis cuatro días sin auto gratificarme*, de mi americanismo o de mi sobriedad sin novia? Debería, estoy seguro.
*(Hoy por la mañana cedí. La cuenta empieza de nuevo hoy domingo.)

***
Empatía racista compartida
Al parecer no soy el único que es antipático al centroamericano tropical que vende dulces en mi escuela y que aborda fogosamente a los posibles compradores. El miércoles confeccionamos un cartel en el que prohibimos la entrada a desconocidos. Y allí estábamos, en la puerta del taller, gritando "fruta frejca" y haciendo movimientos torpes y ridículos. Cómo nos reíamos, la caro, el osbaldo y yo. Algo altamente racista, supongo, pero me reí un buen rato. Lindo miércoles, el anterior. Un par de días después lo vimos con otra compatriota, una chica casi negra con formas vulgares y extravagantes, recuerdo que dicha extravagancia nos dejó un poco, digamos, expuestos; ¿Cuál es el problema? Lo siento.
***
Grrr
Últimamente he estado maldiciendo gratuitamente, repitiendo la expresión “me cago en” con constancia casi patológica. Recuerdo que el viernes por la noche, después de ver un rato a Brozo y reírme un tanto, apagué la tele y me dije: "me cago en la madre de alguien". Recordaba algo. Suelo estar confundido la mayor parte del tiempo, cosa no del todo fácil. Y me dirigía a mi cuarto pensando en cómo esta última queja me salió casi natural. Luego pensé en que, a pesar de la espontaneidad de la maldición, algo no estaba muy bien con andar profiriendo improperios a cada rato. Uno de dos, no está tan mal.
***
Bukowski
He estado leyendo a Bukowski en los últimos días, ya acabé un libro y me queda otro más. Me gusta cómo escribe, aunque sigo sin entender por qué el culto a la vida miserable, a beber whisky en un departamento con una renta a punto de vencer y una mujer dispuesta a ser humillada un poco más. Sin embargo, por alguna razón, y de esto platicaba hace unos días, no deja de darme curiosidad la idea de vivir una temporada borracho y al día, siempre, claro, con la opción de regresar a la comodidad de la casa cuando las cosas dejen de parecerse a un libro para verse como problemas de verdad. Algo muy cobarde, lo sé. Ah, la experiencia. Como sea, esta frase, de otro libro, me gusta mucho:


"Somos delgados como el papel. Existimos a base de suerte, entre porcentajes, temporalmente. Y eso es lo peor y lo mejor, el factor temporal. Y no se puede hacer nada al respecto. Puedes sentarte en la cima de una montaña y meditar durante décadas, pero eso no va a cambiar. Puedes cambiar tú mismo y aprender a aceptar las cosas, pero quizá eso también sea un error. Quizá pensemos demasiado. Hay que sentir más, pensar menos."


***
Pistas
Pasa que encuentras pistas por todos lados. En un principio es alentador, te animas a seguir buscando, pero eventualmente te cansas, comienzas a sospechar que las pistas no son tales, sino autosugestiones. Y pierdes el ímpetu que tenías al principio, y te entra pavor, y bajas la guardia. Y entonces aparece, de repente, otra pista demasiado clara como para hacer de cuenta que no está allí, frente a ti. Pero de nuevo dejas que pase de largo y te vuelves a echar para atrás. Y ya no sabes hacia dónde apuntar. No es justo.
***
Clases de cocina
Quiero aprender a cocinar. Cambio clases de cocina por unas de portugués o cosa de arte. Ya no pido nada por favor sino por piedad.
***
Más sueño de lo usual
Últimamente he estado soñando más de lo normal. Me gusta. Estoy casi seguro que tiene que ver con dejar de tener sexo conmigo mismo. No sueño mucho, más bien casi nada. Me emociona estar en una temporada de sueño.
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Diálogo con mi mamá
Hoy, mientras desayunábamos, mi mamá me preguntaba:
Mamá: ¿cómo llego al mercado de Sonora, Rober?
Yo: uy ma, yo que voy a saber… ¿qué no está por la Merced?
Mamá: sí
Yo: pues vete en metro
Mamá: ¿y cómo me voy?
Yo: ay, Mamá, no puedes ir por la vida sin saber dónde estás.
Mamá: es que no me acuerdo, ¿cómo me voy?
Yo: si te digo se te va a volver a olvidar
Mamá: no...¿hay que transbordar en Balderas?
Yo: sí
Mamá: y de ahí es una
Yo: no sé si es una pero tienes que transbordar en Balderas
Mamá: ay, Rober, ya quítate esas barbas

