23 jun. 2008

God, do I miss you!

Yoshitomo Nara / strange girl from another planet


¡Hey, tú, Hola!

Con el advenimiento de los días lluviosos siempre me acuerdo de que es verano, que las vacaciones empiezan, que los escolares (y amigos, también) dejan de verse, algunos para toda la vida. He conocido a gente a la que pensaba que seguiría frecuentando hasta que alguno de los dos tuviera hijos y a la fecha nada sé de ellos. Es triste, claro, pero nada más. No sé si esas personas hayan sido importantes en su momento, yo creo que sí, pero según yo, en los noventa las cosas eran más lentas y más entrañables (al menos en retrospectiva), pero algunos de ellos merecen menciones, menciones que no haré ahora.

Me acuerdo cuando iba al cine tres o cuatro veces a la semana. Era mi año sabático, entre el 2002 y el 2003: decidir cambiar de carrera, y de esto me di cuenta mucho después, requiere unos arrestos que, quién sabe cómo, tuve, o tal vez sólo lo hice sin pensarlo mucho. Antes, ya lo dije, algunas cosas funcionaban mejor. Recuerdo que hace un par de años, recordando estos días de ver películas todo el jodido tiempo, una amiga me preguntaba cómo le hacía para el varo que requería ir al cine con tanta asiduidad. Un gesto interno de franca ternura despectiva, me acuerdo, me invadió de pies a cabeza; no necesitas dinero (no en el sentido convencional de su uso-circulación-petición y depilfarro) para ir al cine, sabes dónde ver qué, sabes que en el futuro todo va a salir bien, lo sabes (sabíamos, quiero pensar), sabes que no necesitas los miércoles. Yo era un estudiante (cosa que legalmente ya no soy) y todo lo que necesitaba era mi credencial. Hooverphonic lo dijo antes: The World Is Mine. Ya lo había dicho antes (y comentado con tino por De La O): el oportunismo forma parte de muchas cosas que eran nuestras y que, en algunos casos, ya no lo son. Y en verdad eran nuestras, pero algunos no nos dábamos cuenta. Cuando éramos más jóvenes nadie perdía el tiempo porque no había tiempo qué perder. De repente, cuando empiezan los cortes de pelo y llegan los ‘puntos de engorde’ (Ah, Coupland) y un insano sentimiento de obediencia adulta del post estudiante-post adolescente, parece forzoso ir a algún cine donde el boleto cuesta $50, pagar cervezas que cuestan el triple que en el 7-eleven, se muere de lunes a viernes, se revienta de viernes a sábado y se empieza de nuevo el lunes. No estoy en posición de negarme. Sin embargo, tampoco se ha preparado el terreno lo suficiente como para aceptar cambios frontales. Vamos, ¿quién bebe té hoy día? Y deberían; alguien me dijo hace poco que el dinero nunca debería ser un problema y tenía mucha razón, mucha.

Creo que no hay tanta prisa, más bien yo me sofoco con facilidad de un tiempo a la fecha, pero eso no deja de hacer que todo se vea más rápido, lo sea o no. Habrá que encerrarse un par de días (yo llevo cinco). Exacto, ya habrá tiempo para sacrificarse después por algo que valga la pena. Yo no me acuerdo con extremo detalle de los noventa, pero me acuerdo que fueron tiempos geniales. Creo que las expectativas eran mínimas, al menos comparadas con la escala (nótese, no dimensión, en cuyo caso la comparación sería ingenua) actual, y creo que las cosas salían. Recuerdo que una de mis frases más usadas era: “Ya veré cómo le hago”. Había un dejo, casi déspota, de orgullo al decir esto, pero funcionaba. Fiona Apple dijo: my method is uncertain, it’s a mess, but it’s working.


You look so neat
Everyday is your birthday
You're such a treat
I'm just a drip in your faucet
Before the party's over
Before the highway road
Before the day begins
There's something I need to say
There's no one else
There is no one quite so perfect
When you're foreign bound
I am the coin in your pocket
Just wait for me the night through
Like I do for you
There's no one left to cry boo hoo
play it through ok ok ok ok oh
You're not like me
It seems that people stick like flies to you
And my mystery
Is just that I've no one to cling to
I think it's the Chinese New Year
Of this I'm fairly clear
And what better way to celebrate
Than run away with little boy blue?
Come along now now now now now
Don't think on an offer that you can't refuse
Yesterday's not quite the same let's make it plain
There are things that I can do
Some day we're going to make it all right
It is a radio tells me so.

