9 abr. 2008

Sucede que no hay peligro, sucede que debería ser más fácil. Y debería, y lo es: es más fácil. Así son las cosas, siempre suelen ser así, el orden de las cosas, triste tal vez, suele ser por demás sencillo; ¿por qué uno se empeña en hacer de cuenta que es el único soportando todo esto? Y aun así no dejas de pensar que tienes toda la carga sobre los hombros, y no es gran cosa. Pesaba tanto. De todos modos se siente bien dejarla. No obstante, se te pasa el tiempo y ves con cierta incertidumbre (necesariamente menor, pero no deja de ser incertidumbre al final del día) que algunas cosas fueron y otras habrán de pasar o dejar de hacerlo. ¿Y qué se hace entonces? No quedan muchas opciones, sólo quedarte viendo. Un control más bien corto. Pero tener control también suele ser sofocante, y no tenerlo también. Soy una masa reptante de contradicciones, no es nada agradable, puedo asegurar eso por lo menos. Pero desde esta perspectiva, los pequeños accesos de euforia, de esperanza, tienden a parecer monumentales. Contraste, supongo, también eso funciona así, sencillo. Ahora mismo algo se desdobla y deja ver algunas cosas. Sigue siendo difícil interpretar todas, pero hay ciertos puntos de los cuales asirse. Menos mal. Y después de todo, uno no puede quejarse por tantas dificultades, por semejantes trances. Yo, en lo particular, soy de los que toman los pequeños reductos, por mínimos que sean. Y desde allí trato de enfocar. Es increíble cuando se alcanza a ver. La mayor parte del tiempo uno no enfoca, se retuerce en el suelo, miras hacia arriba, sí, pero no esperas ver nada. Pero cuando en verdad alcanzas a atisbar algo, un movimiento, una señal, una pista, es increíble. Hay pistas todo el tiempo, estoy seguro. Demasiadas, eso es, quizá, lo complicado. Pero después de todo no hay muchas opciones. O más bien sí, hay demasiadas. Y entonces todo se queda igual. Pero insisto en que cuando uno toma el punto que puede tomar (el punto que debió tomar desde el principio, aprende eso, coño), es para enfocar y ver algo, siempre. Y lo ves, forzosamente. No hay ensayo y error, no hay posibilidad de fracaso. Las cosas suceden o no suceden, en eso no puedes decidir mucho, está fuera de tus posibilidades. Uno se deja llevar. O todo lo contrario. Lo último que se hace es pensar en lo que se hace. Allí está todo perdido. Y te angustias, estaba claro que te angustiarías, pero tenías que hacerlo. Y después ya todo corre por tu cuenta. Es raro, se supone que en tus complicaciones y derivas es cuando tú decides, cuando te haces cargo de tí mismo, pero realmente no. Uno no manda en lo que sufre, aunque esto sí es decisión personal, lo que es lo mismo que decir que es destino, y allí ya no se puede hacer nada. Tendrás que improvisar. La relatoría de daños es extensa, las bajas son constantes, siempre parece ser el último momento de algo, pero tendrás que improvisar. Y esto no es entrometerse en los negocios humanos, ajenos siempre, sino llegar a un acuerdo con tu destino, por decirlo de alguna manera. Sï, no queda mucho dónde decidir, ya sabía eso. El miedo no se va nunca, creo. Puede disminuir, verse menos amenazador, pero es el motor de tantas cosas. Y entonces crees que se va, que puedes vivir sin miedo. Error. Sin embargo es uno de los errores más sinceros y enternecedores del mundo. Nadie puede hacer mofa de alguien que cree que ha perdido el miedo, es un contrato vital inquebrantable, aun cuando en muy poco tiempo este alguien sufra una recaída y termine de nuevo sanguinolento, tapando los rayos del sol con las manos en un gesto doloroso e incómodo. Nadie le dirá "te lo dije, iluso". Esta vida es esta vida, no hay duda, pero hay momentos plenamente humanos, donde algunas cosas no se niegan por ningún motivo. Allí, tal vez, en la conmiseración o la piedad, es donde suele existir reciprocidad. Sentir compasión, sentimiento esencialmente incómodo, suele ser un momento de empatía, por más complicada que esta sea. Y después de todo se comparten las cifras de heridos y se alegra cuando se encuentran las similitudes, las dolencias compartidas. Sólo suele comunicarse a través de los huecos y las fallas, estoy convencido de eso como de pocas cosas en este mundo. El acierto, ese punto que facilita el tedio, es mirar, al mismo tiempo, el mismo agujero y la misma avería, señalarlo entre dos partes, ambos de acuerdo en que no podría ser de otra manera, y se sonríe. Quieras o no, se sonríe. tal vez ya es demasiado tarde, te has inmuscuido en la vida de alguien más, pero no sería de otra forma. Puedes estar contento con la inflexibilidad de algunos dictámenes cuando lo único que te queda es hacer lo que tienes que hacer. Debería hacer lo que tengo que hacer; debí haber hecho lo que debí haber hecho, y yo, haciendo de cuenta que tenía voz en mis propios problemas, no encontré gran cosa. Uno nunca encuentra gran cosa. Sólo hay que hacer lo que deberías, que sea más fácil, agradable. Así funciona. Simple, quizá decepcionante (aunque yo no lo vería así), pero así funciona, y es una maravilla ver, con cierto conocimiento de causa, cómo es que algo funciona. Predecir no es lo divertido sino ver los resultados y decir: "Ah, lo sabía". Así se aprenden cosas nuevas, también. Prometer que algo ocurrirá tampoco es garantía de nada, de hecho ni siquiera es alentador. Sirve hacerlo, pero anunciarlo no. En ese punto, uno debería remitir todas sus esperanzas a un punto en particular para ver cómo se van realizando o cómo se deshacen en el camino. Tengo menos miedo que antes, mucho menos miedo, quizá conservo algo de la paranoia habitual, pero no es tan grave, quiero pensarlo. Y amenaza volver de nuevo en cuanto lo pienso. Esto es frágil. Pero así es, ya no quiero decidir si así es o no debería ser así. Uno no tiene muchas opciones, después de todo. Lo importante radica en reconocer, una a una, aquellas que son importantes y que requieren ser notadas. Señalar entre los dos, ya lo dije, sonreír, cosas sencillas. Tengo un jodido raigambre de temores, incertidumbres, intenciones y esperanzas, pero por primera vez en mucho tiempo, puedo verlo desde fuera.