Desde siempre, el inusitado revés que suelen tener las conversaciones entre mi madre y yo me ha dejado desarmado. En la semana, por cierto, me han dejado desarmado varias veces. Es lindo, en parte.
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Leer demasiado
El jueves, en la inauguración de Poor Tuning de Thomas Hirschhorn, De La O me decía algo así como: "tú sabes, tú que sabes de historia y lees mucho y eso...yo ya no leo". Rebatí la idea de inmediato pero sin mucha enjundia. Me aburre leer de arte, salvo que sean artistas quienes escriben, o gente medianamente lista. Un día antes, ella me decía: "...le cuento de tí, le digo que es un chico que sabe mucho", y yo le digo: "qué voy a saber yo", y ella: "sí, sí sabes mucho". ¿Se puede vivir a través de los libros que uno lee? Casi no leo, me gustaría poder leer más, pero a fin de cuentas sigo teniendo pilas y pilas de libros que despachar. Me falta experiencia, ya lo he comentado antes, creo. También he estado escuchando mucho mis discos. En estas vacaciones pretendo no hacer más que leer. Despachar a Bukowski, luego a Beckett y empezar con Thoreau. Es cierto que sólo es una semana, y que estaré esperando ansiosamente. Escuchen a Entre Ríos, por favor.

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Primer momento cursi
Saludos a Ani, de cuyo blog me vuelvo fan con rapidez; y a De la O, usted sabe por qué, monsieur. Sí, es clavarse con esto del blog, pero yo respiré hondo cuando lo leí. Uno escribe desde aquí sin pedir mucho, más bien nada.
***

El miércoles, muy buen día a diferencia del de la semana anterior, recibí este mensaje de celular por la noche:

Bob babea buceando bajo la burbuja blue.bla bla bla….

Y con eso, por un momento, bastó.
Ahhhh

9 mar. 2008

LE DOUX MIEL DE L’HUMAINE TENDRESSE

Thomas Hirschhorn / Poor Tuning / inauguración: jueves 13 de marzo 20:00 hrs. / Kurimanzutto / Juan de la Barrera 116