Clap Your Hands Say Yeah! / Emily Jean Stock / Some Loud Thunder

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Te juro que te iba a escribir que está lloviendo y que en vez de sacar la cabeza por la ventana, decidí leer todas y cada una de las entradas de tu blog. Y cuando le di f5 noté que acabas de acutalizar... hablando de la lluvia.
Hace rato dijeron que soy bruja.
De carne cruda, por favor...
Y eso de dejar de ver a la gente para toda la vida, pfff ayer tuve una despedida brutal que hasta ahora, si lo pienso bien, me hace llorar lagrimitas de aserrín... )' :
Oye, ven y contagiame tantito de esa tranquilidad que te está invadiendo.
De verdad que lo necesito...

Constructeur de Rêves dijo...

Llevo como 5 entradas decidiéndome si dejar rastro es lo correcto o no, si es algo que pretendo o no, pero dado que me he vuelto un lector relativamente asiduo, entonces esta vez me permito hacerle saber mi opinión.
A mi me tocó vivir la década de los 90 con relativa calma y evolución cerebral, los recuerdos más frescos que tengo comienzan a tomar forma en 1997, lo que indica que, o soy muy joven, o tengo serios problemas mentales.
Como sea, al leerlo me invade una especie de meláncolía muy cercana, como si se extrañse un helado cuando aún se tiene parte del cono en la mano. Yo también solía ir al cine con bastante regularidad, pero ya no hay tiempo, ni dinero; y si se tiene lo uno, no se tiene lo otro, según enseñanzas de mi madre.

Mmm he olvidado el resto, así que me imagino que la respuesta a la incógnita de mi juventud vs los problemas de memoria está dada.

Cuídese y espero su próxima entrada.

O.M.A.R. dijo...

Supongo que si debió ser toda una madeja de decisiones difíciles que requirieron valor y mucha sangre fría eso de cambiar de carrera. Aunque también yo lo hice, la verdad es que nunca lo he pensado mucho, probablemente tampoco en ese entonces...

Creo yo aún no me acoplo a esos convencionalismos que mencionas establecidos en el colectivo de los asalariados y otros (como los estudiantes). Jojo... yo tomo té todas las mañanas.

Y dices que yo posteo un chingo...

sirako dijo...

yo tomo té. verde. en casa de un compa. a veces solo.

y cambiosssss. duelen.

Towers, Gabriela dijo...

Fiona tiene razón. Siempre la ha tenido, siempre la tendrá.

Guillermo N. A. dijo...

He escrito, borrado, reescrito y vuelto a eliminar varios comentarios a este texto, y es la hora que no he podido dejar nada... quizás el siguiente...

Saludos...

joseph stam dijo...

me gusta la lluvia siento que se lleva lo malo a mi alrededor.

el té me gusta,,

cuando uno es adolescente la mayoria de las cosas no importyan, mientras tengas una casa y unos padres, por alguna razón siempre la mayorai de las cosas valenmadres..


saludos!!

amigo y servidor

Katz dijo...

Tienes toda la razón, ahora la gente gasta mucho en balde, no es necesario,a demás de que todas las cosas buenas, o las mejores son gratis o casi gratis. Chupar en los eventos, ir a iauguraciones, teatro danza, es regalado,la UNAM es pública! o sea, pero a la gente se le ha metido tanto la idea del trabajo, mi propia casa, el jefe, y cosas así, ah, y estudiar administración, prrfff

saludos!

Lear dijo...

Yo todavía le entro al te negro cada mañana o cada tarde o cada que puedo. Pero eso no cambia, y llevas razón, amigo Bob, el hecho de que con el tiempo uno parece entrar en círculos de los cuales ignora (e ignorará siempre) la ubicación del motor. Dormir, trabajar, dormir y trabajar de nuevo. El modelo oficinista es quizá una de las vidas más infelices que el ser humano pudo inventarse, o eso pienso (yo conocí las entrañas del monstruo desde dentro, no hablo de oídas, ya luego afiné camino y también cambié de carrera con semestre sabático incluido). Que todo parezca un desastre es quizá un motivo de festejo, con algo hay que colaborar al aparente orden que reina en el mundo (y por mundo, claro, me refiero al laboral). Siempre habrá tiempo que perder, en eso habríamos de confiar por siempre. Saludos, amigo Bob.

Paolalala dijo...

Aquí no sirve de nada la credencial, no te hacen descuento para nada, bueno, sólo en los antros, blorg, hay otra palabra para antro? Pero que no sea disco, esa también me cae mal.
Yo bebo té verde, mucho té verde.
Y yo no me he podido encerrar, y la razón de que no pueda hacerlo ni siquiera es divertida