13 comentarios:

ani dijo...

me encanta que ya lo veas desde afuera
Siento como que yo te quiero.
Hola rober

Lear dijo...

Llevaba dos días pensando qué diantres iba a comentar en el post anterior. No por obligación. Lo leí y quise comentar algo pero no tenía una reverente (o irreverente) idea. Tomo valor, entro y me topo con éste. Pienso que me parece absurdo decir o si quiera pensar "qué bien escribe el amigo Bob" cuando lo que sucede (lo que sucede realmente) no lo entiendo. Pienso que entre tanto conflicto lo que uno menos necesita es que alguien llegue a alabar estilos (aunque de eso no estoy muy seguro). Pienso que si a la incontinencia verbal (siempre disfrutable en su caso, amigo Bob) se le agrega esta pizca de codificación, acabar la lectura es volver al principio y pensar que no sé qué comentar, pero sé que al menos dejar constancia de eso es dejar constancia de que uno pasó por aquí, de que leyó y de que unos minutos aunque sea dos historias se entrecruzan y algo sucede.

Creo que ya es muy tarde para evitar debrayes. Saludos.

Defeña salerosa dijo...

Ándele usté también, sí se anima vaya al cova, sí no voy yo (todavía nosé, eso de ser diseñador a veces es molesto, jejeje) va a estar lear, isteri, méjico májico...jejeje

Pa´cotradicciones yo tambor...montaña rusa...
El miedo...
Ah, está tan bien escrito todo esto que no sé que comentar.