El viernes por la mañana le pedí una engrapadora a una amiga del taller. Dos días antes hice lo mismo, le dije que lamentaba tener que pedírsela cuando yo tenía una en casa, con la caja casi llena de grapas, pero que no la tenía en el taller y sólo la llevaba cuando sabía que la iba a necesitar y que, en este caso, no lo había previsto. Ella pareció algo molesta pero no en serio realmente, digamos que se sentía timada. Pero también es cierto que hoy día todos salimos timados de algún modo.
El caso es que ese día, sin poderlo prever tampoco, volví a necesitar una engrapadora. Me acerqué a ella y le dije, anticipando la posibilidad de la broma, “¿Si te pido tu engrapadora lo verás como un timo o como un mero préstamo?” Y ella, algo llena de coraje, me respondió que como un timo; traté de neutralizar la escena y le dije que si de todos modos me la prestaba. Algo debió ser verdaderamente molesto para ella, en particular, pues me dijo que no, que me prestaba la engrapadora pero nada más. Le dije que le repondría las grapas, es cierto eso de que tengo una caja semi llena en casa. Fue firme: me prestaba la engrapadora, yo conseguiría las grapas. No me dio tiempo de que la atmósfera se llenara de una cierta hostilidad, me di la vuelta y le dije que estaba bien y me enfilé a la bodega, donde, de hecho, encontré una caja llena, pero eran un poco más gruesas y no le entraban. A fin de cuentas me dijo que a ella no le solían negar nada y que me la prestaba con todo y grapas. Yo, en un pleno acceso de estupidez, le pregunté: “¿nada?”. Sí, soy un imbécil. En este tipo de momentos no me suele quedar mucho por hacer. También es cierto que en el pasado he hecho mal las cosas. Esta amiga mía es una persona particularmente buena y amable, y yo, ya lo he comentado antes, soy un mamón hijo de puta. Poco a poco uno va minando la confianza de los demás o por lo menos su simpatía. De un tiempo a la fecha, juro que no es mi culpa, me he comportado no demasiado bien con casi nadie. No he proferido palabras ni acciones lamentables contra nadie pero tampoco puedo decir que soy muy simpático. No conozco mucho, pero estoy lejos de ser simpático.
El punto es que, tras el incidente menor de las grapas –creo que ni siquiera es incidente-, tuve que replantear los errores. La noche anterior, en mi agitado frenesí, creo haberle respondido con un “Déjame en paz” cuando ella sólo trataba de aconsejarme en esos niveles tan leves y tan sencillos que el consejo realmente no es tal, sino una mera palmada en el hombro. Especifico: yo buscaba con vehemencia, entre un montón de personas, el encuentro con alguien que acababa de dejarnos, a ella y a mí, solos. Ella, con una sonrisa en la cara, me dijo que me convenía estar tranquilo para cuando ella volviese (yo traía cuatro cervezas encima y una agitación que hace tiempo no experimentaba), y yo me limité a decirle (juro que con humor, tal vez no el más divertido pero humor a fin de cuentas): “déjame en paz”. Ella dijo “Oh” como cuando alguien exclama “¿Quién te entiende?” Y según yo nada había de malo en ello. Yo estaba por demás nervioso, en una especie de reversión del frenesí. Es lindo, no obstante. Hemos intercambiado frases más directas e intimidantes, la mayoría con una sonrisa de por medio. Pero el viernes, día raro, me quedé pensando que tal vez ya he apretado demasiado fuerte. De un tiempo a la fecha es más fría conmigo. No sé, me siento miserable, más que de costumbre. También yo soy un marica en estas cosas. Mi maestra dice que soy muy sensible; yo digo que la sensibilidad se te va a los 22, después todo es relatoría de daños. En la tarde, mientras caminaba por la calle con el cuello adolorido rumbo a casa, pensé: “No estoy en condiciones de enamorar a nadie, tengo un montón de desventajas”. Y es cierto. Y por personal que esto suene, no lo es. He allí lo más triste del asunto. No pienso dar mucha pelea, la verdad.
***
Escribo esto mientras espero que mi sopa Maruchan esté lista para ser comida; son las 00:25. No es que sea muy comestible, me queda claro, pero a esta hora no tengo demasiadas opciones. El inventario de la ingesta de hoy es amplio, tengo las venas repletas de azúcar. Me tomé 1.585 litros de jugo Jumex (en su mayoría Pau-Pau), más tarde un montón de dulces (puñados de ellos), un vaso de Coca Cola y mucho alcohol azucarado (Bailey´s y así). Ahora mismo la sopa Maruchan me parece casi aburrida. Se supone que iba a dejar de comer esas porquerías, que me iba a cuidar y a poner bien mamado, que me buscaría una novia, pero sólo tengo 24 años y varios puntos en contra. Me duelen los nervios. No sé cómo sea que te duelan los nervios, pero tengo la sensación que puedo ver las puntas del trazado del sistema nervioso brillando en azul intermitentemente.
***
El viernes pasado un sujeto moreno se asomó al taller preguntando si podía entrar a vender dulces. Me voltearon a ver y dije que sí, que se supone soy la figura de autoridad en ausencia de la primera figura de autoridad, lo que me da un bonito poder intimidatorio que no me atrevo a usar. Entonces comencé a lamentarme: el sujeto, un antillano que seguro venía de intercambio escolar (mi escuela está llena de dominicanos y demás centroamericanos) entró gritando y abordando violentamente a cada persona que tenía a la vista: “Oye, chico, te traigo unos dulces sabrosísimos, que te van a poner alegre, para endulzarte la vida”. Si la venta se veía difícil, insistía o se dirigía con la misma ferocidad a quien tuviera cerca, sin piedad. Una amiga, evidentemente atraída por la curiosidad ante el tropical, se le acercó con una sonrisa descomunal y se le quedaba viendo como si de un animal raro y fascinante se tratara (seamos tristemente realistas, para el contexto, lo era). La venta, al parecer, tuvo sus complicaciones: “¿Un peso?, ¿Un pesito amiga? No, ¡esa no es vida!”. Casi todas las miradas se enfocaban en el foráneo, que se desplazaba de mesa en mesa con su canasta de mimbre y su cuerpecito de 50 kilos más o menos. Hace un tiempo yo sufría horriblemente por una chica que me acababa de mandar al carajo (moraleja: no sean sinceros si no son espontáneos, y que esta sea una enseñanza de vida). Mi sufrimiento no radicaba tanto en el desplante y la soledad y demás, sino en que, cuando comenzó a tener cierta vida social, empezaba a contarme, con muchísimo encono, de esta y de su nueva veneración hacia los bailarines. No sé si lo he mencionado, pero me imagino que se deduce con claridad que no sé bailar. Ella se refería a unos negros (negritos, decía) que trabajaban en un antro llamado Mama Rumba que sacaban a bailar con bestialidad a las clientes. En fin, un ritual de cortejo altamente profesional. Yo me deshacía por dentro, no sé de qué, pero terminaba algo deshecho. Nada más. El caso, ya se habrá advertido, es que me irrita esa desbocada pasión tropical por la vida, esa necesidad de mover el cuerpo al hablar, de competir entre machos, de abordar con demasiada autoestima al mundo. Desconfío de cualquiera con demasiada autoestima. Cuando más joven, leía los cuestionarios de mis libros de orientación educativa donde podías saber si tenías una buena autoestima o no y yo me esforzaba por tener una autoestima excelente. La verdad es que cualquiera que se quiera demasiado todo el tiempo tiene mucho de mentecato. Como sea, mientras el sujeto daba saltos por el taller yo esperaba que no me abordara. Ya tenía listas mis excusas para mi amargada negativa a la compra: “Buena actitud, pero no gracias” ó, “no puedo, soy diabético”. Salí del taller unos segundos, como si el asunto en verdad fuera una especie de molestia. Regresé y jamás me atacó. Me pregunto si esta gente se cansa en algún momento. Ustedes son más listos que yo, no se alarmen. Tal vez mi mamá tiene razón, uno expele “mala vibra” y eso ahuyenta a la gente y a las oportunidades. Espero que eso no me pase con
***
En un capítulo de los Simpson, cuando Homero se hace astronauta, va al espacio y lo echa todo a perder por una bolsa de papas (ese jodido culto a la espontaneidad, caray), Marge, su precavida y en consecuencia aburrida esposa, le cuenta, en un orden escrupuloso, todos los sentimientos que tuvo hasta unos días antes del despegue: incertidumbre, ansia, duda, intranquilidad, en un largo etcétera. Yo procedo:

Euforia
Felicidad
Esperanza
Fe
Miedo enorme
Cautela
Decepción
Infinita tristeza
Nerviosismo
Autocomplacencia
Temor
Anhelo
Coraje
Sangre fría
Intranquilidad general


Espero que el siguiente sea Valor
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Idea para una novela que sería leída con avidez por esta generación aburrida y que yo publicaría bajo un pseudónimo. Tras su mediano éxito regalarían copias vía mensaje de celular en las estaciones de radio locales:

Una chica de 23 años vive con su novio. Ella trabaja en un periódico y escribe con pasión sobre la escena indie en México. Tiene la convicción de que existe una escena local, asiste con júbilo a la consagración de esas bandas antañas que ahora resultan ser predecesoras o pioneras y de las cuales nadie decía nada y con más ímpetu aun a la entronización de esas bandas nuevas, cuyos integrantes son más jóvenes que ella. Reseña con entusiasmo cada miserable concierto como si su pequeña e intermitente columna colada en un periódico cualquiera hiciera la diferencia. Su novio, poco más de un año mayor que ella, no se inmuta ante nada de esto, le tiene sin cuidado. Él no tiene un solo tatuaje en su cuerpo y la idea de hacerse algún tipo de perforación nunca le ha cruzado la cabeza. Con el tiempo, ambos descubren su incompatibilidad. Ella comienza a inmiscuirse con algunos miembros de las bandas que todavía son accesibles y a asistir a sus fiestas, en casas de alguno de ellos, en zonas plenamente clasemedieras, lo que le dibuja un panorama de empatía y de sueño hecho realidad. El tema principal de la novela será explorar las diferencias entre una generación anodina, empeñada en vivir una vida que les han dicho que es emocionante y novedosa y otra que se siente demasiado vieja demasiado pronto. Su novio, que representa el sector aburrido y poco espectacular de la juventud, no llega a involucrarse demasiado, lo más que llega a comentarle es que le parece increíble que estos jovencitos nunca hayan escuchado a Sonic Youth, pero realmente le da igual. Él idolatra, entre otros, a Thurston Moore, pero entiende muy bien que su idolatría está contenida en sus recuerdos de post adolescencia y que es saludable. Al final de la novela, salpicada amablemente de sarcasmo y humor frío pero agresivo, ellos siguen estando juntos, después de haber roto y reconciliado casi sin esfuerzo. No sé cuál sería el contenido general de la obra, quizá que una generación está condenada y la otra un poco menos, hablar de la veneración de la juventud y la nostalgia de otros que han envejecido sin madurar del todo. Sería una novela dolorosa, pero nadie lo notaría. Como sea, yo no soy escritor. Y el periodismo de rock me parece irrelevante, con las contadísimas excepciones que ya he comentado.
***
El América ya me ha rebasado en cuanto a sentimientos encontrados se refiere. El enojo cedió paso a la indiferencia y de allí a la tristeza honda. Hoy, mientras veía cómo sucumbía ante el San Luís pensé en que ya qué más da. No haber visto ganar al América en un buen tiempo es como dejar de masturbarse una semana. Justo esto le contaba a tres amigas (todas al mismo tiempo). Después de los tres días ya ni te acuerdas cómo era. Lamentablemente cedí al octavo día mientras estaba en internet. Uno es hombre. Lo chistoso es que una de estas tres chicas que le tocó escuchar de mi record más bien no me conoce. Recién la agregué en el hi5 y me puso un comentario que dice lo siguiente:
ahí le dejo un poco de ociosidad para aquellas horas de intensa soledad y por cierto a ti nunca te felicitepor su colectivo ,felicidades
Y adjuntaba un video de youtube (bien fino, lo admito) en blanco y negro donde una chica se encuera poco a poco. Me puso de buen humor. ¿Es buena idea contarle a una chica que prácticamente no conoces que no te has autogratificado en siete días? Yo le advertí que podía retirarse y evitar el perturbador comentario. Hoy comienzo mi nueva marca. Más detalles después.
***
El martes pasado todo ocurrió demasiado rápido. Fui a la conferencia de Thomas Hirschhorn en el Tamayo y me quedé impávido. Estaba frente a uno de mis ídolos y había llegado tarde a la conferencia por el puto transporte. Cuando llegué estaba repitiendo algunas de sus frases más conocidas e inteligentes (Less is less, more is more; Energy: yes, Quality: No!). Al terminar, en la sesión de preguntas y respuestas, sudé y me atreví a pedir el micrófono. Nunca hago preguntas en las conferencias, pero tenía que decirle algo, lo que fuera. Pedí el micrófono, me paré para recibirlo y me quedé de pié. Cuando comencé y todos los cuellos se dieron la vuelta para verme, raro, no trastabillé ni, creo, dije ninguna tontería. Temblaba violentamente mientras me respondía, tuve que poner una mano en el respaldo de mi asiento, ni siquiera recuerdo bien qué me respondió, pero sí recuerdo que la mayoría de lo que dijo ya lo había previsto o leído en algún lado. Me tranquilicé cuando De La O, Jud y Diego Teo me dijeron que mi pregunta estuvo bien. No pude abordar a Thomas Hirschhorn el jueves, en la inauguración, pero trataré de hacerlo este próximo jueves. Sólo quiero decirle gracias. Es algo muy simple pero imperiosamente necesario para mí. Luego, más tarde ese día, saliendo de la conferencia, tuve otro acceso de euforia y confianza, algo muy agradable. El martes fue un muy buen día, a diferencia del miércoles, que fue horrible, horriblemente difícil.