Tal vez estés en un proceso de transición...no lo sé, pero me gusta cómo lo describes.

joseph stam dijo...

las emociones son una navaja de doble filo, normalmente hay dias que me siento tan seguro de las cosas que todo lo demas vale madres, pero hay otros dias que siento y me pregunto constantemente ¿que hago aqui?.

las emociones jamas podran ser tus aliadas, jamas te ayudaran, creo que te echaran de cabeza, no son confiables, pero por algunas razones el ser humano es adicta a ellas porque esta en su naturalez, y hace que todo lo facil sea complejo.


la verdad creo que tu lo describes mejor..

pero que chido que lo veas desde afuera creo que es un paso a algo mas grandes..

su servidor


saludos.

O.M.A.R. dijo...

No es encantador el miedo? nos hace hacer lo que jamás haríamos y nos impide hacer otra cantidad de cosas que queremos hacer...

Esta vez, si creo haber entendido sólo la mitad del post.

Hitlercito dijo...

sí, justo ayuda mucho verlo como un momento dentro de algo más grande, y no proyectarlo a futuro como si fuera a permanecer

Jolie: Desde la Barandilla dijo...

l atransición el cambio, lo nuevo, siempre asustan lo primordial es que lo ves mas objetivo y reconoces cual es el pie done cogeas. a veces el miedo no se disipa ni conforme creces... y vaya que a bien no escribo tan redondamente como ud. nunca temo en cuestionarme de loque vengo a leer aqui, y ni temo ser inseminada o no, ni felicitada en micumpleaños victima de su venganza.

tarde pero siempre leo

Radharani dijo...

Estoy abrumada, acabas de escribir cosas que pensaba a medias. Empiezo desde donde estoy, no desde donde quisiera estar, es mas facil, mas frio. Pero mas práctico. Estoy abrumada.

Corriendo Despacio dijo...

Siempre siento miedo, pero pos todos y eso nos conecta, nos unimos para sentir un poco menos de miedo y pos, ya sabes eso genera de todos modos mas temor, jojojo.

Saludo y lagrima jijiji!

PlasticConstellation dijo...

Oh yo te quería comentar este post antes. El otro día lo empezaba a leer y alguien afuera empezó a tocar un claxon chistoso, aunque al principio me hizo reír luego fue algo distractor. Aún así lo termine de leer y me quede pensando en varias cosas, pero cuando iba a escribir el comment, hum …amm..nada. Y dije oh después lo leo bien sin claxons chistosos/distractores y comenteo, pero hoy volví a leer el post y otra vez me dejo pensando en varias cosas más, pero nada para un comment, bueno lear lo dice más bonito.
Así en resumen:
-clap clap
-tu post me dejo con divagaciones en la cabeza
-que bueno que ya lo vez desde un punto diferente.
Ah eso de la compasión me recordó a algo que no me pasa desde hace un buen, cuando era más chica solía sentir compasión por completos extraños que no daban razón alguna para sentir compasión por ellos, no era lastima, era compasión, era bien freaky.
Ah 2, “Tengo menos miedo que antes, mucho menos miedo, quizá conservo algo de la paranoia habitual, pero no es tan grave, quiero pensarlo. Y amenaza volver de nuevo en cuanto lo pienso.” Been there done that.
Ah 3, “Las cosas suceden o no suceden, en eso no puedes decidir mucho, está fuera de tus posibilidades. Uno se deja llevar.” Estaba leyendo esto y escuchando una canción toda sappy que al mismo tiempo decia “and we don't have to worry about tomorrow, because we know it's gonna come, whether we want it to or not” así como que click.

ERevank dijo...

si me preguntaran en sí de qué se trato tu post, seguramente apareceria un changito tocando los platillos en una nubesita que sale de mi cabeza como a Homero (simpson). Sin embargo, me latío, siento que aplica a todos en cualquier situación. La neta ta larguito así que leí la mitad. al rato leo la otra haber si ya capto.

Ruy Guka dijo...

"Pero desde esta perspectiva, los pequeños accesos de euforia, de esperanza, tienden a parecer monumentales."
Lo que pasa es que escribes posts muy largos, por eso tantas contradicciones y monumentos eufóricos.

ani dijo...

Cambie de blog por causas que luego te contaré, este es el nuevo :D
aniiii