6 mar. 2008

Hay muchas cosas que quería contar en este post, pero las guardo para el siguiente. Por ejemplo, que juro por Dios que cada día intento que mis posts sean más y más aburridos, y en el anterior, producto de circunstancias cuya carencia ahora mismo casi me hacen llorar, se rompió el record de asistencia en los coments. Los amo, ustedes. En verdad.


Mientras, el único ser humano que me entiende y me explica las cosas ahora mismo, tal como pasan:

"Hay cosas que se pueden hacer, y otras que parecen demasiado difíciles. Con el tiempo, todo parece demasiado difícil; la vida se reduce a eso."

Michel Houellebecq, Plataforma, Anagrama, 2001, pag. 120.








(dato adicional):
Escuchen a su caja interior: Colectivo Caja Rápida cierra con broche de oro su exitosa exposición Proyecto para galería autónoma con una entrevista exclusiva para Radio UNAM. Escúchenos este jueves 6 de marzo a las 22:00 en el programa Vasos Comunicantes por el 860 de AM, más exactamente, en la sección Intravenosa del programa, que pasa más menos a las 22:30. Escuchen al gabacho, a la Caro, al osbaldo y al Javo, además de a un servidor haciendo voz de hombre. Les pedimos explícitamente que queríamos de fondo la canción de Nigga, pero dicen que nos van a poner la de la banda en turno: Maldita vecindad. No todo se puede en la vida.




No, en serio, los quiero a todos.

1 mar. 2008

estoy bien

Thomas Hirschhorn, Stand Alone, Inauguración: Jueves 6 de marzo 2008 / 20:00 hrs. Museo tamayo Arte Contemporáneo




Estamos de acuerdo: Woody Allen nunca grabaría una película en la Ciudad de México. Siempre he tenido la siguiente imagen en la cabeza: dos enamorados se besan bajo una banana gigante de utilería. En el DF las condiciones no se esperan mejores que eso, sin embargo hay intentos aislados: mesas en jardines y cervezas, juventud, un mínimo atisbo -más por terquedad, uno se obstina en creer- de fe. Estamos de acuerdo. Me gusta cuando mi vida es como una película de Woody Allen, aunque sea por un momentito, y que sólo se hable de exposiciones y libros. Me la paso muy bien.





Según esto, sí parezco un mamón hijo de puta. No puedo evitarlo, no soy una maravillosa persona, pero no pretendo ser un mamón declarado, aunque igual y sí lo soy. Me lo dijo una chica que trabajaba en el taller donde antes yo era algo así como el macho alfa. Me dice que soy un mamón, pero que borracho soy la persona más sociable del mundo. No dejo de avergonzarme constantemente de mí mismo. Es lindo -y me quedo con esta palabra sin pensarlo mucho- que dos bloggers se te acerquen, bebida alcohólica en mano, y te digan que todo está bien. Y tú volteas en varias direcciones en el lugar y se te olvida el blog, y te la crees, como dijo De la O. Estoy bien.


El América perdió horrorosamente pero estoy bien. En la semana le confesé mi Americanismo a dos personas, más por hacer la prueba de esa intolerancia injusta -hay intolerancias justas, lo sé- que por necesidad. Ambos hicieron caras o profirieron una que otra palabra de evidente -pero recatado- desacuerdo. Thomas Hirschhorn en México me emociona sobremanera, mucho en verdad.





LAY DOWN YR LUCKY HAND UPON HER HEART
MOURNING BECOMES A KITE TANGLED UP IN STARS
LAUGH IN THE NOONDAY NIGHTAND LEAVE IT BEHIND
MOVE OUT INTO HIS SUNDRY EYES AND SING/UNWIND


HANG DOWN YR LUCKY HEAD ASSIGNED TO TIME
MORNING BECOMES THE SAND FOR THE DANDELION
SOONER THAN A NOONDAY NIGHT
WE LEAVE BEHIND
LOVE IS OUT INTO THE SUNDRY LIGHT
YOU SING/UNWIND

(Sonic Youth / Unwind / Washing Machine / Geffen / 1995)





los quiero a todos, tengo el mismo miedo de siempre, quizá un poco más, pero creo que estoy bien